(InfoCatólica) El cardenal Walter Kasper ha lanzado una advertencia sin tapujos a la Iglesia católica en Alemania: quien actúe con arrogancia o pretenda «marcar el rumbo» al resto de la Iglesia universal solo conseguirá el efecto contrario. «Ese sería el mejor método para hacerse impopular en el mundo», afirmó el purpurado emérito, de 93 años, el jueves 28 de mayo en Stuttgart en Domradio de Colonia.
Las declaraciones tuvieron lugar en la jornada «Dios en el mundo de hoy», organizada por la Academia de la Diócesis de Rottenburg-Stuttgart con motivo del 25.º aniversario de la elevación al cardenalato del que fue su obispo diocesano. Kasper participó como invitado de honor.
El cardenal fue explícito: los consejos al estilo de «nosotros decimos cómo debe seguir esto» ya no los acepta nadie en la Iglesia universal de hoy. «Tampoco en África», precisó. En Alemania, en cambio, se vive lo que describió como un «pesimismo y escepticismo que se ha vuelto tan habitual».
Llama la atención, una rectificación bienvenida, después del desprecio que tuvo frente a los católicos africanos en el Sínodo de la Familia.
La crisis alemana, un camino especial europeo
Kasper cuestionó el diagnóstico que subyace al debate eclesial alemán: la «crisis de Dios» que afecta a Europa no es un modelo de futuro exportable, sino un fenómeno propio del continente. «Esta crisis es un camino especial de Europa», afirmó. En África, por el contrario, el cristianismo no deja de crecer y el continente alberga ya más católicos que toda Europa.
«En Alemania estamos en este momento en una crisis profunda», reconoció el purpurado. Frente a esa situación, llamó a devolver el anuncio del Dios cristiano al centro del trabajo eclesial.
«Una ilustración de la Ilustración»
Con la mirada puesta en el legado del siglo XVIII, el cardenal ofreció una formulación precisa: «Es necesaria una ilustración de la Ilustración, y ya está en marcha». El movimiento que situó la razón en el centro de la cultura occidental necesita, en su opinión, ser a su vez revisado y superado.
Como muestra de que esa renovación es posible, Kasper citó a Francia, la cuna histórica de la Ilustración, donde aseguró que se están produciendo actualmente notables impulsos de vida cristiana.







