13.11.24

El general Agustín Rosety valora a fondo las graves consecuencias del problema demográfico en España

Agustín Rosety Fernández de Castro. Nacido en Cádiz el 1947, está casado y tiene dos hijos. Durante su trayectoria militar, Rosety ha sido subdirector general de reclutamiento y se retiró como General de Brigada del Cuerpo de Infantería de Marina. Asimismo, es licenciado en Derecho, y diplomado en Estado Mayor y en Operaciones Especiales. A su actividad en las Fuerza Armadas se añade la que, en diversas etapas, también trabajó para el Órgano Central del Ministerio de Defensa (España) como jefe del órgano de dirección de la Dirección General de Política de Defensa y subdirector general de Tropa y Marinería. Asimismo, también ha sido profesor de la Escuela de Guerra Naval y de la Escuela de Infantería de Marina General Albacete Fuster. Durante la mayor parte de sus cuarenta años en la Armada, Agustín Rosety ha servido en la Brigada de Infantería de Marina y ejercido el mando de unidades de Operaciones Especiales, Infantería y Artillería, así como sucesivos destinos de Estado Mayor.

Es académico de número de la Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras, caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén y miembro de la Asociación Católica de Propagandistas. Fue cabeza de lista por la provincia de Cádiz en las elecciones generales de abril de 2019 por Vox, siendo elegido diputado, escaño que revalidaría en las elecciones generales de noviembre de 2019. Es miembro de la comisiones de Asuntos Exteriores, de Defensa y Mixta para la Unión Europea.

¿Cómo valora el grave problema de baja natalidad que tenemos en España?

El incesante descenso de la natalidad es uno de los síntomas, quizá el más significativo, de la decadencia moral de una sociedad. Tiene como consecuencia la pérdida de vitalidad de la nación y, caso de persistir, puede causar su propia ruina e incluso su desaparición, absorbida por otros pueblos o culturas.

Decadencia moral, decimos. La moral, en sentido estricto, es un consenso social en torno a los valores básicos que fundamentan la convivencia y la solidaridad, un código de comportamiento en el que se educa a los jóvenes. Proteger y transmitir la vida es el primero de esos valores. Si no hay hijos no hay futuro, pero casi peor que no querer tenerlos -invocando un carpe diem como paradigma vital- es renunciar con ello a la aspiración de quienes nos precedieron, una aspiración que explica nuestra misma existencia.

Esa indiferencia se proyecta también hacia el futuro, que a todos llegará, sin que, al final, haya quien sostenga la mano de los indiferentes en sus últimos días. La baja natalidad, por tanto, es expresión de la decadencia moral de un pueblo. Por otra parte decíamos que un persistente déficit de nacimientos determina tarde o temprano la pérdida de vitalidad de la nación, porque el consiguiente envejecimiento de la población es incompatible con el cumplimiento de tareas básicas que requieren juventud, dado el dinamismo intelectual, la creatividad y el emprendimiento necesarios para hacer frente a los desafíos del entorno, y también para generar recursos financieros en la magnitud que permita sostener a las generaciones anteriores, a las que la edad impide ya producir rentas.

¿Se puede hablar de suicidio demográfico?

Es una metáfora, pero una metáfora muy elocuente. Las sociedades no se suicidan, no hay un designio colectivo de acabar con la nación española, aunque no falten quienes quieren “asesinarla”. Lo que, en mi opinión, hay es una indiferencia social absoluta ante las gravísimas consecuencias que para la estabilidad cultural y social, para la prosperidad económica, para la financiación del Estado y para la continuidad misma de la Nación tiene el brutal descenso de la natalidad que estamos experimentando en España, en cabeza de toda Europa. La inmigración ilegal, un verdadero asalto a nuestra frontera marítima consentido por el nefasto gobierno de Sánchez y que tanto preocupa, no es sino su consecuencia.

Es evidente que una tasa de natalidad por debajo de los mínimos de reemplazo generacional acarrea una reducción de la población. Pero como todos los vacíos tienden a llenarse, este déficit -que se corresponde con una creciente tasa de envejecimiento- vendrá a compensarse, diríamos que fatalmente, con la inmigración, que debería ser al menos legal y organizada con arreglo a las necesidades nacionales. Así, una sociedad envejecida puede rejuvenecerse, pero es indudable el problema que este injerto social plantea a la identidad y a los valores morales y culturales de la nación.

Además del envejecimiento de la población, ¿qué consecuencias puede acarrear a largo plazo?

Las naciones de Europa, España entre ellas, no son conscientes de la disminución relativa de su talla estratégica en comparación con grandes Estados emergentes; menos aún lo son de su decadencia moral interna y de su progresiva irrelevancia en el mundo. Es tal la autocomplacencia y el etnocentrismo que nos aqueja, que no somos capaces de valorar la incidencia, entre otros, de dos factores socioeconómicos muy poderosos: la crisis demográfica y la deslocalización industrial.

Estamos tan orgullosos del bienestar y de la estabilidad democrática que hemos venido disfrutando, que no advertimos que la casa se nos está viniendo abajo. Un país en el que no cabe ya esperar reemplazo generacional genera un vacío demográfico que tiende a llenarse, aunque simplemente sea porque falta fuerza de trabajo. No es necesario enfatizar las consecuencias políticas de un ocho, un quince, un treinta por ciento de la población de procedencia extranjera, y es eso lo que nos vienen diciendo las proyecciones de población que va a suceder.

Una de las consecuencias del envejecimiento que más debería preocuparnos es la defensa nacional. Permítame que me extienda un poco, acaso por mis vivencias profesionales. La drástica reducción de la base de reclutamiento unida al elevado coste que supone para la milicia competir en el mercado de trabajo está empezando a causar un acusado déficit de efectivos en las Fuerzas Armadas de varias naciones aliadas, algunas de las cuales, como Estados Unidos, Gran Bretaña o Alemania, ya lo han advertido ante la opinión pública. España experimenta también estas tensiones, si bien atenuadas por el elevado índice de paro que casi duplica la media europea.

Está claro que, con salarios relativamente bajos y ante una vida dura, la vida militar resulta cada vez menos atractiva para una juventud autóctona poco dispuesta al sacrificio. Los nuevos candidatos provendrán cada vez más del creciente nicho de reclutamiento formado por los “nuevos ciudadanos” procedentes de la inmigración, muchos de los cuales llegarán a serlo precisamente por su permanencia en filas. Ante la perspectiva de una nueva milicia de rasgos casi mercenarios, en algunos países se propone ya, como alternativa, regresar al reclutamiento obligatorio. Pero no nos engañemos, si han de defendernos los jóvenes ciudadanos, muchos de ellos, o sus padres, no habrán nacido aquí. Así, caerán de nuestras manos las llaves de la Nación y de la Libertad.

¿Podemos con los años desaparecer como sociedad?

Como sociedad no, pero sí acaso como la sociedad que conocemos e incluso como nación histórico-cultural. Existen en la Historia sociedades interculturales que han sido y son funcionales. Suele ponerse como ejemplo a Estados Unidos, que ordenadamente absorbió grandes contingentes de inmigración de muy distintas procedencias -italianos, hispanos, polacos, griegos, alemanes, judíos, armenios y tantos otros- que, conservando sus orígenes culturales en el ámbito privado, se asimilaron civilmente a la nación que los acogía bajo el imperio de la ley, con unos mismos derechos y deberes ciudadanos y una aspiración por progresar inherente a la pujante sociedad estadounidense.

Mucho más lejana en el tiempo, aunque más cercana a nosotros, es la obra de España en ultramar, que venía a ser una continuación de la de Roma. Así como el Emperador Caracalla había fundado la latinidad al conceder la ciudadanía romana a todos los habitantes del Imperio, los Reyes Católicos y, muy en particular nuestra gran Reina Isabel de Castilla, dieron vida a la hispanidad, fruto del mestizaje y del creativo intercambio cultural entre pueblos que no habían tenido antes contacto alguno. El reconocimiento de una igual dignidad y unos mismos derechos a todos los súbditos de la Corona y la evangelización de los nativos del Nuevo Mundo fueron los pilares de la Nación a lo largo de cuatro siglos, una identidad intercultural que sigue viva.

No, el cruce cultural no tiene por qué romper la sociedad, antes bien, puede enriquecerla y revitalizarla. Ahora bien, tienen que darse dos condiciones. En primer término, la sociedad de acogida debe tener la fortaleza moral necesaria para captar a quienes llaman a su puerta; en cuanto a éstos, deben querer integrarse en ella bajo unas mismas leyes, principios y valores, aunque en su vida privada puedan guardar los de origen. No es esto lo que estamos viendo en países europeos que han recibido grandes contingentes de musulmanes, que no muestran la menor intención de asimilarse a la decadencia moral que las naciones europeas padecen. Antes bien, exigen regirse por la sharía, lo que nos induce al pesimismo en cuanto a los resultados, porque las sociedades multiculturales no funcionan. Basta asomarse al Líbano…

¿Cuáles son las causas de esta baja natalidad?

