En Alemania ya no es «nueva evangelización, sino primera evangelización»
Foto: Membeth

Ausencia total de autocrítica episcopal

En Alemania ya no es «nueva evangelización, sino primera evangelización»

El obispo de Berlín, Mons. Heiner Koch, habla a los demás obispos alemanes de la triste situación del catolicismo en Alemania. Las causas de ese declive, para él, nada tienen que ver con la falta de fe de la jerarquía ni con el camino sinodal. ¿Su solución? Dar testimonio desde la duda y la incertidumbre.

(InfoCatólica) Los obispos alemanes tienen sesión plenaria de la Conferencia Episcopal estos días y Mons. Heiner Koch, obispo de Berlín) ha predicado una interesante homilía para sus hermanos en el episcopado.

El obispo berlinés empezaba admirándose de la gran participación en los actos del Papa en Francia, que sería impensable en Alemania: «ochocientos mil compañeros celebrantes solo en la celebración eucarística de París. La última vez que celebramos liturgias tan grandes y magníficas en Alemania fue en la Jornada Mundial de la Juventud en 2005, y con la ayuda de jóvenes cristianos de todo el mundo». El prelado se preguntó «si el Santo Padre viniera algún día a Berlín, cuántas personas celebrarían la Eucaristía con él».

La valoración de la situación es dura, pero real: «la mayoría de la gente aquí en Alemania nunca ha experimentado contacto personal con la fe y la Iglesia Católica». Por tanto, para el obispo ya no hay que hablar en Alemania «de nueva evangelización, sino de primera evangelización».

En ese contexto, se pregunta cómo «podemos conectar con las personas que nos rodean de tal manera que la chispa del Espíritu de Dios también salte hacia ellos a través de nuestras vidas y nuestra fe». El obispo encuentra tres razones principales que explican el «alejamiento de tantas personas de la fe cristiana y de nuestra Iglesia» en Alemania:

Mons. Koch señala en primer lugar que no hay «experiencia y transmisión de la fe cristiana» en las familias. «Como familia, a menudo no han participado en la vida de la iglesia durante generaciones, que no conocen ni comparten». El dato es demoledor: «solo se bautiza al 35 por ciento de los niños en Berlín, incluso en familias católicas donde al menos uno de los padres es católico».

En segundo lugar, «Dios no aparece en la vida cotidiana de muchas personas. En cambio, en todas partes se encuentran con el ‘poder del hombre’, incluido el poder de destruir y hacer la guerra». Es decir, experimentan al hombre como la «fuerza motriz obvia de este mundo» y ya no encuentran sitio en el mundo para Dios.

En tercer lugar, los alemanes se sienten alejados de la fe por la existencia del sufrimiento, «especialmente la miseria que no causa el hombre», haciéndose las mismas preguntas que Job. Sin embargo, a diferencia de Job, los hombres de hoy dejan de creer en Dios.

Ante esta situación, la única propuesta de Mons. Koch es dar testimonio desde la duda y la incertidumbre: «quizá este sea el testimonio de fe que nosotros, como cristianos, podemos y podemos dar al mundo hoy: permanecemos junto a Dios y creemos que estamos seguros con Él, aunque nuestras dudas e incertidumbres permanezcan, así como nuestra incapacidad para entender a Dios y poder explicarlo a nuestros semejantes. Ciertamente esto no es un testimonio triunfante de fe, pero quizá sea aún más creíble en nuestros días».

Es inevitable notar una clara ausencia de autocrítica en las afirmaciones del obispo. Al describir la desoladora situación de la fe en Alemania, solo se mencionan factores que nada tienen que ver con las acciones y omisiones de la jerarquía: las familias que no transmiten la fe, la autosuficiencia del hombre moderno o la dificultad de creer cuando hay sufrimiento.

El hecho de que los mismos obispos germanos a menudo duden públicamente de la fe y la moral católicas o directamente las rechacen no parece tener nada que ver con la pérdida de fieles. El descuido de lo propiamente cristiano, sustituido por la obsesión episcopal con todos los temas de moda en el mundo agnóstico, desde las cuestiones LGBT al cambio climático, pasando por la inmigración, la democracia, la inclusividad o el feminismo, tampoco se considera ni por un momento. Ni por supuesto, el camino sinodal a ninguna parte.

