Un hogar de niños pobres en la selva peruana ofrece sus oraciones por la beatificación de Isabel la Católica
Cuadro de Isabel la Católica donado por los niños del Hogar Nazaret en Perú. | Crédito: Hogar Nazaret.

Desde la Amazonía peruana

Un hogar de niños pobres en la selva peruana ofrece sus oraciones por la beatificación de Isabel la Católica

El Hogar Nazaret, misión ubicada en una de las zonas más remotas de la Amazonía peruana, ha convertido la devoción a Isabel la Católica en parte de su vida de piedad cotidiana.

(ACI Prensa/InfoCatólica) En una de las zonas de más difícil acceso de la selva amazónica peruana, dentro de la Prelatura de Moyobamba, existe desde 2011 el Hogar Nazaret, una misión fundada por el P. Ignacio María Doñoro para acoger a niños a los que el sacerdote llama «crucificados» por la pobreza. Más de 2.500 menores han pasado por este hogar de rescate a lo largo de sus años de vida. Estos niños, marcados por historias de sufrimiento y abandono, han hecho suya una devoción singular: rezar cada día por la canonización de Isabel la Católica, Sierva de Dios.

El próximo domingo 24 de mayo, el P. Doñoro hará entrega de un cuadro de la reina española a la Comisión pro Beatificación de Isabel la Católica como expresión palpable de esa devoción. En el óleo se aprecia a la monarca en actitud orante, con las manos juntas, vestida con traje rojo y adornada con una cruz y su corona real. El gesto quiere simbolizar, en palabras del propio misionero, «una confesión de gratitud y de justicia hacia la Madre de América».

La selva del Amazonas no es un rincón olvidado

El P. Doñoro, que fue capellán castrense antes de convertirse en misionero en la selva peruana, explica el significado profundo de este acto: «Han vivido situaciones inenarrables. Su devoción a la Sierva de Dios muestra que la selva del Amazonas no es un rincón olvidado, sino parte de una historia grande en la que Dios estaba presente.» En el Hogar Nazaret reconocen a Isabel la Católica como «una referente espiritual cuya fe y fortaleza muestran que todas las personas, sea cual sea su raza, poseen la misma dignidad, especialmente los más vulnerables».

Los niños sienten la figura de la reina «muy cercana en su propia historia de dolor y superación». Sus oraciones diarias quieren ser, en palabras del misionero, «unir simbólicamente el clamor de los niños crucificados para impulsar los trabajos que la Iglesia realiza al estudiar la santidad de la reina». Ellos mismos expresan con sencillez su gratitud: «Aquí está la mujer que, con un coraje que solo los santos pueden tener, trajo la fe a nuestras familias y, gracias a ella, somos hijos de Dios y de la Iglesia.»

Isabel la Católica defendió la dignidad de los indígenas

El P. Doñoro subraya que la devoción a Isabel en ese rincón de la Amazonía no es caprichosa sino profundamente histórica. «En sus escritos y disposiciones, Isabel insistió en que los indígenas fueran tratados con justicia, que no se les hiciera daño, que no fueran esclavizados y que se respetara su dignidad como hijos de Dios», explica el sacerdote. Por eso, cuando los niños de la Amazonía escuchan que una reina dejó establecido que no se les hiciera agravio, comprenden que la presencia española en América «no puede reducirse a la llamada leyenda negra, sino que debe entenderse como una empresa histórica marcada por una profunda intención evangelizadora, jurídica y civilizadora, de la que los pueblos hispanoamericanos formaron parte».

Un modelo de virtud transmitido de padres a hijos

La devoción del Hogar Nazaret a Isabel de Castilla tiene sus raíces en la familia del propio P. Doñoro, donde siempre se subrayó su contribución singular a la unidad de España y a la gran obra de la evangelización. «He hablado a los niños de la reina Isabel la Católica como un modelo de virtud», detalla el misionero. En concreto, les ha destacado «su constancia en la oración, su vida de austeridad y penitencia, y su modo de gobernar». «Como un padre que entrega a los suyos ese legado de fe que considera su mayor tesoro, he ido transmitiendo a mis hijos la devoción a esta gran santa», añade.

Lo que más llega al corazón de estos niños es ver cómo una mujer fue capaz de decir sí a Dios cuando Él le pedía cosas grandes y arriesgadas, sin quedarse en una fe cómoda. El Hogar Nazaret no solo rescata a niños de la pobreza material, sino que los introduce en una vida de piedad, frecuencia sacramental y adoración al Santísimo a través de la cual van descubriendo que son amados de una manera única por Dios. En esa misma lógica se inscribe este gesto de devoción: consolar el Corazón de Cristo uniéndose, desde el último rincón de la selva peruana, a la causa de la canonización de quien fue, para estos pequeños, la madre de su fe.

1 comentario

Dámaso
No se a que esperan para beatificarla.Vaya ocasión que ha perdido el papa,lo tenía que hacer en su viaje por España.
23/05/26 6:34 AM

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