Ante todo, señalemos las falacias: el precio de la vivienda, el de los alquileres, los bajos salarios, el desempleo y la dependencia familiar del trabajo de la mujer. Espero que nadie me acuse de boomer insensible, que no lo soy, aunque sí, confieso que soy boomer. No puede negarse la incidencia de tales dificultades en la vida de nuestros compatriotas, en especial de los jóvenes, pero nos engañaríamos si atribuyésemos la caída de la natalidad exclusivamente a unas causas que ya experimentábamos quienes hace medio, o tres cuartos de siglo, estábamos o estaban formando una familia. Entonces se tenía una media de tres, cuatro o cinco hijos.

No, la causa de tan baja natalidad -que corre paralela con la baja nupcialidad y la creciente falta de estabilidad de matrimonios y familias- es la mentalidad antinatalista que se ha apoderado de las generaciones que están en edad de tener hijos. Tener hijos “no mola” y, para justificarlo, se ponen toda clase de excusas, o ni siquiera eso. Nada tan patético como aquel matrimonio perteneciente a la realeza que se plantó con dos hijos por su “responsabilidad hacia el planeta”. Esta bobada -que nos disculpe el improbable lector progre- puede aún mejorarse, porque hay quien piensa que el “planeta” tiene que liberarse de la especie humana, que amenaza destruirlo. Es una proposición que, tristemente, podemos leer en la obra de algún “evolucionado” teólogo de cuyo nombre no quiero acordarme.

Tiene que estarnos pasando algo grave como sociedad para que nuestros jóvenes renuncien a transmitir la vida, a proyectar su amor más allá de su propia existencia, a perpetuar, digámoslo así, sus genes y sus valores en quienes han de sucederles y recoger un día su último suspiro. Y sí, es cierto que se están haciendo grandes esfuerzos en el ámbito internacional, particularmente por Naciones Unidas y sus agencias, por elevar el “índice de desarrollo humano”…conteniendo para ello la natalidad. Pero es en Occidente -la Iberosfera incluida, como parte intrínseca de la civilización occidental, aunque algunos aún no se hayan enterado- donde la caída de la natalidad bajo la tasa de reposición se está experimentando. Una tendencia que anuncia una “cancelación”, ésta sí, un final. Algo nos domina, probablemente una pérdida de autoestima de la que el pensamiento woke -si eso existe- es un claro exponente.

¿Cómo contribuye a esta baja natalidad una sociedad cada vez más individualista?

El individualismo es en realidad una pura manifestación de egoísmo, una reivindicación extrema del libre albedrío que ignora deliberadamente la naturaleza a un tiempo libre y social del ser humano. Del liberalismo contractualista de Hobbes, Locke y Rousseau heredamos la idea del “contrato social” como fundamento de la sociedad, una figura retórica tan sencilla como imaginaria que exaltaba la idea de que todos los hombres fueron creados libres e iguales, sin advertir que cuando el ser humano llegó a serlo y, como tal, consciente de su libertad moral, ya era social. El Génesis nos revela la naturaleza buena del hombre: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” (Ge 1, 31); pero, a continuación, se nos dice: “no es bueno que el hombre este solo” (Ge 2, 16).

El individualismo no es, en realidad, una ideología, sino una actitud tendente a desentenderse de los deberes sociales. Y, entre esos deberes, está el de procrear y educar a la prole, haciendo posible la continuidad de la sociedad y de la especie. La omisión consciente o simplemente práctica de ese deber es, por tanto, un abuso con graves consecuencias para los demás, pero también para uno mismo. Prueba de ello es que el vacío que deja en la existencia la privación de darse gratuitamente a otro -que no otra cosa es la maternidad o la paternidad- puede ser causa de frustración.

Es cierto que todos conocemos parejas -no ya matrimonios, que también- que deciden disfrutar de su amor, de su vida común en libertad, al menos mientras no se estorben uno al otro. Los hijos causan gastos, molestias, preocupaciones, no nos permiten ir con libertad al gimnasio, viajar o, simplemente, medrar en el trabajo. Y todo eso está primero. Con una mascota -a veces con una “parejita” de “perrijos” se trata a veces de satisfacer patéticamente ese deseo de afecto. Por supuesto, ese mismo individualismo es compartido por los empleadores, lo cual puede acabar con la renuncia a la aspiración de la mujer a su maternidad.

El hecho de ser madre es un deseo, en efecto, natural. Ser madre es evidentemente distinto de ser padre; por eso todos deberían poder tener un padre y una madre, aunque los individualistas contemplen otras fórmulas, por considerar que el hijo es un derecho, un “sueño” más. Pero para muchas de nuestras jóvenes, demasiadas, el trabajo es incompatible con esta aspiración. Una embarazada no puede progresar profesionalmente, el empleador no quiere saber nada, ni el Estado tampoco. El primero, por la productividad, el segundo por los prejuicios. Porque ser madre no es una prioridad para el feminismo radical, más bien es una carga impuesta a la mujer por el “heteropatriarcado”, contra el que se ofrece el “sagrado” aborto como respuesta. Ya ven a dónde nos ha llevado el individualismo, a una sociedad sin sentido de la trascendencia ni del deber, en la que cada uno va a lo suyo.

¿Por qué se ha perdido en muchos casos hasta la noción del bien común?

La noción del “bien común”, como fuente de legitimidad de todo buen gobierno, se vio cuestionada por la “volonté générale” roussoniana, en puridad una falacia como el contractualismo mismo, porque de la misma manera que nadie puede dar fe de la firma de un “contrato social”, tampoco es posible alcanzar un acuerdo de todos los miembros de la sociedad que sustente cualquier medida de gobierno. Estas ideas sólo son ficciones para justificar el ejercicio del poder, pero no pueden sustituir como fuente de legitimidad al bien común, finalidad de todo gobierno y asiento de su autoridad.

El bien común es, ante todo, Bien y luego común. Si la ética es una reflexión sobre lo que en términos morales se considera “bueno” o “malo”, es obvio que para la ética cristiana o teología moral, Dios es fuente de todo bien y el Bien mismo. Ahora bien, cuando la modernidad deslindó fe y cultura, no fue compatible con la libertad humana imponer un determinado criterio ético, sólo proponerlo y defenderlo como inspiración de la moral (“mores”, costumbres) mayoritariamente aceptada como norma que rige la convivencia y, como tal, susceptible de ser tutelada por la ley.

La Revolución cuestionó los fundamentos de la civilización cristiana y se hizo necesario buscar un nuevo fundamento ético. El pensamiento ilustrado se había remitido a un “dios de los filósofos”, o Causa última, y la totalitaria Convención nacional francesa entronizó a la “diosa Razón”. Una Razón que no era ya el Logos divino en el que los cristianos creemos, sino fruto del pensamiento que subyace tras las ideologías políticas, en realidad tributarias de la “voluntad general”, es decir, de la corriente social dominante.

La deriva de la filosofía europea contemporánea, que había propiciado el auge de los totalitarismos en el siglo XX, abrió camino a la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt, que ha venido alentando una visión pesimista de la civilización occidental. Por no incurrir en disquisiciones filosóficas que escapan a nuestra pretensión, fijemos tan sólo nuestra mirada en un panorama social, como el actual, en el que prima el sentimiento sobre la razón, junto a una idea de la felicidad orientada a la realización de los “sueños”, alentada por el neomarxismo gramsciano que subyace en esa izquierda “caviar” que pretende ser llamada woke. En ese panorama de lucha social omnium contra omnes -esto es, semejante al “estado de naturaleza” hobbesiano- no parece quedar espacio al bien común.

¿Estamos a tiempo de ponerle solución?

Si se refiere a la crisis demográfica, dicen los expertos que ya no. El origen cultural de los nuevos españoles, de los nuevos europeos, será en términos proporcionales muy diferente al de los actuales, con los problemas de cohesión social que pueden avizorarse, a los que antes hemos hecho referencia. Pero siempre habrá que aplicar una solución al problema, cuando menos atenuar sus efectos y revertirlos, en lo posible. Como tanto la natalidad como la inmigración son factores determinantes de la evolución demográfica habrá que actuar en ambos campos.

