(InfoCatólica) Las cercanas consagraciones de obispos contra el mandato papal que celebrará la FSSPX el próximo julio y las excomuniones automáticas que conllevan suscitan diversas preguntas sobre la excomunión de obispos. A menudo, los defensores de estas consagraciones alegan que nadie es tratado con la misma dureza y que, por lo tanto, la FSSPX sería un caso único y las excomuniones de sus obispos casi un emblema de orgullo.
Lo cierto es que no se trata de algo inaudito en absoluto. En los primeros siglos de la Iglesia, las excomuniones de obispos fueron bastante frecuentes, debido a las disputas cristológicas y sobre otros puntos de la fe. El gran cisma de Oriente hizo que la mayoría de la parte oriental de la Iglesia se separara de ella hasta el día de hoy. En toda la Edad Media y los siglos posteriores, también hubo abundantes excomuniones de obispos por multitud de motivos, a menudo puramente de jurisdicción o disciplinares.
Es cierto que en los últimos ciento cincuenta años, las excomuniones episcopales han sido menos numerosas que en otras épocas, pero no han faltado casos. Las más conocidas fueron las relacionadas con el cisma de los veterocatólicos, es decir, los que se negaron a aceptar el dogma de la infalibilidad papal definido por el Concilio Vaticano I. Entre ellos estuvieron Joseph Hubert Reinkens, primer obispo veterocatólico de Alemania, Eduard Herzog, primer obispo veterocatólico de Suiza, Hermann Heykamp, obispo veterocatólico de Rotterdam, y Gerardus Gul, arzobispo veterocatólico de Utrecht, considerados cismáticos y excomulgados. Sus sucesores (actualmente alrededor de una docena) también se encuentran separados de la Iglesia, pero no reciben excomuniones formales al tratarse de un cisma ya consolidado. Hoy en día, defienden el matrimonio del mismo sexo, divorcio, ordenación de mujeres, etc.
Otro caso relacionado fue el de la Iglesia Nacional Polaca, creada en los Estados Unidos por disputas con respecto al tratamiento de los emigrantes polacos católicos. Unos veinte mil católicos se separaron de la Iglesia. Sus líderes, los sacerdotes Esteban Kaminski y Francisco Hodur consiguieron ser ordenados obispos por los veterocatólicos y fueron excomulgados por cisma en 1898. Desde entonces, la Iglesia Nacional Polaca se ha dividido en varias ocasiones dando lugar a varias otras iglesias cismáticas (como los mariavites), se ha unido a los veterocatólicos y se ha separado de ellos.
La Iglesia Filipina Independiente o aglipayana fue creada por Gregorio Aglipay en relación con el movimiento independentista filipino a finales del siglo XIX. El propio Aglipay, como primer “obispo supremo” filipino, se casó y se afilió a la masonería. Los episcopalianos lo consideran santo. Sus sucesores permanecen en cisma desde entonces. La doctrina de los aglipayanos ha ido fluctuando y, en alguna etapa, ha llegado a cuestionar incluso el dogma de la Trinidad.
Ya en el siglo XX, Mons. Carlos Duarte Costa, obispo católico brasileño progresista, fundó la Iglesia Católica Apostólica Brasileña. Fue excomulgado y nunca se reconcilió con la Iglesia. Consagró a 37 obispos, que también quedaron excomulgados. Sus sucesores aceptan el divorcio y otras innovaciones. El jefe de la ICAB se considera actualmente “patriarca”. Al menos uno de los obispos apostólicos consagrados por Duarte, Salomão Ferraz, volvió a la comunión con Roma en el pontificado de Juan XXIII.
Desde tiempos de Pío XII comenzaron las excomuniones de obispos chinos que estaban a las órdenes del gobierno comunista chino, por su negativa a someterse a la autoridad papal. En muchas diócesis había un obispo comunista cismático y otro de la Iglesia oculta y martirial fiel a Roma. En tiempos del Papa Franscisco, el Vaticano llegó a un acuerdo con Pekín para regularizar a todos los obispos “patrióticos” y establecer una forma de nombrar nuevos obispos por acuerdo entre Roma y Pekín. El acuerdo es secreto y, por lo tanto, difícil de valorar, pero parece haber causado un recrudecimiento de la persecución a los católicos fieles y la continuación de la independencia práctica del gobierno chino en el nombramiento de obispos.
