Elizalde rompe el silencio y señala a los sacerdotes críticos: «No confiesan, no acompañan, no van a formación»

El obispo de Vitoria planta cara al grupo de presión

Elizalde rompe el silencio y señala a los sacerdotes críticos: «No confiesan, no acompañan, no van a formación»

El obispo Elizalde responde en Radio Vitoria a la carta de dos sacerdotes que dicen hablar en nombre de 52 y les reprocha que dediquen su tiempo a «incordiar» en lugar de ejercer su ministerio y revela que Roma está «plenamente informada» de la situación real de la diócesis.

(InfoCatólica) Se les va cayendo el chiringuito. No hay relevo, los pseudomedios que les acaparaban están en horas muy bajas. Además el obispo desenmascara la táctica mafiosa de esconderse detrás de supuestos firmantes para aumentar el número. En días recientes alguno de esos medios ha sido obligado a rectificar por mal periodismo.

Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria, ha salido al paso de la campaña de presión que un reducido grupo de sacerdotes mantiene contra su gestión desde hace meses. En una entrevista concedida a Radio Vitoria, el prelado ha negado que la carta difundida esta semana represente al medio centenar de presbíteros que sus promotores aseguran, ha rechazado cualquier acusación de abuso de poder y ha lamentado que estos clérigos dediquen su tiempo a «incordiar» en lugar de ejercer las tareas propias de su ministerio.

La controversia se reavivó el pasado lunes 4 de mayo, cuando dos sacerdotes de la diócesis entregaron personalmente a Elizalde un documento crítico con su labor pastoral. Según «varios medios», la misiva estaría respaldada por otros 50 presbíteros que habrían preferido el anonimato «para evitar represalias». Al día siguiente, el texto ya circulaba públicamente. Marca de la casa.

Entrevistador: Pero es que estamos hablando de un 25% de curas, de sacerdotes. No es un número menor.

Mons. Elizalde: Pues ese número es el que hizo saltar a Peralta, a monseñor Larrauri, y a don Miguel con ganas de jubilarse cuanto antes. Es un ariete constante que, efectivamente, no se integran. Hay algunos de los firmantes, no saben en qué echar el día. Los más combativos, los que lograron que los obispos anteriores se amargaran, están en esa misma línea, solo que más viejos, me decía este cura. O sea, porque esto lo ha habido siempre, solamente que no ha habido un cara a cara. Conmigo sí que lo está habiendo, y yo estoy contento, y yo quiero seguir trabajando con todos.

Entrevistador: ¿Y esto cómo se recompone? Porque esa carta es muy dura con usted, pero es que usted ahora mismo les está llamando críticos vagos. Tampoco está utilizando términos suaves, bastante trazo grueso está teniendo.

Mons. Elizalde: Bueno, sí, sí, por supuesto. Y algunos de ellos, o sea, una minoría, ya lo he dicho muy bien: unos pocos, pero los que azuzan el avispero. A uno le dije —mira, además es uno de los firmantes— que qué iba a hacer: vigilar las obras del ayuntamiento, como todos los jubilados. Si uno no lleva grupos, la parroquia la ha tenido cerrada casi siempre, no está cerca de los pobres, no confiesa nunca, no va a nada de formación, no va a los retiros ni a reuniones de trabajo... ¿En qué pasa todo el día? Es una minoría, sí, pero lo es, y con mucho tiempo para incordiar.

Dos firmas reales frente a 52 alegadas

Monseñor Elizalde ha sido tajante al cuestionar la representatividad de la carta: «Solo tengo tres firmas, dos en ese documento y una en Religión Digital, por lo que no acepto que sean 52». Frente a esta iniciativa, el obispo ha recordado que el Consejo de Presbiterio aprobó hace apenas mes y medio un comunicado de respaldo a su gestión con 25 votos a favor y uno solo en contra.

Para la diócesis, este contraste evidencia que la carta no refleja el sentir mayoritario del clero alavés. Como respuesta adicional, la Diócesis de Vitoria ha recuperado y publicado en su página web la homilía que Elizalde pronunció durante la misa crismal de 2017, un año después de su llegada, en la que ya abordaba el desánimo, la falta de comunión y la situación que describió entonces como «agónica, dramática y monocorde», con un seminario prácticamente sin vida.

