(NCRegister/InfoCatólica) A pocos días de las elecciones generales del 30 de mayo en Malta, convocadas por sorpresa por el primer ministro laborista Robert Abela, la organización provida Life Network Foundation ha plantado cara a los seis principales partidos con una pregunta sin ambigüedades: ¿apoyarán o no cambios en la ley maltesa que introduzcan el aborto y la eutanasia asistida voluntaria durante la próxima legislatura? La respuesta que se exige es un simple sí o no.
Malta, último bastión provida en Europa
La constitución de Malta reconoce expresamente el catolicismo como religión del Estado, y su legislación refleja esa base al establecer una prohibición casi total del aborto, en consonancia con la enseñanza de la Iglesia. Esta condición hace de Malta el único país de la Unión Europea con un marco legal que protege de manera efectiva la vida del no nacido. Sin embargo, esa fortaleza legal está bajo asedio permanente: grupos de presión externos acusan al país de tener «las leyes de aborto más restrictivas de Europa» y reclaman una liberalización que contaría con el apoyo de sectores urbanos y jóvenes del electorado, mientras una parte significativa de la población rechaza el aborto por convicciones morales y religiosas.
La táctica de la ambigüedad cómoda
Los observadores señalan que los políticos malteses han cultivado una ambigüedad deliberada en este asunto, evitando declararse abiertamente provida o proaborto y recurriendo en cambio a un lenguaje técnico sobre «salud de la mujer», «emergencias médicas» o «claridad jurídica», que les permite no comprometerse sin despertar el rechazo de ningún sector. El gobierno laborista ya ha roto parte de ese silencio: ha prometido convocar un referéndum sobre la eutanasia asistida voluntaria si es reelegido, aunque guarda silencio sobre el aborto. A 22 de mayo, cuatro de los seis partidos habían respondido ya al cuestionario de la Life Network Foundation, que ha prometido publicar todas las respuestas o hacer constar públicamente qué partidos se han negado a contestar.
Pastillas abortivas escondidas en cajas fuertes por toda la isla
La ofensiva contra la vida en Malta no se libra solo en los parlamentos. La ONG holandesa Women on Waves —activa en el país desde 2007— anunció a mediados de abril la instalación de unas quince cajas de seguridad en distintos puntos de la isla, cada una de ellas cargada con una pastilla de mifepristona y cuatro de misoprostol, el protocolo completo del aborto químico. Las interesadas deben enviar un correo electrónico a la organización, que les facilita la ubicación de la caja y el código de apertura. El Consejo Nacional de Mujeres de Malta exigió a las autoridades que actuaran judicialmente contra esta iniciativa, denunciando que «parece facilitar el acceso a pastillas abortivas en Malta y plantea serias dudas sobre el respeto a la ley, la seguridad pública, la protección de mujeres vulnerables y la protección de la vida no nacida». La fundadora de la organización defendió la operación aduciendo que simplemente satisfacía «una demanda insatisfecha». Women on Waves ha enfrentado rechazo en España y Polonia, pero su operación en Malta es especialmente provocadora dada la protección legal que el país otorga a los no nacidos.








