(InfoCatólica) El Carlow College (St Patrick's), una de las últimas instituciones católicas de educación superior en Irlanda, cesará su actividad en dos años y entregará su campus a una universidad estatal laica. El anuncio, hecho a finales de mayo, convierte al centro, cuyo patrono es el obispo de Kildare y Leighlin, en el segundo college católico que pasa a manos del Estado en apenas tres años, tras la cesión del St Angela's College, en la costa oeste, a otra universidad secular por parte de las Hermanas Ursulinas, que lo patrocinaban.
Un proceso de repliegue público que es paralelo a la descatolización del país. Y que va entregando las últimas instituciones dependientes de la Iglesia en la formación intelectual.
Con este cierre, solo quedan dos centros de educación superior católicos con financiación pública en toda la isla: el Mary Immaculate College (MIC) de Limerick, en el sur, bajo el patronazgo del obispo de Limerick, y el St Mary's University de Belfast, en Irlanda del Norte.
Dificultades financieras y un acuerdo con el Estado
Según informa The Catholic Herald, el Carlow College arrastraba dificultades financieras y había mantenido negociaciones con la South East Technological University (SETU) para una posible fusión. Al fracasar estas conversaciones, la institución se vio obligada a recurrir al Gobierno irlandés, que se ha comprometido a financiar el funcionamiento del centro durante dos años para que los alumnos matriculados puedan completar sus estudios. Fuentes consultadas por el medio británico apuntan a que la cuestión de los despidos del personal también habría influido en la negociación.
Un patrón que se repite
El caso de Carlow no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cesiones que, según señala The Catholic Herald, han reportado escaso beneficio a la comunidad católica que sostuvo estos centros durante generaciones, primero con donaciones y después con sus impuestos. Las Hermanas Ursulinas, por ejemplo, apenas obtuvieron contrapartidas al entregar el St Angela's al Estado.
Años antes, el St Patrick's College (antiguo seminario de All Hallows) y el Mater Dei Institute of Education, ambos en Dublín, fueron vendidos a la cercana Dublin City University, donde el Mater Dei subsiste de forma reducida como un centro dentro de la universidad estatal. La trayectoria se remonta al siglo XIX: la Catholic University of Ireland, fundada por San John Henry Newman, acabó transformándose en el University College Dublin, hoy una universidad secular levantada sobre infraestructuras y recursos financiados por católicos.
Mary Immaculate College, bajo escrutinio
El MIC, uno de los dos centros supervivientes en la República de Irlanda, tampoco atraviesa su mejor momento. Como publicó The Irish Catholic en 2023, el colegio llevaba entonces tres años sin cubrir la dirección del departamento de teología ni nombrar un nuevo capellán, con dos plazas adicionales de profesorado teológico vacantes. La doctora Cathy Swift, profesora titular del centro, declaró al citado medio que la falta de un director de teología alimentaba las sospechas de que el ideario católico del colegio «no era de especial preocupación» para los negociadores que en aquel momento dialogaban con la vecina University of Limerick sobre una integración estructural. Aquellas conversaciones también fracasaron.
Iniciativas externas frente a la falta de inversión propia
Frente a este repliegue institucional, The Catholic Herald subraya que existen actores internacionales interesados en la presencia católica en Irlanda. A principios de este año se anunció que la universidad estadounidense Ave Maria University establecerá un campus en el antiguo monasterio cisterciense de Mount Melleray, en el condado de Waterford. La Universidad de Notre Dame, por su parte, ya cuenta con un centro en Dublín. Estas iniciativas contrastan, según el medio, con la falta de visión e inversión por parte de la propia Iglesia irlandesa en sus instituciones de educación superior.
Las capellanías universitarias, un contrapunto
A pesar de la contracción de la red de centros católicos, las capellanías universitarias se han revelado como uno de los terrenos más fértiles para la evangelización en la isla. Según recoge The Catholic Herald, capellanes de Belfast, Cork, Dublín y Galway constatan un interés creciente por la espiritualidad y, en particular, por el catolicismo entre los jóvenes universitarios. El medio valora positivamente la inversión de los líderes eclesiales en estas capellanías, pero advierte de que ese dato positivo no puede servir de excusa para abandonar los centros de educación superior católicos a su suerte.






