(InfoCatólica) El Obispo Marc Aillet, de Bayona, Lescar y Oloron, ha publicado un comunicado en el que llama a los fieles de su diócesis a movilizarse contra la proposición de ley francesa sobre la llamada «ayuda a morir», que será examinada en sesión pública en el Senado francés entre el 11 y el 13 de mayo de 2026. El prelado insta a escribir a los senadores y diputados del departamento y convoca a una jornada de oración y ayuno el día de la votación, que coincide con la fiesta de Nuestra Señora de Fátima.
El texto legislativo, que legalizaría el suicidio asistido y la eutanasia en Francia, fue aprobado el pasado 25 de febrero en la Asamblea Nacional por una mayoría ajustada. Monseñor Aillet califica la norma de «extremadamente grave» y afirma que pretende «abolir la prohibición de matar sobre la que reposa desde siempre la vida en sociedad».
Una ley impulsada por Macron
La legalización de la eutanasia y el suicidio asistido fue una promesa de campaña del presidente Emmanuel Macron en 2022. Tras una Convención Ciudadana sobre el final de la vida que reunió a 184 ciudadanos sorteados, el 75,6% de los cuales se pronunció a favor de la legalización, el diputado Olivier Falorni (Les Démocrates) presentó la proposición de ley el 11 de marzo de 2025. La Asamblea Nacional la aprobó en primera lectura el 27 de mayo de ese año por 305 votos contra 199.
El texto establece un derecho a la administración de una sustancia letal, ya sea por el propio paciente o por un profesional sanitario, siempre que se cumplan cinco criterios acumulativos: mayoría de edad, residencia estable en Francia, voluntad libre e informada, enfermedad grave e incurable con pronóstico vital comprometido y sufrimiento refractario al tratamiento.
El Senado, de mayoría conservadora, rechazó la proposición en primera lectura el 28 de enero de 2026 por 181 votos contra 122, tras un proceso en el que la derecha y el centro vaciaron el texto de su contenido esencial. La Asamblea Nacional lo reaprobó en segunda lectura el 25 de febrero por 299 votos contra 226, en una versión prácticamente idéntica a la original. Solo el 53% de los diputados que se pronunciaron votaron a favor, una mayoría exigua para un cambio de tal calado.
La Comisión de Asuntos Sociales del Senado ha vuelto a sustituir la «ayuda a morir» por una «asistencia médica a morir» mucho más restrictiva, limitada a pacientes con pronóstico vital comprometido a corto plazo. El texto de la comisión extiende además la cláusula de conciencia a todos los profesionales de sanidad e introduce una cláusula colectiva para los establecimientos sanitarios cuyo proyecto institucional sea incompatible con la práctica de la eutanasia, lo que afectaría directamente a hospitales y residencias de inspiración religiosa. El debate en hemiciclo tendrá lugar del 11 al 13 de mayo. Si persiste el desacuerdo, el Gobierno podría convocar una comisión mixta paritaria y, en última instancia, la Asamblea Nacional tiene la potestad constitucional de imponer su versión. La ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, ha afirmado que el texto está en su «última línea recta».
Profesionales de los cuidados paliativos, contra el texto
La oposición al texto no se limita al ámbito eclesial. La Sociedad Francesa de Acompañamiento y Cuidados Paliativos (SFAP) ha denunciado en un comunicado que las enmiendas adoptadas por la comisión senatorial «inscriben más explícitamente aún la muerte provocada en el ámbito del cuidado, en detrimento de la claridad de los referentes médicos, de la protección de las personas vulnerables y de los principios fundamentales de la ética sanitaria». Aunque la versión de la comisión restringe de hecho el acceso a la eutanasia y al suicidio asistido, la SFAP advierte de que «no constituye ni una ruptura ni un cambio de fondo», puesto que «el gesto letal sigue presentándose como una opción terapéutica».
La presidenta de la SFAP, Ségolène Perruchio, ha sido especialmente contundente: «La comisión persevera en la confusión máxima entre gesto letal y cuidado. Si la versión adoptada ambiciona proteger mejor a los pacientes, en realidad instaura una peligrosa continuidad entre el alivio de las personas que sufren y la provocación intencional de su muerte».
Cuidados paliativos insuficientes
El Obispo de Bayona subraya que la práctica totalidad de los pacientes que contemplan solicitar el suicidio asistido o la eutanasia renuncian a ello cuando son atendidos en una unidad de cuidados paliativos capaz de acompañarlos y aliviar su sufrimiento. Sin embargo, denuncia que en Francia los cuidados paliativos siguen siendo tan deficientes que cerca de la mitad de los ciudadanos no pueden acceder a ellos, a pesar de que se han aprobado sucesivas leyes al respecto con respaldo casi unánime.
En esas condiciones, advierte, la aprobación definitiva de la ley empujaría a los pacientes más pobres y vulnerables, a quienes no tienen acceso a los cuidados paliativos o a aquellas personas que temen ser una carga para sus familias, el personal sanitario o el presupuesto de la Seguridad Social, a recurrir al suicidio asistido o la eutanasia, como ya ocurre en países donde estas prácticas llevan años legalizadas, como Bélgica, Países Bajos o Canadá.
Precedentes en Escocia y Reino Unido
Monseñor Aillet señala que nada está perdido de antemano e invoca los recientes precedentes parlamentarios en el ámbito anglosajón. El Parlamento escocés rechazó el 17 de marzo un texto que preveía legalizar la eutanasia, mientras que la Cámara de los Lores del Reino Unido se opuso el 24 de abril a un proyecto de ley similar.
En la propia Francia, el número de diputados contrarios a la proposición de ley creció de 199, el 27 de mayo de 2025, a 226 el pasado 25 de febrero, lo que a juicio del prelado demuestra que la oposición parlamentaria gana terreno.
Llamamiento a la acción y a la oración
El Obispo de Bayona revela que él mismo ha escrito a los parlamentarios de su departamento para pedirles que se opongan a la proposición de ley, que califica de «ruptura antropológica mayor». Pide a los fieles que se dirijan por correo electrónico y sin demora a los senadores que examinarán el texto, y que en un segundo momento escriban también a los diputados, recordándoles «que son nuestros representantes y que tendrán que rendir cuentas de su posicionamiento y de su voto sobre esta cuestión crucial del final de la vida».
Dado que la votación en el Senado está prevista para el miércoles 13 de mayo, fiesta de Nuestra Señora de Fátima, Monseñor Aillet invita a los fieles a rezar y ayunar ese día. Vincula el llamamiento de la Virgen de Fátima a la conversión y la penitencia con la gravedad del momento legislativo, y pide que «el Señor ilumine la conciencia de los senadores y de nuestros electos en cuanto a las temibles consecuencias morales y espirituales que resultarían de una legalización de la eutanasia y del suicidio asistido en Francia, "hija primogénita de la Iglesia"».







