(InfoCatólica) Cada año, miles de estadounidenses dan el paso de entrar en la Iglesia católica. Para un número creciente de ellos, el camino comienza con la salida de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, la confesión mormona predominante en el estado de Utah. Sus historias de conversión revelan una búsqueda común: el tránsito de una fe centrada en la obediencia a una experiencia de la gracia.
Samuel Smith, de 39 años y residente en Bountiful (Utah), es uno de esos conversos. Criado en una familia mormona practicante, sirvió como misionero en Argentina, se alistó en los Marines y contrajo matrimonio en el seno de su comunidad religiosa. Pero tras un divorcio en 2017 y años de preguntas teológicas sin respuesta, Smith inició una exploración de otras tradiciones cristianas que culminó la pasada Pascua con su bautismo en la parroquia de St. Olaf, en Bountiful.
«Habiendo crecido como mormón, había mucho énfasis en la obediencia», declaró Smith al diario The Salt Lake Tribune. «Dentro del catolicismo, se trata más de entrar en un estado de gracia».
The Salt Lake Tribune, diario generalista de Utah con el lógico foco en asuntos mormones, dedica un reportaje a este fenómeno con testimonios y cifras que ofrecen un contrapunto a la narrativa habitual de crisis sobre la Iglesia: adultos que eligen libremente el catolicismo tras una búsqueda sincera de respuestas que no encontraban en su fe de origen.
Un itinerario de búsqueda marcado por la crisis personal
Según recoge The Salt Lake Tribune, Smith nació en el estado de Washington y creció en la cultura mormona de Utah. Su misión en Sudamérica, aunque formativa, le sumió en una depresión que le impidió funcionar durante parte de su estancia. A su regreso se incorporó al Cuerpo de Marines, donde sirvió cuatro años manteniendo las normas mormonas de conducta, incluida la Palabra de Sabiduría (el código de salud de los Santos de los Últimos Días).
Su matrimonio en 2015, que incluyó la adopción del hijo de su esposa, se deterioró rápidamente. El proceso de divorcio, iniciado dos años después, erosionó su vínculo con la fe mormona. «Ya estaba empezando a ir menos a la iglesia», reconoció. «No sentía ningún tipo de inspiración. Iba solo porque sentía que tenía que llevar a mi hijo».
En 2019, tras finalizar el divorcio, Smith abandonó formalmente las prendas rituales mormonas y comenzó a interesarse por el catolicismo. Un podcast católico de YouTube, Pints With Aquinas, abordaba muchas de las cuestiones doctrinales que le inquietaban, lo que le llevó a contactar con la parroquia de St. Olaf y a inscribirse en el Orden de Iniciación Cristiana de Adultos (OCIA, por sus siglas en inglés).
El camino del catecumenado
El OCIA es el itinerario oficial mediante el cual la Iglesia católica acompaña a los adultos que desean recibir el bautismo. El proceso comienza con un período de indagación informal, continúa con el Rito de Entrada en el Catecumenado (la palabra «catecúmeno» proviene del griego y significa «instrucción»), prosigue con el Rito de Elección ante el obispo (donde los candidatos declaran su deseo de ser bautizados y sus nombres se inscriben en el Libro de los Elegidos) y culmina con el bautismo durante la Vigilia Pascual.
La Diócesis de Salt Lake City registró el pasado año 281 catecúmenos y 199 candidatos al bautismo, cifras inferiores a las de 2024, cuando se contabilizaron 556 catecúmenos y 142 candidatos.
Conversiones que transforman familias enteras
La historia de Smith no es un caso aislado. Chandra Starks y su marido, Chad Starks, recibieron el bautismo católico esta primavera, dos años después de que su hijo adolescente, CJ, se convirtiera. Chandra, criada en una familia mormona del norte de Salt Lake, nunca se había sentido plenamente integrada en esa fe. «Siempre sentí que no encajaba del todo», explicó. «No se sentía como un hogar, como sí lo hace el catolicismo».
La familia se acercó a la Iglesia católica a través del Juan Diego Catholic High School, en Draper, donde CJ cursaba sus estudios. Las clases de teología despertaron su interés, y tras un año de formación recibió el bautismo. Sus padres le siguieron al año siguiente.
El padre Andrzej Skrzypiec, párroco de St. Olaf, señaló que la conversión «fortalece matrimonios y familias». «Cuando vemos que alguien de la familia viene después y quiere unirse, es un indicador maravilloso de una conversión exitosa», afirmó.
Un fenómeno de alcance nacional
Los conversos al catolicismo no son una excepción estadística en Estados Unidos. Según el Pew Research Center, representan el 1,5% de la población adulta del país, lo que equivale a unos cuatro millones de personas. Constituyen además el 8% del total de católicos estadounidenses; el 92% restante son católicos «de cuna».
Con una población global superior a 1.400 millones de fieles, según datos del Vaticano, la Iglesia católica sigue siendo la mayor confesión cristiana del mundo y una de las más numerosas en Estados Unidos. La Diócesis de Salt Lake City informa de cientos de nuevos conversos cada año, un flujo que se mantiene constante.







