4.05.21

Votando patrioterismo liberal nunca se instaurará el Reinado Social de Cristo en España

Hoy 4 de mayo un servidor impartirá una conferencia en el club Empel de Barcelona, a las 19:30 de la tarde, bajo el título El liberalismo: cáncer político y social. Ejemplos prácticos. Como católico militante estoy convencido de que el liberalismo es el mayor enemigo del catolicismo, como me explicó hace algunos años el profesor Javier Barraycoa. Y desde entonces no he cesado de combatirlo en los diferentes medios que he estado. La encíclica Libertas de León XIII o el Liberalismo es pecado de Sardá y Salvany son algunos de mis textos de referencia en mi cruzada antiliberal.

Hoy que previsiblemente ganará Isabel Díaz Ayuso en Madrid he querido dar esta conferencia para que nadie se lleve a engaño. Isabel encarna la línea más progresista del PP, que está en las antípodas de los grandes ideales de la España tradicionalmente católica. Si el Frente Popular, con su ideología marxista y anticlerical representa un gran peligro para España y hay que combatirlo con contundencia, no debemos hacerlo nunca desde el liberalismo, ciertamente un cáncer que ha contribuido a la descristianización de España. Por lo tanto, enmienda a la totalidad al liberalismo, no solo al de PP sino al de todos los partidos que defiendan los principios liberales.

Hasta que no comprendamos que con el patrioterismo liberal no podrá haber jamás Reinado Social de Cristo, no hay nada que hacer. Un árbol malo, no puede dar frutos buenos y el árbol liberal está podrido en su misma raíz.

Recordemos que el liberalismo, como explicaba en una reciente entrevista el profesor Daniel Marín, es la ideología o esa manera de pensamiento que en resumidas cuentas actualiza el pecado original; por un motivo muy sencillo, porque pone como primacía absoluta de todo a la libertad. El liberalismo no exalta la libertad sino la licencia, como decía el Papa León XIII, o dicho de una manera más actual, el libertinaje.

El liberalismo da o tiene potencialidad de dar derechos a todos los males cualesquiera que sean, en virtud de aquella primacía absoluta de la voluntad. De tal manera actualiza el pecado original del cual viene el mundo caído, que lo que provoca a la postre es la apertura de todo tipo de iniquidades, y esto evidentemente tiene consecuencias graves.

Por Javier Navascués

12 comentarios

  
JSP
1. Hay que definir bien los conceptos para saber de lo que se habla. El testimonio de un católico debe saber lo que dice y decir lo que sabe.
2. Liberalismo es un concepto ambiguo, por lo que requiere definición. A nivel eclesiástico, liberalismo es toda doctrina herética, uso de la libertad individual, en la teología y/o en la pastoral que se aparta parcial o completamente de la doctrina y dogmas católicos. En este contexto el Liberalismo es pecado siempre. Libro de Félix Sardá y Salvany.
3. A nivel civil, Liberalismo es una filosofía y/o una teoría económica que defiende la libertad individual, el contrato voluntario y el libre mercado. En este contexto el Liberalismo es pecado cuando va contra la Ley eterna, natural y moral, y la transgresión de Cristo. Y Liberalismo también es la secularización del Estado en sus leyes positivas con respecto a Dios, leyes humanas contrarias a Su Ley eterna, natural y moral, y la transgresión de Cristo. Liberalismo aquí siempre es pecado.
04/05/21 2:36 PM
  
Juan Mariner
"laissez faire, laissez passer", pero los liberales no son tontos y son muy malvados; en efecto: dar derechos a todos los MALES cualesquiera que sean. No busquéis a los liberales en el BIEN.
04/05/21 5:11 PM
  
JSP
Juan Mariner, el único liberalismo que entiendo que no es pecado es el uso de tu libertad individual para hacer contratos a nivel de comercio en un libre mercado. El Señor Jesús es Tekton donde libremente llega a un acuerdo para hacer una obra, contrato voluntario desde la libertad perfecta en el libre mercado: nadie le impide que construya una vivienda. Esto ¿lo niega usted también?

1. Le pongo este otro ejemplo: el dueño individual de una propiedad tiene derecho inviolable a esa propiedad (libertad individual). Si en esa propiedad nacen plantas que producen medicinas ¿tendrían que pertenecer a la comunidad, ese es el BIEN? Algunos pueden decir que la medicina no es el resultado de ningún trabajo o habilidad humanos. Pero, todo lo que crezca en un terreno debería pertenecer al propietario del terreno. Ese propietario incluso tiene derecho a impedir que medicinas valiosas lleguen al mercado y obligarle a venderlas es una violación de la Ley eterna, no robarás, y de la Ley natural. El uso de la libertad individual es pecado en cualquier ámbito, se llame como se llame, cuando no tiene a Cristo por Rey.
2. Le recomiendo la lectura de "La democracia en América" de Alexis de Tocqueville, católico, el cual se opuso a la Revolución Francesa.
3. Y le recomiendo también la lectura de los sofismas económicos de Frederic Bastiat, católico también.
04/05/21 8:52 PM
  
Ecclesiam
El liberalismo es una filosofía contraria a Cristo y su santa Iglesia. Su consecuencia moral, política y económica, es sólo la puesta en práctica de aquella falsa y luciferina filosofía, por lo cual, tan inicuo es el liberalismo en política como en economía, porque el liberalismo político y económico bebe de los principios falsos y diabólicos de la filosofía liberal.

Por eso es imposible que un católico sea liberal en lo político o en lo económico.

El liberalismo, igual que el marxismo, comunismo, socialismo, etcétera es intrínsecamente perverso y debe ser combatido por todo católico que se precie.

Vale la pena traer a colación el testamento de San Ezequiel Moreno, gran obispo que combatió con fuerza al liberalismo:

“Confieso, una vez más, que el LIBERALISMO ES PECADO, enemigo fatal de la Iglesia, y reinado de Jesucristo y ruina de los pueblos y naciones; y queriendo enseñar esto, aun después de muerto, deseo que en el salón donde expongan mi cadáver, y aun en el templo durante las exequias, se ponga, a la vista de todos, un cartel grande que diga: ‘EL LIBERALISMO ES PECADO’ (…). Creo que uno de los venenos más activos y eficaces con que cuenta el infierno, es la mezcla de la verdad y el error, de lo bueno y de lo malo. Y este veneno es el que están tomando muchos, y dándolo a tomar a otros (…). Yo he gritado contra ese mal, y aun lo he sufrido por gritar. No me arrepiento de haber gritado. Si en ese punto tengo que arrepentirme, será de no haber gritado más” (Revista Tradición Católica nº 89; Junio-1993).

JSP;

Está usted en graves errores. Le recomiendo que lea los artículos del Padre Iraburu, aquí mismo en InfoCatólica, desde el "(97) Católicos y política –III. principios doctrinales. 1" en adelante, para salir de su equivocación.

Lo que usted dice no es lo que enseña la Iglesia.
04/05/21 10:57 PM
  
JSP
Ecclesiam, agradezco siempre la corrección fraterna. Pero, que sea en la Verdad y en la verdad objetiva. Leeré lo que me indica.

