«La Misa es el corazón de la cultura cristiana»
Foto: Universidad Nacional de Cuyo

Una llamada a reconstruir la Cristiandad desde el altar

«La Misa es el corazón de la cultura cristiana»

Rubén Peretó explica en una conferencia que la recuperación de la cultura cristiana no comenzará en la política ni en las instituciones, sino en la liturgia y en la adoración de Dios. Siguiendo a John Senior, habla de la importancia de la Misa, los monasterios contemplativos y los signos sacramentales.

(InfoCatólica) Con motivo del 60.º aniversario de la Asociación Litúrgica Magnificat, el profesor Rubén Peretó Rivas pronunció el pasado 8 de agosto en Santiago de Chile la conferencia «La Misa, corazón de la cultura cristiana», en la que defendió una tesis tomada fundamentalmente del pensamiento de John Senior: la cultura cristiana nace del culto cristiano y tiene en la Santa Misa su centro.

Peretó, que es argentino, profesor de Historia de la Filosofía Medieval de la Universidad Nacional de Cuyo y director del Centro Internacional de Estudios Litúrgicos, planteó desde el comienzo una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué es la cultura cristiana? Frente a las respuestas que la reducen a una serie de valores, obras artísticas o instituciones históricas, recuperó la provocadora respuesta de John Senior: «Esencialmente, la Misa».

Una civilización construida alrededor del altar

Según el conferenciante, no se trata de una afirmación meramente piadosa. Durante siglos, la sociedad cristiana organizó buena parte de su vida alrededor del culto: la arquitectura para albergar dignamente el altar, la música para acompañar la oración, el arte para representar los misterios de la fe y hasta la organización del tiempo mediante las fiestas, el domingo y el Ángelus.

La Misa, por tanto, no fue un elemento más dentro de la cultura medieval, sino su centro ordenador. Peretó describe la antigua sociedad cristiana como un pueblo orientado hacia un centro común: el altar donde se hace presente el sacrificio de Cristo.

El profesor subrayó además que la cultura no es un simple adorno de la fe. Puesto que el hombre conoce también mediante los sentidos y la imaginación, una serie de elementos materiales como campanas, procesiones, incienso, imágenes, música y gestos litúrgicos contribuían a hacer perceptible un mundo sobrenatural que de otro modo podía quedar reducido a conceptos abstractos.

«La persona de Cristo ha sido retirada de nuestra experiencia»

La segunda parte de la conferencia abordó las causas de la crisis de la cultura cristiana. Siguiendo a Senior, autor del magnífico libro La muerte de la cultura cristiana, Peretó situó el origen del proceso en la progresiva separación entre la vida humana y la presencia de Dios: racionalismo, liberalismo y modernismo contribuyeron a convertir a Cristo primero en una idea, después en una emoción y finalmente en un símbolo. El resultado es una sociedad en la que lo sagrado ha dejado de estructurar la experiencia cotidiana.

El conferenciante relacionó esta pérdida del sentido de lo sagrado con diversos síntomas de la crisis cultural contemporánea: el debilitamiento de la familia y de la fecundidad, la pérdida del sentido de la belleza y una concepción de la vida humana cada vez más desligada de su carácter de don.

Una crítica a la banalización de la liturgia

Peretó dedicó también una parte especialmente crítica a la situación litúrgica posterior al Concilio Vaticano II. A su juicio, ciertas aplicaciones de la reforma litúrgica introdujeron música ligera, improvisación y excesiva creatividad, debilitando la percepción del misterio.

Desde esta perspectiva, defendió la recuperación de la liturgia tradicional del rito romano y del canto gregoriano. A fin de cuentas, incluso desde un punto de vista meramente cultural, la liturgia de la Misa es una de las expresiones más elevadas de la civilización cristiana. El argumento central no es, simplemente, simplemente estético. El silencio, el latín, el canto gregoriano, el incienso, las genuflexiones y la orientación de la celebración formarían, según Peretó, una pedagogía que enseñaba al hombre lo estaba sucediendo ante él. La liturgia, explicó el conferenciante, puede enseñar mediante los sentidos aquello que el intelecto todavía no es capaz de explicar plenamente: la presencia real de Cristo en el altar.