En cuanto a la inmigración, tenemos que empezar a contemplarla como un factor corrector de la crisis demográfica, no sólo como una invasión, que también lo es y en la mayor medida. Con la única excepción de los refugiados que estrictamente lo sean con arreglo al derecho internacional, en España no puede entrar todo el que quiera, sino quien legal y ordenadamente deba hacerlo, en la medida de las necesidades cuantitativas y cualitativas de nuestro país lo demanden. La integración de quienes legalmente entren en España debe ser particularmente cuidadosa y exigente, con particular atención a la obtención de la nacionalidad. La inmigración ilegal debe ser enérgicamente contenida, principalmente en origen. No tenemos espacio para tratar de todo esto, que es un mundo; tan sólo insistiría en que si no guardamos fidelidad a nuestros valores morales, difícilmente se adherirán a ellos quienes vengan de afuera.

Por lo que respecta a la natalidad, todo conspira en su contra, el aborto a la cabeza, el materialismo, el hedonismo, el sinsentido de la vida familiar y social y, sobre todo, el impacto de ideologías destructivas como son la LGTBI y el feminismo radical, en particular el llamado de tercera generación que tanto rechazo ha causado incluso entre militantes del feminismo histórico. Esa radicalización, que con mucha razón llamamos “feminazi” por su carácter inhumano, desnaturalizador y violento, es el factor que, en mi opinión, más contribuye al brusco y desmesurado descenso de la natalidad.

Con todo, soy optimista, pero hay mucho trabajo pendiente.

¿Hasta qué punto serían necesarias y urgentes políticas que fomenten la natalidad?

¿Hasta qué punto? No existe punto alguno que limite la urgencia y necesidad de tales medidas para la continuidad histórica de la Nación. La pregunta más bien sería ¿hasta qué punto serían eficaces a estas alturas? Hay países verdaderamente avanzados en este sentido, como Hungría, en las que se viene fomentando la natalidad con ayudas económicas y de otro tipo. Estas medidas han logrado, cuando menos, contener la tendencia a la caída, pero haber logrado aún revertirla. Es muy difícil, en este sentido, luchar contra la corriente dominante en la civilización a la que nuestros países pertenecen.

No obstante, y aunque sea éste un camino largo y arduo de recorrer, hay que progresar por él. En primer término, el valor de estas medidas es el de lo que llamamos “magisterio del poder”. La actitud del gobierno que lidera a la sociedad es de fundamental importancia. Una actitud natalista ha de promover, ante todo, a la protección de la vida y de la familia frente a las asechanzas de las tendencias destructivas dominantes en la sociedad a las que nos hemos referido, en destacadísimo lugar el aborto, pero también la deconstrucción del matrimonio y la familia, lo peor del feminismo radical y el nefasto movimiento LGTBI.

Ayudar a los héroes y, más aún, a las heroínas que se atreven a luchar contra corriente asumiendo el compromiso de fundar una familia, engendrar y concebir hijos, cuidar de ellos y educarlos asumiendo los sacrificios personales que sean necesarios, porque es su deber como hombres y mujeres, debería ser una política de Estado. Los premios y ayudas económicas a la natalidad, las exenciones fiscales, el apoyo laboral a las madres trabajadoras y también a las que no trabajan para atender a sus hijos en los primeros años y la debida compensación a sus empleadores son algunas de las ideas que podrían ser contempladas.

Igualmente haría falta que desde el púlpito se estimule a las familias a tener más hijos, algo que casi nunca se dice…

Hace un par de meses, en misa dominical, escuché citar al celebrante en su homilía ese hermoso y desafiante pasaje del Génesis: “Fructificad y multiplicaos. Llenad la Tierra” (Ge, 2, 18) Salí de mi parroquia muy reconfortado por la exhortación de aquel sacerdote africano que había venido a evangelizarnos. Dios le bendiga, bienvenido sea entre nosotros y ojalá germine de nuevo la semilla de la fe que siembra en tierra ahora tan inhóspita. Porque es duro ir contra corriente, una corriente de fondo materialista que responde diciendo que “hoy día es muy caro tener hijos y darles todas las cosas que necesitan” ¿No seremos nosotros quienes necesitamos tanta cosa y no se nos puede llevar la contraria?

Sé que hablo, sobre todo, a los ya convencidos y me doy por muy satisfecho si mis palabras han servido, cuando menos, para confirmarlos en sus convicciones y hacerles ver que somos más, muchos más, quienes no damos esta batalla por perdida.

Por Javier Navascués

10 comentarios

  
Bakunita
Antaño los adalides de la natalidad predicaban con el ejemplo y tenían de cinco hijos para arriba.
Este señor se permite dar lecciones y sólo ha tenido dos hijos... Ayyyy, que la palabra conmueve, pero el ejemplo arrastra....

13/11/24 1:05 PM
  
Juan Mariner
La batalla contra el gran reemplazo está perdida, a los catolicos solo nos queda salir a convertir a los que llegan. Eso de asesinar a la patria solo lo hacen los que nos gobiernan y sus subordinados a sueldo (en Valencia se ha visto), con el sistema borbonico en estado puro de toda la vida de Dios.
13/11/24 2:35 PM
  
juvenal
Si el sólo ha tenido dos hijos, tampoco es que haya puesto mucho de su parte
13/11/24 3:40 PM
  
Jose
Cuando éramos pequeños aprendíamos en el catecismo nacional de primer grado esta pregunta:
¿Qué es el Matrimonio?-El Matrimonio es el sacramento que santifica la unión del hombre y la mujer, y les da la gracia para que vivan en paz y críen hijos para el cielo.
El señor diputado, cuya descendencia, por cierto, no cubre el remplazo generacional,sólo habla de razones económicas y, aún peor, militares para hablar de que hay que tener hijos.
Las razones militares también las tenía Hitler para fomentar la natalidad y no por eso es un referente moral.
Uno puede estar de acuerdo con algunas cosas que dice, pero en conjunto la exposición es más ideológica que otra cosa.
Al final parece que hay que tener hijos para la economía o para la defensa del Estado
Desde una perspectiva cristiana, y la entrevista aparece en un medio católico, se tiene hijos ante todo como una participación en la paternidad divina, colaborando con el poder creador de Dios, y para que esos hijos vivan como hijos de Dios en la tierra y participen del amor de Dios por toda la eternidad
13/11/24 4:55 PM
  
anawim
Tenemos que tener hijos porque tenemos que cumplir el mandato de Dios que se nos ha dado en el Génesis: "Sed fecundos y multiplicaos" (Gén 1,27): CEE

Dios nos pedirá cuentas en el Juicio de cómo hemos cumplido el mandato.
13/11/24 5:44 PM
  
Jesús Cruz Gómez
Bakunita, no sabes la situación personal del General. No juzguéis y no seréis juzgados. Magnífica la entrevista.
13/11/24 8:26 PM
  
Ana Palacios
Muy de acuerdo con los comentarios anteriores. Soy del norte de Argentina y tengo 10 hijos, y contando, pues espero Dios me dé algunos más aún. Casi por cumplir 15 años de casados, con mi esposo jamás imaginamos tener la familia que El Señor nos regala hoy, solo puedo decir que desde que nos convertimos en católicos practicantes, lo único que nos conduce es buscar y hacer la voluntad de Dios en nuestras vidas, y aquí estamos. Todos los demás cálculos y propósitos son vanos. Lo único que engendra familias numerosas es la fe en el único Dios verdadero, Señor y Dador de Vida. Sabiendo que nuestros pasos aquí son efímeros, y que nos espera el cielo en donde deberemos primeramente rendirle cuentas de la vida que nos ha regalado y de lo que hemos hecho con la
Vocación y los talentos que nos ha encomendado.
Dios tenga misericordia de nosotros y nos bendiga con muchos santos sacerdotes, vocaciones religiosas y familias verdaderamente católicas.
Si una familia es verdaderamente católica, ergo, los esposos no usan anticonceptivos, normalmente no tendrán pocos hijos. Y si les transmiten la fe verdadera, esa descendencia crecerá y crecerá. Así fue por muchas veces estaciones, y así es ahora. El problema es que casi ya no hay fe sobre la tierra.
13/11/24 9:12 PM
  
Luis
¿Y Vd. qué saben del porqué ha tenido sólo dos hijos?
Estamos enfermos de tanto juzgar.
13/11/24 11:54 PM
  
juvenal
Luis
Pues ese señor no hace más que juzgar a los que no tienen hijos
14/11/24 1:05 AM
  
Cristián Yáñez Durán
Juvenal, el General juzga objetivamente la situación de quienes no tienen hijos porque no quieren. Es un juicio respecto de un mal moral objetivo. Nada tiene que ver con el "no juzgueis y no sereis juzgados" que se refiere al mal moral subjetivo como siempre ha enseñado la Iglesia.
14/11/24 4:23 AM

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12.11.24

Gabriel Aromir nos explica porqué los católicos debemos tener hábitos de vida saludables

Gabriel Aromir. Licenciado en Química por la Universidad de Barcelona. Máster en Dirección de Empresas (EADA, Barcelona). Máster en Marketing Farmacéutico (EADA). Programa de Marketing Digital (Universidad Rey Juan Carlos). Más de 30 años de experiencia en el sector Farmacéutico-Salud. Ha trabajado en varios laboratorios y empresas del sector, ocupando cargos de Visitador Médico, Key Account Manager, Acceso al Mercado, Jefe de Ventas, Jefe de Proyectos y Director General de la empresa que fundó, SaluSearch.

