(Agencias) Una religiosa francesa de 48 años, investigadora de la Escuela Francesa de Investigación Bíblica y Arqueológica de Jerusalén, fue atacada el pasado 28 de abril en las inmediaciones de la Tumba del Rey David, en el Monte Sión. La Policía israelí confirmó la detención de un hombre de 36 años como presunto autor de la agresión, que calificó de «máxima gravedad» ante la posibilidad de que el acto tuviera motivaciones raciales o religiosas.
Las imágenes de videovigilancia difundidas por las fuerzas de seguridad muestran al agresor acercándose a la religiosa por la espalda, empujándola violentamente al suelo, alejándose brevemente y regresando para patearla mientras permanecía indefensa en el pavimento. Un transeúnte intervino momentáneamente antes de que el atacante huyera. La religiosa sufrió hematomas en el lado derecho del rostro y una herida sangrante en la sien.
El padre Olivier Poquillon, director de la institución académica a la que pertenece la víctima, denunció un «ataque gratuito» y calificó la agresión como un ejemplo de lo que describió como «la plaga del odio», un «desafío común» para la convivencia en Jerusalén. La religiosa, dedicada a la investigación, ha optado por no pronunciarse públicamente sobre lo ocurrido. Poquillon agradeció a «las personas que le prestaron ayuda durante el ataque, diplomáticos, académicos y a todos aquellos que le ofrecieron su apoyo».
La Policía israelí ha difundido imágenes del asalto a una monja francesa que fue atacada violentamente por un extremista judío de 36 años frente al Cenáculo en el Monte Sión de Jerusalén. pic.twitter.com/HZSpBm5J52
— Universitarios Católicos (@UniCatolicos_es) April 30, 2026
Condena internacional
Las reacciones institucionales fueron inmediatas. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel calificó el ataque de «acto vergonzoso» y reafirmó el compromiso del país con «salvaguardar la libertad religiosa y la libertad de culto para todas las confesiones». El ministerio precisó que el detenido «permanece bajo custodia» y subrayó «la firme política contra la violencia y la determinación de procesar rápidamente a los responsables». «La violencia contra personas inocentes, y en particular contra miembros de comunidades religiosas, no tiene cabida en nuestra sociedad», recalcó el comunicado.
El Gobierno francés emitió una enérgica condena y exigió que el culpable sea llevado ante la justicia. Las autoridades israelíes han anunciado que el caso será presentado ante el Tribunal de Primera Instancia de Jerusalén, con una solicitud para extender la detención del sospechoso mientras continúa la investigación.
La Facultad de Humanidades de la Universidad Hebrea de Jerusalén, que mantiene vínculos académicos con la Escuela Bíblica, expresó su profunda consternación. «No se trata de un incidente aislado, sino que forma parte de un preocupante patrón de creciente hostilidad hacia la comunidad cristiana y sus símbolos», declaró la facultad en un comunicado.
Un patrón de hostilidad creciente
El lugar de la agresión amplifica su significado. El Monte Sión alberga el Cenáculo, el lugar tradicionalmente asociado con la Última Cena, y es también venerado por los judíos como lugar de descanso del rey David: un enclave emblemático de la compleja geografía sagrada de Jerusalén.
Organizaciones de derechos humanos y líderes religiosos locales han documentado un aumento de la hostilidad hacia los cristianos en la ciudad y su entorno. Según datos del Centro Rossing para la Educación y el Diálogo y del Centro de Datos sobre Libertad Religiosa, entre 155 y 181 incidentes de acoso, vandalismo o agresión contra cristianos se registraron solo en Jerusalén durante 2025. El Obispo auxiliar William Shomali ha señalado que los ataques contra cristianos en Cisjordania han aumentado desde principios de este año. Fuentes diplomáticas en Jerusalén, que hablaron de forma anónima, describen una realidad cotidiana en la que el clero, especialmente quienes son fácilmente identificables por su vestimenta religiosa, es objeto de insultos y escupitajos por parte de elementos extremistas.
Incidentes recientes y tensiones acumuladas
La agresión a la religiosa francesa se suma a una serie de episodios que han tensado las relaciones entre las autoridades israelíes y las comunidades cristianas. A principios de abril, el Ejército israelí destituyó a dos soldados tras vandalizar una estatua de Jesús en la aldea de Debl, al sur del Líbano, un acto que provocó condena internacional. En las semanas previas a la Pascua, restricciones de acceso vinculadas a preocupaciones de seguridad regional impidieron temporalmente que altos clérigos accedieran a la Iglesia del Santo Sepulcro, uno de los lugares más sagrados del cristianismo.
Incluso aliados políticos de Israel han expresado inquietud. El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, cristiano evangélico, criticó lo que describió como el trato a las organizaciones cristianas como «adversarias».
Para la presencia cristiana en Tierra Santa, numéricamente reducida pero histórica y espiritualmente central, el desafío no es solo la seguridad física, sino la preservación de un espacio donde la fe pueda vivirse abiertamente y sin temor. La preocupación es particularmente aguda dada la constante emigración de cristianos de la región, una tendencia vinculada a la inseguridad y las escasas perspectivas. Las autoridades israelíes han reiterado su política de tolerancia cero ante este tipo de violencia, pero la credibilidad de ese compromiso dependerá cada vez más de la capacidad de prevenir, y no solo castigar, agresiones como esta.








