(Die Tagespost/InfoCatólica) El diario católico alemán «Die Tagespost» ha publicado un análisis firmado por Benjamin Leven bajo el título «Poschardt und Piusbrüder in der FAZ» —«Poschardt y los lefebvrianos en el FAZ»—, en el que responde a una columna aparecida trece días antes en el suplemento cultural del «Frankfurter Allgemeine Zeitung», firmada por Christian Geyer.
El origen de la polémica está en una entrevista que «Die Tagespost» publicó el 6 de agosto al periodista Ulf Poschardt, titulada con una frase del entrevistado: «Tenemos que militarizar intelectualmente el cristianismo». Al día siguiente, Geyer tomó ese titular como blanco en las páginas culturales del rotativo de Fráncfort.
Leven sostiene que al columnista le resulta indiferente lo que Poschardt quisiera decir realmente. «No importa qué quiere decir exactamente Poschardt con eso. La frase sirve solo como pista de aterrizaje para otra cosa: una crítica al trato eclesial a la disidente Fraternidad San Pío X», escribe.
El salto asociativo, tal como lo describe el análisis, funciona así: según el planteamiento del «Frankfurter Allgemeine Zeitung», a Poschardt se le permite expresarse de forma «combativamente cristiana» en un periódico «fiel al Papa», mientras que a los lefebvrianos, que están bajo entredicho eclesial, no se les concede otro tanto.
Una incoherencia que el propio subtítulo señala
La contradicción que «Die Tagespost» pone sobre la mesa queda formulada ya en el subtítulo del análisis: «Reprobación a Benedicto XVI por no atender debidamente al diálogo judeocristiano y a la vez simpatía por la Fraternidad San Pío X: ¿cómo casa eso?». El mismo columnista que censura al Papa Ratzinger por una presunta falta de sensibilidad hacia el diálogo con el judaísmo se muestra comprensivo con quienes rechazan el rumbo posconciliar en bloque, sin advertir la tensión evidente entre ambas posiciones.
El episodio, menor en apariencia y limitado al debate entre dos periódicos, retrata con exactitud el clima que se respira en el catolicismo alemán. Cuando un comunicador secular reclama un cristianismo beligerante, el asunto se discute como una provocación cultural más y se agota en el escándalo de unos días. Cuando quien alza la voz es un católico apegado a la liturgia tradicional y a la doctrina de siempre, la sospecha institucional se activa de inmediato y no prescribe nunca.
La cuestión de fondo no es Poschardt, ni siquiera la situación canónica de la Fraternidad San Pío X. La cuestión es si dentro de la Iglesia en Alemania existe una libertad de expresión real o solamente una libertad graduada, concedida en proporción a la cercanía de cada cual con el programa sinodal dominante. Porque cuando la ortodoxia deja de medirse por la fe profesada y pasa a medirse por la afinidad ideológica, el doble rasero deja de ser un defecto de forma en el debate público y se convierte en método de gobierno.







