«Estamos aún lejos de esa unidad por la que Cristo rezó»

Benedicto XVI afirma que la unidad de los cristianos es un imperativo moral

La unidad de los cristianos «a la que Cristo, mediante su Espíritu, llama a la Iglesia», no es solo una «convivencia pacífica» o «a nivel de estructuras organizativas», sino «la comunión de la fe, de los sacramentos, del ministerio». Lo recordó Benedicto XVI al concluir la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos presidiendo –en presencia de representantes de las diferentes confesiones cristianas– las vísperas de la solemnidad de la Conversión de san Pablo, en la basílica que custodia los restos del apóstol. Aseguró el Papa que es preciso «vencer la tentación de la resignación y del pesimismo» en el camino hacia esa meta.

(Zenit/InfoCatólica) En esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, los textos para los encuentros de oración que han seguido los cristianos han sido escritos precisamente por representantes cristianos de la Ciudad Santa, en los Materiales para de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2011.

En su homilía, El Santo Padre subrayó la necesidad de “reconocer que, en el curso de las últimas décadas, el movimiento ecuménico, surgido por el impulso de la gracia del Espíritu Santo, ha dado significativos pasos adelante, que han hecho posible alcanzar convergencias alentadoras y consensos sobre diversos puntos, desarrollando entre las Iglesias y las comunidades eclesiales relaciones de estima y respeto recíprocos, como también de colaboración concreta frente a los desafíos del mundo contemporáneo”.

La unidad a la que Cristo llama a la Iglesia: comunión en la fe, en los sacramentos, en el ministerio

Sin embargo, el Sumo Pontífice reconoció, “estamos aún lejos de esa unidad por la que Cristo rezó, y que encontramos reflejada en el retrato de la primera comunidad de Jerusalén”. “La unidad a la que Cristo, mediante su Espíritu, llama a la Iglesia, no se lleva a cabo sólo a nivel de las estructuras organizativas, sino que se configura, en un nivel mucho más profundo, como unidad expresada en la confesión de una sola fe, en la celebración común del culto divino y en la concordia fraterna de la familia de Dios”, explicó el Santo Padre.

La búsqueda del restablecimiento de la unidad entre los cristianos divididos, subrayó el Papa, “no puede reducirse por tanto a un reconocimiento de las diferencias recíprocas y a la consecución de una convivencia pacífica: lo que anhelamos es esa unidad por la que Cristo mismo rezó y que por su naturaleza se manifiesta en la comunión de la fe, de los sacramentos, del ministerio”.

“El camino hacia esta unidad debe ser advertido como imperativo moral, respuesta a una llamada precisa del Señor”, subrayó. Por esto, aseguró, “es necesario vencer la tentación de la resignación y del pesimismo, que es falta de confianza en el poder del Espíritu Santo”.

“Nuestro deber es proseguir con pasión el camino hacia esta meta con un diálogo serio y riguroso para profundizar en el común patrimonio teológico, litúrgico y espiritual; con el conocimiento recíproco; con la formación ecuménica de las nuevas generaciones y, sobre todo, con la conversión del corazón y con la oración” concluyó el Papa.

 

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12 comentarios

Esteban
Toda la historia de la Iglesia, desde el principio, desde que Pablo tiene que hacer frente a los cristianos judaizantes de Santiago en el llamado Concilio de Jerusalén (ca. año 49) ha estado marcada por la división. Por eso el esfuerzo de Juan Pablo II y de Benedicto XVI es tan loable. Ut unum sint.
26/01/11 9:48 AM
Maricruz
Sería tan triste que la división se superara en razón de la persecusión; pero bien, si la conversión del corazón tiene que venir por esa ruta, que venga, eso es mejor que ninguna conversión.
26/01/11 11:05 AM
rastri
-La unidad de los cristianos «a la que Cristo, mediante su Espíritu, llama a la Iglesia», no es solo una «convivencia pacífica» o «a nivel de estructuras organizativas», sino «la comunión de la fe, de los sacramentos, del ministerio».
___________________

-Muy cierto y muy sabio.

-¿Mas a quién va dirigida esta exhortación. A los cristianos que generación tras generación se complacen en una "organizada eterna pacífica convivencia terrenal". O a los que repudiados por estos cristianos, mal que pese, seguimos entendiendo que sólo viviremos en paz cuando definitivamente todo haya sido consumado?