«La restauración comienza en el altar»

La consecuencia práctica de todo el razonamiento es contundente: la restauración de la cultura cristiana debe comenzar en el culto. Peretó citó en este contexto al cardenal Joseph Ratzinger y su conocida afirmación sobre la importancia decisiva de la liturgia para la vida de la Iglesia. La renovación cristiana, sostiene, no puede reducirse a programas políticos, iniciativas culturales o estrategias de comunicación. Todo eso debe tener su fundamento en la oración y, en particular, en la Santa Misa.

La conferencia propuso además recuperar una vida cristiana que volviera a santificar el tiempo mediante el Oficio Divino, el Ángelus, el Rosario, el Vía Crucis, la adoración eucarística y otras devociones tradicionales. Junto a ello, reivindicó la importancia de los monasterios contemplativos, recordando el papel decisivo que tuvieron los monjes en la formación de la Cristiandad europea.

«No anticuarios de una liturgia, sino constructores de una Cristiandad»

El final de la conferencia introdujo una advertencia especialmente significativa para quienes aman la liturgia tradicional, pero caen en el peligro de preocuparse más por tener razón que por vivir la caridad cristiana.

La liturgia tradicional, sostuvo el conferenciante, no ha sido dada para que los católicos tengan «tengan razón, sino para aprender a amar». Quien sale de la Misa sin mayor caridad hacia su familia y hacia sus enemigos no ha comprendido aquello que acaba de celebrar.

En ese sentido, el mensaje final de la conferencia puede ser que no se trata de conservar piezas de museo, sino de volver a construir una cultura cristiana viva. Si cultura viene de culto, como enseña Senior, los cristianos no estamos llamados a ser «anticuarios de una liturgia, sino constructores de una Cristiandad».

16 comentarios

el seudo juan pablista
La solución es un club de mate en torno a las malvinas.
21/08/26 4:38 PM
millan
Así es , la Liturgia Tradicional puede llevar a los fieles a entender la Fe de los padres , la unidad Apostólica Romana con los santos de todos los tiempos, la Misa Novus ordo debería ser cercana a la liturgia de Pio V no de quiebre , con kyries, agnus dei , credo en latín por lo menos. Unidad con la Iglesia de siempre, lo pedimos muchos fieles cada día más ---
21/08/26 4:40 PM
R. Cundre
Ni el Vaticano, ni los obispos ni el clero en general habla ya como lo hace este conferenciante. Únicamente en los templos donde se celebra la Santa Misa del vetus ordo, incluendo a la FSSPX, se puede ver todavía el resplandor sacro que iluminaba la vida cristiana antes del CV.II. Yo mismo lo he conocido.
Excelente artículo.
21/08/26 4:43 PM
Lorenzo Valla
Lamento decirle al sr. Peretó que cultura no procede de culto. Ambos términos latinos, 'cultura' y 'cultus' proceden del verbo latino 'colere' ('colō'), que significa "cultivar" y que surge del ámbito agrícola. A partir de ahí, con distintos sufijos, 'cultura' y 'cultus' se desarrollan y evolucionan especializándose en ámbitos diferentes: una en el intelectual y otra en el religioso. En resumen, ambos términos proceden del mismo en latín, pero de ningun modo el uno del otro.
21/08/26 6:31 PM
Jordi
La liturgia ya no es suficiente, porque la crisis lo abarca todo absolutamente:

- la Fé y moral con el misericordismo de Amoris laetitia y Fiducia supplicans (extendida a otros cargos, oficios y ministerios), el sinodalismo alemán de liberalismo doctrinal protestante radical, y la sinización comunista de la Iglesia Patriotica

-la liturgia con Traditionis custodes, los graves delitos litúrgicos como los vistos con Cobo y el monasterio de Santander, que demuestran ya una total descomposición litúrgica tanto en el mismo pueblo y jerarquía y en toda la extensión de laicos, religiosos, presbíteros y obispos.

- la eclesiología con la sinodalidad que después de 12 años no ha sido aún definida de manera estrictamente jurídica con sus derechos, libertades, deberes, obligaciones y sanciones; la sinodalidad alemana aún más destructiva; la sinización por el partido comunista sobre la Iglesia Patriotica china.