Un grupo que «hizo saltar» a obispos anteriores

Preguntado por Radio Vitoria sobre el hecho de que los críticos representarían un 25 % del clero diocesano, Elizalde no ha cuestionado la cifra, sino que ha señalado directamente a ese mismo grupo como responsable de la salida de sus predecesores: «Ese número es el que hizo saltar a Peralta, a monseñor Larrauri y a don Miguel, con ganas de jubilarse cuanto antes». El obispo ha descrito la presión como «un ariete constante» y ha revelado que un sacerdote de la diócesis le explicó que los más combativos «están en esa misma línea, solo que más viejos». A diferencia de sus antecesores, Elizalde ha optado por el enfrentamiento directo: «Esto lo ha habido siempre, solamente que no ha habido un cara a cara y conmigo sí que lo está habiendo».

Sacerdotes que «no saben en qué echar el día»

Elizalde no ha ahorrado dureza al describir la actitud pastoral de sus críticos: «Si uno no lleva grupos, la parroquia la ha tenido cerrada casi siempre, no está cerca de los pobres, no confiesa nunca, no va a nada de formación, no va a los retiros ni a las reuniones de trabajo... ¿En qué pasa todo el día? Es una minoría, sí. Pero con mucho tiempo para incordiar».

El obispo ha señalado que este grupo de sacerdotes «no se integran en todas las acciones» que él impulsa y que varios de ellos carecen de actividad pastoral efectiva: no acompañan espiritualmente, no confiesan, no atienden a los pobres ni dinamizan grupos de oración. Preguntado por la autocrítica, Elizalde ha respondido que lleva diez años practicándola, pero que el verdadero problema «es que no hago lo que ellos quieren».

Niega abuso de poder y defiende su gestión

Frente a las acusaciones de abuso de autoridad, el obispo lo ha negado de forma rotunda y ha defendido ser «exquisito» en el trato con «las personas, el derecho canónico y la manera de gobernar». Asegura que contrasta todas sus decisiones con su Consejo presbiteral y que mantiene una actitud de diálogo permanente: «Estoy disponible para todos y no tengo ningún problema de diálogo», ha afirmado, recordando que recibió a los portavoces de la carta el mismo día que se lo solicitaron.

A su juicio, la diócesis vive un «momento bonito», con parroquias renovadas, nuevas vocaciones y la aportación de seminaristas africanos, frente a la situación que encontró al llegar en 2016.

La alcaldesa socialista se suma a las críticas

A la ofensiva clerical se ha sumado la alcaldesa socialista de Vitoria-Gasteiz, Maider Etxebarria, quien criticó públicamente al obispo tras su homilía en la festividad de San Prudencio, acusándole de «utilizar el púlpito para hacer política» y de representar «una Iglesia de los viejos tiempos». Elizalde rechazó que sus palabras fueran un ataque partidista y reivindicó su derecho y deber de «iluminar la realidad desde la doctrina católica», sin intención de confrontar con las instituciones civiles.

Roma respalda al obispo

Fuentes vaticanas han confirmado que el Dicasterio para los Obispos y el Papa León XIV están plenamente informados de la situación real de la diócesis de Vitoria. Cuando Robert Prevost era prefecto del Dicasterio, mantuvo una reunión con Elizalde para conocer de primera mano el estado de la diócesis vasca, cuyo progreso consideran evidente desde Roma.

2 comentarios

Francisco Javier
"Roma respalda al obispo" que bueno porque lo normal era desde el 2013 que donde dijeran socialistas, progres e irreligión digital ahi estaba Roma también.
Desconozco cual es el pleito de estos curas woke y sinceramente ni me interesa, la iglesia catolica esta hecha un caos donde cada quien jala por donde gusta y si es por donde quiere el globalismo, el partido comunista chino y el progrerio es con mas fuerza.
11/05/26 3:33 PM
Alvar
Si recibe críticas de una mamarracha socialista, significa que algo está haciendo bien.
11/05/26 3:36 PM

Dejar un comentario



Los comentarios están limitados a 1.500 caracteres. Faltan caracteres.

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.

Los comentarios aparecerán tras una validación manual previa, lo que puede demorar su aparición.