-¡Atención rastri! Que comentarios como éste no son del agrado de los poderosos censores de este mundo. Y te pueden borrar.
26/01/11 11:14 AM
JSC
Es un imperativo moral y además una necesidad para vencer en esta batalla preternatural que sufre la Iglesia que la divide y subdivide. Cada día está más cerca la unidad con nuestros hermanos Ortodoxos. Gracias a Dios.
26/01/11 11:15 AM
JacinTonio (Católico, laico fiel, tercera edad, España)
Si según San Pablo (Ef 2, 13-16) hablando de la separación que existía entre gentiles y judíos según la carne, Cristo reconcilió con Dios a los “dos pueblos”, uniéndolos en un solo Cuerpo mediante la Cruz, dando muerte, en él, al odio, ¡cuánto más fácil debería ser para nosotros el estar unidos los cristianos, todas las Iglesias, por los elementos Cristianos y Espirituales que nos constituyen en un solo Pueblo!

Los que están lejos de la fe llegan a estar “cerca” por la Sangre de Cristo. ¿Dónde está la Sangre de Cristo entre nosotros, sino en el abandono de nuestros orgullos y nuestras impiedades? Unámonos todos sin fijarnos en el pasado, que la Iglesia es siempre actualidad y presencia, y cada uno vea lo que le falta, aunque tenga que abrazarse a una realidad sangrante semejante a las heridas de Cristo.

¡De Él procede el Espíritu, que nos une, no de nuestro orgullo! Ese es su Don por nuestra Caridad y Amor, no por nuestra conquista. ¿No estaremos incidiendo en lo que excita nuestro orgullo, olvidándonos de “LAVARNOS LOS PIES UNOS A OTROS”, mandato que, como la Eucaristía, PERTENECE AL MISMO ESCENARIO de la Última Cena? También San Pedro, como el resto de los Apóstoles, recibió ese mandado.

CONTINÚA
26/01/11 11:52 AM
JacinTonio (Católico, laico fiel, tercera edad, España)
CONTINUACIÓN

Mientras que no haya “Sangre”, (me refiero a la Sangre de Cristo, su Corazón abierto, experimentado en nuestras “carnes” y nuestros orgullosos corazones) no habrá unión entre nosotros: AMEMOS A CRISTO EN EL HERMANO Y DEJEMOS QUE EL ESPÍRITU HAGA EL RESTO. La Sangre de Cristo, -y nosotros con él- no se hizo brotar por «SU» Iglesia, sino por manos paganas. Pero Él es el único Sacerdote. La desunión entre los Cristianos, ¿no se deben a nuestras semejanzas e identidades carnales y mundanas con los poderes de este mundo? Cada uno, en su puesto, debería examinar su propia desunión con el hermano, el cercano y el lejano, el “no separado” y el “separado”, y meditar sobre la propia lejanía de la Sangre de Cristo por la falta de caridad y amor.

¿NO SERÍA MEJOR EMPEZAR POR EL FINAL? UNA MISMA MESA, UN MISMO DOMINGO, UNA SOLA CELEBRACIÓN (EN LA VARIEDAD DE RITOS) DE UN MISMO SACRIFICIO, UNA SOLA FRACCIÓN DEL PAN PARA UNA MISMA COMUNIÓN… UNA MISMA CARIDAD POR EL AMOR… ¡LAVÉMONOS LOS PIES UNOS A OTROS! (incluso realmente, como en el Jueves Santo, entre los hermanos separados, EL QUE SE HA BAÑADO CON LAS AGUAS DEL BAUTISMO, NO NECESITA LAVARSE SINO SOLO LOS PIES, ESOS PIES QUE RECOGEN EL POLVO DEL CAMINO CUANDO VAMOS PREDICANDO EL EVANGELIO.

CONTINÚA
26/01/11 11:56 AM
JacinTonio (Católico, laico fiel, tercera edad, España)
CONTINUACIÓN

Al obrar así, sentiríamos en seguida la necesidad de un solo Pastoreo: una misma “Jerarquía”, una misma Cabeza, la conciencia de un mismo Pueblo: la Iglesia, con un mismo Vicario, pues la Cabeza Visible de la Iglesia no ha de surgir de la simple iniciativa del Cuerpo sin el beneplácito de Su Cabeza Invisible, Cristo, pues surgirían muchas cabezas.

¡ES URGENTE. HAY MUCHAS SECTAS EN EL MUNDO QUE ASFIXIAN EL TRIGO SANTO!.

Humildemente, y rectificando lo que no esté de acuerdo con la Verdad auténtica custodiada por la(s) Iglesia(s). Pues mi comentario está hecho desde la perspectiva de la urgente necesidad de unión en Cristo y su Espíritu, para la extensión de su Reino Santo, y desde la contemplación dolorosa de la disgregación que nos comunica el mundo. Es la Fracción del Pan lo que nos ha de unir en la Verdad, no la disgregación de las Iglesias que se produce por un celo basado en razonamientos mundanos.
26/01/11 12:02 PM
Luis Valencia
Siento discrepar, pero la unidad no se puede conseguir mediante imperativos morales si no por la confesión de la misma fe que será lo que haga posible la comunión sacramental.

