(ACI Prensa/InfoCatólica) Un estudio del Pew Research Center publicado el 23 de abril, que abarca 24 países y está basado en más de 800.000 entrevistas realizadas en más de 110 naciones, revela que más adultos abandonan la Iglesia Católica que los que se incorporan a ella. A pesar de las pérdidas, los católicos siguen siendo mayoría de la población en varios de los países analizados.
La investigación detectó que, en comparación con otros grupos religiosos, el cristianismo ha experimentado algunas de las mayores pérdidas de fieles debidas al cambio de religión, es decir, cuando los adultos se identifican con una fe diferente a la que profesaron de niños. Los datos sobre Estados Unidos proceden del Religious Landscape Study 2023-2024 del propio Centro, y los datos internacionales provienen de encuestas realizadas por Pew en la primavera de 2024 mediante entrevistas telefónicas o presenciales.
El catolicismo pierde en casi todos los frentes
El cambio de religión ha afectado de manera muy diferente al catolicismo y al protestantismo, los dos mayores subgrupos del cristianismo. El catolicismo ha perdido más fieles de los que ha ganado en casi todos los países encuestados. El protestantismo, en cambio, ha experimentado un aumento neto por conversiones en varios países.
En términos globales, en 21 de los 24 países analizados hubo más personas que abandonaron el catolicismo que las que se unieron a él. Quienes abandonan la Iglesia Católica tienden a pasarse al protestantismo o a desvincularse completamente de cualquier religión. La desvinculación religiosa total resultó especialmente común en algunas partes de Europa y América Latina. En Chile, por ejemplo, el 19% de los adultos que antes eran católicos se identifican hoy como ateos, agnósticos o personas sin afiliación religiosa. En cambio, en Kenia, Brasil, Ghana, Nigeria y Filipinas, los ex católicos tienen más probabilidades de haberse convertido al protestantismo que de haber abrazado la increencia.
Los ex católicos representan el 10% o más de la población total en 15 de los países encuestados. En Italia, el 22% de los adultos afirmó haber sido criado en la fe católica pero ya no identificarse con ella; solo un 1% adicional de los que no fueron criados en el catolicismo declaró haberse convertido a él. La pérdida neta del país es, por tanto, del 21% de su población por causa del cambio de religión, una cifra estremecedora para una nación que durante siglos fue corazón de la Cristiandad.
En Estados Unidos, el 30% de los adultos encuestados declaró haber sido criado en la fe católica, pero solo el 17% sigue siendo católico. Un 2% adicional que no fue criado en la fe declaró haberse convertido al catolicismo, lo que sitúa en el 19% el total de adultos estadounidenses que hoy se identifican como católicos.
Los bastiones que resisten: Polonia, Filipinas y Hungría
A pesar del panorama general, los católicos siguen constituyendo la mayoría de la población en 8 de las 24 naciones encuestadas: Polonia (92%), Filipinas (80%), Italia (69%), México (67%), Perú (67%), Hungría (63%), Colombia (60%) y Argentina (58%). En 12 de los 24 países la mayoría de la población fue criada en la fe católica y muchos adultos todavía se identifican con ella.
Polonia es el caso más notable de resistencia: el 96% de sus adultos fue criado en la fe católica y el 92% aún se identifica con ella; solo el 4% afirma haberla abandonado. Hungría también muestra una disminución relativamente contenida: el 57% de la población se identifica como católica de toda la vida y solo el 2% afirma haber dejado la Iglesia.
El protestantismo gana terreno, especialmente en América Latina
Al igual que sucede con los ex católicos, los ex protestantes también constituyen una parte importante de la población en muchos países; en nueve de los 24, este grupo representa el 10% o más de la población. Sin embargo, a diferencia del catolicismo, el protestantismo ha experimentado un aumento neto por conversiones en casi tantos países como pérdidas netas.
La mayoría de los países donde el protestantismo creció por conversiones se encuentran en América Latina. Brasil es el caso más llamativo: el 15% de los adultos declaró haberse convertido al protestantismo, frente a un 6% que lo abandonó, y la mayoría de los brasileños que afirmaron haberse convertido al protestantismo eran antiguos católicos. Los adultos que abandonan el protestantismo tienden, en cambio, a volverse no afiliados a ninguna religión.
Los datos del Pew Research Center confirman una tendencia que la Iglesia no puede ignorar: la fe católica se transmite cada vez con mayor dificultad, y las generaciones criadas en el relativismo y el secularismo se apartan masivamente de ella. El remedio no puede ser la acomodación al mundo, sino la evangelización valiente, el testimonio coherente y la transmisión íntegra de la doctrina de siempre.






