Aborto constitucional, suicidio asistido y gestación subrogada: los síntomas de una democracia que pierde su imagen del ser humano
Mons. Stefan Oster | ScreenshotYT

Mons. Oster: «¿Tenía razón el escritor Dostoievski cuando dijo: si Dios no existe, todo está permitido?»

Aborto constitucional, suicidio asistido y gestación subrogada: los síntomas de una democracia que pierde su imagen del ser humano

El obispo de Passau analiza cómo la erosión de la fe cristiana vacía de contenido el concepto de dignidad humana y pone en peligro los fundamentos mismos de la democracia.

(InfoCatólica) Cuando la fe cristiana se desvanece en una sociedad, la dignidad humana deja de ser una realidad reconocida y se convierte en una mera exigencia cuyo contenido queda a merced de la negociación política. Esta fue la advertencia central que el obispo Stefan Oster, de Passau, desarrolló en su homilía de la solemnidad de la Asunción de la Virgen, predicada en Altötting, uno de los principales centros de peregrinación mariana de Baviera.

Oster partió de la Ley Fundamental alemana de 1949, cuyo preámbulo declara que el pueblo alemán se la ha dado «en responsabilidad ante Dios y ante los hombres», y cuyo artículo primero proclama que «la dignidad del ser humano es intangible» y obliga a todo poder estatal a respetarla y protegerla. Ese artículo, subrayó, funciona como punto de construcción de todo el edificio constitucional: el Estado no está por encima del ser humano, sino a su servicio.

¿Descripción de la realidad o simple norma?

El obispo planteó una distinción decisiva para entender lo que está en juego: ¿es la afirmación sobre la dignidad humana una descripción de lo que el ser humano es, o una simple exigencia de lo que debería ser? La mayoría de los juristas, señaló, la entiende en sentido normativo: la dignidad no debe ser vulnerada. Y eso es importante, porque de hecho se vulnera constantemente, cuando las personas son esclavizadas, violentadas o asesinadas siendo inocentes.

Para los cristianos, sin embargo, la respuesta es más profunda. La fe en la creación del ser humano a imagen y semejanza de Dios ofrece un fundamento que no depende del consenso político ni de la argumentación filosófica. Oster recordó que Immanuel Kant fundamentó en el siglo XVIII por qué el ser humano no puede ser nunca un simple medio para un fin, sino que es siempre un fin en sí mismo, en virtud de su razón y su libertad. Pero esa fundamentación puramente filosófica, observó, solo permite comprender la dignidad en sentido normativo, como una exigencia, sin aclarar del todo su contenido. «Los cristianos tenemos la ventaja de que para nosotros la frase "la dignidad del ser humano es intangible" siempre ha sido entendida también de modo descriptivo», afirmó. «Nuestro concepto ya tiene un contenido. Sin Dios como trasfondo, ese contenido debe ser llenado y discutido una y otra vez, según la época y la circunstancia».

El ser humano completo, de la concepción a la muerte

La consecuencia práctica de esa fundamentación cristiana es concreta: ¿es el embrión en el seno materno ya una persona humana, portadora de esa dignidad intangible? El obispo respondió sin matices: sí. ¿Y el ser humano que yace en coma y que con toda probabilidad morirá pronto? También. La fe cristiana no sustrae nada de la condición humana ni de su dignidad, ni siquiera cuando la persona no ejerce todavía o ya no puede ejercer las facultades de razón y libertad. Es un ser humano creado por Dios y, por tanto, portador de la dignidad de la persona.

Por eso, añadió, el lugar en el que el ser humano viene al mundo, la mujer, el matrimonio y la familia, goza también de una protección especial, como recoge el artículo 6 de la Ley Fundamental: «El matrimonio y la familia están bajo la protección especial del orden estatal». Oster recordó que los redactores de la Constitución, en su mayoría de formación cristiana, entendieron por matrimonio la unión monógama entre un hombre y una mujer abierta a la vida, y que muchos compartían la comprensión católica del matrimonio como sacramento.

Cuando el fundamento se erosiona

Oster enumeró los síntomas de lo que ocurre cuando ese fundamento cristiano se debilita. Francia ha llegado más lejos que ningún otro país al incorporar la legalización del aborto en su Constitución como un derecho de libertad. El Tribunal Constitucional Federal alemán reconoció en 2020 el derecho a la muerte autoelegida y abrió la puerta a que el suicidio asistido se convierta en un modelo de negocio, algo que el obispo calificó de «ruptura de un dique» y de inversión del sentido de una dignidad que es don de un Dios que es también Señor de la vida y de la muerte. Un destacado político de un partido democratacristiano votó contra la legalización de la gestación subrogada mientras ya había acordado con su pareja obtener un hijo mediante esa práctica en el extranjero y la madre gestante estaba ya embarazada.