Mons. Heiner Koch es un partidario moderado del camino sinodal germano. Es «moderado» en el sentido de que, por ejemplo, considera que las mujeres podrían ser sacerdotisas en el futuro, pero también cree que esto lo debe hacer conjuntamente la Iglesia y no Alemania por su cuenta. Lo mismo piensa sobre la aprobación de las relaciones del mismo sexo y otros temas tratados por el camino sinodal.

12 comentarios

Alvar
Si ya Jesucristo anunció que no se soportaría la sana doctrina, no hay más vueltas que darle; no se soporta la sana doctrina, y es porque nuevas doctrinas humanas que parecen solucionar todos los problemas materiales han calado en la mente de todos y también en la jerarquía eclesial en mayor o menor medida.
Cuando excepcionalmente, alguien defiende radicalmente la sana doctrina completa, con todas las consecuencias que se derivan de ello, es apartado porque no se le soporta.
No hay más. Dios lo permite, está profetizado que durante algún tiempo se le daría poder a la Bestia.
Lo importante es darse cuenta de la situación, y aterrizar de los mundos de yupi, en el que se hallan muchos católicos aún.
Hay que dejar ya esa retórica optimista infantiloide con la que la Iglesia ha tratado a los fieles desde hace ya muchas décadas, y hay que empezar a hablar con realismo.
30/09/26 9:59 AM
Maximiliano
Acierta cuando dice - y yo lo resume - que la FAMILIA es la primera evangelizadora, y así si los niños no ven a sus PADRES rezar, ir MISA o hablar de DIOS pues mal o muy mal comienzo existe en la sociedad católica alemana. Los niños son como esponjas y así que es lo que pueden rezumar de conocimiento de DIOS - como cuando se aprieta una esponja - pues nada, por la esponja esta seca.

Y luego, hay que finalizar de cobrar el impuesto religioso, pues la Iglesia no tiene que ser empleadora, la Iglesia tiene que estar para dar testimonio de CRISTO de la FE.

Sin lo anterior, sin frutos en el almas el maligno se mete en las almas hasta las trancas, y no hay escudo espiritual de ningún tipo contra el pecado. Y se forman almas de impenitentes arrastras por las borrascas del pecado.

En una visión de una mística, vio como un alma de una joven maldecía a sus PADRES, pues se había condenado, que no le hubieron formado en la religión católica, Terrible pero cierto. ¿ Quien será el que crea el despertar de CRISTO en los corazones de la juventud ?. ¡¡ Tener misericordia de ellos ¡¡.
30/09/26 10:53 AM
Feligres
Panflinas, excusas y pura demagogia lo que dice ese señor purpurado de Berlin . Tienen el EGO tan grande que les cuesta poner sus barbas en remojo para admitir que sus propios errores.
Primero y antes que nada la gente no quiere pagar obligatoriamente el impuesto.
Segundo estan cansados de los sermones politiqueros e ideologizados.
Tercero la fe y la devocion se contagia, no hablan de Cristo , del evangelio , de la doctrina , de los sacramentos , por el contrario fomentan falsas doctrinas y hasta los que estudian teología se vuelven ateos o angnosticos.
Cuarto la arrogancia, prepotencia y clericalismo del clero Aleman y sinodal.
Quinto la doble vida , la falta de coherencia de los mismos sacerdotes, obispos y cardenales que ha escondidas o no tienen parejas e hijos.
Ese purpurado de Berlin mejor que cuelgue los guantes .
El Papa haría un gran bien si quita de la cupula alemana a tanto purpurado inepto , narcisista y asalariado. No son pastores , son lobos asalariados.
30/09/26 11:02 AM
Noticias de Fondo
Hay un cuarto (o orimero) motivo de la situación que plantea el Obispo Koch: lampropia FR de losnobispis alemanas en al menos los últimos 20 años. Y es una respinsabilidad directa del estado de situación que expone.
30/09/26 11:45 AM
maru
Incapaces de asumir sus propios errores, que son muchos.
30/09/26 11:50 AM
D.S.
É mais fácil um camelo passar pelo buraco de uma agulha do que um bispo alemão entrar no Reino dos Céus.
30/09/26 11:58 AM
Sancho
Reconocidas sus "dudas e incertidumbres", así como su "incapacidad para entender a Dios y poder explicarlo a nuestros semejantes", que les lleva a transitar obstinadamente por un camino errático, esa "primera evangelización" tendría que empezar por la jerarquía; aunque Jesucristo dijo que "a vino nuevo, odres nuevos".

