(LifeSiteNews/InfoCatólica) Una corte iraquí emitió esta semana un fallo que reconoce el derecho de una mujer cristiana, identificada con el seudónimo «Maryam» para proteger su seguridad, a que su filiación religiosa oficial sea corregida en la base de datos del gobierno de Irak: de «musulmana» a «cristiana», que es la fe en la que fue criada y que profesa desde siempre.
La resolución, reportada el 12 de mayo por ADF International, organización de defensa de la libertad religiosa que respaldó jurídicamente a la joven, tiene su origen en la aplicación de la Ley del Registro Nacional de Irak número 3 del año 2016. Dicha norma establece que los menores de edad deben seguir la religión del progenitor que se haya convertido al islam. En el caso de Maryam, su madre se separó de su padre cristiano y contrajo nuevas nupcias con un hombre musulmán, lo que provocó el registro forzado de Maryam y sus hermanas como musulmanas, pese a haber sido criadas en un hogar cristiano.
Un derecho elemental finalmente reconocido
En enero de 2025, al alcanzar la mayoría de edad reconocida en Irak, Maryam presentó una demanda ante los Tribunales de Estatuto Personal iraquíes para que se corrigiera su situación. Kelsey Zorzi, directora de defensa para la libertad religiosa global de ADF International, valoró el alcance del fallo: «Maryam fue obligada por ley a llevar una identidad religiosa impuesta sobre ella cuando era niña, una que no reflejaba sus creencias, su crianza ni su realidad vivida. La decisión de hoy restaura su capacidad de vivir de acuerdo con su fe cristiana y sienta un precedente importante para otras personas en situaciones similares». Zorzi añadió el principio universal que subyace a la resolución: «Esta decisión envía un mensaje claro de que las personas no deben quedar atadas de por vida a clasificaciones religiosas que les fueron impuestas de niños por sus padres o por políticas gubernamentales. Ningún Estado debería tener el poder de asignar permanentemente la religión de una persona».
El camino sigue abierto: apelación posible y hermanas en espera
Dado que la resolución proviene de los Tribunales de Estatuto Personal, el Estado iraquí tiene derecho a apelarla ante el Tribunal Federal de Casación, la instancia judicial más alta del país. Mientras tanto, las dos hermanas menores de Maryam permanecen registradas como musulmanas en los registros oficiales, aunque tienen previsto emprender acciones legales similares una vez que alcancen la mayoría de edad.
El fallo llega en un contexto en que la presencia cristiana en Irak sigue bajo presión sostenida. La violencia del Estado Islámico y de grupos extremistas intentó en años recientes erradicar el cristianismo de la región. Para quienes se convierten del islam al cristianismo, la presión familiar y social es enorme: el derecho islámico clásico considera la apostasía punible con la muerte, aunque en el ordenamiento jurídico iraquí ese castigo no tenga soporte legal. La historia de Maryam es, en este contexto oscuro, un destello de esperanza y un testimonio de valentía que puede abrir camino para muchos otros.