1. Dios nos ha hecho racionales y libres, a imagen y semejanza. Por el pecado original nace la esclavitud, la licencia del mal uso de la libertad o libertinaje.
2. Cristo nos devuelve la libertad cristiana, la búsqueda de la Verdad, el Bien y la Belleza. La libertad original elevada al Cielo. Pues, por el bautismo nuestro acto libre en Cristo tiene eco en la eternidad.
3. Bien, como la nomenclatura Liberalismo confunde por ser concepto ambiguo procedo a exponer afirmaciones para ver si son contrarias a Dios y ver dónde puede aclararme que yerro.
4. A nivel eclesiástico, Liberalismo o Socialismo, hijo del Liberalismo, es siempre pecado. La herejía, sea cual sea, teología, pastoral, doctrina o moral liberal o de liberación o del pueblo que vaya contra la Ley eterna, natural o moral, o que transgreda a Cristo (Fin de la Ley) es pecado de los pecados.
5. A nivel civil, vamos primero con el nivel político: ¿es liberal rechazar al Estado y quedarse sólo con Dios, con Cristo Rey? No, respuesta del Logos de Dios: 1 Sam 8. Y allí donde se convive en un Estado secularizado se respeta las leyes positivas del mismo mientras no sean contrarias a Dios, a Su ley eterna, natural y moral, ni transgreda a Cristo. Pues a Dios lo que era de Dios y al César lo que era del César, y hay que obedecer antes a Dios que a los hombres (aquí no es ser liberal rechazar la autoridad civil o política, sino rechazar el pecado en la ley positiva). Naturalmente, el Liberalismo o Socialismo o César o Rey o República secularizada en su ley positiva y contraria a Cristo es pecado.
6. A nivel civil a pie de calle, si actuamos como el Señor Jesús que es Tekton en libertad individual, contrato voluntario y libre mercado ¿dónde está el pecado? Si Adán y Eva no hubiesen pecado y su descendencia no hubiese sido constituida pecadora ¿acaso no habría comercio?
7. No digo nada distinto de la Iglesia en el Logos de Dios y en la Escuela de Salamanca. El ejemplo que puse del terreno y la medicina es de Diego de Covarrubias y Leiva.
05/05/21 8:09 AM
  
Pedro
JSP:

"A nivel civil a pie de calle, si actuamos como el Señor Jesús que es Tekton en libertad individual, contrato voluntario y libre mercado ¿dónde está el pecado?"

Es magisterio de la Iglesia el hecho de que el mero acuerdo entre las partes no hace moral un contrato.

La moralidad de un contrato se basa en su justicia.

Por tanto, si alguien vende a otro algo que vale 1, a 2 o a 5, peca, grave o venialmente en función de la cuantía. Independientemente de si la otra parte está contenta, si lo paga de buena gana, si es por capricho o si es por necesidad. Ese contrato está viciado por la injusticia, porque una de las partes recibe más de lo que da.

Es cierto que en muchos acuerdos comerciales es difícil establecer con exactitud el valor de un producto, pero es sencillo establecer un margen razonable, que es lo que exige la Iglesia. El problema es que hoy en día el comercio se rige por la ley de optimización del beneficio, que es enemiga acérrima de la venta por un precio justo.

El libre mercado es una jungla donde la moral ni está ni se la espera. Se rige por la ley del más fuerte, y donde la oportunidad se aprovecha no para obtener un beneficio justo, sino para hacer todo el dinero posible a costa de los clientes. Desestabiliza la sociedad entera, y engrenda inumerables crisis económicas.

Esto, hoy en día, está normalizado. Como tantos otros vicios, aunque a diferencia de otros, este fue de los primeros, sino el primero y cala muy hondo. Por eso, hoy, Dª Paca, de misa diaria y muy piadosa ella, no tiene ningún remordimiento en vender el piso que compró por 3 millones a 80. Por eso, la usura (lucrarse con el interés de un préstamo) ni se cuestiona. Y por eso, tener a millones de personas trabajando con sueldos que no llegan para mantener a una familia, se ve como un mal menor, cuando es uno de los pecados que claman al cielo.
05/05/21 2:06 PM
  
Ecclesiam
JSP;

Haber leído el artículo y los siguientes le hubiera ahorrado mucho de su respuesta.

De todas maneras, añadiendo a lo comentado por Pedro, el ejemplo del terreno y la medicina es contrario a la enseñanza de la Iglesia. Catecismo de la Iglesia Católica:

2406 La autoridad política tiene el derecho y el deber de regular en función del bien común el ejercicio legítimo del derecho de propiedad (cf GS 71, 4; SRS 42; CA 40; 48).

2408 El séptimo mandamiento prohíbe el robo, es decir, la usurpación del bien ajeno contra la voluntad razonable de su dueño. No hay robo si el consentimiento puede ser presumido o si el rechazo es contrario a la razón y al destino universal de los bienes. Es el caso de la necesidad urgente y evidente en que el único medio de remediar las necesidades inmediatas y esenciales (alimento, vivienda, vestido...) es disponer y usar de los bienes ajenos (cf GS 69, 1).

De lo que se sigue que, de ser de necesidad urgente para el bien común, la autoridad de turno o cualquiera puede no sólo obligar a que venda el medicamento, mucho más: puede obligar a que lo ceda sin más. Por eso, por ejemplo, se puede realizar la expropiación de bienes privados de manera lícita, siempre que sea con causa moralmente justa.

Y añado algunas citas más del Catecismo para complementar lo dicho por Pedro:

2410 Las promesas deben ser cumplidas, y los contratos rigurosamente observados en la medida en que el compromiso adquirido es moralmente justo. Una parte notable de la vida económica y social depende del valor de los contratos entre personas físicas o morales. Así, los contratos comerciales de venta o compra, los contratos de arriendo o de trabajo. Todo contrato debe ser hecho y ejecutado de buena fe.

2420 La Iglesia expresa un juicio moral, en materia económica y social, “cuando lo exigen los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas” (GS 76). En el orden de la moralidad, la Iglesia ejerce una misión distinta de la que ejercen las autoridades políticas: ella se ocupa de los aspectos temporales del bien común a causa de su ordenación al supremo Bien, nuestro fin último. Se esfuerza por inspirar las actitudes justas en el uso de los bienes terrenos y en las relaciones socioeconómicas.

2425 La Iglesia ha rechazado las ideologías totalitarias y ateas asociadas en los tiempos modernos al “comunismo” o “socialismo”. Por otra parte, ha rechazado en la práctica del “capitalismo” el individualismo y la primacía absoluta de la ley de mercado sobre el trabajo humano (cf CA 10. 13. 44). La regulación de la economía por la sola planificación centralizada pervierte en su base los vínculos sociales; su regulación únicamente por la ley de mercado quebranta la justicia social, porque “existen numerosas necesidades humanas que no pueden ser satisfechas por el mercado” (CA 34). Es preciso promover una regulación razonable del mercado y de las iniciativas económicas, según una justa jerarquía de valores y con vistas al bien común.
05/05/21 3:03 PM
  
Pedro
Ecclesiam:

El problema del catecismo es que está expuesto de una forma tan general que, en la práctica, no vale como guía para un católico. Se puede malinterpretar con una facilidad pasmosa. Es más fácil que lo acepte primero alguien de podemos que un católico:

"No hay robo si el consentimiento puede ser presumido o si el rechazo es contrario a la razón y al destino universal de los bienes. Es el caso de la necesidad urgente y evidente en que el único medio de remediar las necesidades inmediatas y esenciales (alimento, vivienda, vestido...) es disponer y usar de los bienes ajenos"

Tal y como expones el resto del comentario, es difícil entender la justificación de la propiedad privada. Además la realidad es mucho más compleja, e incluye la corrupción y abusos de la propia autoridad, tan en boga actualmente. Esos puntos del catecismo, por si solos, no bastan.