En cuanto a eso de "la miseria que no causa el hombre", todo obispo debería saber ¡y creer! que el hombre, junto con el demonio tentador, están en el origen de toda miseria, tras el pecado original.
30/09/26 12:02 PM
H. R. Pacios
La abominación de la desolación en Alemania. Raíz, la concupiscencia del poder o política, sea cual sea: derechas, centro o izquierdas, conservadores, liberales, moderados, social demócratas, ecologistas, animalistas, humanistas, socialistas, comunistas, progresistas, etc. Traición a Cristo, que eso es la política. Meter política en la Iglesia es meter al demonio y a sus vástagos. ¿Para qué buscan en la Iglesia los fieles aquello de lo que ya huyen que está en el mundo?
La política mata el alma. No se puede servir a dos señores. O Dios o la política. La seducción de la política es el camino de la perdición. La cizaña de la Iglesia es la política. Por eso se vacían los templos.
30/09/26 12:17 PM
Luis Fernando
A los paganos se les puede evangelizar. A los apóstatas, no lo tengo claro. Quien no conoce a Cristo, es más fácil que acepte a Cristo que quien he convertido a Cristo en un John Lenon o un Che Guevara del silgo I
30/09/26 12:31 PM
Jaime
Si lo del sufrimiento fuese como el obispo Koch dice, en Sudamérica, África y algunas partes de Asia apenas si habría católicos. Alemania es un país con un bienestar por encima de la media mundial, como la mayoría de paises europeos. Ya se sabe que el hedonismo puede conducir a la autodestrucción por hartura y vaciedad. Mucho del sufrimiento en Europa es en la mayoría de casos autoinfligido, pues la ausencia de Dios puede llevar fácilmente a sumergirse en un mundo de negros pensamientos e insistir en ellos, ya sea porque sea el Zeitgeist o por otros motivos. Claro que hay pobres en los paises occidentales, y gente que sufre por ello, pero muchos menos que en el resto del mundo, así que el motivo sufrimiento es muchísimo menor que en el resto del mundo.
30/09/26 1:17 PM
Ignacio María
Sin embargo en Alemania, como en toda Europa, incluyendo España, desde luego, se había producido un renacimiento de la religión Católica entre los años 40 y los 60. Las iglesias y los seminarios estaban llenos. La gente se había vuelto hacia la Iglesia tras los horrores de la IIGM, la guerra civil en el caso español. Fue a partir de los 60 que todo eso se echó a perder.
30/09/26 1:24 PM
Jaime
Pienso que en Alemania la solución pasaría por dejar de ser político y en lugar de ello ser católico con todas sus fuerzas. La Iglesia católica alemana, sobre todo su superioridad eclesial y laical se pierde demasiado en temas políticos, de modo que casi acababa siendo una organización socio-política en lugar de la Iglesia de Cristo. De hecho, lo mejor de la Iglesia católica alemana es su labor social de atención a pobres, marginados, enfermos, pero católica ya lo es poco, y parece tender más a lo político y lo políticamente correcto. Ese es en mi opinión uno de los grandes problemas.
La Iglesia católica alemana practica un "Si no puedes contra ellos, únete a ellos", pero eso implica dejar de ser católico. Deberían ser conscientes de que no hay partido político alemán que se pueda considerar católico. Que vivimos en un mundo secular y hedonista. La Iglesia católica alemana no lo acepta y se arrima al poder político y sus principios, lo que la vacía de catolicidad y de seguimiento de Cristo.
30/09/26 1:24 PM

Dejar un comentario



Los comentarios están limitados a 1.500 caracteres. Faltan caracteres.

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.

Los comentarios aparecerán tras una validación manual previa, lo que puede demorar su aparición.