Y desde siempre, ha intentado vivir con coherencia su Fe Católica. Felizmente casado con una gran mujer que le ha enseñado mucho y siempre a ser mejor persona.

¿Por qué decidió dar una charla sobre Farmacia, Salud y Espiritualidad?

En síntesis, se podría decir que hay un par de razones que están interrelacionadas. La primera y principal es que creí que con mi experiencia sectorial, conocimientos y mi modesta fe podría ofrecer una sesión para beneficio espiritual, intelectual y saludable a nuestros queridos feligreses (y más personas, si se difunde por streaming) que se reúnen periódicamente en la Iglesia de Montealegre de Barcelona.

La segunda es que yo ya tenía una presentación sobre este tema, pues no hace mucho había dado una charla a modo de catequesis de adultos en la Parroquia de Sant Esteve de Barcelona. Así pues, en un momento dado (a finales de julio) en que el Sr. Daniel Arasa comentó que faltaban conferenciantes para el siguiente curso, me levanté del asiento como un resorte y corrí a decirle que tenía un tema “caliente” que podía ser de interés… Lo he desarrollado un poco más y he mejorado la presentación. Y aquí estoy.

¿Cuáles son las razones más profundas por las que los católicos debemos cuidar nuestra salud?

Además de lo que dictan el sentido común y el instinto de supervivencia - que no son poco -, las razones para cuidar esmeradamente de nuestra salud (ojo, no obsesivamente) son que nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo, pues estamos creados a imagen y semejanza del Creador; y a la vez que hemos recibido un Mandamiento muy importante, el Quinto - No Matarás - que nos dice que tenemos la obligación de velar por nuestra salud. “No Matarás” no se limita solo a su significado obvio (salvo en legítima defensa como sabemos), sino que es un Mandamiento muy amplio.

Una de las facetas del “Quinto” es que no debemos atentar contra nuestra propia vida: no solo no suicidarnos, ni siquiera planteárselo, sino también no perjudicar a nuestra salud, pues sería ir auto-matándonos poco a poco. Valga decir en este sentido, que fumar en demasía, beber alcohol en demasía, tomar drogas, incluso la ludopatía (se está atentando contra la propia salud mental), el no cuidarse, tener malos hábitos de vida, comer mal continuamente sin preocuparse, y un largo etcétera son actitudes que infringen este sagrado mandamiento. Una de estas malas actitudes sería despreocuparse o no querer acudir a los profesionales sanitarios o no seguir sus recomendaciones o prescripciones cuando sea preciso, ya sea por miedo, por prejuicio, por dejadez…

¿En qué medida debemos evitar el alcohol y el tabaco?

Siguiendo la línea de la pregunta anterior, una cosa es fumar o beber al estilo de la “BBC” - es decir, en bodas, bautizos y comuniones; esto es, esporádicamente. Y otra muy diferente es al estilo del “8 - 20 - 24″, es decir: el primer cigarrillo a las 8 de la mañana con el desayuno, me fumo 20 pitillos como mínimo al día, y hasta las 12 de la noche fumando… Bromas aparte, beber moderadamente con las comidas no perjudica. Fumar un cigarrillo o puro de vez en cuando tampoco (lo mejor es no fumar nunca).

A nivel orientativo, para las mujeres, más de tres bebidas en un día cualquiera o más de siete bebidas por semana se considera consumo excesivo. Para los hombres, el consumo excesivo significa más de cuatro bebidas en un día cualquiera o más de catorce por semana. Una frase que suelo decir yo siempre es que: el ser humano para vivir solo necesita comida sana y agua. Las demás sustancias sobran (salvo medicamentos de prescripción).

Igualmente es importante una alimentación sana y equilibrada y mantener una cierta disciplina en cuanto a horarios de comidas…

Afortunadamente en España poseemos un tesoro llamado “dieta mediterránea", lo cual nos permite portarnos bien en cuanto a los nutrientes sin excesivo esfuerzo. Hay que comer variado y sano, de manera que podamos ingerir los principios inmediatos (glúcidos o azúcares, lípidos o grasas y proteínas, básicamente) en su justa medida. Lo deseable es minimizar - habitualmente - la ingesta de azúcares refinados a la vez que grasas saturadas. Con ello minimizamos el sobrepeso, la aparición del síndrome de resistencia a la insulina (preámbulo de la diabetes), la hiperlipemia (colesterol y/o triglicéridos elevados). Eso es lo deseable en un “día de cada día". Ahora bien, como es lógico, algún día nos podemos descolgar tomando algún postre hipercalórico, alguna comida con contenido en grasa, unos torreznos… En todo caso, el régimen más estricto suele ser el de la diabetes.

Conozco una anécdota muy interesante con un ex compañero de trabajo en uno de los laboratorios en que estuve. Me contó cómo enseñaba y habituaba a sus hijos pequeños a comer sano ya desde la niñez, para asegurarles una higiene alimentaria en su juventud y madurez. Jugando con ellos, hizo un collage con fotos de alimentos sanos para cada día de la semana (un menú) y de vez en cuando intercalaba alguna foto de “golosinas” (bollos, helados, tartas, chuches…): estos últimos eran los que comerían solo de vez en cuando.

¿Por qué es muy importante la prevención de las enfermedades en general?

La prevención es como un seguro. No en vano existe el refrán de “Más vale prevenir que curar". Con la prevención (por ejemplo con la higiene alimentaria que acabamos de comentar) y el diagnóstico precoz de ciertas enfermedades, se pueden atajar problemas muy graves y en definitiva, mejorar la calidad de vida y alargarla. A groso modo, el diagnóstico precoz favorece que se pueda atacar al enemigo cuando es pequeño, en vez de cuando es muy grande o muy tarde.

En este sentido y a modo de ejemplo, es muy recomendable someterse a los análisis o pruebas de detección precoz de cáncer de mama, colon, etc.

¿Por qué en esta época son tan habituales las depresiones y otro tipo de trastornos relacionados con la ansiedad?

Ciertamente, la depresión es como una epidemia invisible de la sociedad moderna. Es la primera causa de bajas laborales en España, y dramáticamente el suicidio es la primera causa de muerte de adolescentes en nuestro querido país. Como bien decía usted, muchos casos de depresión cursan con trastorno de ansiedad; son a veces como dos caras de la misma moneda.

¿Qué está pasando?

Si bien es cierto que el estrés, la vida súper acelerada, la mala alimentación y algunas enfermedades pueden devenir en depresión, una realidad irrefutable es que vivimos inmersos en una amalgama carente de valores y de esperanza (ya desde las autoridades), que hace que no se encuentren razones para tirar adelante contra los elementos y los problemas. En el caso de los jóvenes, la visión de un futuro incierto o nigérrimo, junto con la violencia que se palpa en la sociedad pueden contribuir a esas cifras que comentaba. Un ejemplo de esa violencia a la que me refiero es el dichoso bullying que se hace a veces en los colegios, incrementado con el mal uso de los móviles y redes sociales.

¿Cómo el ejercicio físico, el deporte, los paseos… ayudan al equilibrio emocional y a la salud?

El ejercicio físico moderado es “mágico". Tiene unos beneficios para la salud física y mental sorprendentes. Como bien dice puede ser un simple paseo, hábito muy económico a la vez que saludable. Al mover nuestro cuerpo y acelerar nuestro metabolismo, generamos endorfinas, serotonina, oxitocina… llamadas “hormonas de la felicidad", que no solo nos ponen de buen humor y nos ayudan a olvidar preocupaciones, sino que mejoran el funcionamiento de nuestro cuerpo y nuestra salud.

Podría extenderme mucho más en la cuestión bioquímica, pero llegaría a aburrir. Lo interesante es la praxis habitual del ejercicio físico. Unos 15 o 30 minutos diarios (o en días alternos) caminando ligero es una buena norma.

Puedo rememorar experiencias de haber ido al gimnasio con una tormenta de preocupaciones y estrés en mi mente y al rato de estar practicando un ejercicio aeróbico sentirme mucho mejor y serme difícil recordar de qué me estaba preocupando hacía un momento, era emocionante. Incluso recuerdo una vez que llamé a una médico cliente con el móvil desde el gimnasio (algo que no se debe hacer…) y resulta que estaba en Estados Unidos, y con la diferencia horaria la pillé durmiendo. Con el susto que le dí y la confianza que me tenía a mí y al equipo, al decirle que la llamaba desde el gimnasio… me dio una bronca por teléfono que no olvidaré: ¡haciendo ejercicio olvídate de las preocupaciones y el trabajo!

