(InfoCatólica) El portal católico Tribune Chrétienne ha dedicado una noticia a las protestas contra el viaje papal del mes que viene a Francia, titulado «Esas voces que quieren aguar la fiesta». En efecto, como señala Tribune Chrétienne, «la visita del Papa vuelve a despertar el viejo anticlericalismo francés».
Los actos previstos de León XIV en Francia, del 25 al 28 de septiembre, comienzan a suscitar fuertes críticas en determinados sectores políticos franceses. En los últimos días, se han publicado las objeciones del diputado Alexis Corbière (molesto porque algunos diputados vayan a acudir a la Misa con el Papa) y una polémica columna de la revista Marianne, ilustrada con la foto del Papa y la imagen de una guillotina, en la que se hace expresamente gala de una orgullosa «papofobia», según la expresión de la propia revista.
Ahora le toca el turno al senador comunista Pierre Ouzoulias, que ha cargado contra los gastos asociados a la visita pontificia. Ouzoulias ha cuestionado en particular el gasto público relacionado con la celebración de la Misa que el Papa presidirá en París. En un mensaje publicado en X, contrapuso los 250.000 euros destinados a la celebración de la Misa con la situación de los servicios de urgencias, denunciando que algunos permanecen cerrados por falta de personal y recursos.
La comparación ha sido contundentemente rebatida por Tribune Chrétienne y otros medios y comentaristas católicos, que consideran que el senador comunista presenta una falsa disyuntiva: el hecho de que el Estado destine recursos a garantizar la seguridad, la organización y el correcto desarrollo de un acontecimiento multitudinario no significa que ese dinero se le haya «quitado» a los hospitales. Es un planteamiento demagógico.
Lo cierto es que es que la visita de León XIV no será simplemente una celebración religiosa. El Pontífice se desplazará a Francia como Papa y jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano, en un viaje realizado por invitación de las autoridades francesas y de la Iglesia local, de manera que el programa incluye encuentros con autoridades civiles.
La gran celebración tendrá lugar el sábado 26 de septiembre, cuando León XIV presida una Misa en la plaza de la Concordia y los Campos Elíseos. El arzobispado de París calcula que podrían congregarse hasta 500.000 fieles. Ante una concentración de semejante magnitud, resulta inevitable la intervención de los servicios públicos en materia de seguridad, movilidad y organización.
¿Laicidad o anticatolicismo?
El núcleo de la polémica, sin embargo, no es económico, sino filosófico. La Constitución francesa establece la neutralidad del Estado en materia religiosa, pero esa neutralidad no equivale a hacer invisible la religión. Como recuerda el artículo de Tribune Chrétienne, la laicidad francesa está destinada a preservar la libertad de conciencia y el libre ejercicio de los cultos, no a impedir que una manifestación religiosa tenga presencia en el espacio público.
En ese sentido, resulta llamativo que algunos sectores parezcan aplicar un criterio diferente cuando se trata en particular del catolicismo: una Misa en la plaza de la Concordia se convierte en motivo de controversia, la presencia de diputados en ella suscita objeciones y los gastos públicos relacionados son inaceptables. Para muchos grupos, sobre todo de izquierdas pero no únicamente, la laicidad consiste en un ateísmo (o anticatolicismo) de Estado.
Al respecto, Tribune Chrétienne se pregunta si lo que molesta es «verdaderamente el gasto público o más bien el espectáculo de cientos de miles de católicos reunidos en el corazón de París». La experiencia muestra que, cuando se trata de los católicos, «la laicidad deja de ser un principio de neutralidad para convertirse, en la práctica, en una cierta desconfianza hacia la expresión pública de la fe católica».