El punto de vista católico es bastante más exigente y se reconoce bien porque disuena totalmente con cualquier otra filosofía económica.

El cristiano debe utilizar los bienes temporales para sus meras necesidades, huyendo del lujo y utilizando lo que le sobra en asistir a los pobres y realizar buenas obras. Por tanto, toda ambición terrena de hacer patrimonio personal y progresar económicamente no tiene ningún sentido, es algo vano, cuando no una ocasión peligrosa de caer en la codicia. Esto solo es posible de entender y cumplir con alegría cuando se tiene la visión y la esperanza en el cielo y cuando hay un verdadero celo por ayudar al prójimo.

En las personas que tienen su mirada puestas (aunque sea parcialmente) en la satisfacción que dan las cosas de la tierra, eso es imposible de asumir. Entonces empiezan los problemas provenientes de compaginar esa satisfacción siempre insatisfecha, con dar voluntariamente los recursos personales para buenas obras, cuando no directamente saltarme los derechos de los demás.

05/05/21 5:01 PM
  
Ecclesiam
El punto de vista católico es el que está expuesto en el Catecismo de la Iglesia Católica, y nada hay tan práctico para cualquiera como los principios teóricos, por lo que sí, en la práctica, lo que expone ahí el Catecismo vale para un católico.

San Juan Pablo II sobre el valor doctrinal del Catecismo (Constitución apostólica Fidei Depositum):
«El Catecismo de la Iglesia católica, que aprobé el día 25 del pasado mes de junio y que hoy dispongo publicar en virtud de mi autoridad apostólica, es una exposición de la fe de la Iglesia y de la doctrina católica, comprobada o iluminada por la sagrada Escritura, la Tradición apostólica y el Magisterio de la Iglesia. Yo lo considero un instrumento válido y legítimo al servicio de la comunión eclesial, y una regla segura para la enseñanza de la fe. Ojalá sirva para la renovación a la que el Espíritu Santo incesantemente invita a la Iglesia de Dios, cuerpo de Cristo, peregrina hacia la luz sin sombras del Reino.

La aprobación y la publicación del Catecismo de la Iglesia católica constituyen un servicio que el Sucesor de Pedro quiere prestar a la santa Iglesia católica, a todas las Iglesias particulares que están en paz y comunión con la Sede Apostólica de Roma: es decir, el servicio de sostener y confirmar la fe de todos los discípulos del Señor Jesús (cf. Lc 22, 32), así como fortalecer los lazos de unidad en la misma fe apostólica.

Pido, por consiguiente, a los pastores de la Iglesia, y a los fieles, que acojan este Catecismo con espíritu de comunión y lo usen asiduamente en el cumplimiento de su misión de anunciar la fe y de invitar a la vida evangélica. Este Catecismo se les entrega para que les sirva como texto de referencia seguro y auténtico para la enseñanza de la doctrina católica, y sobre todo para la elaboración de los catecismos locales. Se ofrece, también, a todos los fieles que quieran conocer más a fondo las riquezas inagotables de la salvación (cf. Jn 8, 32)».

Si no logra ver la justificación de la propiedad privada en esos textos, es porque cité textos que no se centran en justificar la propiedad privada. Hay otros numerales que sí lo explican.

Además, como remite los numerales de los textos, esa doctrina del catecismo se funda en las enseñanzas de León XIII, Pío XI, Pío XII, Juan XXIII, etcétera. Aquí, por ejemplo, Pío XI hace una breve exposición del tema en la Quadragesimo anno:

«De la índole misma individual y social del dominio, de que hemos hablado, se sigue que los hombres deben tener presente en esta materia no sólo su particular utilidad, sino también el bien común. Y puntualizar esto, cuando la necesidad lo exige y la ley natural misma no lo determina, es cometido del Estado.

Por consiguiente, la autoridad pública puede decretar puntualmente, examinada la verdadera necesidad el bien común y teniendo siempre presente la ley tanto natural como divina, qué es lícito y qué no a los poseedores en el uso de sus bienes. El propio León XIII había enseñado sabiamente que "Dios dejó la delimitación de las posesiones privadas a la industria de los individuos y a las instituciones de los pueblos" (Rerum novarum, 7)».
05/05/21 7:18 PM
  
Cristián Yáñez Durán
JSP

La libertad individual no es inviolable. Ese es exactamente el error del liberalismo. Claramente es la libertad externa, la interior no hay como violentarla, salvo con medios que dobleguen la voluntad (pavor, hambre extrema, etc.)

Si con mi libertad elijo una religión falsa, robar, tener una "orientación sexual", despilfarrar mis bienes, etc., esa libertad no es respetable y quien la respeta es malo, tal como un estado laico es malo por "neutral" que sea. Quien detenta la potestad de la sociedad política tiene el deber de reprimir la acción deliberada que atente contra el bién común.
06/05/21 4:57 AM
  
Pedro
Ecclesiam:

Disculpe si no me he expresado con claridad. No pongo en duda la autoridad del Magisterio, ni las verdades expuestas en el catecismo, por supuesto. Si se fija bien, verá que no discrepo de la verdad que quiere transmitir el catecismo, pero si que hago notar que algunas personas, incluso con buena disposición, leyendo ciertos puntos pueden llegar a no ver esa verdad y entender otra cosa. O no entender nada. O quedarse en la superficialidad de lo evidente.

A mi me pasó. Eso no me hace hereje ni nada parecido. Tampoco se hace de menos al catecismo por admitir que otros textos pueden ser más convenientes para ciertas personas en determinados temas.

Obviamente, a otros, les habrá sido y será de una utilidad insuperable. Fenomenal, me alegro por todos, pero no es bueno hacer de esto un problema.



06/05/21 11:53 AM
  
Pedro
Por otra parte, el principal problema del liberalismo en el católico de a pie, no es debate político, ni los grandes planteamientos sociales. Es necesario conocer la bondad y la maldad de ciertos planteamientos, pero siendo razonables, no está en mano de nadie ni elegir ni cambiar el tipo de sociedad en el que vivimos. Eso está en manos de Dios. Lo que hagan las autoridades públicas con nuestros bienes ni lo aceptamos ni lo rechazamos, generalmente lo sufrimos.

Pero hay problemas donde la persona católica si puede actuar de un modo o de otro, como alguna cuestión que planteaba JSP. Son las cuestiones que dependen de la persona. La cuestión de la especulación, de los créditos, de la propiedad intelectual, de las inversiones y la bolsa, de los alquileres, de los contratos laborales, del uso de los recursos, de los días festivos y los horarios laborales, de la formación académica, etc..