¿Cómo ayuda la fe, la oración, a tener una vida serena y equilibrada para estar sanos de alma y cuerpo?

La fe, apoyada y fortalecida por la oración diaria, es sin duda un gran baluarte frente a los embates de la vida. En mi opinión, si llevamos una vida coherente con nuestra fe y no nos dejamos llevar por tentaciones y no perjudicamos a los demás, tendremos una mente más equilibrada y serena, sin problemas de conciencia. Por otra parte, con una oración habitual y un diálogo fraterno con el Señor, sobre todo anclado en la meditación, la contemplación, allanamos el camino para la plenitud espiritual y psicológica que nos puede hacer mucho bien a nuestra salud de alma (obviamente) y cuerpo; entendiendo como salud del cuerpo también la de nuestro sistema nervioso, la salud mental. Ni qué decir tiene que para preservar la salud de alma y cuerpo, hay que cuidar el cuerpo: hacer vida sana, acudir al médico cuando toque y cumplir los tratamientos si los hubiere.

Pero la verdadera vuelta de tuerca, la gracia del asunto radica en que los católicos, además de relajarnos así ante el Santísimo Sacramento, sabemos que nuestro Creador y Creador de todo está realmente ahí frente a nosotros, y podemos relacionarnos con Él de tú a Tú. Solo de pensarlo aterraría, salvo que sabemos que Él es el Amor puro e infinito. ¿Quién puede decir eso? En palabras de un cliente médico muy amigo y creyente: “Los Católicos tenemos en la Fe una Muleta con la que poder caminar, y que no tienen los no creyentes, aunque lleven una vida muy sana".

¿Por qué esa misma fe nos da la fortaleza y aceptación en el momento de la enfermedad?

Efectivamente, por mucho que nos cuidemos podemos caer enfermos. Relacionado con la “muleta” que mencionaba antes, podemos dar un sentido a la propia enfermedad (o la del prójimo, si estamos a su cuidado por ejemplo). Nuestra Fe cristiana nos enseña que, contra todo pronóstico a los ojos del mundo, la enfermedad, el dolor tienen un sentido; un sentido vivencial y espiritual, teológico.

Para empezar, vivir esa enfermedad es mi vocación concreta en ese momento, e intentar curarme de ella mi obligación sagrada: por sentido común y por cumplir en uno mismo con el Quinto Mandamiento, haciendo caso a los profesionales sanitarios, etc.

Y profundizando más con visión apologética, sufrir esa enfermedad tiene un significado y sentido enormemente trascendentales: si uno está en Gracia de Dios, ofrecer esa cruz al Señor tiene un valor incalculable en la Comunión de los Santos, en el Cuerpo Místico de Cristo, y para la salvación y conversión de muchas almas… En definitiva, parafraseando a San Pablo: “… completo en mi carne lo que falta a la Pasión de Cristo". Esta visión singular y de conjunto de la enfermedad puede ayudarnos a sobrellevarla mucho mejor, a procurar no deprimirnos y caer en el desánimo o derrotismo, e incluso a recuperarnos antes.

¿Quiere añadir algo?

Solo querría añadir que agradezco mucho el que me haya dado usted esta oportunidad de compartir con todos los lectores de su blog estas líneas. Solo espero haber contribuido con mi minúsculo grano de arena a la salud física y espiritual de muchos.

También quería comentar que la Fe y la Ciencia (ética y profesional) son totalmente compatibles y ambas nos tienen que acercar a Dios. De hecho, la ciencia (una verdadera pasión intelectual para mí) es el resultado de un tesoro que Dios nos ha dado: nuestra inteligencia, a nuestra escala a imagen y semejanza de Él.

Por Javier Navascués

1 comentario

  
anawim
Yo añadiría además:

Dios nos podría haber creado de mil formas diferentes pero nos ha creado de esta forma, y en todo tenemos que estar de acuerdo con Dios, como dice José María Rubio, SJ: "Hacer lo que Dios quiere y querer lo que Dios hace". Si Dios hubiera querido que estuviéramos siempre alabándolo nos hubiera creado sin necesidad de dormir 8 horas nocturnas, pero Él quiso que durmiéramos, por lo menos en este tiempo no pecamos, esta es una conclusión mía. También quiso que tuviéramos necesidad de alimentarnos, y debemos hacerlo si tenemos posibilidades para ello y alimentarnos correctamente como apunta el artículo. Y hay otra cosa no menos importante, y es que la Palabra de Dios también nos dice que en cuanto tengamos oportunidad, nos tomemos un tiempo para el descanso, todo no tiene que ser trabajar.
12/11/24 4:10 PM

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11.11.24

Rosanna, tras su conversión, decide consagrarse por completo al Señor con el voto de castidad

Rosanna. Católica practicante, enamorada de la Santa Misa Tradicional, hace pocos meses se consagró al Señor con el voto de castidad. Nacida en República Dominicana, madre de 3 hijos, seguidora desde hace corto tiempo de la doctrina de santa Isabel de la Trinidad. Tiene muchos deseos de, como ella, “hallar su Cielo aquí en la Tierra, puesto que el Cielo es Dios y Dios habita en su alma”.

¿Qué supone para usted dar el testimonio de su conversión y consagración al Señor?

Dios ha querido que yo a miles de kilómetros de distancia, en una pequeña isla del Caribe llamada República Dominicana (conocida mas por el turismo, las hermosas playas, un mar hermoso, un brillante sol…) me disponga a tratar sobre mi vida espiritual. Trataré de hablar sobre algo que a muchos les parecerá extraño, o incluso que no puede tratarse de alguien que conocieron o trataron en algún momento de su vida. Nuestro Señor sabe lo que me cuesta hacerlo, pero voy a hablar sobre cosas de la fe en mi vida, lo que hizo Dios en un alma que hace aproximadamente 12 años atrás vivía de espaldas a Él.

¿Cómo se puede explicar que una mujer de casi 60 años, soltera, con 3 hijos a los que ama con locura en Dios, se disponga a dar detalles de cosas que son en cierta manera muy dolorosas de tratar?

Ciertamente son temas de un pasado, un triste pasado que trae a mi memoria recuerdos muy dolorosos, porque me hacen acordarme de cuanto he ofendido a Dios, a ese Padre Eterno, a ese divino Hijo y al Espíritu Santo, es decir a la Santísima Trinidad.

Cuan diferente se ven las cosas cuando Dios, en su Infinita Bondad y misericordia, nos hace ver de qué manera le hemos ofendido, cómo hemos ensuciado nuestras almas con cosas que Nuestro Señor aborrece. Aunque nunca Él nos deja de amar, aborrece el pecado. Sí, ha llegado el día y quizás es la oportunidad que Dios me da para mostrar su gloria. Y de esta manera lograr que otras personas que se puedan encontrar en situaciones iguales o parecidas a las mías, se den cuenta de que pueden salir del fondo, del barro, del lodo…

Dios hizo ese milagro con usted. ¿Cómo fue el proceso?

Siendo muy joven me deje seducir por las cosas del mundo, por el instrumento que había elegido Satanás para que yo perdiera mi virginidad. Más adelante comentaré sobre este detalle. Yo llevaba una doble vida. Así, sin darme cuenta fueron pasando los años y yo me alejaba más de Dios. Llegaban momentos de felicidad, de tristeza, y así como un círculo en el que yo daba vueltas en el mismo lado. Pero, pensaba que todo estaba bien. Tenía lo que a los ojos del mundo hacen a una mujer feliz. El tiempo pasaba y Dios permitió que se empezaran a caer las flores artificiales de mi jardín y de mi fantasía. Tuve que bajar muy profundo, verme casi sin ninguna salida para buscar a Dios.

Llegó a los pies de Nuestro Señor por dolor y por interés. ¿De qué forma?

Le busqué por situaciones que pensaba que solo Él podría resolver. Pero, la verdadera búsqueda, tardó un poco más. Todo se me desmoronaba, el vacío y la tristeza eran mi pan de cada día. La Trinidad se fue encargando de mi pobre alma, tan egoísta, materialista y mundana…En fin, llena de todo lo que no es Dios. Empecé a rezar el santo Rosario, pero me costaba mucho incluso hacer dos o tres Avemarías.

Visitaba casi a diario el Santísimo Sacramento. Ahí, postrada de rodillas, derramaba muchas lágrimas. Dios iba sanando mis muchas heridas. Puso en mi camino a un sacerdote español, quien aun viviendo en España y yo en República Dominicana, ha sido de gran ayuda para mi vida espiritual.

