(Confidencial/InfoCatólica) El obispo emérito de Estelí, monseñor Juan Abelardo Mata, permanece en condición de desaparición forzada desde el 30 de junio de 2026, cuando fue secuestrado por la Policía del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Desde su captura no existe información sobre el paradero ni sobre las condiciones en que se encuentra el jerarca católico, de 80 años. Una fuente vinculada a la Iglesia católica confirmó que monseñor Mata «no está en su casa, ni sabemos dónde está».
El obispo emérito había sido retenido inicialmente por policías el lunes 29 de junio de 2026, en represalia por una misa celebrada el domingo 28 de junio en la iglesia Cruz del Calvario, en la ciudad de Estelí, en la que pidió a los fieles rezar por la Iglesia católica perseguida. Monseñor Mata fue dejado entonces bajo vigilancia en su residencia, en la ciudad de Tisma, departamento de Masaya. Sin embargo, el 30 de junio fue nuevamente secuestrado por oficiales de la Policía.
«Me comuniqué con un sacerdote que está dentro de Nicaragua y tiene comunicación directa con los familiares, y dijeron que no lo han llevado a la casa y que ellos están desesperados y angustiados porque no saben nada del obispo», relató la abogada e investigadora Martha Patricia Molina. «El obispo no está en manos de los familiares y tampoco está en el Seminario: está en manos de la dictadura», subrayó.
Otro sacerdote secuestrado
La Policía también capturó al sacerdote Francisco Morales, párroco de la iglesia Cruz del Calvario, donde monseñor Mata presidió la eucaristía antes de ser secuestrado. Según las denuncias, los paramilitares llegaron al templo para fotografiar al obispo durante la celebración, escuchar su homilía y «tomar fotos a las personas que lo saludaran». Hasta ahora, el párroco también se encuentra en desaparición forzada. Igualmente había sido capturado el diácono Wilfred Aráuz Rodríguez, quien fue liberado horas después.
La investigadora afirmó que esta situación solo deja claro que con la dictadura «nadie debe hablar». Tras los secuestros del obispo y los otros religiosos, «se han suspendido algunas actividades religiosas en la Diócesis de Estelí, debido a la situación de incertidumbre que se vive», denunció. «La última vez que se les vio con vida fue en manos de la Policía», afirmó Molina, quien responsabilizó al régimen de Ortega y Murillo por la integridad física de los religiosos desaparecidos.
Piden «prueba de vida»
El senador estadounidense Rick Scott exigió al régimen una «prueba de vida» de monseñor Mata, «desaparecido por la fuerza». «Su familia aún no tiene información sobre su paradero. Tiene una condición médica que requiere atención inmediata. El régimen debe proporcionar inmediatamente pruebas de que monseñor Mata está vivo, y liberarlo inmediata e incondicionalmente», demandó. Scott añadió que el régimen debe «poner fin» a la represión contra los nicaragüenses y a «sus viciosos ataques a la libertad religiosa»: «El nivel de fuerza utilizado contra un líder religioso de 80 años es tan vergonzoso como absurdo, y no se puede tolerar».
Un grupo de nueve organizaciones políticas y civiles de Nicaragua denunció, mediante un comunicado, que «la persecución contra la Iglesia católica continúa vigente». «Cualquier acto de hostigamiento contra monseñor Mata constituye una agresión no solo contra su persona (…). Forma parte de una política sistemática de intimidación, acoso y persecución dirigida contra obispos, sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos con su fe», reiteraron. En marzo de 2026, Rosario Murillo ya había arremetido contra los sacerdotes críticos y los exiliados que cuestionan al régimen, acusándolos de «servir al diablo» y calificándolos de «errantes», «traidores» y personas «llenas de odio».
Un pastor incómodo para el régimen
A monseñor Juan Abelardo Mata se le conoce por sus críticas abiertas a la dictadura. Presentó su renuncia como obispo de Estelí el 23 de junio de 2021, al cumplir los 75 años, como establece el derecho canónico, y desde entonces ejerce como obispo emérito. Desde 2018 denunció la persecución contra la Iglesia y respaldó públicamente a sacerdotes y obispos encarcelados y, posteriormente, desterrados. «No saben ya ni mentir; el mismo maligno termina enredado, y quien siga al maligno cae en la trampa que cava: la que está haciendo para otros, termina cayendo él mismo», denunció el obispo en 2020.
En 2021, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le otorgó medidas cautelares a causa de los «hostigamientos y amenazas dada su posición en la Iglesia católica». Ya el 15 de julio de 2018, tras celebrar una eucaristía en Managua, monseñor Mata se dirigía a Tisma cuando fue detenido por agentes de la Policía orteguista y paramilitares armados al pasar por una rotonda de la ciudad de Nindirí.
La Diócesis de Estelí, entre las más golpeadas
El informe Nicaragua: Una Iglesia Perseguida, elaborado por Molina, documenta 81 agresiones contra la Diócesis de Estelí desde 2018. El estudio señala que Estelí permanece sin un obispo residencial —al igual que Matagalpa, Jinotega y Siuna— debido al destierro de otros religiosos. «Está obligada a funcionar acéfala y con el 42 % de su clero. Esto hace que el trabajo pastoral sea difícil y de mayor carga para los sacerdotes que actualmente se encuentran activos, realizando la tarea de los que están en el exilio por la persecución, o que han fallecido, o que por una u otra razón no están ejerciendo su ministerio en Nicaragua», explicó.
Entre las principales acciones represivas contra la Iglesia católica figuran las detenciones arbitrarias de sacerdotes, obispos y colaboradores de parroquias; la vigilancia policial y la presencia de paramilitares durante las celebraciones; la prohibición de procesiones y actividades religiosas fuera de los templos —más de 16 564 actividades prohibidas entre 2019 y julio de 2025—; el destierro, la expulsión o la prohibición de ingreso al país de religiosos; la confiscación de medios de comunicación, casas religiosas y otras propiedades de la Iglesia; el cierre de congregaciones y obras sociales; y las amenazas, campañas de desprestigio y discursos de odio contra el clero. El Informe sobre la libertad religiosa en el mundo de 2025, de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), concluye que ese año «se intensificó la hostilidad» del régimen hacia las Iglesias, «violando gravemente» este derecho fundamental.