La situación es gravísima porque en Italia, toda su conferencia episcopal adoptó sin ninguna resistencia tanto a Amoris laetitia y Fiducia supplicans: la asunción alineada y sin división colegiada, la jerarquía italiana evitó la defensa de la Fé y optó por la sumisión doctrinal pública con Roma, integrando ambas disposiciones mediante la vía de la gradualidad pastoral y la autoridad ordinaria de cada obispo diocesano, ampliándolo a cargos, oficios y ministerios.
21/08/26 7:58 PM
Católica
Muy bien, lejos de la injusta atribución de males al Concilio Vaticano II

Peretó situó el origen del proceso en la progresiva separación entre la vida humana y la presencia de Dios: racionalismo, liberalismo y modernismo contribuyeron a convertir a Cristo primero en una idea, después en una emoción y finalmente en un símbolo. El resultado es una sociedad en la que lo sagrado ha dejado de estructurar la experiencia cotidiana.
21/08/26 8:21 PM
Angeles Wernicke
Así es! La Santa Misa es el sacrificio de Cristo en el Calvario, de manera incruenta. Y ese sacrificio redentor de la humanidad es el origen y fundamento del cristianismo. La Santa Misa es el centro del cristianismo.
21/08/26 9:02 PM
Diego A. Ibarra
Lorenzo Valla... Exacto que cultura y culto derivan del mismo término latinoa, el verbo "colo, colis, colere". Pero contrariamente a su afirmación "cultura" tiene una íntima y profunda relación con el "culto". El cultivo para el hombre romano tenía un fuerte sentido religioso, pues el agricultor oficiaba, en cierto modo de pontífice entre el cielo fecundante y la tierra -la mater tellus- humanizada por el arduo trabajo del hombre -labor improbus- le entrega su fruto. Entonces, para el cristiano –nos enseñó el gran romanista Alfredo Di Pietro– la culminación terrena, es decir, de este proceso de la trascendencia, la encontramos en el culto. Cuando en el sacrificio realizado en la mesa del altar se consuma la inmolación de las formas sagradas, esas dos «cosas» (pan y vino) se ven referidas por la transubstanciación y la significación adquiridas, al más alto nivel de trascendencia, imposible de superar en cuanto que se da el grado máximo de sublimación de la «res», ya que lo finito se transforma en lo «infinito». Es curioso, desde este punto de vista, pero la relación etimológica existente entre «cultura» y «culto» es de primera agua, por lo que para el cristiano, por lo dicho, la máxima expresión de cultura se da en el culto. Cualquier otra relación del hombre con las cosas, por más espiritual que sea, siempre estará por debajo de la dimensión alcanzada por las cosas sacrificadas en el altar. De lo contrario, algo sería «más alto» que el «Altísimo» y eso
21/08/26 10:59 PM
Veritas liberabit
El conferencista expresa con claridad meridiana lo que debería ser el fruto espiritual de cada "comunión" con Cristo en el Santo Sacrificio de la Misa y en el sacramento de la Eucaristía: el crecimiento en la virtud teologal de la caridad, fundamento de la vida espiritual y de una auténtica vida cristiana. Desde esta perspectiva no cabe duda que la restauración de la cultura cristiana, fundamento de una "cristiandad" o de una "ciudad católica" (como actualizaba Menvielle), o de la llamada "civilización del amor" (san Pablo VI, san Juan Pablo II, León XIV), sempre tendrá como su fuente y sostén toda la vida litúrgica de la Iglesia: Liturgia de las Horas comunitaria en monasterios o en parroquias, Adoración Eucarística, y sobre todo la Santa Misa en los diversos ritos de la Iglesia: rito romano (vetus et novus Ordo), rito ambrosiano, mozárabico, bizantino ucranio, copto, siro malabar, etc. En Occidente habrá preferencia por el rito romano, en Oriente por el bizantino, pero en definitiva el fundamento de la cultura cristiana es el Evangelio de Jesucristo, vivido por los cristianos santificados y motivados por la Eucaristía dignamente celebrada en el rito que sea.
21/08/26 11:06 PM
Hermenegildo
¿Sólo ciertas aplicaciones de la reforma litúrgica introdujeron música ligera, creatividad, etc.? Esa es la regla general del Novus Ordo.
21/08/26 11:10 PM
Lorenzo Valla
Diego A. Ibarra:

