(kath.net/InfoCatólica) Una escandalosa actividad de clase ha desatado la indignación en toda Alemania: alumnos de octavo grado —entre 13 y 15 años— del Gymnasium Kardinal von Galen, ubicado en la ciudad mariana de Kevelaer, al noroeste del país, recibieron fichas de trabajo en las que se les pedía diseñar un «Puff für alle», expresión alemana que equivale a «burdel para todos» o «casa de placer para todos los gustos».
El contenido escandaloso de las fichas
Los menores debían elaborar por escrito qué «capacidades y habilidades» necesitan las personas que trabajan en un prostíbulo, cómo debería estar diseñado el establecimiento y qué «preferencias sexuales» deberían atenderse en cada sala. El objetivo declarado de la actividad, según rezaban las propias fichas, era concebir un «burdel moderno para todos, es decir, una casa de placer de la diversidad sexual». El material procede del manual «Sexualpädagogik der Vielfalt» (Pedagogía Sexual de la Diversidad), que fue recomendado en su momento por organismos públicos alemanes y está vinculado a una corriente ideológica que hunde sus raíces en autores abiertamente defensores de la pedofilia. El canal público de televisión WDR llegó incluso a difundir el polémico material en su cuenta de Instagram.
La directora lo justifica; los juristas lo condenan
Ante la avalancha de críticas, la directora del centro, Christina Diehr, salió a defender el ejercicio. Sostuvo que las actividades habían sido diseñadas de forma «intencionalmente irritativa» para «suscitar debate en clase» y que el material buscaba responder a «la diversidad de modelos de vida y roles de género» en la sociedad actual. También alegó que la finalidad era preparar a los jóvenes para los contenidos que pueden encontrar en las redes sociales. La respuesta no convenció a nadie: juristas señalan que la actividad vulnera la prohibición explícita de adoctrinamiento en la educación sexual recogida en la sentencia del Tribunal Constitucional Federal alemán de 1977, que establece que la escuela «debe abstenerse de todo intento de adoctrinar a los jóvenes» en materia sexual. Padres y abogados estudian acciones legales colectivas contra el centro.
La profanación de un nombre glorioso
El escándalo resulta doblemente ofensivo por el lugar donde ocurre. Kevelaer es uno de los santuarios marianos más importantes y venerados de Alemania, donde desde hace siglos los fieles acuden a venerar a la Virgen como «Consoladora de los afligidos». Y el colegio lleva el nombre del Beato Cardenal Clemens August Graf von Galen, el legendario «León de Münster», figura de referencia de la resistencia cristiana frente al régimen nacionalsocialista, mundialmente admirado por su valentía al defender la dignidad humana incluso bajo amenaza de muerte. Que bajo su nombre se anime a menores de edad a concebir prostíbulos de la «diversidad sexual» es, para muchos fieles y ciudadanos, una profanación que no puede quedar sin respuesta.








