(LifeSiteNews/InfoCatólica) El obispo John Stowe, de la diócesis de Lexington, Kentucky, ha protagonizado un nuevo y grave escándalo al inaugurar el podcast del grupo New Ways Ministry, organización homosexualista que promueve el llamado «matrimonio» entre personas del mismo sexo y los procesos de «cambio de sexo». En su intervención, Stowe comparó las actividades de este grupo con la efusión del Espíritu Santo en Pentecostés y equiparó a sus líderes y promotores con San Pablo, San Francisco de Asís y la Madre Teresa.
La condena de Juan Pablo II y Benedicto XVI
Lo que hace aún más grave la actuación de Stowe es que New Ways Ministry fue objeto de una sanción expresa por parte del Vaticano en 1999. La Congregación para la Doctrina de la Fe, entonces bajo el cardenal Joseph Ratzinger —el futuro Benedicto XVI— y con aprobación del papa Juan Pablo II, declaró a los fundadores del grupo, la religiosa Jeanne Grammick y el padre Robert Nugent, «permanentemente prohibidos de cualquier actividad pastoral que involucre a personas homosexuales». La Congregación señaló que «las ambigüedades y errores del enfoque del padre Nugent y de la hermana Grammick han causado confusión entre el pueblo católico y han perjudicado a la comunidad de la Iglesia».
Los argumentos blasfemos de Stowe
En su discurso inaugural, Stowe evocó el viento impetuoso del Espíritu en la casa donde los discípulos aguardaban el día de Pentecostés y preguntó retóricamente: «¿No es esta apertura de ventanas y puertas lo que hicieron los fundadores y seguidores de New Ways Ministry al abrazar a quienes fueron heridos por el rechazo a causa de su orientación sexual?» Comparó además esta acción con la decisión de San Pablo de incluir a los gentiles en la Iglesia, ignorando deliberadamente que el mismo San Pablo condenó la homosexualidad como «deshonrosa», «antinatural» y contraria a la dignidad humana en la Carta a los Romanos (1,26-27), enseñó que los homosexuales impenitentes «no heredarán el Reino de los Cielos» (1 Cor 6,9) y situó la sodomía junto al asesinato de los propios padres entre los pecados de especial gravedad (1 Tim 1,9).
Un largo historial de escándalo doctrinal
La actuación de Stowe no es un hecho aislado sino la continuación de un patrón sistemático de deslealtad al Magisterio. El prelado apoyó públicamente la «Ley de Igualdad» (Equality Act) del Partido Demócrata, que convertiría la «orientación sexual» y la «identidad de género» en categorías protegidas en el derecho federal estadounidense —legislación que la propia Conferencia Episcopal de Estados Unidos ha condenado—. Emitió una tarjeta de oración con imagen de crucifijo y colores del «orgullo» homosexual, publicó un vídeo de «mes del orgullo» lamentando que la Iglesia no fuera «tan acogedora como debería», y participó en un acto de «bendición» homosexual en línea organizado por el grupo heterodoxo «Dignity USA», en respuesta directa al pronunciamiento vaticano de 2021 que declaraba imposible bendecir las uniones homosexuales. En 2024, permitió además que una mujer con confusión de identidad viviera como «ermitaño diocesano» bajo un nombre masculino, refiriéndose a ella con pronombres masculinos.
Al mismo tiempo, Stowe restringió la Misa en el rito romano tradicional, prohibió la celebración de la Misa en la postura ad orientem —en contradicción con las normas vaticanas—, y prohibió a los sacerdotes que rechazaron las vacunas contra el COVID ejercer el ministerio pastoral entre los enfermos.
La doctrina de la Iglesia Católica es inequívoca: los actos homosexuales son pecado mortal y las inclinaciones homosexuales son «objetivamente desordenadas». El Catecismo de la Iglesia Católica declara sin ambigüedad: «Apoyándose en la Sagrada Escritura, que los presenta como depravaciones graves, la Tradición ha declarado siempre que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados.» La Iglesia condena igualmente la ideología de género y sostiene la realidad objetiva de los dos sexos.








