El Banco del Vaticano cierra 2025 con un beneficio de 51 millones
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Un 55,5% más

El Banco del Vaticano cierra 2025 con un beneficio de 51 millones

León XIV permite a la APSA recurrir a otras entidades financieras y rompe el monopolio del IOR, que presenta unas cuentas históricas con un ratio de solvencia del 71,9%.

(InfoCatólica) El Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco del Vaticano, cerró el ejercicio 2025 con un beneficio neto de 51 millones de euros, lo que supone un incremento del 55,5% respecto a los 32,8 millones registrados en 2024. Según el informe anual publicado este lunes 11 de mayo, se trata del mejor resultado obtenido por la entidad en más de diez años.

El fortalecimiento de las cuentas ha permitido aprobar un dividendo de 24,3 millones de euros destinado al Santo Padre para el sostenimiento de las obras religiosas y caritativas de la Santa Sede, un 76,1% más que los 13,8 millones del ejercicio anterior.

Crecimiento operativo y solidez patrimonial

Los resultados responden, según el propio instituto, a una «gestión activa y disciplinada de las carteras» en un contexto de condiciones de mercado favorables. El margen de intermediación financiera ascendió a 66,3 millones de euros, frente a los 51,5 millones de 2024, mientras que el margen de intereses creció hasta los 32,3 millones (29,4 millones el año anterior). El margen por comisiones se mantuvo estable en torno a los 26 millones.

El volumen total de activos de clientes gestionados por el IOR, que incluye depósitos, cuentas corrientes, gestión patrimonial y valores en custodia, se elevó a 5.900 millones de euros al cierre del ejercicio, 200 millones más que en 2024. En el desglose, según informa Tribune Chrétienne, el instituto administra aproximadamente 1.500 millones en cuentas corrientes, 3.400 millones en gestión patrimonial y más de 860 millones en títulos en depósito. Las congregaciones religiosas, los dicasterios de la Santa Sede y las instituciones católicas representan en torno al 77% de los activos confiados a la entidad.

Los activos netos del instituto crecieron hasta los 815,3 millones de euros, con un aumento superior al 11%, mientras que el resultado global (comprehensive income) alcanzó los 97,2 millones, un 25% más interanual.

Un ratio de capital extraordinario

Uno de los datos más llamativos del informe es el índice de capital de nivel 1 (Tier 1), que mide la capacidad de un banco para absorber pérdidas con su capital básico de máxima calidad. El IOR presenta un ratio del 71,9%, una cifra que lo sitúa entre las entidades más sólidas del mundo en términos de capitalización. A modo de referencia, la regulación bancaria europea exige un mínimo del 6%.

Inversiones alineadas con la doctrina social

El IOR subraya que toda su actividad financiera se desarrolla en coherencia con los principios de la doctrina social de la Iglesia. Todas las líneas de gestión patrimonial registraron rendimientos positivos en 2025, dentro de un enfoque que promueve exclusivamente opciones compatibles con la fe católica. Para sostener esta estrategia, el instituto trabaja con más de once gestores internacionales de activos y, en febrero de 2026, lanzó junto a Morningstar dos nuevos índices accionarios concebidos como referencia para inversiones católicas a escala global.

Auditoría limpia y relevo en la presidencia

Las cuentas de 2025 recibieron una opinión sin salvedades por parte de la auditora Deloitte & Touche y fueron aprobadas el 28 de abril de 2026 por el Consejo de Superintendencia y la Comisión de Cardenales. El Vaticano destaca este dato como muestra de los avances en transparencia financiera tras años de críticas y sospechas de opacidad.

El ejercicio coincide con el relevo en la presidencia del instituto: Jean-Baptiste Douville de Franssu, que llegó al cargo en 2014 al inicio de la gran reforma financiera impulsada por el Papa Francisco, concluyó su mandato tras la aprobación de los balances. Le sucede el luxemburgués François Pauly, que hereda una estructura ampliamente saneada.

Nueva etapa bajo León XIV

El Papa León XIV ha dado continuidad a la reorganización financiera vaticana al tiempo que abre una nueva etapa. Uno de sus primeros gestos, según recoge Tribune Chrétienne, ha sido permitir que la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) recurra también a otros establecimientos financieros para determinadas inversiones, cuando hasta ahora el IOR mantenía una posición prácticamente exclusiva. Esta medida se formalizó en el motu proprio Coniuncta Cura, que introduce el principio de «responsabilidad compartida» en la gestión financiera de la Santa Sede. El IOR conserva un papel central en las operaciones vaticanas, pero pierde su monopolio sobre ciertos ámbitos de inversión.

El instituto, que cuenta con 115 empleados y cerca de 12.000 clientes en más de 110 países (todos vinculados a la Iglesia), prevé ahora un nuevo plan estratégico para el trienio 2026-2028 articulado en torno a tres prioridades: la centralidad del cliente, la prudencia financiera y la solidez patrimonial.

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