(FIDES/InfoCatólica) Casi cuatro siglos después de que Propaganda Fide abriera en Roma su primer colegio para el clero de las tierras de misión, los edificios que acogen cada año a cientos de seminaristas, sacerdotes y religiosas llegados de África, Asia, Oceanía y América quedarán bajo el cuidado de una sola entidad. A partir del 1 de noviembre de 2026, las fundaciones «Domus Missionalis» y «Domus Urbaniana» dejarán de existir como entidades independientes y se integrarán en la nueva Fundación «Donum Missionis», dependiente del Dicasterio para la Evangelización.
La decisión consta en un Rescriptum ex Audientia Sanctissimi firmado por el Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, que la Oficina de Prensa de la Santa Sede hizo público el 1 de octubre junto con los nuevos Estatutos. El Papa León XIV aprobó estos Estatutos en la audiencia del 28 de julio de 2026, «considerada la necesidad de armonizar el estatuto canónico de las Fundaciones "Domus Missionalis" y "Domus Urbaniana" con el marco jurídico vigente».
Un jesuita al frente
Como director de la nueva fundación ha sido nombrado el padre Stefano Fossi, de la Provincia italiana de la Compañía de Jesús, que hasta ahora ejercía responsabilidades pastorales y administrativas en la diócesis de Rieti. El subdirector será don Alessandro Brandi, sacerdote de la archidiócesis de Trani-Barletta-Bisceglie y director del Centro Internacional de Animación Misionera (CIAM), que hasta la fecha era también oficial de la Pontificia Obra de San Pedro Apóstol.
Las dos fundaciones que ahora se integran fueron creadas el mismo día, el 20 de mayo de 2005, por voluntad de Benedicto XVI, como entidades instrumentales de la entonces Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Según su sitio web oficial, la finalidad de la Domus Missionalis era «el cuidado y acompañamiento de seminaristas y sacerdotes, religiosos y religiosas que vienen a Roma desde las Iglesias de África, Asia, América y Oceanía para seguir un itinerario de formación universitaria». La misma página cifra en más de 600 los sacerdotes que acompaña cada año durante sus estudios en las universidades pontificias.
De la Domus Missionalis dependían los colegios San Pedro Apóstol, San Pablo Apóstol, Mater Ecclesiae y San José, mientras que la Domus Urbaniana, fundación autónoma con personalidad jurídica canónica y civil y sede en el Vaticano, estaba vinculada al Pontificio Colegio Urbano.
Una integración administrativa y patrimonial
La nueva entidad no parte de cero. El Preámbulo de los Estatutos reconstruye el camino jurídico que conduce hasta ella, empezando por la reforma de la Curia romana mediante la constitución apostólica Praedicate Evangelium, de 19 de marzo de 2022. A ella siguieron el decreto del 1 de agosto de 2022, por el que el Papa Francisco atribuyó al Pro-Prefecto de la Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares la plena representación legal de las administraciones confiadas a su cargo, y el motu proprio del 5 de diciembre de 2022 sobre las personas jurídicas instrumentales de la Curia.
La integración fue acordada por el Congreso Administrativo de la Sección a propuesta de su Pro-Prefecto, el Cardenal Luis Antonio Gokim Tagle, y León XIV la aprobó en la audiencia del 13 de junio de 2025, en la que dispuso «la constitución de una única Institución, denominada "Donum Missionis"».
El resultado es una única entidad instrumental del Dicasterio, con órganos de gestión propios e integrada en los mecanismos de vigilancia económica de la Santa Sede, en línea con la reforma curial. «Donum Missionis» tiene su sede legal en el Vaticano, en la Via del Pellegrino, y su sede operativa en el Palacio de Propaganda Fide. El Pro-Prefecto es por derecho su representante legal, la preside el Secretario de la Sección y el Secretario Adjunto para la Administración ejerce como vicepresidente.
El patrimonio inicial asciende a un millón de euros. La financiación procederá principalmente de la contribución anual de las Obras Misionales Pontificias, a la que se sumarán las aportaciones del Dicasterio, los rendimientos del patrimonio y los ingresos que genere la actividad de acogida del CIAM.
Seis casas para la formación misionera
Los Estatutos encomiendan a la fundación «el cuidado, la conservación y el mantenimiento, ordinario y extraordinario» de los inmuebles de seis instituciones, que son el Pontificio Colegio Urbano de Propaganda Fide, los colegios San Pedro Apóstol, San Pablo Apóstol, San José y Mater Ecclesiae y el CIAM.
Los colegios, precisa el texto, están destinados a acoger a «candidatos al sacerdocio, clérigos, religiosas y religiosos que son enviados a Roma desde los territorios de misión durante un periodo adecuado de formación, inicial o permanente, y para realizar estudios universitarios y/o cursos de especialización, contribuyendo así a su formación académica y espiritual, que se confía, en particular, a los profesores y a los superiores de los Colegios».
El CIAM cuenta con una normativa específica. El centro acoge la formación misionera permanente de las Obras Misionales Pontificias, además de peregrinos, grupos de espiritualidad y oración y laicos, aunque las relaciones con terceros seguirán en manos del Dicasterio, propietario del inmueble.
Cuatro siglos de colegios
La historia de estas instituciones fue repasada por el arzobispo Samuele Sangalli, Secretario Adjunto para la Administración del Dicasterio, en su intervención del 8 de septiembre en el curso de formación para nuevos obispos. «Desde los primeros años de su fundación, en 1627, la Congregación de Propaganda Fide, de la que nuestro Dicasterio es hoy heredero, se comprometió a garantizar en Roma instituciones de formación para el personal eclesiástico y religioso de los territorios de primera evangelización», explicó.
El primero fue el Colegio Urbano, que en 2027 celebrará su cuarto centenario. «Creado como seminario, todavía hoy acoge cada año a unos 170 seminaristas procedentes de África, Asia, Oceanía y de los Vicariatos Apostólicos de América Latina», recordó el arzobispo. En el siglo XX se añadieron dos colegios sacerdotales para el clero diocesano de esos mismos territorios, el de San Pedro en 1946 y el de San Pablo en 1965, que acogen cada uno entre 150 y 200 sacerdotes al año.
En 1979 nació el Colegio Mater Ecclesiae, en Castel Gandolfo, para la formación de jóvenes religiosas, que actualmente son unas 130. Ese mismo año empezó su actividad el Colegio San José, situado desde 2006 en el Gianicolo, donde se organizan cursos para los rectores y formadores de «425 seminarios menores, 135 seminarios propedéuticos y 270 seminarios mayores» de los territorios de misión. Junto a los colegios, la Pontificia Universidad Urbaniana cuenta con unos 1.130 estudiantes y 97 institutos vinculados en 40 países.
Para Sangalli, estas instituciones «desempeñan una labor insustituible», porque garantizan «la formación para la misión del clero diocesano de nuestros territorios», preparan formadores para seminarios y casas religiosas y ofrecen «esa experiencia única de catolicidad y universalidad de la Iglesia que solo puede vivirse en Roma, sub Petri Sedem».
De ahí su llamamiento a los nuevos obispos: «necesitamos el apoyo de todas las Iglesias locales para que estos Colegios puedan seguir prestando el servicio para el que fueron creados». Con «Donum Missionis», el «don de la misión», ese servicio contará en adelante con una única estructura jurídica.