Cuestiones que tienen su fundamento en el liberalismo y que día tras día aplastan la vida de mucha gente.
06/05/21 12:21 PM

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3.05.21

Daniel Marín Arribas: “El liberalismo es tiranía”

Hablamos brevemente sobre liberalismo con Daniel Marín Arribas, uno de los más relevantes expertos y estudiosos del tema en la actualidad.

Daniel Marín es docente universitario y economista profesional en ejercicio. Asimismo colabora en diferentes medios de comunicación y es miembro de AEDOS (Asociación para el Estudio de la Doctrina Social de la Iglesia Católica). En sus titulaciones avanzadas se encuentra el ser Máster en escuela austríaca de Economía y Máster en Doctrina Social de la Iglesia, además de máster en Psicología y Técnico Superior en control de Gestión por el Colegio de economistas de Madrid.

Académicamente destaca por ser un estudioso experto en la Escuela de Salamanca y el Magisterio de la Iglesia, y conocer en profundidad el pensamiento liberal, de donde nace y crece su labor divulgativa y apostolados católicos. Destacamos su último libro Juan de Mariana y la Defensa de la Cristiandad Hispana.

Para aquellos que no lo conozcan, ¿Cómo se podría explicar brevemente el liberalismo?

El liberalismo es la ideología o esa manera de pensamiento que en resumidas cuentas actualiza el pecado original; por un motivo muy sencillo, porque pone como primacía absoluta de todo a la libertad. Además, no solo la libertad en sí misma en su sentido más original, la libertad rectamente entendida en su sentido pleno, sino la libertad entendida de una manera equivocada, a la manera nominalista.

Quiere decir esto que ellos ponen la voluntad por encima del intelecto y niegan la naturaleza en las cosas, niegan que las potencias del alma tiendan hacia un fin. Niegan que el intelecto tienda hacia la verdad y la voluntad hacia el bien. Para ellos las potencias del alma pueden tender hacia cualquier cosa y esto lo extrapolan a una cuestión jurídica, moral etc. donde la voluntad puede tender al bien y al mal. En esto son como los antiguos nominalistas.

De ahí inducen que esa tendencia tanto al bien como al mal es legítima. He ahí el liberalismo. En resumidas cuentas, como la voluntad está por encima del intelecto, que conoce la verdad sobre lo bueno, y como la voluntad puede hacer el bien y puede hacer el mal, actualiza el pecado original. Colocarse en el mejor de los casos entre el bien y el mal, y en el peor, directamente el mal triunfando sobre el bien, sobre el orden querido por Dios. El primer pecado de Adán y Eva no fue probar del fruto prohibido, sino empezar a dialogar sobre probarlo, colocando el bien al mismo nivel que el mal, el mandato divino al mismo nivel que a la prohibición divina.

¿Cómo explicarlo de manera más sencilla?

El liberalismo no exalta la libertad sino la licencia, como decía el Papa León XIII, o dicho de una manera más actual, el libertinaje. El liberalismo da o tiene potencialidad de dar derechos a todos los males cualesquiera que sean, en virtud de aquella primacía absoluta de la voluntad. De tal manera actualiza el pecado original del cual viene el mundo caído, que lo que provoca a la postre es la apertura de todo tipo de iniquidades, y esto evidentemente tiene consecuencias graves.

¿Dónde reside la maldad del liberalismo?

Es una maldad que no solo se manifiesta por sus consecuencias, sino que es una maldad intrínseca, es el primer pecado del ángel y de Adán y Eva, que es el non serviam. Para esta postura, ya sea en la teoría, pero como mínimo en la práctica, no se reconoce un orden creado, sino que el orden lo crea cada uno con su propia voluntad, y esa es su maldad. Por eso decía el padre Sardá Salvany que el liberalismo es pecado. Yo casi diría que el liberalismo es el pecado, es propiamente el pecado.

¿Cuáles son por tanto las razones de su malicia?

Hay muchas, pero la fundante es la apertura total y absoluta a cualquier tipo de maldad, que eso ya de por sí es una maldad suma; es colectora de todas las maldades porque no tiene resortes para evitar cualquier tipo de mal en cualquier tipo de ámbito.

¿Podría exponer algún ejemplo de las razones de su maldad en diferentes campos?

Por ejemplo, en el ámbito médico, la legalización del aborto o el uso de seres humanos como cobayas de laboratorio, en el ámbito jurídico, la legalización de partidos que apoyan y enaltecen el terrorismo, en el ámbito económico la explotación del hombre, la usura, dar rienda suelta a la crematística, no respetar los deberes dominicales de descanso y devoción etc., en el ámbito político, el que el voto del 50 % +1 permita perpetrar cualquier atrocidad. Lo vemos en la historia con el tema de la esclavitud, pero lo podemos ver en la actualidad, con otras tantas cuestiones. Un liberal capitalista no te perdonaría una subida de impuestos, mientras calla o acepta el genocidio de bebés no nacidos…

¿Y qué podría decir de la lucha de clases?

El liberalismo individualista la crea, y el liberalismo colectivista la promueve. El liberalismo acaba sometiendo a los hombres a la encarnizada hostilidad, porque la armonía entre los seres humanos se debe crear en torno al bien. Pero cuando se discute, en base a esa libertad absoluta, qué es el bien, y en el caso de que tengamos una noción adecuada sobre lo bueno no podamos hacerla efectiva, condena al hombre a ser un lobo para el hombre, a estar en constante desarmonía porque cada uno sigue sus caprichos. Y evidentemente, cuando todos son dioses, manda aquel que más fuerza tiene. El liberalismo es el poder de la fuerza, el poder de la arbitrariedad. Mientras que en un sentido recto de derecho natural prima la armonía en torno al bien. De ahí que se afirme por nuestra escolástica católica, que el bien común nunca se puede contraponer al bien particular.

¿Cómo se ha visto en la historia este último punto que usted indica?

Lo podemos ver fácilmente en el caso de la conquista de los españoles en América, donde primaba la noción de bien y de derecho contra el manifiesto y objetivo poder militar y económico del ejército español frente a los indígenas. Como entre los hispanos había algo mucho más superior que el capricho, Carlos V, en las famosas Juntas de Valladolid, paró la conquista hasta saber qué era lo correcto hacer con esas gentes. De esta manera, el hombre se sujeta a derecho, pero no en un sentido liberal que el derecho es la propia ley emanada del capricho de la muchedumbre, sino el derecho entendido clásicamente como lo justo. Ese es el problema del liberalismo, que condena a la sociedad a la decrepitud, a la decadencia y a estar en constante conflicto entre los hombres. El liberalismo impide algo que es básico para la convivencia social, incluso entre dos amigos, que es el bien común. El liberalismo no entiende de bien común sino de intereses generales, que no dejan de ser al final los intereses particulares del tirano.

¿Podría darnos una última sugerencia?

“Cristiano es mi nombre, y Católico mi apellido. El primero me denomina, mientras que el otro me instituye específicamente”, decía San Paciano de Barcelona en el año 375 d.C. Sugiero a ciertos católicos dejar de colgarse el condenado por la Iglesia y título luciferino de liberal, y ser cristiano católico a secas. Estudiar con nuestros maestros, nuestra doctrina, que tiene toda la riqueza que se puede encontrar fuera, pero mayor y sin error.

