Paula Jover (Vox): “Una de cada cinco mujeres sufre acoso por su maternidad en su puesto de trabajo”

Según un reciente estudio del IPSE, Instituto de Política Social
Paula Jover. Madre de 2 hijos, licenciada en derecho y en ciencias de la información. Con vocación de servicio público ha trabajado como funcionaria en la Administración del Estado y en la Administración Pública Canaria. Sin haberlo imaginado nunca, actualmente es diputada de Vox en el Parlamento de Canarias. Un gran honor, una gran responsabilidad y muchísimo trabajo. Su preocupación por la protección de los niños no se despertó con su maternidad. Ya en 2009, cuando amenazaba la mal llamada ley de derechos sexuales y reproductivos quiso embarcarse en combatir la barra libre del aborto. Conoció Derecho a Vivir y acabó siendo su portavoz en su provincia. Más tarde tuvo que dejar el proyecto para atender sus obligaciones profesionales y familiares, pero felicita la labor que se sigue realizando en Derecho a Vivir, por ejemplo, a través del Refugio Provida próximo al abortorio Dator en Madrid por Ana Ruiz y el gran equipo que hay allí.
¿Por que decidió dedicarse a la política?
En 2015 habiendo ya nacido mis dos hijos y preocupada por la sociedad en la que vivirían, me di cuenta de que además de preocuparme por su educación debía rebelarme contra el dominio de los dos grandes partidos. El devastador legado del PSOE de Zapatero con su ley de la barra libre del aborto, las leyes de género e identidad de género o la ley de memoria histórica no fueron revertidas por un Partido Popular que abandonó su Anteproyecto de Ley de protección de la vida del concebido dejándonos un corpus jurídico zapateriano intacto que, a la postre, ha ido erosionando el núcleo básico de la sociedad, la familia, para aislar a los individuos y convertirlos en sujetos peligrosamente empobrecidos y fácilmente manipulables por las estructuras de poder.
En definitiva, por supuesto PSOE, pero tampoco PP eran ya una alternativa para la prosperidad y el bien común de España. El voto y el compromiso habría que adoptarlo con alguno de los partidos nuevos. Y leí los programas de Ciudadanos y de VOX. Fue fácil la decisión: frente a un partido que defendía el aborto o la regulación de la gestión subrogada, permitiendo que los cuerpos de una madre y su hijo puedan ser objeto de contrato me quedé con el partido que defendía la patria y la familia, la protección de la vida desde la concepción hasta la muerte natural y, en definitiva, el cuidado y el bienestar de sus ciudadanos y la defensa de la dignidad humana. Me afilié para sentirme parte de un proyecto ilusionante. Pero lo uno llevó a ayudar. Y ayudar llevó a ser incluida en listas y acabar siendo elegida diputada.
¿En qué medida para usted son irrenunciables los principios católicos y de la ley natural?
Hoy en día, con el derecho a la vida apreciamos una sorprendente paradoja: es un derecho proclamado universalmente pero a la vez es transgredido y amenazado de manera inédita; presumimos de defender los derechos humanos, pero se pisotea el derecho del niño inocente e indefenso.
Los católicos no deberíamos quedar pasivos o tibios ante esta terrorífica realidad. En los textos sagrados encontramos referencias al tema que nos ocupa: el Éxodo (21,22) proclama “si algunos riñeren e hirieran a una mujer embarazada y esta abortara, pagará vida por vida” y el Código de Derecho Canónico (canon 1397) castiga con la pena de excomunión no solo a los que materialmente realizan un aborto sino también a los que lo procuran. Además, los diferentes sucesores de Pedro han recordado la inviolabilidad de la vida (Juan Pablo II proclamó que el ser humano, desde su concepción hasta la muerte, nunca puede ser instrumentalizado para ningún fin).
Así las cosas, en el momento de especial virulencia y ataque a la vida y a la familia que vivimos, la Iglesia debería alzarse con firmeza y unidad porque no puede ser que un engañoso derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo se anteponga al origen sagrado de la propia existencia. Porque el fruto de la concepción no es algo, sino alguien. Y porque, en todo caso, esos supuestos derechos de la mujer tienen rango inferior al derecho fundamental de la vida.