De que esté cercano el momento de la unión con otras Iglesias, pues no. Hace unos días precisamente se comntaba el gran problema que supone el sacerdocio femenino y los matrimonio homosexuales en las Iglesias protestantes. Por otro lado el hecho de que se reúnan obispos y teólogos ortodoxos y católicos no quiere decir nada tampoco ya que tendría que ser un concilio ecuménico el que decidiera por la parte ortodoxa. Los obispos no tienen poder de decisión, los teólogos menos, es la Iglesia la que decide incluido el pueblo. No creo que estén dispuestos a renunciar al principio de sinodalidad, lo que incluye el papel del Papa, como tampoco veo que se esté dispuesto por la parte católica a la revisión de la teología de la Trinidad, de la Pneumatólogía, de la Inmaculada Concepción, del Purgatorio y de los novisimos,de las energías increadas, así como la aceptación de la posibilidad del divorcio eclesiástico, que no nulidad, y del matrimonio de los sacerdotes. Así mismo, la liturgia, tal y como la celebramos , es inaceptable para la mayoría de los ortodoxos.

Se ha hecho correr el mito de que son pocas las cosas que nos separan con ellas pero eso es totalmente falso. Además siempre se tiende a ver lo que nos une lo que hace muchos trabajos teológicos inútiles ya que el problema está en que no se agarra el
26/01/11 1:44 PM
JSC
El Papa conoce mejor que nadie todas las dificultades, diferencias teológicas, heridas abiertas, etc ... que lastran este ansiada unidad deseada por Jesucristo.
Visto desde los ojos racionales es casi imposible recnocer como inminente esta unidad, pero nuestra esperanza y la fuerza no vienen de nosotros sino del Espíritu Santo y qué duda cabe que al inicio de este tercer milenio vamos a vivir una gran prueba y una intervención divina venida de lo Alto, tal y como aseguró Juan Pablo II en su Carta Apostólica sobre el Rosario. Y tras ese Día de la Misericordia se abrirá la época de un solo rebaño y un solo Pastor.
Y no anda muy lejos este Día.
(conviene leer a Santa Faustina)
26/01/11 4:11 PM
C.Newton
Si queremos la unión de todos los pueblos necesitamos usar la razón y no la creencia. Las creencias son muy variables. Hay tantas como personas ,cada uno cree lo que le parece y se enfada cuando alguien opina de forma contraria, cuando esos credos se confunden con la verdad..
Si queremos unirnos a otros pueblos tendremos que admitir que nuestras creencias pueden ser erroneas quien no lo consiga y siga en su integrismo vivirá una vida solitaria y con miedo a sus propias necedades.
26/01/11 4:55 PM
Iker
Hace no muchos días Luis Fernando comentó este tema y empezaba recordando que católicos y protestantes ni siquiera comparten las mismas fuentes de revelación (sólo escritura, escritura + tradición). Hay muchos dogmas no compartidos (sola fe, transubstanciación, libre interpretación, ordenación de mujeres...)

Me pregunto: ¿El Papa, está dispuesto a cambiar algún dogma de la ICAR para alcanzar la unidad?

Entiendo que la respuesta es que no.

Cuando el Papa pronuncia la palabra "unidad" debemos entender "renuncia de los protestantes de todo lo que les separe de los dogmas de la ICAR"

Sería más sincero decirlo abiertamente, aunque ningún asesor de marketing político se lo recomendará.
26/01/11 7:22 PM
Luis Fernando
Pregunta Iker: ¿El Papa, está dispuesto a cambiar algún dogma de la ICAR para alcanzar la unidad?

El Papa no es el amo de los dogmas. Es su guardián. Por tanto, no puede anularlos. Si lo que se pregunta es si alguno de ellos puede ser reformulado para una mejor comprensión, la respuesta es sí. Si lo que se pregunta es si pueden ser modificados sustancialmente para que así puedan ser aceptados por protestantes u ortodoxos, la respuesta es no.

Pero eso es algo conocido por todos los que se dedican al ecumenismo. Otra cosa es que no lo reconozcan públicamente para no reventar el diálogo. Mientras tanto, se van logrando avances más o menos importantes. Pero al final es evidente que la Iglesia Católica no va a renunciar a ninguna de las doctrinas que forman parte del depósito de la fe. Y quienes conocemos el protestantismo sabemos que el mismo no va a renunciar a sus lemas, que son incompatibles con la fe católica.
26/01/11 8:57 PM

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