¿Cómo le empezó a ayudar en su vida espiritual este sacerdote?

El sacerdote español me habló casi desde el principio en sus correos sobre la meditación, la oración mental. Seguí sus consejos muy en serio. Esa reflexión diaria, a horas bien tempranas de la mañana, fue una fuerte columna para mi nueva etapa en la fe.

¿Cómo a raíz de la meditación su vida fue cambiando poco a poco?

Los cotilleos y temas de la farándula fueron dejando paso a lecturas de la vida de los santos. Me llamaba la atención como habían hecho para ser santos. Pensaba que eso de la santidad era para una época antigua. Muchos de esos santos habían nacido y crecido en verdaderas familias católicas. Mi caso era muy distinto. Por mi mente pasaban pensamientos de desánimo. La época que a mí me había tocado era otra, la época moderna. Gracias a Dios esos pensamientos de desánimo se fueron casi sin darme cuenta.

Mi primera asistencia al Santo Sacrificio en la forma tradicional fue amor a primera vista. Nuestro Señor, se encargó de poner en mi camino otros buenos sacerdotes y religiosas de la Tradición a los que no tengo como pagar. Dios obraba en mi alma poco a poco. Recuerdo que lo que más me gustaba era meditar en la Pasión de Nuestro Señor y cómo se llenaban mis ojos de lágrimas y mi corazón sentía tanto dolor pensando en este misterio de la Redención. Me acordaba de lo mucho que le había ofendido y sin embargo, yo sentía que Él me amaba. Era como algo dulce y amargo a la vez.

Pasaban los años y fui tratando de conocer mi fe. Nadie ama lo que no conoce. Peldaño a peldaño fui aprendiendo poco a poco el Catecismo, leyendo las Sagradas Escrituras, ejercitando mi alma con los retiros de Ejercicios Espirituales, asistiendo solamente a la Santa Misa Tradicional, usando el velo, incluso cuando voy a visitar el Santísimo en alguna iglesia y practicando la virtud de la modestia en el vestir. Al principio tanto para usar el velo como para usar ropa modesta tuve que luchar conmigo misma.

Le daba vueltas y más vueltas a lo mismo, si la gente iba a pensar que estaba loca, que me creía mejor que todo el mundo, que mis hijos se iban a avergonzar de mí, etc. Dios que no se deja ganar en generosidad, me ayudó con creces a superar estas cosas. Si viviéramos de cara a Dios, a lo que Él quiere, a lo que nos manda Dios obraríamos muy diferente. Pero, por seguir las máximas de lo que todo el mundo piensa o hace, realizamos las cosas contrarias a lo que Dios nos pide y luego nos va TAN MAL. Tarde o temprano nos daremos cuenta de que el único que no nos falla nunca es Dios. A Él solo debemos querer agradar. Él debe ser el Primer servido.

Hace algún tiempo el sacerdote español le sugirió que se consagrara a Nuestro Señor. ¿Cómo se lo explicó?

Él me explicó que mi soltería, aunque fuese madre de 3 hijos, no era ningún impedimento para que yo hiciera un voto de castidad. Por problemas de la distancia, debía comentar esa intención al sacerdote de la tradición de aquí, quien ha sido gran soporte también en mi vida espiritual. A finales del año 2022 le expuse mi intención de hacer el voto de castidad pero, debí esperar un buen tiempo. Me sugirió hacer el Acto de Ofrenda al Amor Misericordioso, que hizo santa Teresita del Niño Jesús. Al principio con su respuesta me sentí un poco desanimada. Pero, después de prepararme espiritualmente un poco más hice el Acto de Ofrenda de manera privada en una capillita de manos de ese sacerdote el 25 de marzo del 2023.

Dios permitió que la respuesta al voto se demorara más de lo que yo pensaba. No obstante, mi vida de oración se tornó más seria de lo que era. Ese mismo sacerdote me animó a acompañarle a él y a los demás miembros de la comunidad religiosa en las oraciones que hacen por la mañana antes del Santo Sacrificio. Es decir, el rezo de Prima o Laudes, incluyendo unos 15 minutos de meditación. No desaproveché la oportunidad que Dios me brindaba y así bien tempranito me desplazaba en mi vehículo varios kilómetros para llegar a la Iglesia. Ya no atraían mi atención las modelos de portadas de algunas revistas o series de televisión. Las religiosas de esa comunidad tradicional se fueron convirtiendo en mis mejores modelos a imitar.

Pasaba el tiempo y usted volvió a preguntarle sobre su intención de hacer el voto…

Su respuesta me dejó claro que debía seguir esperando. Le comenté al padre español y me dijo que lo más importante era la intención que había en mi corazón de ser toda de Dios y de llevar con fidelidad una vida casta.

La respuesta a mi solicitud llegó un par de semanas después de haber realizado los Ejercicios Espirituales de este año 2024. Mi solicitud al Voto de castidad había sido aceptada. Tanto anteriormente como en ese momento de la respuesta me hizo la salvedad de que se trataría de algo privado. Le agradezco el detalle de poder elegir la fecha en que yo deseaba hacerlo, después de que él me diera el rango de fechas en que podía oficiar ese acto de consagración. Quise elegir el día 7 de octubre, Fiesta de Nuestra Señora del Rosario. La fecha fue aceptada de manera muy complacida por el sacerdote. El ayuno de los viernes y el rezo de los 15 misterios del Santo Rosario hasta que llegara el día de la consagración fueron las penitenciasque me impuso. Más tarde me entregó en un papel la consagración para que yo la transcribiese, como anteriormente había hecho con el Acto de Ofrenda.

Esos días previos a la Consagración al Señor estuvieron mezclados con amargas pruebas, y las tribulaciones le acompañaron de una forma u otra…

Parecía que el panorama hermoso que se presentaba a mi vista se veía de alguna manera ensombrecido por esas tribulaciones. Pude tener la asistencia espiritual del sacerdote español, quien me ha mostrado en más de ocho años que le conozco, a pesar de la distancia, ser un verdadero padre para mi pobre alma. Unos 2 días antes del gran día mi corazón se tranquilizó, la paz había regresado a mi alma.

Me enfoqué en el lunes 7 de octubre del 2024. Mi entrega la haría después del Santo Sacrificio de la tarde. En los primeros párrafos de arriba mencioné un detalle que comentaría más adelante. Creo tener una razón fuerte para ello. Reflexionando sobre esta entrevista y pensando en si estaría bien o no dar a conocer detalles de mi vida pasada, hice hace unos días una visita al pueblo donde nací y el cual rarísimamente visito. Realicé el viaje para visitar el cementerio donde está enterrado mi padre y otros miembros de mi familia.

Llevaba varios años de no ir a ese pueblo. Tomé un autobús el día 31 de octubre y llegué luego de casi 3 horas de viaje. Acabando de llegar a la estación donde me tenía que bajar, recibí el mensaje del periodista dándome algunos detalles sobre esta entrevista y algunas de las preguntas que me sugería responder. Leí el mensaje casi en automático. Pero, a los pocos minutos me di cuenta de que estaba a menos de una cuadra del lugar donde yo había perdido la gran virtud de la pureza. Esto me causó gran impresión. ¿Como podía ser esto posible? Si lo veía a los ojos naturales no me diría nada este hecho. Pero, viendo las cosas desde el punto de vista sobrenatural, Dios me hablaba con este detalle. Entonces pensé que no podía dar marcha atrás, debía hacer la entrevista y hablar con completa libertad sobre el tema de la pureza.

Ahora pasaré a dar el segundo detalle, que para mí es aun más incomprensible que el que di en las líneas anteriores. Ocurrió en la mañana del día 7 de octubre, la fecha en que iba a hacer mi consagración. Ese día inmediatamente me desperté y llegó a mi mente un sueño en el que había visto un hombre, que realmente no llego a identificar, cargando un bebé con forma o tamaño de joven.

Claramente vi la cara del joven con quien yo había perdido la bella virtud de la pureza. Era algo extraño. Veía que el hombre lo cargaba en uno de sus lados. Identifiqué en ese mismo lugar la cara de una hermana de ese bebé hombre. Esto llegó a mi mente apenas despertarme. Me gustaría remarcar que tengo una memoria muy mala, casi nunca me acuerdo de las cosas que sueño, y que no recuerdo cuando fue la última vez que había pensado en alguien de esa familia. Fue todo muy rápido. Como desde hace ya varios años, me puse de rodillas en la presencia de Dios a rezar las Tres Ave Marías. Así de repente llegó de manera que no puedo explicar, la escena de la película La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, en donde Nuestro Señor está en el Huerto de los Olivos y aparece esa figura de Satanás cargando un bebé. De una manera que solo Dios sabe, entendí que ESE FUE EL INSTRUMENTO QUE UTILIZÓ EL DEMONIO PARA QUE PERDIERA LA PUREZA. Me quedó tan claro y más claro aun cuan apreciable es a los ojos de Dios esta hermosa virtud. Luego, procedí con tanta paz a hacer mis oraciones y disponer el día enfocándome no en el sueño que había tenido sino deshaciéndome en sentimientos de gratitud a Dios.

