(InfoCatólica) A veces, para entender a un prelado no solo hay que escuchar lo que dice, sino ante todo lo que se asegura muy bien de no decir nunca. Esta relevancia especial de los silencios se aplica de forma especial en el tema políticamente incorrecto de la calificación moral de las relaciones entre personas del mismo sexo.
El Lepanto Institute ofrece un ejemplo perfecto en una noticia titulada «Las preguntas que la Diócesis de Providence no respondió». En ella, se explica que la diócesis de Providence (Rhode Island, Estados Unidos) ha organizado una serie de «Sesiones de escucha para personas, familias y amigos LGBTQ+» en cuatro parroquias, que serán presididas por el obispo, Mons. Bruce Lewandowski. Las sesiones se anunciaron a todos los párrocos de Rhode Island con un memorando para que compartieran la noticia «a su discreción con quienes consideren que puedan beneficiarse».
La diócesis explicaba que en los encuentros se celebraría la Misa y habría debates en grupos pequeños y comunitarias. Todo muy sinodal, ciertamente, pero, a pesar de ello (o quizá precisamente por ello), también muy opaco. ¿De qué se hablará en esas sesiones? ¿Qué se les ofrecerá a los participantes? ¿Por qué no se cuenta eso, que sin duda es lo más importante? El hecho de que se citara el «todos, todos, todos» del Papa Francisco, a menudo tan mal utilizado para encubrir el abandono de la moral de la Iglesia, tampoco suscitaba una gran tranquilidad.
Ante esta llamativa opacidad, la organización escribió directamente a Mons. Lewandowski solicitando aclaraciones. En primer lugar, sobre la terminología utilizada («personas, familias y amigos LGBTQ+»), que no es la empleada por la Iglesia, sino propia del mismo movimiento LGBT, que aboga por normalizar las relaciones entre personas del mismo sexo, rechazando la moral católica como discriminatoria.
En segundo lugar, el instituto preguntó al obispo sobre el contenido de los encuentros: «¿Se ofrecerá la confesión antes de la Misa que se celebre en estos eventos? ¿Se invitará a los asistentes al arrepentimiento y la conversión de acuerdo con la enseñanza moral de la Iglesia, o las reuniones se centrarán únicamente en la escucha, sin ese llamamiento?».
Es decir, en principio unas preguntas muy relevantes. Sobre todo, teniendo en cuenta que se trata de un tema en el que multitud de eclesiásticos se apartan de la doctrina de la Iglesia, la cual choca frontalmente con la ideología ambiente (casi universal en los grupos «LGBT»). Es natural desear saber qué se va a ofrecer en esos encuentros y si se va a hablar en ellos claramente de la doctrina de la Iglesia. También es relevante la pregunta sobre la confesión, porque los grupos autodefinidos como LGBT rechazan generalmente la doctrina moral de la Iglesia y, si se les invita a participar en la Misa, lo lógico es que se les ofrezca primero la posibilidad de la reconciliación. De lo contrario, cabe sospechar que lo que se predica es el indiferentismo, la inexistencia de pecados mortales y el «todos, todos, todos» en el peor sentido posible.
El obispo no respondió, sino que le pasó la patata caliente al Director de Comunicaciones y Relaciones Públicas de la diócesis. La respuesta de este no podría ser más clara, en el sentido de completamente carente de contenido sustancial:
«Como obispo diocesano, Monseñor Lewandowski tiene la responsabilidad pastoral de conocer y comprender las necesidades espirituales de todas las personas a su cargo. Durante los últimos catorce meses como nuevo obispo de Providence, Monseñor Lewandowski se ha dedicado a atender y responder a las solicitudes de reuniones con diversos grupos de personas en Rhode Island City para abordar cómo la Iglesia puede comprender mejor sus necesidades espirituales y facilitarles una relación de fe con Jesucristo y su Iglesia. Estas reuniones de escucha son solo una parte de sus esfuerzos por conocer mejor a la gente de esta diócesis».
Es decir, no se responde a ninguna de las preguntas realizadas y, a cambio, lo que se ofrecen son palabras de contenido vago y que valen igual para un roto que para un descosido: pastoral, necesidades espirituales, relación, escucha… Lo concreto y específico se sustituye por lo abstracto e indefinido, de manera que la cuestión quede lo más confusa posible y así evitar responder, pero pareciendo que se responde.
Cada uno, pues, puede sacar las conclusiones que quiera de la ausencia de respuesta a unas preguntas que cualquier católico podría hacerse legítimamente. El Lepanto Institute termina explicando que, tras la escueta información del director de comunicaciones, «no se indicó nada más», pero en eso se equivoca: el portavoz diocesano dijo mucho más de lo que dijo. Las omisiones a veces son bastante más elocuentes que las palabras.







