(InfoCatólica) El Papa León XIV ha anunciado la convocatoria de una reunión de los presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo en octubre de 2026, con el objetivo de emprender una nueva fase de discernimiento sinodal sobre el futuro de la pastoral familiar. La convocatoria coincide con el décimo aniversario de Amoris laetitia, la exhortación apostólica postsinodal sobre la familia publicada por el Papa Francisco el 19 de marzo de 2016.
En un mensaje fechado en la solemnidad de san José, el Pontífice encuadra el encuentro como continuación del proceso sinodal iniciado por su predecesor, y subraya la necesidad de una «escucha recíproca» entre los líderes eclesiales y una atención renovada a la realidad concreta de las familias. Algunos observadores lo ven como una oportunidad de poder dar respuesta a las Dudas no resueltas de «Amoris laetitia», planteadas por los cardenales Brandmüller, Burke, Caffarra y Meisner
Gratitud por Amoris laetitia
En el mensaje el Santo Padre no entra en la ruptura que ha supuesto la exhortación postsinodal del Papa Francisco y se limita a los acostumbrados panegíricos de los aniversarios de documentos.
León XIV describe la exhortación de Francisco como «un luminoso mensaje de esperanza sobre el amor conyugal y familiar» y da gracias por «el impulso dado al estudio y a la conversión pastoral de la Iglesia». En su mensaje, sitúa Amoris laetitia en la línea de la enseñanza conciliar sobre la familia como «fundamento de la sociedad» e «Iglesia doméstica», y junto a Familiaris consortio, publicada por san Juan Pablo II en 1981, como los dos grandes textos que han orientado el compromiso doctrinal y pastoral de la Iglesia al servicio de los jóvenes, los cónyuges y las familias y obvia la divergencia en cuanto al desarrollo de la moral, no solo familiar, también de modo general entre las dos exhortaciones.
El Papa destacó varios ejes de la exhortación: la esperanza bíblica de la presencia misericordiosa de Dios, que permite vivir «historias de amor» incluso en medio de «crisis familiares»; la invitación a adoptar «la mirada de Jesús»; y la llamada a estimular «el crecimiento, la consolidación y la profundización del amor conyugal y familiar».
Fragilidad y vocación matrimonial
En una línea que enlaza con sus propias palabras a los jóvenes reunidos en Tor Vergata durante el Jubileo de la Esperanza, León XIV subraya que «la fragilidad forma parte de la maravilla que somos» y que la vida cristiana «se regenera constantemente en el don, en el amor». Desde esta perspectiva, el Pontífice invita a la Iglesia a evocar la belleza de la vocación al matrimonio precisamente desde el reconocimiento de su fragilidad, para despertar «la confianza en la gracia» y el deseo de santidad.
El mensaje hace también una referencia breve al capítulo VIII de Amoris laetitia, donde Francisco instaba a «acompañar, discernir e integrar la fragilidad», superando «una concepción reductiva de la norma». Este capítulo generó una notable controversia al abrir la puerta a un discernimiento pastoral caso por caso para los católicos divorciados y casados civilmente de nuevo, incluido el posible acceso a la Comunión.
La convocatoria de la reunión está también siendo vista como una buena ocasión para poner de relieve las disparidades en temas de moral de ambas exhortaciones fuera del dirigido Sínodo de las Familias y será una excelente piedra de toque de la tan proclamada escucha. Una escucha y respuesta ausente, por ejemplo, con la falta de respuesta a los dubia de los cardenales respecto a cuestiones doctrinales sustanciales que deben ser resueltas.
Es de esperar que la reunión reavive también los intensos debates en torno a algunos de los documentos más controvertidos del pontificado de Francisco, como la propia exhortación y Fiducia supplicans, dado que los presidentes de conferencias episcopales de regiones con visiones profundamente divergentes (como África y Alemania) se sentarán en el mismo foro.
León XIV encomienda el camino a la intercesión de san José, custodio de la Sagrada Familia de Nazaret.