A diferencia de otras ocasiones, principalmente en mis primeros años de conversión, aspiraba a que Dios me diera regalitos, detalles e incluso casi pensaba que yo merecía alguna prueba de algo, sentir algo en algún momento. En esta oportunidad, no fue así. No le pedía nada a Dios. Sencillamente me embargaba un gran deseo de amarlo, de agradarle, de serle fiel, y de una inmensa gratitud.

¿Cómo fue el día de la consagración?

Al acercarse la hora de la tarde quise llegar más temprano a la iglesia para estar buen rato delante del Sagrario dando gracias a Dios y pidiéndole su ayuda para algo tan importante para mí.

El sacerdote celebrante era el mismo a quien le había solicitado hacer esa entrega. Celebró la Santa Misa por mis intenciones y al finalizar el Santo Sacrificio, después de la acción de gracias, me invitó a pasar a lacapillita. Después de una breve reflexión sobre lo que significaba aquello y remarcando que no era un voto perpetuo sino que se trataba de un voto por un año, para luego renovar cada año, si yo estaba dispuesta.

Debía tener claro que en mi corazón estuviese la intención de que fuera para siempre. Así delante del Santísimo Sacramento, con la puerta del Sagrario abierta, leí lo que yo había transcrito. No puedo decir que viera algún espíritu celestial, que sintiera alguna fragancia de olor agradable u otra cosa especial. Nada de eso ocurrió, ni tampoco lo esperaba. Pero, al terminar con el rezo de la Salve y salir de la capillita sentí enorme gratitud para con Dios. Empezaba una nueva etapa, Nuestro Señor pasaba a ser de una manera especial, más estrecha, el Esposo de mi alma. Trato de ser consciente de la gran responsabilidad que tengo, debo tratar de comportarme de la manera más agradable a Nuestro Señor, casi a diario me repito mi nuevo nombre y estado de consagrada. Me esfuerzo para agradarle y complacerle a Él.

Una de estas noches antes de rezar Completas, me invadió un gran sentimiento de gratitud a Dios. Pensaba que ya hacía más de 12 años desde que la Trinidad Santísima me había sacado del pozo en que me encontraba.

No puedo dejar de mencionar una santa de quien recuerdo escuché la primera vez su nombre hace probablemente unos 10 años. A pesar de la mala memoria que tengo, hay detalles que se me han quedado ahí como grabados y sin darme cuenta en el momento en que menos lo espero me llegan a la mente. Así me ocurrió con Santa Isabel de la Trinidad. Tengo muy claro la iglesia donde escuché por vez primera su nombre. Para mí era algo olvidado. Hace poco más de dos años, estando en España, encontré sin estar buscándola su famosa oración Elevación a la Trinidad. Me encantó y por un tiempo bien corto la estuve haciendo. Luego, pasó como otras cosas, se me fue el entusiasmo por esa oración y la dejé.

Providencialmente, llegó de nuevo a su vida Santa Isabel de la Trinidad, pero de una manera diferente a otros santos.

Sentía un ardiente deseo de conocer sobre ella, y el mismo sacerdote español también en esta ocasión fue el instrumento que utilizo Nuestro Señor para proporcionarme lecturas sobre ella. Así empecé a leer su vida y libros sobre su doctrina espiritual, etc…

Leyendo sobre ella, medité sobre su vida de carmelita, su amor por el silencio, su doctrina sobre el ejercicio de la presencia de Dios en nuestras almas, y cómo vivió ella al máximo el misterio de la Habitación de la Trinidad en su alma… Poco a poco se han ido convirtiendo en mis lecturas preferidas. Pero, más importante aún, el tratar de ir haciendo mía también esta doctrina suya. Ella supo desde muy jovencita comprender el gran tesoro que llevaba, la presencia de la Santísima Trinidad dentro de ella y supo vivir con fidelidad su vocación de bautizada.

Con su doctrina trato de ir a Dios no buscando sentirle, no queriendo experimentar algo sobrenatural. Haber encontrado en la Misa Tradicional ese espíritu de recogimiento y la doctrina de Santa Isabel de buscar a Dios por medio de la fe, son grandes regalos que Nuestro Señor me ha hecho. Trato de, como ella, vivir en comunión con esa Trinidad Santísima que habita dentro de mi pobre alma.

Solo un Ser, como dice Santa Isabel de la Trinidad, que se llama Amor, ha podido hacer de mí lo que ahora soy. Sin perder sentido de mi realidad y naturaleza humana, quiero considerarme la más débil de las criaturas, ya que sin la ayuda de Dios nada puedo. Trato de hacer lo que me corresponde como hija de la Trinidad y miembro de la Santa Iglesia, pero primero de todo contando con la ayuda de Dios.

Por Javier Navascués

1 comentario

  
Martín de BA
¿Es la que era cantante?
11/11/24 11:58 AM

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9.11.24

Las verdades de la fe: Dios Creador, conservador y Señor de todas las cosas. Por Agnus Dei Prod

Tercera y última parte de la sección “EXISTE UN DIOS VIVO Y ETERNO, SEÑOR DEL UNIVERSO". Sólo Dios puede crear; su poder es infinito; Él es el único Omnipotente; luego es el único Creador

2 comentarios

  
Chico
Hay que rezar mucho hoy peregrinaciones nacionales a Santuarios de la Virgen predicar la penitencia y la conversión porque los pecados hacen maldita la tierra
10/11/24 2:54 PM
  
Josep
Dios Creador, Salvador y Santificador.
10/11/24 11:39 PM

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8.11.24

Marcos López Herrador aborda los aspectos esenciales de su libro Historia de la banca y el dinero

Marcos López Herrador. Nacido en Úbeda, es Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada, estudios que simultaneó con los de Graduado Social; es diplomado por el CUNEF (Madrid) en estudios financieros y empresariales, y diplomado en Marketing Financiero por la Universidad de Alcalá de Henares. Es además Agente de la Propiedad Inmobiliaria, Administrador de Fincas y Agente y Corredor de Seguros. Ha desarrollado toda su actividad profesional en el mundo de la Banca en la que ha sido directivo durante treinta y cinco años, y profesor. Fue Vocal de la Asociación de Estudios Melillenses, y Vicepresidente de la Cámara de Comercio Industria y Navegación de Motril (Granada). Es miembro de la Asociación de Escritores con la Historia.

Apasionado por la Historia, especialmente la de Roma antigua, ha publicado treinta libros, la mayor parte de ellos de divulgación histórica. En los últimos tres años ha publicado los siguientes: las novelas históricas “ROMA ETERNA (La Caída de Roma I)”, “JAQUE AL IMPERIO (La Caída de Roma II), y “EL FINAL DE LOS DÍAS (La Caída de Roma III)”, con la que culmina la trilogía editada por Sekotia de Almuzara Libros; además del ensayo “LA CAÍDA DE ROMA, LA ERA GERMANA”, editado por EAS. Es autor de ensayos como “IMPERIO ESPAÑOL SIN COMPLEJOS", “HISTORIA DE LAS IDEAS CONTEMPORÁNEAS”, “LOS PODEROSOS, LA REBELIÓN DE LAS ÉLITES MUNDIALES”. Presenta ahora HISTORIA DE LA BANCA Y EL DINERO, de Editorial Almuzara. Además de ocho poemarios y otros libros sobre diversas materias. Es colaborador regular en diversas publicaciones periódicas y participa en recitales poéticos.

¿Por qué decidió escribir un libro sobre la historia de la banca y el dinero?

Mi vida profesional se ha desarrollado como directivo de banca, me apasiona la Historia y, como escritor, mi vocación es la de divulgar, explicando asuntos y temas que en principio son extremadamente complejos y en general bastante confusos. Convertir estos conceptos en algo fácil de entender, mediante explicaciones sencillas y asequibles al lector no especializado, resulta para mí el mayor de los éxitos. He disfrutado mucho leyendo todo lo que tiene relación con la historia de la banca, sobre todo, siempre me han parecido fascinantes sus orígenes, cuando esta actividad aparece en Caldea, como función propia de los dioses, pues se inicia en los antiguos templos, siendo sus sacerdotes los primeros banqueros.