Incluso el “rey del aborto” Bernard Nathanson, un ateo promotor del aborto firme defensor de la vida una vez convertido, reconoció que el feto “no es un trozo de carne, sino un paciente” y que “todos estamos a favor de la elección, siempre que sea una elección ética. Si estoy en quiebra puedo elegir entre conseguir dinero trabajando, asaltar un banco o quitar la cartera al prójimo. La primera elección es ética, sin duda. Las otras, sin duda también, no lo son y, por lo tanto, no me es lícito optar por las mismas”.
Hay que librar esta batalla. Ya se ha derrotado al movimiento abortista en el ámbito de la ciencia y de la moral. Pero se vuelve a levantar bajo otros argumentos como pueden ser combatir la superpoblación o evitar los peligros que conlleva para las mujeres los abortos clandestinos. Esta nueva batalla es necesaria para salvar a una sociedad que se autodestruye, que en ocasiones olvida que la civilización es fruto de la entrega y del sacrificio que implican el cumplimiento del propio deber, pues a los derechos siempre van unidos los deberes. Y además, porque no solo está en juego la vida en su origen sino también la de la mujer víctima. Porque el aborto no es una intervención inocua sino que en cambio deja profundas cicatrices sobre quien lo sufre.
En el caso del aborto no cabe ningún supuesto para justificarlo…
Así es. Hay quienes justifican el aborto en el caso de problemas del feto o violación. Y ni siquiera estos supuestos son salvables: si el niño viene con alguna discapacidad, el verdadero progreso postula su acogimiento, cuidado e inclusión plena en la sociedad; y si no existe pena de muerte para el violador, ¿por qué el castigo de la violación tiene que soportarlo el que no es culpable, el niño?
Es trágico y repugnante que en un país como España, que presume de su Estado del Bienestar, el Estado publicite en una web oficial los centros donde la Sanidad ofrece el aborto y en cambio no cuente con una web con los recursos e instituciones necesarios para asistir a las mujeres que tienen dificultades para seguir adelante con su embarazo. En el caso de Canarias, las cifras son escalofriantes: en 2024 hubo 18.000 defunciones frente a 12.000 nacimientos que podrían haber sido 17.000 si no hubiera habido 5.000 seres humanos abortados. Todo ello demuestra que hay mucho por hacer para lograr que el derecho natural o universal a la vida sea una realidad.
Tengo esperanzas en que la visita del Papa León XIV a nuestro país en junio y, por primera vez, a Canarias no quede en un acto histórico centrado en la problemática de la inmigración ilegal que asola a nuestra región, sino que marque un punto de inflexión, despertando numerosas conversiones y una Iglesia renovada, vigorosa y firmemente comprometida con el derecho a la vida y la protección de la familia.
¿Cómo defiende desde el Parlamento canario la vida desde el nacimiento hasta la muerte natural?
Ha transcurrido más de media legislatura en la que he tenido cientos de intervenciones parlamentarias. Pero sin duda alguna, la iniciativa de mayor relevancia ha sido (en lo que queda de mandato difícilmente otra podrá superarlo) la de la defensa de la vida. Fue un honor dar voz a los más indefensos y a las embarazadas en dificultades. Quise hablar del milagro de la vida y de la belleza de una maternidad que no es ideal rechazando cualquier ataque y mostrando qué es lo que hay en el vientre de una madre. Porque no se trata de un amasijo de células que en el momento que decide el legislador de turno de repente adquiere la vida. Y para ello le pedí ayuda a Ana, del Refugio Provida de Madrid que me dio seis figuras que representan a un embrión de 10 semanas, que entregaría a cada una de las diputadas que hablarían a continuación mío en mi camino hacia el atril. También hablé con Sara, matrona, que me consiguió uno de los latidos más pequeños para reproducir al principio de mi intervención.
No tenía esperanzas de que la iniciativa se aprobara. Pero lo importante es que se hablara de la vida y del drama del aborto. No pensé que iba a resultar la más dura de las iniciativas en mi carrera política: algunas diputadas (ningún hombre) abandonaron la sala al inicio porque no podían resistir escuchar el latido desbocado del corazón en esa fase de la gestación y las diputadas que me seguían en la intervención atacaron furibundamente mi discurso, una me devolvió la figura, otra gritó a una tercera a la que yo iba a entregar la figura instándola a que la rechazara. Si bien mi intervención la viví con serenidad, a medida que transcurría la del resto de parlamentarias me sentía cada vez más violentada y triste, me costaba contener las lágrimas y estuve a punto de abandonar la sala. Mis compañeros tuvieron que apoyarme. Una sensación similar vivieron los miembros de 40 Días por la Vida que quisieron estar presentes y a los que se les prohibió mostrar una pancarta de su asociación cuando con otros no se ha hecho lo mismo, como ocurrió unos meses después con las banderas palestinas.
