(LifeSiteNews/InfoCatólica) Las finales del atletismo escolar de California han vuelto a escenificar las consecuencias de la ideología de género aplicada al deporte femenino. AB Hernandez, un varón que se identifica como «mujer transgénero» y que compite amparado por un programa piloto de la Federación Atlética Escolar de California (CIF), obtuvo el primer puesto en salto de altura, salto de longitud y triple salto en categoría femenina durante las finales de la División 3 de la CIF Southern Section. Para gestionar las protestas, la CIF modificó sus reglas estableciendo que ninguna deportista que perdiera ante Hernandez perdería su lugar en la clasificación, permitiendo además la participación de una atleta adicional en cada prueba en que él compitiera. El resultado fueron podios compartidos en los que Hernandez figuró en primer lugar junto a las chicas que habían quedado inmediatamente detrás de él.
Ni los padres del varón están conformes
La medida tampoco satisfizo a la familia de Hernandez. Su madre, Nereyda «Nena» Hernandez, expresó su malestar en redes sociales, criticando que la federación careciese del valor de comunicar personalmente la decisión a su hijo. Calificó la situación de «acoso sancionado por el Estado contra un menor».
Desde el bando opuesto, varios observadores señalaron que las deportistas femeninas no deberían haber tenido que compartir el podio de la victoria con Hernandez, y que el propio hecho de ese podio compartido equivale a reconocer implícitamente que el atleta no es realmente una chica.
Trump había advertido a Newsom
El presidente Donald Trump ya había intervenido en mayo de 2025, cuando Hernandez ganó en la fase previa, advirtiendo al gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, que aquello «no es justo, y es totalmente degradante para las mujeres y las niñas» y amenazando con retener fondos federales si no se cumplía la orden ejecutiva presidencial al respecto. La inclusión de varones con confusión de identidad en los deportes femeninos es promovida por la izquierda como una cuestión de «inclusividad», pero los críticos señalan que esto destruye el fundamento racional mismo de tener competiciones diferenciadas por sexo, privando a las atletas femeninas de reconocimiento y de oportunidades académicas y profesionales.
Los datos respaldan la realidad biológica
La ciencia respaldada en publicaciones arbitradas confirma que los varones poseen ventajas atléticas derivadas de su biología que no pueden ser anuladas mediante la supresión hormonal. Un estudio publicado en 2019 en el Journal of Medical Ethics concluyó que los varones no pierden masa muscular significativa aunque sus niveles de testosterona desciendan por debajo de los límites del Comité Olímpico Internacional durante veinte semanas, y que las ventajas derivadas de factores como la estructura ósea, el volumen pulmonar y el tamaño del corazón no pueden ser eliminadas con hormonas. Incluso la Organización de las Naciones Unidas reconoció en un informe de octubre de 2024 que más de seiscientas deportistas de todo el mundo han perdido más de ochocientas noventa medallas frente a varones en veintinueve deportes distintos. En Estados Unidos, desde la década de 1980, más de 1.941 medallas de oro en pruebas femeninas habrían correspondido a atletas varones que se identifican como «mujeres transgénero», junto con más de 493.000 dólares en premios en metálico.