Por otro lado, me ha costado años llegar a entender qué es realmente el dinero y cómo opera en la realidad. Resulta sorprendente que, incluso un número no desdeñable de especialistas, a pesar de ser capaces de definir lo que es, se pierdan en el momento en el que el dinero toma contacto con la economía real y su funcionamiento. De hecho, aún hay economistas que defienden el patrón oro. Créanme, no se han enterado de nada. No han sabido captar cuál es la esencia del dinero. Así que, mi pasión por la Historia, mi vocación como divulgador, mi profesión y un enorme interés por explicar de manera que cualquiera pueda entenderlo qué es el dinero, me han movido a escribir este libro.

¿En qué medida la banca y el dinero han ido moldeando el mundo en el que vivimos?

Nuestro mundo es el resultado de una evolución complejísima que el hombre ha experimentado a lo largo de su historia. Son muchos los elementos que han evolucionado y que han contribuido a que la civilización avance, pero la base de ese proceso, se encuentra sin duda alguna en la capacidad para satisfacer nuestras necesidades, porque, en la medida en la que hemos sido cada vez más eficientes, hemos podido disponer de los medios que nos dotan de la capacidad para avanzar en toda una serie de áreas del conocimiento, de la técnica, de la cultura y el arte, que, a su vez han contribuido al progreso general. Pero, sin la Economía nada de eso habría sido posible, y la banca y el dinero son las columnas que sostienen toda la estructura.

¿Por qué su historia es fundamental para comprender nuestro presente y augurar nuestro futuro?

Como ya he dicho, ambos conceptos se encuentran en la base que sostiene todo el sistema. Por otra parte, no debemos olvidar que quien domina la economía tiene el poder, y ser conscientes de esto es fundamental como paso previo, si queremos alcanzar a comprender cuanto ocurre y por qué. Tener de ello una perspectiva histórica resulta fundamental, porque clarifica mucho la propia historia dando sentido a lo que ocurre y haciendo comprensible como hemos llegado a nuestra situación actual. Conocer la Historia es fundamental para entender lo que somos, y, desde ese punto, tener una perspectiva razonable de hacia dónde podemos ir.

¿En qué momento de la historia aparece el dinero?

Bien, esta pregunta, que no puede aparentar ser más inocente, pone, sin embargo, el dedo en la llaga, porque afecta al propio concepto de lo que es el dinero y de cuál es su esencia real. Para responder correctamente habría que preguntarse sobre lo que cree, quien pregunta, qué es el dinero, porque la respuesta va a depender de si lo que se quiere saber es cuándo aparece su representación material, sea en forma de metal o cualquier otra representación tangible, o se pregunta de cuando aparece el dinero como tal, sea cual sea su representación material.

Para entender bien de lo que hablamos, tenemos que situarnos en el momento en el que el intercambio de bienes se realizaba mediante trueque, es decir, se cambiaban unos bienes por otros, cuidando de que tuviesen un valor equivalente. Pero no siempre lo que sobraba a unos era lo que necesitaban aquellos con los que se pretendía hacer un intercambio, por lo que, para facilitar las transacciones acabaron por aparecer bienes a los que podemos llamar “comodín”. Uno de los primeros bienes de esa clase fueron las cabezas de ganado, porque para todos tenían valor, se podían intercambiar fácilmente por otros productos, se transportaban sin problemas, porque se movían sobre sus extremidades, eran en sí mismos un depósito de valor que todos reconocían y se convertían en unidad de cuenta, porque los bienes importantes se podían referenciar en cabezas de ganado. De modo que, todo aquello que tuviese la característica de estar generalmente aceptado para ser utilizado en los intercambios comerciales, ser depósito de valor, es decir, conservar el valor por el que se había adquirido, y además funcionar como unidad de cuenta, era utilizado como dinero. No olvidemos que es dinero lo que hace la función de dinero. Al ganado en latín se le denomina “pecus”, de donde viene pecunio, y se contaba por cabeza, “caput” en latín, de donde viene la palabra capital.

El uso del ganado tiene el inconveniente de que es poco fraccionable, por lo que pronto se impuso la utilización de metales preciosos en los intercambios comerciales.

Para abreviar, las primeras monedas acuñadas, como valor garantizado por el rey que acuña, aparecen alrededor del siglo VII a. C. de forma casi simultánea en China, India y en Lidia. Roma empieza a acuñar moneda en el 264 a. C., estableciendo su primera ceca en el templo de Jano Moneta, de donde viene el nombre de moneda, y siendo la moneda de referencia el denario, que da nombre al dinero.

Ahora bien, no debemos confundir la representación material del dinero con lo que es esencialmente el dinero. Éste no es otra cosa que crédito. El dinero nace cuando en un trueque una de las partes no puede entregar inmediatamente lo que la otra desea, pero puede hacerlo más adelante. Toma el bien adquirido y se compromete a entregar el suyo en un plazo. El que entrega el bien materialmente, se fía, tiene fe (fiducia) de que quien ahora debe entregar el bien comprometido cumplirá en el plazo de tiempo fijado, es decir, cree (crédito) que así ocurrirá. Es muy posible que, para garantizar el cumplimiento, el que queda deudor entregue al que espera que se le pague una pepita de oro, que, caso de impago actuará como unidad de cuenta, depósito de valor y valor generalmente aceptado. Aparece el dinero y queda materializado.

El dinero verdaderamente es la medida del derecho de cobro del acreedor y la pepita de oro la representación material de ese derecho de cobro. Y llegado a este punto no me queda otra opción que invitar al amable lector a leer el libro, porque me temo que no va a ser posible reproducirlo en esta entrevista.

¿Se podría decir que la Italia renacentista es la cuna de la banca moderna?

Sin duda ninguna. Durante la Edad Media, el comercio se realizaba en los mercados de las distintas ciudades a los que acudían todo tipo de comerciantes, también los banqueros. El transporte de dinero en metálico era terriblemente peligroso por la inseguridad de los caminos y el riesgo cierto de resultar asaltado por todo tipo de bandidos. Los banqueros tuvieron un papel fundamental en solucionar este problema y muchos otros derivados del tráfico mercantil al documentar los derechos de cobro y pago generados en esos mercados locales, de tal forma que el mercader ya no transportaba dinero metálico sino documentos que no tenían ninguna utilidad para los bandidos. Fue así como se generalizó el uso de los pagarés o las letras de cambio, así como los mismo recibos expedidos por los banqueros a sus depositantes, y otros instrumentos que facilitaron el tráfico comercial y el desarrollo de la banca moderna.

¿Por qué se puede afirmar que Estados Unidos tiene la hegemonía financiera en la actualidad?

De manera muy resumida, diré que efectivamente los Estados Unidos disfrutan de una hegemonía financiera mundial porque su moneda, el dólar, es la moneda utilizada en el comercio internacional como moneda de pago, además de haberse convertido en moneda reserva del resto de países y en moneda refugio en la mayoría de los casos. El sistema mundial necesita continuamente una mayor cantidad de dinero disponible para sus transacciones y Estados Unidos lo aporta en forma de dólares. Analizar este asunto y sus implicaciones nos llevaría otro libro.

¿Cuáles son los desafíos actuales de la economía global?

Sobrevivir al propio éxito de toda una serie de políticas desarrolladas desde planteamientos de un materialismo radical y una codicia sin límites, a través de la implantación del neoliberalismo en el mundo, el globalismo (que no la globalización), que está llevando a la desindustrialización de Occidente, a la suplantación de su población, al final del Estado del Bienestar, al empobrecimiento progresivo de su población, la pérdida de la identidad personal y comunitaria, mediante la imposición de la cultura Woke, la Agenda 2030, que pretenden conducirnos al Gran reseteo, mientras contemplamos cómo nuestra cultura se diluye en una dirección que parece haber pasado el punto de no retorno.

¿Hay riesgo de que desaparezca el dinero físico?

Los avances tecnológicos y el interés de las élites, que todo lo dominan, acabarán por imponerse y el dinero físico terminará por desaparecer.

Por Javier Navascués

2 comentarios

  
Joseph Gonzalez
En relacion a este tema, el entrevistador haria bien en entrevistar al profesor economista y juristsa Jesus Huerta de Soto, autor del libro "Dinero, Credito Bancario y Ciclos Economicos", y que esta traducido a 25 idiomas.
08/11/24 2:44 PM
  
jandro
Marcos López Herrador: Un grande muy grande en cuanto a inteligencia, respeto y humildad: Un español de bien, como los de antes.

Lástima que Arancha Cabello no le deje hablar mucho, pero D. Marcos aguanta estoicamente el poco margen que le dejan para colocar sus fenomenales comentarios que superan con creces cualquier cosa antes dicha.

Ánimo D. Marcos, algunos esperamos la tertulia del martes sólo por escucharle a vd.
08/11/24 3:08 PM

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