(kath.net/InfoCatólica) El padre Karl Wallner, Director General de Missio Austria, ha expresado su profunda preocupación por la situación de los niños cristianos en las escuelas vienesas en una entrevista con el diario austriaco HEUTE. El trasfondo de sus declaraciones son unos datos tan reveladores como inquietantes: los alumnos musulmanes en las escuelas obligatorias de Viena representan ya el 49,4% del alumnado, rozando la mayoría absoluta. Las consecuencias de esta nueva realidad ya se dejan sentir en las aulas.
Niños cristianos insultados, una niña usa pañuelo para pasar desapercibida
El padre Wallner describe una realidad escolar que debería generar una respuesta urgente tanto en la sociedad como en la Iglesia. Señala que no es ninguna excepción que los alumnos cristianos sean insultados por sus compañeros como «cerdos» o «comedores de carne de cerdo». Y narra el caso de una niña que en Viena ha comenzado a llevar pañuelo islámico, no por convicción religiosa, sino para «que la dejen en paz» y protegerse de los intentos de sus compañeros de convertirla al islam.
Estas situaciones revelan una asimetría preocupante. Mientras en la sociedad occidental la religión se trata con creciente indiferencia, hay sectores del islam que buscan activamente ganar adeptos. La presión sobre los menores cristianos en las aulas se convierte así en un problema real que no puede seguir ignorándose.
La Iglesia, un «club de debate woke»
El padre Wallner no ahorra autocrítica a la Iglesia Católica. Denuncia que el espíritu misionero —siempre parte esencial de la identidad cristiana: «Id y haced discípulos de todas las naciones» (Mt 28,19)— se ha perdido en gran medida. La Iglesia, señala, actúa con demasiada frecuencia como «un club de debate woke»: discute, reflexiona y se adapta a los criterios del mundo, pero no anuncia a Jesucristo con la confianza y el coraje de quienes lo recibieron de los Apóstoles.
Ante esta situación, el padre Wallner exige que los católicos recuperen el coraje de defender su fe en Jesucristo con serenidad y firmeza. También se pronuncia con energía a favor del mantenimiento de los crucifijos en las aulas escolares, señalando que ello es para él «una necesidad absoluta» tanto por razones de principio como personales.
La urgencia de una Iglesia misionera
El diagnóstico del padre Wallner es un llamado de atención que ningún católico puede ignorar. Los datos de Viena no son una anomalía aislada: reflejan una transformación demográfica y cultural de consecuencias profundas para el futuro del cristianismo en Europa. La respuesta no puede ser solo institucional o política. Antes de cualquier debate sobre crucifijos en las aulas, es necesario que los católicos redescubran la convicción de que el Evangelio de Jesucristo es la respuesta a los anhelos más profundos del ser humano, y que comunicar esa convicción —con caridad y valentía— es la misión que Cristo encomendó a su Iglesia.