Su explicación es interpretativa, la mía es filológica.
22/08/26 12:28 AM
MARCELO
JORDI TIENE RAZÓN,la catástrofe excede más allá de disputas litúrgicas,me temo que hemos llegado a los pródomos de los ÚLTIMOS TIEMPOS,o,YA ESTAMOS SUMIDOS EN ELLOS.Esto no tiene más solución,sino con una DIRECTA INTERVENCIÓN DEL CIELO.
Para terminar cito pequeñas esperanzas,hay una capilla ,en BUENOS AIRES,CUYO NOMBRE NO MENCIONO,POR OBVIAS RAZONES,en donde se celebra la SANTA MISA ,¡¡¡¡¡NOVUS ORDO!!!!! ,con una majestad,con una solemnidad,MAYOR ,que la que se celebra en el VATICANO,cantos en castellano,latín y griego,comunión para todos los gustos,todos,todos,todos,ornamentos,cubrecaliz,cirio delgado antes de la CONSAGRACIÓN,uno sale completamente distinto a como entró.Tengo un amigo "atorrante",no se como se traduce esa palabra porteña,en el rico lenguaje de la Península,que me dijo:"cuando termina la MISA ,te dan ganas de aplaudir".SALUDOS A TODOS EN CRISTO JESÚS.
22/08/26 12:32 AM
La Santidad del Vivir en la Divina Voluntad
"Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque así quiere el Padre que sean los que lo adoran" (Jn 4, 23).

“Todo lo que se hace con la única finalidad de agradarme, resplandece ante Mí de una manera tal, que atrae mis miradas divinas, y me agrada tanto, que a esas acciones, aunque fuesen sólo un movimiento de pestañas, les doy el valor como si fueran hechas por Mí. En cambio las otras acciones, que en sí mismas son buenas y aun grandes, no hechas únicamente para Mí, son como ese oro enlodado y lleno de herrumbre que no resplandece, y Yo no me digno ni siquiera mirarlas”. Libro de Cielo. Sierva de Dios Luisa Picarreta (Vol. 3; Noviembre 6, 1899).

++++
Comentario:
La intención es el alma de la acción. Nuestra voluntad humana separada de la Divina siempre está sujeta a interés. Por más santa que sea la intención, la única santidad que puede dar a Dios Su mismo amor es la fusión continua de nuestra voluntad en la Suya como Vida.
Ya nos dijo Jesús en la parábola de la vid: "sin mi no podéis hacer nada". (Juan 15,5)

Les animo a que conozcan el Don de la Divina Voluntad dado por Jesús a Su Iglesia a través de Luisa Piccarreta. No añade nada nuevo a la Revelación Pública pero explicita el cómo vivirlo. Ha querido darlo en estos tiempos tan tristes. No desconfíen, miren por si mismos.

Jn 16,12-15:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis ca
22/08/26 10:20 AM
Cruz
Lorenzo
Creo que no se refiere a una cuestion etimologica sino al hecho de que la cultura cristiana viene del culto cristiano, si no se restaura el culto, no se recupera la cultura.
Cuestion de conceptos, no de etimologias
22/08/26 2:38 PM
jasp
Para entender un aspecto de la Santa Misa conviene saber que “la misa reúne todas las características del mito, es el mito por excelencia, del cual son todos los demás como figura que lo anunciaban… La misa no sólo conmemora el sacrificio de la cruz, sino que lo reproduce: es el mismo sacrificio de la cruz, según definición de Concilio tridentino, difiriendo sólo de él en el modo de ofrecerse; incruentamente, y bajo especie o apariencia ajena, pues no se ve a Jesús, aunque realmente esté bajo las especies de pan y de vino (Concilio tridentino, ses. 22, cap. 2. Denz. 940; can.1 y 3, Denz. 948 y 950)” (1).
La Santa Misa tiene cualidades de un mito: Relato trascendente, intemporal e inespacial.
Es curioso: La Ultima Cena es el sacrificio incruento de la cruz, pero realizada antes de que ocurriera la crucifixión histórica, muerte humana y resurrección de Cristo. Las misas ahora son el sacrificio de la cruz, incruento, actualizado, después de la gloriosa Pasión de Jesucristo, un hecho que pasó hace siglos.
Como aclaración: Hay mitos falsos, fantasías, cuentos, por una parte y mitos religiosos, reales, por otra parte; no todos los mitos son iguales.

(1) Antonio Pacios; MITO Y RELIGIÓN; Univ. Barcelona; Anuario de Filología; año 1980; Pág 203
22/08/26 6:53 PM
Miguel A. Parra
Pues si. En el libro del Apocalipsis, la adoracion al Cordero que esta ante el trono es el centro de la union con Dios. En esa adoracion se unen los Santos de la Iglesia Triunfante, que adoran al Cordero ante el trono, en el cielo, y las oraciones de los fieles que estan en la tierra, que suben hasta el altar del cielo y son recogidas por el angel del Señor, que las lleva ante El
22/08/26 8:23 PM

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