(Fides/InfoCatólica) Los seminarios de los territorios de misión registran un aumento sostenido de candidatos al sacerdocio y a la vida religiosa. Los datos más recientes de la Pontificia Obra de San Pedro Apóstol (POSPA) revelan que en el curso académico 2024-2025 hay 88.156 seminaristas repartidos en 801 seminarios, frente a los 82.859 en 778 seminarios del curso anterior: 5.297 vocaciones más y 23 nuevos centros de formación en apenas doce meses.
Las cifras las ofrece el padre Guy Bognon, sacerdote de la Compañía de los Sacerdotes de San Sulpicio y secretario general de la POSPA, en un artículo publicado por la Agencia Fides con motivo de la 63.ª Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, celebrada el domingo 26 de abril de 2026, cuarto domingo de Pascua, conocido como «Domingo del Buen Pastor».
La Jornada, una llamada a rezar por sacerdotes y consagrados
El padre Bognon recuerda que la Jornada fue instituida por el Papa Pablo VI y celebrada por primera vez el 12 de abril de 1964 con un propósito muy concreto: pedir al Señor que envíe «obreros a su mies» (cf. Mt 9,38). El mensaje inaugural de Pablo VI nacía de una constatación que su autor calificaba de preocupante: la falta de pastores y de personas entregadas a las exigencias de la misión evangelizadora.
El secretario general de la POSPA advierte de que el término «vocación» tiende a vaciarse de su significado propio cuando se extiende a cualquier inclinación profesional o estado de vida. En su sentido más preciso, tal como lo entiende la Iglesia al convocar esta jornada, vocación designa el movimiento interior por el cual una persona se siente llamada por Dios a la vida consagrada, sacerdotal o religiosa. Aquella primera jornada fue definida expresamente como «Jornada Mundial de Oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas».
La oración que se propone, señala el padre Bognon, está dirigida a todos los miembros del Pueblo de Dios y no debe limitarse a una fecha litúrgica, sino prolongarse en las devociones cotidianas, porque «en todo lugar y en todo momento se percibe de forma renovada la necesidad de pastores».
Terreno fértil: fe vivida, familias sencillas, pastoral vocacional
Identifica varios factores que explican el crecimiento de las vocaciones en los territorios de misión. En primer lugar, el entorno familiar: según los formadores de los seminarios, la mayoría de los jóvenes que ingresan proceden de familias modestas y de condiciones económicas humildes. La experiencia del sufrimiento y la indigencia les ha hecho sensibles a las necesidades de los enfermos, los abandonados y quienes carecen de voz, y les ha predispuesto al silencio, la reflexión y la vida espiritual.
Otro factor determinante es la vitalidad de la fe en las comunidades de origen. Las vocaciones abundan donde la fe se vive «con fervor, sin complejos y sin falsa vergüenza», con práctica regular de los sacramentos y aceptación íntegra de las enseñanzas de la Iglesia, sin seleccionar solo lo que resulta cómodo.
El padre Bognon subraya también la importancia de una pastoral vocacional bien estructurada, cercana a los jóvenes y ajena a «excesivas complicaciones intelectualistas». Incluso en países donde las vocaciones son numerosas, estas disminuyen o desaparecen en las parroquias cuyos pastores descuidan el acompañamiento de los jóvenes.
Un papel destacado corresponde a los Seminarios Menores, cuya misión es acompañar la maduración humana y cristiana de los adolescentes en quienes se manifiestan los primeros signos de la vocación. Según los testimonios de los rectores, estos centros constituyen la principal fuente de ingreso de candidatos a los Seminarios Propedéuticos y Mayores, así como a los noviciados.
Para fundamentar esta visión, el artículo cita la Exhortación Apostólica Pastores dabo vobis del Papa San Juan Pablo II: «El don de Dios no destruye la libertad del hombre, sino que la suscita, la desarrolla y la exige».
La POSPA, sostén económico de una Iglesia en crecimiento
Ante el aumento de vocaciones, la POSPA se encuentra directamente implicada en la financiación de la formación. Para el curso 2024-2025 ha asignado subsidios ordinarios a 449 Seminarios Menores (53.405 seminaristas, el 84 % en África y el 16 % en Asia), 141 Seminarios Propedéuticos (6.575 seminaristas, el 77 % en África y el 17 % en Asia) y 211 Seminarios Mayores (23.312 seminaristas, el 68 % en África y el 21 % en Asia).
A estos se añaden 1.200 noviciados con 7.845 novicios, de los cuales 2.801 son varones y 5.044 son mujeres, pertenecientes a congregaciones de derecho tanto diocesano como pontificio. Las vocaciones religiosas, al igual que las sacerdotales, se multiplican especialmente en África y Asia.
Además de los subsidios ordinarios para el funcionamiento diario de los seminarios, la POSPA concede ayudas extraordinarias para proyectos de construcción e intervenciones materiales, promueve sesiones de formación permanente para los formadores y ofrece becas en universidades católicas para sacerdotes, religiosos y religiosas destinados a la enseñanza en los seminarios y noviciados.
El padre Bognon recuerda las palabras de San Juan Pablo II en su carta apostólica por el centenario de la POSPA en 1989: «El crecimiento del clero autóctono podría verse frenado por la insuficiencia de los recursos disponibles». Y concluye que, varias décadas después, estas palabras «siguen siendo más actuales que nunca». Sin la contribución de la POSPA, advierte, muchos seminarios se verían obligados a cerrar y la creación de nuevos centros, urgentemente necesaria, sería imposible.
Una misión que se amplía
El artículo concluye con una llamada a la corresponsabilidad de toda la Iglesia. A pesar del crecimiento de las vocaciones en los territorios de misión, el campo de la mies sigue ampliándose y la necesidad de obreros se intensifica. Cada Iglesia local, cualquiera que sea la urgencia de su propia misión, está llamada a interesarse por las necesidades de las demás Iglesias y a compartir sus recursos «para la extensión del Cuerpo de Cristo hasta los confines de la tierra y hasta el fin de los tiempos».







