El régimen de Maduro ocultó durante diez meses la muerte de un preso político mientras su anciana madre lo buscaba en cárceles y centros de tortura

Los obispos venezolanos alzaron su voz ante una nueva atrocidad del chavismo

El régimen de Maduro ocultó durante diez meses la muerte de un preso político mientras su anciana madre lo buscaba en cárceles y centros de tortura

Víctor Hugo Quero fue detenido el 1 de enero de 2025. Durante quince meses, su madre de 82 años recorrió instituciones penitenciarias sin recibir información. El 7 de mayo se confirmó que había muerto el 24 de julio de 2025.

(ACI Prensa/InfoCatólica) La muerte de Víctor Hugo Quero, preso político venezolano de 51 años, ha conmocionado a Venezuela y ha provocado una airada reacción de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV). El caso añade un nuevo crimen a la larga lista de atrocidades cometidas por el régimen chavista durante más de 25 años en el poder y pone al descubierto la práctica sistemática de desaparecer, torturar y dejar morir a los presos políticos en el más absoluto silencio.

Detención arbitraria y desaparición

Víctor Hugo Quero era un comerciante de Caracas que se ganaba la vida vendiendo ropa en un conocido mercado popular de la capital venezolana. Sus rasgos rubios le habían valido los apodos de «el alemán» y «el ruso» entre quienes le conocían. El 1 de enero de 2025, mientras se disponía a celebrar el año nuevo con su madre —Carmen Navas, de 82 años—, fue detenido por los organismos de seguridad del régimen. Los cargos imputados: terrorismo, traición a la patria y conspiración contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Desde ese momento, nadie supo más de él. Su madre se convirtió en la principal activista por su liberación, recorriendo sin descanso cárceles y reconocidos centros de tortura. En ninguno de ellos recibió información. En el penal de El Rodeo I —un centro a las afueras de Caracas señalado por diversas organizaciones de derechos humanos como lugar de torturas sistemáticas—, los funcionarios, hartos de verla, llegaron a gritarle: «¿Por qué insiste en venir?»

La verdad, quince meses después

El 7 de mayo de 2026, quince meses después de la detención —y a pocos días de la celebración del Día de la Madre—, el Ministerio de Asuntos Penitenciarios emitió por fin un comunicado en el que informaba de que Víctor Hugo Quero había fallecido el 24 de julio de 2025 en el Hospital Militar de Caracas, supuestamente por complicaciones derivadas de una «hemorragia digestiva superior y síndrome febril agudo». El régimen había ocultado, por tanto, su muerte a su propia familia durante casi diez meses.

Carmen Navas fue conducida hasta un cementerio en las afueras de Caracas, donde una precaria hoja de papel señalaba la tumba donde supuestamente reposan los restos de su hijo. La fecha inscrita en esa señal —27 de julio de 2025— no coincide con la que figura en el comunicado oficial del Ministerio, lo que añade más interrogantes a un caso rodeado de mentiras. Este viernes 8 de mayo se realizó la exhumación de los restos. Carmen Navas exige una prueba de ADN que confirme que esos restos son realmente los de su hijo.

Cabe señalar que, a principios de mayo de 2026, ya sabiendo el régimen que Quero estaba muerto, un tribunal rechazó igualmente la solicitud de amnistía presentada por Carmen Navas y sus abogados en el marco de la ley de amnistía aprobada hace unos meses. Una crueldad añadida, sin fondo, sobre una madre anciana.

La voz de los obispos de Venezuela

Mons. Jesús González de Zárate, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, denunció que el caso de Víctor Quero no es una excepción sino parte de un patrón sistemático: «Los procesos de control y represión que se han dado en los últimos tiempos no sólo se concretan en las acciones contra manifestaciones públicas en momentos de conflictividad política, sino en todo un ambiente en el cual se dejó a un lado la justicia para imponer criterios personales».

El prelado añadió: «Quedan dudas, pues, sobre el paradero de otros muchos. Existe en este momento la duda de que aquellos de los cuales no se tiene noticia puedan haber corrido una suerte similar».

La indignación de Mons. Víctor Hugo Basabe, Arzobispo de Coro, fue aún más directa: «¿Hasta cuándo, Señor, tanta injusticia y tanta maldad?», escribió en sus redes sociales. El arzobispo afirmó que «parte el alma» lo que le hicieron a Carmen Navas, y se preguntó «por qué negarle a una madre el derecho a llorar y a sepultar a su hijo».

Sobre la posibilidad de una reconciliación nacional, Mons. Basabe fue contundente: «No tienen perdón de Dios… Y pretenden que los venezolanos olvidemos tantas atrocidades y fumemos con ellos una pipa de la paz que no será más que otra de sus trampas. En Venezuela para que haya paz verdadera, tiene que haber justicia. No pueden pretender semejantes criminales no reparar el daño cometido».

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