(The Catholic Herald/InfoCatólica) Mons. John Keenan, presidente de la Conferencia Episcopal de Escocia, ha pedido a los católicos que respalden la petición «Artículo 18» promovida por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada, un llamamiento dirigido a las Naciones Unidas y a los gobiernos de los Estados para que exijan responsabilidades a quienes persiguen a los creyentes y presten apoyo efectivo a las víctimas.
El respaldo del prelado se ha hecho público coincidiendo con la Jornada Internacional en recuerdo de las víctimas de actos de violencia por motivos de religión o creencias, que las Naciones Unidas conmemoran cada 22 de agosto.
«Quiero animar a la gente a respaldar este importante llamamiento a la acción y a ayudar a todos los que sufren en el mundo por su fe», ha declarado Mons. Keenan.
El obispo ha descrito sin eufemismos la realidad que padecen millones de creyentes: «Hombres y mujeres son encarcelados, expulsados de sus casas o incluso asesinados simplemente por sus creencias pacíficamente sostenidas». Y ha añadido: «Las mujeres pueden ser secuestradas y obligadas a casarse, y a los niños se les puede negar el derecho a aprender sobre su fe».
«Un derecho, no un privilegio»
El planteamiento de fondo que sostiene la campaña queda resumido en una frase del propio prelado: «Las violaciones del derecho de una persona a dar culto y a vivir su fe son contrarias a los valores de una sociedad justa. La libertad religiosa es un derecho, no un privilegio».
La petición toma su nombre del artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el precepto que reconoce a toda persona la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.
Las cifras que aporta la investigación de Ayuda a la Iglesia Necesitada explican la urgencia de la iniciativa. Más de 5.400 millones de personas viven en países donde la libertad religiosa está restringida, y más de 200 millones de cristianos se enfrentan a persecución o discriminación por causa de su fe.
La enseñanza de León XIV
El texto recoge también la doctrina expuesta por León XIV, para quien la libertad religiosa no es «un derecho legal o un privilegio que nos conceden los gobiernos», sino «una condición fundamental que hace posible la reconciliación auténtica».
El Papa ha advertido asimismo de las consecuencias de despreciar ese derecho: «No puede haber paz sin libertad de religión, libertad de pensamiento, libertad de expresión y respeto por las opiniones de los demás».
Junto a Mons. Keenan, otros responsables religiosos del Reino Unido han apoyado la petición, entre ellos Mons. Richard Moth, el obispo anglicano Philip Mounstephen y el arzobispo copto de Londres Angaelos.
El llamamiento se produce pocos días después del ataque perpetrado el 17 de agosto contra cristianos en el estado nigeriano de Plateau, uno de los focos más sangrientos de la persecución anticristiana en África.
«Animo a todos a unirse a Ayuda a la Iglesia Necesitada firmando esta petición a las Naciones Unidas y a ponerse en pie junto a los perseguidos por su fe», ha concluido el obispo escocés.