Javier Navascués

13 comentarios

  
Maribel
Qué bien explicado! Muchas gracias
03/05/21 12:13 PM
  
Juan Mariner
La autocalificación por una persona como "liberal" ("soy de derechas") ha sido un recurso eufemístico para evitar decir el tabú "derechista ("soy de derechas")", muy mal visto en estos últimos tiempos por aquello de la "superioridad moral de la izquierda" y demás complejos. De Prada, como buen católico supera estas memeces y se autodefine de izquierdas en lo económico y de derechas en lo social y moral. En la persona humana, hacer compartimentos estancos sirve a los poderosos para fomentar el fanatismo (casi futbolístico del "fascista, progre, rojo, masón, marxista, separatista, conservador...") en uno y otro extremo y controlar mejor las ideas (al poder no le gustan los matices en el pensamiento), pero, ¿que me dicen del Partido Comunista portugués contrario a la eutanasia activa y los liberales de Ciudadanos favorables a ella y los democristianos alemanes hasta del suicidio asistido?
03/05/21 12:41 PM
  
pepe
¡Maravillosa entrevista! Qué bien explica que el problema del liberalismo es poner la voluntad por delante de la inteligencia, y que las potencias del alma, que son la inteligencia y la voluntad, tiendan a un fin:

. "Quiere decir esto que ellos ponen la voluntad por encima del intelecto y niegan la naturaleza en las cosas, niegan que las potencias del alma tiendan hacia un fin".
. "Niegan que el intelecto tienda hacia la verdad y la voluntad hacia el bien".

De esta forma, el liberalismo "actualiza el pecado original", entendiendo la libertad "a la manera nominalista", dando "la primacía absoluta de todo a la libertad".

Los ejemplos son buenísimos. Muchas gracias a los dos, Daniel y Javier.
03/05/21 2:37 PM
  
Compatriota
El liberalismo económico no implica poner la libertad por encima de todo. Esa definición de un antiliberal le descalifica. Yo me considero católico y liberal en materia económica, entre otras cosas porque el amor al prójimo me obliga a defender el sistema económico que da mejores resultados para el progreso de los pueblos y es perfectamente compatible con la obligación del Estado de garantizar la educación, la sanidad y la protección social de los pobres.
03/05/21 10:49 PM
  
Vivi
El liberal puede vender droga sin cargo de conciencia porque para él es una mercancía , y como tal, está bien venderla y está bien consumirla. Pensar lo contrario es ir en contra del derecho a comerciar y del derecho a la recreación.
04/05/21 1:06 AM
  
Javier
Es impresionante como los católicos están siendo engañados y comulgan con esta ideología.
04/05/21 2:32 AM
  
Alvar
Muy buena explicación. Personas tan formadas deberían salir en medios mayoritarios para instruir a la gente y contrarrestar el veneno progre masónico que nos inoculan los medios de comunicación de masas.
Es necesario reeducar a la gente y partir desde cosas fundamentales como el tema del artículo, pues si desconocemos las clabes del mundo en que vivimos estamos abocados a la incoherencia y a la confusión permanente.
04/05/21 7:00 AM
  
Andrés
Extraordinario su libro “Destapando al liberalismo: la Escuela Austriaca no nació en Salamanca”. Muy recomendable su lectura. Así como también la lectura de “El liberalismo es pecado” de Félix Sardá y Salvany. Cuando uno ya ha leído ambos, uno puede leer con suficiente espíritu crítico “El liberalismo no es pecado” de Juan Ramón Ralló y Carlos Rodríguez Braun, al cual por cierto el portal Delibris.Org cándidamente da la máxima calificación (cosa que dada la naturaleza del portal considero un error especialmente grave).
04/05/21 9:27 AM
  
Tradi
La libertad religiosa es contraria al magisterio tradicional de la Iglesia Católica.
04/05/21 12:20 PM
  
Vicente
el que está en Cristo es una creatura nueva.
04/05/21 3:39 PM
  
Ignacio García S.
¡Muy buena! Esa analogía con Lucifer y ese llamado al nombre y apellido "cristiano católico" ilumina por dónde debe ir la cuestión. Dura nota para cualquier liberal afín al catolicismo, por supuesto. Recomiendo visualizar los documentales de Agnus Dei Prod en donde aparece Daniel Marín Arribas, que profundiza en forma de documental todas estas cuestiones, dando cuenta de su sabiduría sobre el tema.
05/05/21 12:00 AM
  
jacinto
Extraordinaria entrevista, muy clarificadora y concisa. Muchísimas gracias
06/05/21 7:50 PM
  
Ignacio García Suárez
Tengo una reseña académica publicada en una revista académica de la Universidad Nacional de La Plata (Buenos Aires, Argentina) de uno de los libros de Daniel Marín Arribas. Específicamente, es el libro de la Escuela de Salamanca. Quien quiera leerla, puede hacerlo haciendo clic en "PDF" en el siguiente enlace: https://revistas.unlp.edu.ar/DyH/article/view/12530.
29/07/22 8:36 PM

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28.04.21

Luis Segura afirma que la sed de conocimiento es en el fondo ansia de verdad, belleza y bien

Luis Segura es escritor, profesor de secundaria y bachillerato, historiador y crítico literario. Licenciado en Humanidades, máster en Humanidades Digitales y graduado en Ciencias Religiosas. Apasionado lector y bibliófilo, su amor por los libros le llevó a crear, en 2010, La cueva de los libros, espacio de crítica literaria leído en los cinco continentes. Su último libro, El más raro y milagroso crucifijo, es un estudio histórico-artístico sobre una magnífica y desconocida talla del renacimiento español, custodiada en un tranquilo pueblo de la provincia de Albacete.

Católico convencido y profesor de religión, analiza los textos clásicos con una profunda cosmovisión católica.

¿Por qué un libro titulado La cueva de los libros, nombre homónimo de su blog?

En primer lugar, como homenaje a un espacio al que he dedicado una atención desmedida en los últimos diez años. Respecto al título, alude al poder de inmersión de los libros y al hecho de que son, en efecto, un refugio frente al ambiente envilecido imperante, por su capacidad de evasión e incluso de iluminación, entendido esto último como el esclarecimiento de verdades que pueden llegar a ser fundamentales para no confundir lo esencial con lo accesorio, y lo eterno con lo transitorio.

¿Puede hablarnos del contenido y de la razón de ser de su blog?

La materia prima del blog, y del libro mismo, son reseñas literarias, aunque también he publicado en dicho espacio otros textos, como crónicas de viajes, artículos y relatos. Todo ello me permite tener una estrecha relación con asuntos que me apasionan y que me enriquecen intelectual y humanamente. Ésa es la razón de ser del blog, no hay otra: dedicar mi tiempo libre al estudio, a la investigación y al cultivo de las bellezas y verdades encerradas en los libros.

Su vida ha cambiado mucho en estos últimos diez años, pero su pasión por los libros sigue intacta.

Por supuesto. Aunque mi vida ha cambiado mucho, mi sed de conocimiento permanece.

Leer tanto le ha enriquecido, ¿pero cuál es el alto precio que ha tenido que pagar?