Lo que he relatado es un ejemplo de cómo desde un parlamento VOX defiende algo que no debería necesitar ser defendido. Pero cada vez que los diputados de nuestro grupo parlamentario hablamos del fomento de la natalidad o del apoyo a las familias, cada iniciativa que presentamos en torno a estos temas y a la que hacemos seguimiento es nuestra contribución y nuestra contribución a la causa.
¿Cómo defiende también la familia y la maternidad?
Las principales razones por las que los jóvenes postergan su proyecto familiar son el miedo a no poder hacer frente a los gastos que ello supone y la falta de vivienda. Por eso desde VOX planteamos como una forma de defender la familia y la maternidad, la reforma profunda de la tributación de la renta para beneficiar a las familias en la que, por ejemplo, una persona con una renta entre 22.000 y 77.000 € al año que tenga 3 hijos tributará a un tipo del 3% o defendemos recuperar una España de propietarios.
Pero junto a las medidas que planteamos a nivel nacional, desde las comunidades autónomas y entidades locales también actuamos en favor de la familia.
En mi caso, le recuerdo con regularidad a la Consejera de Bienestar Social Igualdad, Infancia y Familias que si incluyó en el título de su departamento el término familia y quitó el de diversidad, ello no debe quedarse en una operación de marketing. También hemos reclamado la gratuidad y expansión de la educación de 0-3 años, la eliminación del adoctrinamiento en las aulas, la eliminación del Instituto Canario de Igualdad para que los recursos que consume se destinen a todas esas necesidades sociales que acuciamos en Canarias, hemos reclamado la planificación y creación de plazas sociosanitarias para nuestros mayores y dependientes o una política canaria de vivienda favorable a los jóvenes y a las familias junto a un largo etcétera.
Tenemos que conseguir acabar con la dichosa transversalidad de la ideología de género que contamina todo el gobierno y todas las políticas provocando que muchos recursos y proyectos no acaben redundando de manera positiva en las familias y las personas. A nivel local algunas de las inquietudes de nuestros concejales han sido por ejemplo las actuaciones en parques infantiles, la Adhesión a la Red Europea de Municipios Favorables a la Familia o la creación de unidades de Policía Tutor en las policías locales especializadas en prevención y actuación frente al acoso, absentismo escolar, consumo de sustancias y riesgos digitales.
¿Por qué hay que acabar con el mobbing a la maternidad?
Resulta inaudito ver cómo cuando en el parlamento se debate la supuesta situación de desigualdad de las mujeres en la sociedad canaria se culpa a la opresión de la sociedad patriarcal, a la perversidad de los empresarios o a una violencia de género que parece que se va a resolver con las defectuosas herramientas actuales.
Y sin embargo, el problema está en unas nefastas normas que acaban consiguiendo el efecto contrario al que buscan. Pensemos en cómo la ley del solo sí es sí ha excarcelado o reducido penas a violadores y abusadores sexuales. Otras normas, al tomarnos como incapaces a las mujeres, también nos han perjudicado. Y me gustaría ilustrarlo con dos ejemplos locales.
Hace casi 20 años en Garachico, un pueblo de Tenerife, se presentó una lista electoral constituida exclusivamente por mujeres que resultó anulada por la Junta Electoral por violar la ley de igualdad que obligaba a presentar listas con al menos un 40% de hombres o mujeres. Esas mujeres no pudieron ejercitar su derecho fundamental de sufragio pasivo, ser candidatas en su municipio, una norma que si bien decía impulsar la participación de la mujer en la esfera política, en esa ocasión la coartó totalmente.
El segundo, tuvo lugar en esta legislatura cuando participé en la evaluación de idoneidad de una mujer para el cargo de Diputado del Común (el equivalente al Defensor del Pueblo en Canarias). Un punto central del discurso de la candidata fue su felicitación al sexo femenino porque entendía que sin su lucha no se habría logrado que la norma exigiera la alternancia de sexos por mandato en el alto comisionado y ella no estaría ahí. En mi turno de palabra felicité a la candidata por su trayectoria profesional e insistí que era gracias exclusivamente a sus méritos que ese día se encontraba enfrente nuestro. ¡Qué pena que tengamos que descartar que en el próximo mandato pueda haber una mujer optando al cargo por el fanatismo ideológico!
