Ir a una playa masificada es ocasión de pecado, estoy harto de que muchos católicos me digan lo contrario
Son muy pocos los católicos que tienen verdadero celo por vivir la santa pureza, la virtud en grado heroico, evitando como la peste aquellos lugares que pueden ser ocasión de pecado y por consiguiente un peligro para la salvación eterna.
Hay una laxitud muy grande y se ha perdido el sentido de pecado, de la ofensa a Dios y el meditar en la eternidad del infierno y su trascendencia. Nos olvidamos que se puede pecar de pensamiento, de palabra, de obra y de omisión. No somos conscientes de nuestra debilidad y de que es muy fácil ofender al Señor si bajamos lo más mínimo la guardia. Somos pecadores y a lo largo del día cometemos un buen número de pecados veniales. Hay que luchar por combatir el pecado venial, especialmente el pecado venial deliberado (a sabiendas), que endurece el alma y nos predispone para el pecado mortal.
En el tema de la santa pureza, del sexto y noveno mandamiento, no hay parvedad de materia, lo que quiere decir que todo pecado deliberado y consciente contra la santa pureza es de suyo grave. No se puede pecar venialmente contra la pureza. Otra cosa es que tengamos un mal pensamiento y no lleguemos a consentir, pero si consentimos a sabiendas es de suyo grave.

Entrevistamos I. M. C. filóloga y doctoranda en Historia. Está convencida de que en el gnosticismo están las bases de una profunda rebeldía contra Dios y la Iglesia Católica, de cuyo veneno se nutrirán el resto de herejías y revoluciones que vendrían después. Comprender en profundidad lo que es el gnosticismo y su malicia nos ayuda a entender gran parte de las ideologías de la historia, que están en las antípodas de la recta moral católica y que quieren socavar los mismos cimientos del la cristiandad.
Es de vital importancia en nuestra vida cristiana confesarnos con frecuencia y confesarnos bien para corregir aquellas faltas en las que más recaemos, ir puliendo nuestros defectos dominantes y crecer en santidad. La mejor manera de asegurar nuestra salvación es estar siempre en gracia de Dios y si por desgracia caemos acudir inmediatamente al sacramento de la Penitencia.
Los hijos de satanás y su perverso plan de ingeniería social anti católica saben perfectamente que si prohibiesen las fiestas religiosas populares en España ello provocaría una reacción del pueblo español en defensa de las fiestas y sus tradiciones. El alma noble del pueblo español (lo que queda de él) embiste como un toro bravo contra cualquier ofensa directa a la Virgen, al Cristo o al Santo Patrón.