Se refirió también a los desfiles del Orgullo y la exhibición pública de estilos de vida, preferencias sexuales e identidades asumidas, expresiones de una libertad que la democracia permite pero que resultan difíciles de conciliar con la imagen cristiana del ser humano. Se preguntó si Dostoievski tenía razón al afirmar que, si Dios no existe, todo está permitido. Y señaló que la ausencia, real o percibida, de Dios ha ampliado masivamente el campo de lo posible en todo lo relativo al sexo y la identidad sexual, y que la mayor parte de esas novedades no se corresponde con la imagen bíblica del ser humano.

Respeto a las personas, discernimiento de las ideas

Oster insistió, no obstante, en una distinción fundamental. Tomar en serio la dignidad humana exige reconocer que todas las personas que participan en esas manifestaciones son hijos amados de Dios con una dignidad inalienable, y que los cristianos deben respetar su libertad sin que ello implique aprobar lo que allí se muestra o defiende. La misma dignidad obliga a acoger a los refugiados, a las personas de otras culturas y creencias, a los discapacitados, a los ancianos, a las mujeres y a los niños. «Estamos llamados siempre al respeto hacia cada ser humano y, sobre todo, nunca a la violencia», afirmó. Los cristianos pueden y deben expresar con claridad qué corresponde a su comprensión del ser humano y qué no, pero están llamados a hacerlo con amor.

El obispo advirtió de que la proliferación de imágenes del ser humano alternativas a la cristiana tiende a multiplicar los intereses contrapuestos en la sociedad, y con ellos la tentación de buscar soluciones rápidas y simples en una autoridad fuerte que imponga orden.

Una visión: mantener el cielo abierto

Oster concluyó retomando una reflexión de la escritora y jurista Juli Zeh, jueza constitucional en Brandeburgo, quien ha señalado que a Alemania le falta una visión compartida. El obispo le dio la razón y ofreció la respuesta cristiana: la visión que los católicos pueden aportar a la sociedad es «mantener el cielo abierto». Un cielo que no es solo un pensamiento o una vaga intuición, sino que comienza ya en el corazón del creyente y se abre de modo especial en fiestas como la Asunción, porque los cristianos son hijos de la Madre que el Señor ha llevado ya al cielo. Instó a los fieles a salir con gratitud, a invitar a otros a caminar juntos y a descubrir ese cielo abierto, contribuyendo así también al buen funcionamiento de la democracia.

6 comentarios

pipo
A esta noticia se le añadiría otra subsiguiente, la feroz reacción contra Oster de algunos representantes de los grupúsculos sinodalistas alemanes.
25/08/26 9:22 PM
Generalife.
Tan ecologistas que son y vaya respeto por la ecología del cuerpo humano
25/08/26 10:12 PM
Antonio José L.
¿Una democracia sin límites morales puede ser peor que una dictadura? Por supuesto.
En cuanto a la frase de Dostoievski, se la dije hace años a una señora comunista y no estaba de acuerdo. Le dije: "Hombre, si no se cree en Dios, ni en la otra vida, ni en el castigo divino, ¿qué le impide a una persona poder llevar a cabo sus perversiones? Sólo tendrá que tener cuidado de que no le vea nadie si esas perversiones están prohibidas, pero por lo demás...".
25/08/26 10:31 PM
Cordá Lac
Me parece que uno de los tres objetivos está desviado. El punto de mira ha de ponerse en la gestación «in vitro», no en la gestación subrogada. Los seres humanos congelados tras la fecundación del óvulo solo tienen un camino y solo uno (y no va esto de «Yo soy el camino, la Verdad y la Vida») para su desarrollo y es la gestación subrogada; cualquier otra decisión lleva a su muerte.
25/08/26 10:53 PM
Ricardo de Argentina
La democracia está basada en el positivismo: si una norma tiene concenso en la sociedad y tiene el aval de las autoridades, debe acatarse.
Aunque sea inmoral.
Aunque repugne y ofenda a Dios.
Ése y no otro es el "fundamento" de la democracia.
26/08/26 1:25 AM
Feligres
Gracias a Dios por monseñor Oster , por su fidelidad a Dios , la iglesia y la buena doctrina.
El debería ser nombrado cardenal !!!
26/08/26 3:41 AM

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