De entrada, la inocencia. Al inquirir acerca de la condición humana y del mundo que nos rodea, siempre se descubre, antes o después, que vivimos en entornos en parte benévolos, en parte hostiles, que nos rodea gente buena y también lobos con piel de cordero, que hay hombres de mala fe, realidades aparentes y espejismos, y multitud de demonios (envidia, codicia, ira, etc.) que persiguen desesperadamente robarnos la felicidad, la armonía y la paz interior. Esto produce un regusto agridulce, como el librito devorado por San Juan, que al principio sabe dulce pero después amarga. En segundo lugar, también se paga un precio social. Hoy la humanidad vive muy engañada, y sin embargo es más crédula que nunca. ¿Y a quién puede apetecerle tener un trato sincero y profundo con personas tan banales y grises como las que hoy abundan?

Aparecen autores tales como Homero, Galdós, Cervantes, Tolsoi, Blasco Ibáñez, Pardo Bazán, Rosalía de Castro, Juan Manuel de Prada, Valle-Inclán, y muchos otros literatos, vivos y muertos…Sin duda un elenco selecto.

Desde luego, la nómina de autores que trato en este libro es impresionante. En realidad me interesa lo que tiene vigencia y no perece.

Pero han quedado fuera de la antología verdaderas obras maestras…

Bueno, cuando se hace una selección de este tipo es inevitable dejar fuera libros notables. Lo cierto es que no he seguido un criterio claro para hacer la selección de estas 125 obras. Por ejemplo, no he citado siquiera El Lazarillo, pero sí he dedicado unas páginas a La Celestina. No están los Trabajos y los días de Hesíodo, o Las metamorfosis de Ovidio, pero están La Ilíada, La Odisea y La Eneída. No están Los cuentos de Canterbury, pero está La muerte de Arturo y La Divina Comedia. No he incluido a Dickens, pero he dedicado docenas de páginas a Galdós y Blasco Ibáñez. No está El conde de Montecristo, pero sí Los tres mosqueteros. Por no estar, no está ni La isla del tesoro, que me encanta. Pero ni en este libro he reunido el catálogo de mis libros favoritos, ni he pretendido, y perdón por la expresión, hacer un ranking.

¿Qué aportan de nuevo sus comentarios y reseñas a los textos literarios?

Normalmente me fijo en aspectos que me llaman la atención y no han sido destacados suficientemente, o enfoco algún asunto, y trato de iluminarlo, a través de una óptica cristiana, o simplemente espiritual. En las reseñas al uso tampoco se profundiza en las obras como yo lo hago, porque se trabajan poco o de manera muy superficial. En fin, las reseñas, a mi modo de ver, no son convencionales. Por eso creo que pueden interesar.

Afirma que será un libro que gustará mucho y será muy leído. ¿Por qué está tan convencido de ello?

No sé si se leerá mucho, sinceramente. Porque leer, hoy se lee más bien poco, y lo que se lee, suele ser de poca enjundia o gravedad. Pero creo que dicha obra puede al menos avivar la lectura de los clásicos, y, sobre todo, contribuir a educar el gusto por lo bello y verdadero que hay en estas historias que no caducan nunca; aunque, como siempre, solo será una selecta minoría la que las aproveche de verdad.

https://elcaballerodeloslibros.com/

Por Javier Navascués

6 comentarios

  
Tulkas
Hombre, dejar fuera a Dickens es un error garrafal.
28/04/21 11:16 PM
  
Centurión Cornelio
En la respuesta a la cuarta pregunta demuestra el autor una gran perspicacia, ha dicho una gran verdad que no es fácil expresar con palabras.
Si un libro no nos informa de alguna manera de la condición humana, no trata el asunto con alguna profundidad (a través de los personajes o en los ensayos a través de las conclusiones del autor), no es literatura.
29/04/21 7:11 AM
  
Pelayo
Da gusto escuchar y leer a gente tan joven, con esa pasión y ese talento.
29/04/21 10:41 PM
  
Zaqueo
Me ha encantado la entrevista y el vídeo de presentación. Y no se puede definir mejor lo que implica el deseo innato de conocer: ansia de belleza, verdad y bien.

Voy a comprar el libro inmediatamente. Enhorabuena al autor y a Infocatólica por descubrirlo.
30/04/21 10:33 AM
  
María
Excelente entrevista. Personalmente admiro mucho a personas con ese nivel cultural. Debe de ser un placer conocer al autor, desprende tranquilidad y educación.
01/05/21 5:13 PM
  
Ferre
Genio y figura. Y una persona encantadora.
12/05/21 6:32 PM

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26.04.21

Escándalo hipócrita ante un cartel electoral, sacerdote denuncia el doble rasero de la izquierda

Comparto por su interés el testimonio de un sacerdote que analiza la hipocresía y el odio de la izquierda política y mediática para demonizar un cartel contra la inmigración ilegal mientras son muy permisivos por ejemplo con una ley, esta sí abiertamente inmoral, que pretende robar la inocencia de nuestros hijos y la patria potestad de sus padres.

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En estos últimos días se ha generado un gran debate en torno a un cartel electoral que se ha hecho mediático en plena campaña electoral de la Comunidad de Madrid. Muchos se han apresurado en estigmatizar al partido anunciante porque, según entienden, ellos mismos estigmatizan a los emigrantes, generando odio…(¡!)

Ciertamente no me extraña este discurso entre los voceros del paganismo mediático… es más doloroso, sin embargo, cuando, con intenciones electoralistas, se escucha y se quiere influir con criterios de un cuestionable “humanismo cristiano” en el votante de Iglesia, desde dentro de la Iglesia…

Como miembro también de esta misma Iglesia a la que amo, pienso que este posicionamiento mediático, con tamiz “buenista” no nos hace ningún favor. La cuestión de las migraciones, como tantos otros asuntos, es un tema complejo a nivel social, político y moral y no se resuelve en un solo articulo de opinión. Solo quiero, sin embargo, poner un rayo de luz, en mitad de la confusión intencionadamente creada para turbar la conciencia de los creyentes y modificar su voto. Por consiguiente, huelga, en este caso, debatir con quien no comparta nuestra misma fe. Así, hablemos pues, como creyentes y en términos morales.

En primer lugar, no es lo mismo inmigración legal que ilegal. La bondad o maldad de los flujos migratorios se basa no en los derechos del inmigrante mismo que nadie cuestiona, y menos aún en el hecho de ser persona extranjera o de casa, de la misma o distinta raza, cultura o religión, sino en el hecho de que tales flujos migratorios se hagan de manera legal o ilegal. Ciertamente, no toda legalidad garantiza “per se” la moralidad de la ley, lo deberíamos saber todos (el aborto es legal y, sin embargo, no es moral) …, pero de ahí a fomentar la ilegalidad por sí misma, así, sin más, además de una irresponsabilidad, eso sí que es inmoral.

La inmigración es un fenómeno humano y social en sí mismo neutro, e incluso podríamos calificarlo también ¿por qué no? por sus numerosos beneficios, como moralmente positivo…, pero, como todo en la vida, será moralmente correcto, si está correctamente encauzado. El ejemplo del agua es iluminador: nadie duda de la influencia vital y benéfica del agua, sin embargo, esta misma agua, fuera de sus cauces y totalmente descontrolada puede ser enormemente mortal y destructiva…, ¡¡¡y que no me hablen después de las bondades del agua…!!! Debe ser, pues, una ley justa y la correcta aplicación de la misma, la que debe regularizar y encauzar estos flujos para que no dañen a nadie.

