My tailor is rich
Posiblemente hoy haya sido día de verduritas y plancha. Quizá incluso hasta de intenso paseo. Me dicen que Rafaela y Joaquina se han acercado hasta el río, y no pilla cerca. Y hasta un pajarito me ha contado que esta mañana ha sido sorprendido el señor Ramón buscando, un año más, su librito de Assimil con la sana intención de pasar por una vez del “my tailor is rich”, a la vez que depositaba tabaco y mechero en la papelera más próxima, que su señora, Marcela se ha apresurado a recoger sabiendo que muy posiblemente volvieran a ser imprescindibles en días u horas.
Es la resaca del uno de enero y los buenos propósitos urgidos por unos pantalones que, misteriosamente, tienden a estrecharse tras las navidades (y nos queda el roscón).
Año nuevo, vida nueva. Buenos propósitos para cuidar un cuerpo y cultivar una mente con fecha de caducidad, esperemos que no próxima.

Los responsables de aquel comercio no daban crédito a lo que veían sus ojos. Su tienda iba de capa caída. Es verdad que mantenían a duras penas una clientela de toda la vida y con eso aún justificaban su existencia. No se lo explicaban, porque de verdad que eran amables, cariñosos, besaban a cada viejecita, fiaban hasta fin de mes, regalaban globos a los niños los jueves y hasta montaban sus tertulias en la trastienda. Tertulias, eso sí, cada vez más escasas, pero entendían que profundas y casi imprescindibles.
Lo de que hayan cancelado - prohibido una misa en Sevilla, misa que se iba a celebrar por los no nacidos y por las madres en gestación, es lo de menos, y ya me parece serio. La disculpa de que la había encargado VOX no deja de ser eso, una disculpa, que aquí mucho eso de que “de internis neque ecclesia”, pero parece que en el arzobispado sevillano son perfectamente conocedores de que la intención de VOX no es piadosa sino política. Pero como digo, aun siendo seria la cosa, no es lo más grave.
Este que ven en la foto, el segundo empezando por la izquierda, es un servidor, con gafas y hasta flequillo. Es mi ordenación sacerdotal, el 26 de diciembre de 1979.
Ya les digo que no es mi caso, pero en este día de la nochebuena me van a permitir que les pregunte por sus curas.