Volviendo a la pregunta, muchísimas veces se habla en el parlamento por el resto de formaciones políticas de la mujer y de una supuesta condición de víctima permanente. En VOX rechazamos conceptos como la violencia de género (que no significa que no reconozcamos la lacra que supone la violencia contra la mujer, que la hay y hay que combatir con más determinación que actualmente) o la brecha salarial de género. En cambio, entendemos que hay que incidir en la brecha maternal: si analizamos los salarios medios entre los jóvenes, advertimos que las féminas cobran más que los varones. La brecha no surge hasta el momento en que las mujeres se aventuran a la maternidad. Por tanto, la brecha solo se superará con medidas de conciliación, de sensibilización, de dignificación y de promoción de la maternidad.
Este silencio sistemático entorno a la maternidad cuando se habla de la mujer es una forma de mobbing porque la invisibiliza y la relega. Resulta interesante, en cuanto al mobbing maternal el reciente estudio del IPSE, Instituto de Política Social, que en su informe concluye que una de cada cinco mujeres lo sufre en su puesto de trabajo.
¿Cómo es su relación con la asociación AcTÚa Familia y en qué acciones están colaborando?
Como grupo parlamentario, nuestra obligación es interactuar con la gente, escuchar y recoger sus anhelos y las reivindicaciones desatendidas para con ello plantear medidas que redunden en el interés general. Y en esta labor, como portavoz parlamentaria en la comisión que trata los asuntos de familia e infancia he tenido la oportunidad de conocer AcTúa Familia que se ha convertido en un valioso interlocutor para una de las principales aspiraciones de VOX: colocar a la familia en el centro de todas las políticas públicas sin excepción.
En las reuniones que hemos mantenido nos han facilitado información rigurosa, documentación y propuestas que hemos analizado y puesto en valor con la limitación que supone como pequeño grupo parlamentario el cupo de iniciativas que tenemos disponibles.
Sabemos que podemos contar con el equipo de AcTúa Familia y en este sentido agradecemos que hayan aceptado la invitación que les hemos cursado con motivo de la próxima visita de nuestra portavoz nacional de familia, Ainhoa García. Seguro que resultará una reunión muy fructífera en la que se expondrá la realidad de Canarias por las diferentes asociaciones y que servirá para el impulso de políticas favorables a la familia.
Nos alegramos, por otro lado, de que recientemente AcTúaFamilia haya formalizado su delegación en Canarias que ha comenzado con gran impulso un trabajo provida con el objetivo último del Aborto Cero. Organizaron el evento Alumbra la Vida el pasado 28 de diciembre junto a la Catedral de San Cristóbal de La Laguna, Ciudad Patrimonio de la Humanidad que fue un éxito. También y aunque fue rechazado por el Parlamento, solicitaron la iluminación de la fachada de esta institución en esa misma fecha. Les animo a seguir intentándolo en futuras ocasiones: si se ha iluminado el frontispicio de la que debería ser la “casa de todos los canarios” el día contra la transfobia, el día LGTBI o el Día de la Mujer, desde luego los no nacidos también deberían tener un hueco.
Queda mucho por hacer para que no haya dudas de que un hijo siempre viene con un pan debajo del brazo, que “Tu Hijo Te Salva”. AcTúaFamilia y el resto de organizaciones preocupadas por las familias siempre tendrán nuestro apoyo y desde VOX les trasladamos nuestra admiración y nuestro apoyo.
Por Javier Navascués
4 comentarios
La hembra es el sexo débil. Por eso atacó el demonio a Eva. Lo que pasa es que, a base de ver películas, las hembras asocian "débil", "dependiente" con "malo", lo cual es un error evidente. Ahí está nuestra santísima madre: madre de Dios a pesar de ser mujer y por tanto del sexo débil y dependiente. ¿Es que tampoco apreciamos a nuestra madre biológica: del sexo débil, mujer,...? ¿qué es mejor en un vendaval, ser una débil plantita o un fuerte árbol? Y acaban las mujeres queriendo ser independientes y demás cosas contradictorias, ergo imposibles.
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