A día de hoy en España nadie cuestiona la moralidad de la actual ley de inmigración que nos rige, tampoco la Iglesia ha visto en ella, indicios de inmoralidad. La cuestión está pues en ¿por qué esa ley, a diferencia de las demás, no debe de ser obedecida…? La cuestión del debate no está pues en el terreno de la moralidad o inmoralidad de la ley, sino en el campo de lo legal e ilegal de nuestros comportamientos. Evidentemente fomentar desde las instituciones la ilegalidad en este asunto, puede abrir el nuevo debate, equivocado e irresponsable según mi criterio, de por qué por la misma regla, no podamos ser ilegales en otros campos de la vida social y ser también protegidos por el estado, en cuestiones que en principio pudieran ser también moralmente neutras o incluso, bien encauzadas, positivas, como la misma ley tributaria o incluso, llevando este razonamiento hasta el absurdo, a la mismísima ley de circulación vial. Tal mentalidad es, ciertamente, un despropósito.

A nivel eclesial y cristiano, sin embargo, se argumenta que la Iglesia debe acoger a todos, como acoge, ama y se entrega en los hospitales, en la educación o en las cárceles, sin pedir el carnet de buena conducta ni credencial alguna a nadie, bien sea cristiano o hindú, blanco o negro, de cualquier orientación sexual e ideología, ladrón o filántropo, honrado o corrupto, regular o irregular, víctima o criminal…: por el hecho de ser persona, a TODOS acogemos y a NADIE discriminamos…, ¡qué grande es mi Iglesia! (ciertamente, la Iglesia es “experta en humanidad” como decía S. Pablo VI) …pero este criterio, base del amor cristiano, en nada quita que, según el sentido común, y también según la moral cristiana, las autoridades y las leyes civiles deben legislar para evitar y perseguir la usura, la corrupción, las mafias, el crimen y la ilegalidad en cualquier campo de la convivencia humana y social… No hacerlo, además de un delito, es sin duda alguna la más grave inmoralidad contra la justicia y la caridad, por dejar impune al delincuente, e indefenso e inerme al inocente. Aún con su necesaria y mutua interrelación, la pastoral y la política, son dos campos distintos que para nada hay que confundirlos o mezclarlos: “Dad a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César…” No tener claro estos criterios nos hace confundir o incluso contraponer la magnífica pastoral de la Iglesia y su magisterio en favor de todos…, con el deber moral y social de buscar el bien común, denunciar y perseguir las mafias y la delincuencia, y fomentar en último término el orden social. En saberlos distinguir, y a la vez, en saberlos conjugar correctamente, está ciertamente el correcto discernimiento pastoral y político.

¿Cuánto me hubiera gustado a mí, que los mismos que con tanta rapidez y celo se han levantado, por motivos “humanitarios” y “cristianos” en defensa del menor inmigrante ilegal, hubieran hablado, siquiera con el mismo celo y potencia de voz (mientras permanecían mudos), cuando hace pocos días, otros políticos, de manera “oscura”, sin debate social, y por la vía rápida, aprobaron la ley, esta sí abiertamente inmoral, que pretende robar la inocencia de nuestros hijos y la patria potestad de sus padres…? ¿Dónde estaban entonces…? (¡!)

¿No será pues que, en este debate, lo que menos importa son realmente los niños, de nuestra patria o de fuera…, y lo que más, confundir la conciencia de los creyentes, influenciando en su voto, en pro de unos espurios intereses electorales y de no incomodar a la marea establecida que nos sustenta…? (!!!)

4 comentarios

  
jandro
Es la llamada "industria de la solidaridad", que básicamente consiste en crear redes clientelares so capa de solidaridad. Lo explicaba Errejon en un celebre video: Hay que cubrirse en ongs, en asociaciones cuando el dinero no mana directamente, porque no gobiernan.

Aquí lo explica: www.youtube.com/watch?v=y58p0DD72e8

Ahora bien, los MENAS. Se sabe perfectamente que muchos tienen más de 18 años. Se sabe que muchos, sus padres van a visitarlos. Que aun siendo menores los dejan salir y es cuando actúan como licaones, muchas de las veces, aterrorizando a los barrios, precisamente, menos pudientes.

Lo decía Oriana Fallaci: No se puede volcar un continente en otro; no se puede volcar Africa en Europa. Las fronteras seguras son un derecho que todos tenemos como antesala del derecho a tener un hogar seguro.

Sobre la noticia que encabeza a estas horas IC. El Vaticano debe ser, con sus muros de 8 metros, el país más seguro y con menos inmigración. ¿ Qué tal si se quitan esos muros ? ¿ Qué tal si la guardia suiza deja de ser exclusivamente formada por gente del país helvético y se hace más multicultural ? "Se" piden cosas para otros paises... en nombre de la solidaridad y fraternidad pero se olvida el ejemplo real, el no fotográfico
26/04/21 9:05 AM
  
maru
Comparto plenamente lo que cita en su artículo. ACOGER, ACOGER, ACOGER Y luego quien les da trabajo? Esto es de una hipocresía y cinismo mayúsculos, acaso no ven las colas del hambre de miles y miles de españoles sin trabajo?
26/04/21 11:53 AM
  
Luis López
Lo ironico es que no se devuelven inmigrantes irregulares a sus territorios de origen porque se perderían miles de chiringuitos patrios que viven a costa de esos inmigrantes.

Al final resulta que muchos españoles viven del drama de la inmigración irregular, y tendrían que ganarse la vida de otra manera si el gobierno se pusiera serio con este tema.

26/04/21 1:53 PM
  
José
En muchas ocasiones me he preguntado ¿qué sucedería si cuando saltan la valla de Melilla fuese al contrario? es decir, por ejemplo, un servidor, intentar cruzar de España a Marruecos, creo que la policía fronteriza marroquí no sería tan "delicada" por expresarlo de alguna manera como la nuestra.
Pienso, que haciendo lo que los marroquíes hacen con la policía española, me meterían cuatro tiros y por supuesto luego saldría la noticia sesgada al comprender que estaba intentando hacer algo "ilegal" y por ello la policía con buen criterio defendió sus fronteras.
Hemos caído en un "buenismo progre" que no nos va a traer, como ya está sucediendo, nada bueno.
Los muros, puertas, vallas, etc..están por y para algo, más nos valdría ir poniendo cada muro, puerta o valla en nuestra cabeza y en el sitio justo que le pertenece.
Lecciones de moralidad con gente amoral las justas y no más.
28/04/21 12:07 PM

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24.04.21

Hoy sábado a las 21,30 se estrena el documental Mons. José Guerra Campos. El Pastor bueno

Con motivo del estreno del documental comparto la nota que me ha hecho llegar la Hna. Beatriz Liaño, SHM, Directora de la Oficina de Prensa de la Fundación E.U.K. Mamie

——-

Queridos amigos:

Mons. José Guerra Campos fue una de las más relevantes figuras de la Iglesia en la España de la segunda mitad del siglo XX. En el centenario de su nacimiento, y a punto de cumplirse el 25º aniversario de su muerte, la Fundación EUK Mamie-HM Televisión ha querido rendir un debido homenaje a este «siervo fiel» de Jesucristo y de su Iglesia a través de este documental que hoy presentamos: «Mons. José Guerra Campos. El Pastor bueno».

