InfoCatólica / Caballero del Pilar / Categoría: Entrevistas

13.01.26

José Manuel Almuzara: “Gaudí decía que la Sagrada Familia iba lenta porque Dios no tenía prisa”

El experto en Gaudí analiza por qué la Sagrada Familia es una luz para la esperanza en el centenario de la muerte del genio

José Manuel Almuzara. Arquitecto, colegiado COAC-Barcelona www.almuzara.org. Presidente de la Asociación pro beatificación de Antoni Gaudí, desde 1992 (www.beatificaciogaudi.org). Embajador del Proyecto de Gaudí para Rancagua (Chile), desde 2016 (www.gaudichile.cl). Padrí d’Amici di Gaudí Bellinzona (Suïssa), da 2025 (www.amicidigaudibellinzona.ch). Embajador del Santuario y Mirador de Nuestra Señora de Vidawasi Yanahuara-Urubamba (Cusco, Perú), y Presidente del Comité arquitectónico del proyecto, desde 2025 (www.vidawasiperu.org). Colaborador en el The Gaudí Research Institute TGRI sito en la Colonia Güell, desde 2014 (www.tgaudiri.org).

¿Cómo nace su vocación como arquitecto?

Desde la edad de catorce años, creo que nació mi vocación por la arquitectura. Empezó por la educación recibida en el IEM Milà i Fontanals en Barcelona, donde cursé el bachillerato elemental y superior y el curso de preuniversitario, destacando mi interés por el dibujo, las matemáticas y la historia del arte.

¿Cómo fue conociendo la obra de Gaudí y convirtiéndose en uno de los mayores expertos?

Hace cincuenta años, con ocasión de realizar un trabajo en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, ETSAB, conocí al arquitecto Lluís Bonet i Garí, al que acompañé para realizar croquis de algunas Masías del Maresme. Poco tiempo después, me invitó a visitarle en el Templo expiatorio de la Sagrada Familia de Barcelona y ahí conocí al arquitecto Isidre Puig Boada, ambos discípulos de Gaudí y ambos encargados del proyecto y dirección de las obras del Templo expiatorio.

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12.01.26

El P. Antoni Carol, fundador de Evangeli.net, hace balance de esta web pionera en Internet desde 2003

P. Antoni Carol i Hostench (Barcelona [España], 1960) Coordinador General evangeli.net. Licenciado en Ciencias Empresariales y Máster en Dirección de Empresas (ESADE, Barcelona) y Doctor en Filosofía (Universidad de Navarra). Ordenado sacerdote el año 1990.

En esta breve entrevista valora brevemente la trayectoria de Evangeli.net, que fundó junto con Antonio González-Barros, inspirado en la frase: “Id al mundo entero por Internet a predicar el Evangelio a toda criatura” (San Juan Pablo II; cf. Mc 16,15)

¿Cómo nace Evangeli.net y con qué objetivos?

En 2002 eran los primeros años de Internet, algunos amigos nos propusimos crear algún material ágil para que, tantos y tantos conocidos nuestros que sólo podían acudir a misa los domingos, dispusieran de un recurso diario para alimentar su vida interior. Pensábamos editar algo en papel, pero Internet nos brindó la ocasión de hacer realidad este sueño de un modo asequible y de alcance mundial.

Desde entonces se ha popularizado mucho el uso de las redes para evangelizar. Por tanto, hay que decir que nosotros somos “Parque jurásico”, lo cual no es malo: en un mundo tan innovador y cambiante como Internet, la veteranía connota fiabilidad (si no hemos desaparecido, significa que Evangeli.net tiene fiabilidad). Desafortunadamente, por lo que respecta al Internet del mundo cristiano, con frecuencia hemos encontrado más entusiasmo que profesionalidad: pensamos que ambas cosas son necesarias.

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11.01.26

10.01.26

Masones sin mandil, las ideas de la masonería influyendo en todos los ámbitos de la sociedad

San Enrique de Ossó y el padre Félix Sardá Salvany expresan la idea de “MASONISMO” como el hedor pestilente que rezuma la secta de la Masonería, es decir, sus perversos principios y valores expandidos en las sociedades modernas. ¡Terrible asunto!. Muchos cristianos, por carecer de una formación adecuada, presentan estos signos masónicos de vida contrapuestos a la Doctrina Católica. Urge, necesariamente, recuperar la enseñanza tradicional del CATECISMO. Indispensable entrevista al historiador D. Rafael María Molina quien desvela, a grandes pinceladas, la actuación pérfida de la Masonería y su influencia en la sociedad.

9.01.26

El P. Montes, misionero del IVE, vio con alegría como su madre entró como religiosa en la rama femenina

El misionero en Líbano nos habla de su larga experiencia en las misiones

El P. Luis Montes sacerdote del Instituto del Verbo Encarnado (IVE) hace balance de sus años como misionero al lado de los que sufren. Su unión a Dios en la oración le lleva a multiplicarse por el prójimo porque las necesidades son enormes y la gente sufre mucho. Especialmente por lo que significa estar apartados de Dios, alejados por el pecado. Pero también por la cantidad de injusticias que hay (guerras y sufrimientos…) y por las desgracias que la gente también trae sobre sí misma, por ejemplo, la persona que se da al alcohol.

¿Cuándo sintió el llamado al sacerdocio?

Terminada la secundaria, me había anotado en la Universidad de Abogacía de la Ciudad de Rosario, pero como los profesores estaban de paro, tenía tiempo libre y por insistencia de mi padre, más bien para que él me dejase de molestar, acepté hacer Ejercicios Espirituales de San Ignacio en San Rafael Mendoza, en donde mi hermano José ya era seminarista del IVE. Fui a hacer Ejercicios Espirituales en Semana Santa, predicados por el P. Buela. Y por más que no quería saber nada con el tema, me di cuenta que Dios me llamaba a ser sacerdote y religioso. Así que directamente me quedé allí. Ni siquiera continué camino a la universidad, ni volví a mi casa. Solo fui a llamar por teléfono a mi familia para avisarles, y ya me quedé en el Seminario María Madre del Verbo Encarnado.

¿Qué supuso para usted salir de Argentina y misionar en tierras remotas?

Ya en el seminario, mi ilusión era ser misionero en tierras lejanas. Yo escuchaba las crónicas mandadas por nuestros misioneros en Rusia y me entusiasmaba. Por eso me ofrecí a Rusia. Quería seguir el llamamiento de Cristo, “id por todo el mundo”, y sentía que mi llamada estaba lejos de mi patria. Cuando se acercaba mi ordenación sacerdotal, había un pedido de fundación en Ortás, al lado de Belén, en Tierra Santa, para la cual no había misioneros disponibles. A pesar que me costaban mucho las lenguas, me di cuenta que tenía que ofrecerme. Y fui allí con mi hermano Juan Pablo, que no era religioso, pero estaba con nosotros. Él es ahora misionero laico en Egipto. En Ortás estuve seis años y medio.

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