En España, surgió la Iglesia Palmariana en los años setenta del siglo pasado. En 1975, el obispo emérito vietnamita Pierre Martin Ngô-Dinh-Thuc consagró obispos a Clemente Domínguez Gómez, Manuel Alonso Corral, Ludovico Enrique Moulins, Francisco Coll, Pablo Gerardo Fox, Camilo Estéve Puga, Miguel Tomás Donelli y Francisco Bernardo Sandler. Todos eran seguidores de unas supuestas apariciones y crearon la Iglesia Palmariana, eligiendo sucesivamente a varios “papas”, que se han visto envueltos en numerosos escándalos.
Monseñor Thuc se haría sedevacantista y ordenaría después a numerosos obispos más de la llamada “línea Thuc”, todos ellos excomulgados. Estos obispos a su vez han dado lugar a multitud de grupos cismáticos sedevacantistas, como la Congregación de María Reina Inmaculada, la Sociedad Sacerdotal de Trento o la Pía Unión del Apóstol San Pablo (fundada por Pablo de Rojas, que extravió a las monjas de Belorado).
Por supuesto, en los años ochenta, se produjo la excomunión latae sententiae de Mons. Marcel Lefebvre, su co-consagrante Mons. Antônio de Castro Mayer y los obispos consagrados Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson, Alfonso de Galarreta y Bernard Fellay. Monseñor Lefebvre y Monseñor Tissier de Mallerais murieron sin reconciliarse con la Iglesia.
El sucesor de Mons. De Castro Mayer, Mons. Licinio Rangel, fue consagrado más tarde obispo por dos de los obispos lefebvrianos y, por lo tanto, también quedó excomulgado. Posteriormente, se reconcilió con Roma y Juan Pablo II le encomendó la Administración Apostólica Personal de San Juan María Vianney, actualmente dirigida por Mons. Rifan.
En el siglo XXI, Mons. Emmanuel Milingo, arzobispo emérito de Lusaka, se vinculó a la secta Moon y se casó. Posteriormente, tras una reunión con Juan Pablo II, se reconcilió con la Iglesia, pero, en 2006, consagró a cuatro obispos y fue excomulgado latae sententiae junto con los cuatro consagrados. In 2010, asumió el título de Patriarca de la nueva Iglesia Ecuménica Católica Apostólica de la Paz. Desde entonces, ha consagrado a otros obispos, también excomulgados.
En 2002, un obispo dudoso argentino de la línea de la Iglesia Católica Apostólica Brasileña, Romulo Braschi intentó ordenar a siete mujeres "católicas". Las ordenaciones fueron nulas, pero todos los participantes quedaron excomulgados. Como Braschi ya era miembro de un cisma, su excomunión simplemente se confirmó.
En tiempos de Benedicto XVI, como medida para favorecer la reconciliación, se levantó la excomunión de Mons. Williamson (y de sus compañeros lefebvrianos), pero Mons. Williamson sería expulsado tiempo después de la FSSPX por su radicalismo y fundaría la “Resistencia”. Antes de morir ordenó otros seis obispos y quedó de nuevo excomulgado, junto con los obispos consagrados.
También hay que nombrar el caso reciente de Mons. Carlo Maria Viganò, arzobispo emérito y antiguo nuncio, que fue radicalizándose más y más durante el pontificado del Papa Francisco y, finalmente, fue excomulgado latae sententiae en 2024, por su negación pública de la legitimidad del Papa Francisco, romper la comunión con él y rechazar el Concilio Vaticano II.
Por último, en 2025 fue excomulgado Mons. Telesphore George Mpundu, arzobispo emérito de Lusaka (Zambia) por ordenar sin mandato papal a Anthony Ward, fundador de los Siervos de la Sagrada Familia, un grupo tradicionalista.
Desgraciadamente, parece que a estas docenas de obispos excomulgados en el último siglo y medio, se unirán seis más el próximo mes de julio. En efecto, si persisten en su decisión de consagrar obispos contra la voluntad del Papa, quedarán excomulgados (otra vez) Mons. Bernard Fellay y Mons. Alfonso de Galarreta, y también los cuatro consagrados: Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier.