Se estrenará en YouTube la víspera del Domingo del Buen Pastor, el sábado 24 abril de 2021, a las 21:30 de la noche (hora española) en este link:

http://bit.ly/GuerraCamposDocumental

Y en Vimeo el Domingo del Buen Pastor, 25 de abril de 2021:

http://bit.ly/GuerraCamposDocumentalVimeo

Mucho se ha hablado acerca de Mons. Guerra Campos. El trabajo que sobre él ha realizado HM Televisión se aleja de toda polémica para tratar de conocer el corazón de este pastor bueno y la motivación de todas sus acciones: un profundo amor a Jesucristo y un gran celo por la salvación de las almas. Porque, D. José Guerra Campos, como explica D. Juan Manuel Cabezas, catedrático de Derecho Canónico en la Universidad Eclesiástica de San Dámaso, era sobre todo un hombre de fe: «Él no se vendió a nada ni a nadie. Él creía en Dios y vivía para Dios. Eso lo define perfectamente».

No era solo un hombre de brillante inteligencia. Su alta capacidad intelectual fue penetrada por una virtud acrisolada, que hizo de él un sabio. Con esa luz supo comprender la malicia de las ideologías imperantes en su tiempo, que continúan azotando el nuestro: ateísmo, comunismo, liberalismo… Y consagró toda su vida, sus capacidades, incluso su fama, a defender al rebaño de Cristo de la confusión de las ideologías. D. Antonio Fernández Ferrero, Vicario general de la Diócesis de Cuenca y autor del libro «Guerra Campos. Apuntes para una biografía», tras estudiar en profundidad la figura de Mons. Guerra Campos lo describe así: «D. José tenía muy claro que, por encima de personas y circunstancias estaban los derechos de Dios, estaba la conciencia y estaba lo que él —como pastor y obispo— tenía que hacer con su responsabilidad».

Pero su mejor argumento no fue el intelectual, sino él mismo: su rectitud moral, su coherencia personal y su ejemplaridad de vida cristiana. Los testimonios al respecto son muchos y unánimes. Mons. José María Yanguas, actual obispo de la Diócesis de Cuenca, lo define así: «Fue un hombre que no guardó rencor nunca. Se podría resumir su talante espiritual diciendo que era un hombre bueno». D. José Antonio Fernández, rector del Seminario conciliar de Cuenca y deán de la Catedral de Cuenca afirma con rotundidad: «En Cuenca muy poca gente vivía tan pobremente como vivía D. José». De ahí que, como explica D. Juan Manuel Cabezas,«la fama de santidad precedió incluso a su muerte». Porque su gran inteligencia no le impidió amar a Jesucristo con la ternura de un niño, y contagiar ese amor a quien le rodeaba.

Mons. Yanguas expone la razón de hacer este documental: «Me parece que es extraordinariamente oportuno exponer las cosas buenas que nos ayuden a crecer, ver la figura de los buenos pastores, porque la Iglesia es santa, y porque ellos nos preceden y es una cosa buena aprender de los maestros». En la misma línea se expresa la Hna. Teresa María Pérez, directora de la Fundación EUK Mamie-HM Televisión, al explicar las razones que la llevaron a tomar la decisión de emprender este proyecto: «Creo que es un tiempo providencial para hacerlo, por la fidelidad de Mons. Guerra Campos al magisterio de la Iglesia, al que defendió contra viento y marea, y por su amor a la patria, España. Es un modelo de padre y pastor, siempre con la mirada en lo alto».

Para realizar este documental, HM Televisión ha entrevistado a:

- Mons. José María Yanguas Sanz. Actual obispo de la Diócesis de Cuenca.

- D. Antonio Fernández Ferrero. Vicario general de la Diócesis de Cuenca y autor del libro «Guerra Campos. Apuntes para una biografía».

- D. José Antonio Fernández. Rector del Seminario conciliar de Cuenca y deán de la Catedral de Cuenca.

- D. José Luis Laguía. Formador del Seminario Conciliar de Cuenca.

- D. Juan Manuel Cabezas Cañavate. Catedrático de Derecho Canónico en la Universidad Eclesiástica de San Dámaso.

- P. Antonio Turú Rofes, mCR. Superior general de la Sociedad Misionera de Cristo Rey.

- P. Félix López Lozano, SHM. Superior general de los Siervos del Hogar de la Madre.

- D. Ángel Cano. Conserje de Mons. José Guerra Campos en el Obispado de Cuenca.

En la elaboración de «Mons. José Guerra Campos. El Pastor bueno» han colaborado, poniendo a nuestra disposición un importante material fotográfico y bibliográfico, las siguientes entidades:

- Archivo histórico diocesano de Santiago de Compostela.

- Archivo de la Universidad Pontificia de Salamanca.

- Archivo de la Conferencia Episcopal Española.

- Archivo de la Acción Católica Española.

- Obispado de Cuenca.

- Archivo histórico provincial de Cuenca.

- Material histórico personal de Guerra Campos, perteneciente a la Sociedad Misionera de Cristo Rey.

No es fácil condensar en unas frases una vida tan llena, pero, como adelantábamos al presentar el tráiler de «Mons. José Guerra Campos. El Pastor bueno», es necesario destacar que don José supo vivir en grado heroico e íntegro el don del sacerdocio y del episcopado en una época convulsa y cambiante. Siendo seminarista, vio estallar ante sus ojos la guerra civil española. Años después, participó en el Concilio Vaticano II, primero como perito-consultor y, poco después, como padre conciliar y ponente. Fue obispo auxiliar de Madrid, primer secretario de la Conferencia Episcopal Española y llegó a tener su propio programa en Televisión Española. Culminó su entrega por amor a Cristo entre la grey de la diócesis de Cuenca, a la que amó con corazón de padre y pastor. Y murió a los pies del Sagrado Corazón de Jesús del Tibidabo, en Barcelona.

Que Nuestra Madre del Cielo nos bendiga a todos

3 comentarios

  
padre Fortea
Uno de los obispos más santos del siglo XX. Estoy deseando ver este documental.
24/04/21 10:20 AM
  
Soledad
Quisiera aportar un grano de arena, pequeñito. Recuerdo como mi padre hablaba de este buen pastor en casa. La definición : un hombre de Dios de una pieza, veraz, de recta doctrina.Ese es el surco que dejan los buenos pastores.

Conocí y traté a una hermana, que reunía tb esas características de coherencia, rectitud de vida y ejemplaridad cristiana. La recuerdo porque toda ella era exactamente eso. La recuerdo con cariño (d. e. p). No dudo que ambos recibieron y vivieron esto en el seno familiar.
24/04/21 11:41 AM
  
Argia
Pastor humilde que sabe defender la verdad con caridad y respetando a los otros.
Que bellas las palabras de su primera misa: Toda mi vida y persona, mi mente, mi voluntad, los sentidos de mi cuerpo. Acepta Señor la hostia que ofrece mi indignidad...Oh Dios mio verdadero, mis negligencias perdonas...
25/04/21 2:46 PM

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