(InfoCatólica) La Conferencia Episcopal Española ha hecho pública su respuesta a la propuesta del Gobierno de elevar el aborto a rango constitucional: «El aborto nunca puede constituir un derecho, ya que no existe el derecho a eliminar una vida humana». El mensaje, publicado con motivo de la Jornada por la Vida que se celebra el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor, llega dos semanas después de que el Consejo de Estado respaldara la iniciativa gubernamental en una reñida votación celebrada el 26 de febrero.
El documento, titulado La vida, un don inviolable, está firmado por la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida y lleva las rúbricas de Mons. José Mazuelos Pérez, Obispo de Canarias y presidente de la Subcomisión; Mons. Ángel Pérez Pueyo, Obispo de Barbastro-Monzón; Mons. Santos Montoya Torres, Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño; Mons. Antonio Prieto Lucena, Obispo de Alcalá de Henares, y Mons. Gerardo Melgar Viciosa, Obispo emérito de Ciudad Real.
La ciencia, argumento central
Los prelados subrayan que la defensa de la vida humana no es únicamente «una cuestión de fe, sino una exigencia de la recta razón y de la ciencia». Apoyándose en la biología, la embriología y la genética, recuerdan que «desde el momento de la fecundación, existe un organismo humano vivo e independiente, con un patrimonio genético propio, un desarrollo embrionario autónomo, ordenado y coordinado».
El mensaje recurre a los manuales de embriología para afirmar que «el cigoto no es un 'proyecto de hombre'», sino «un individuo real de la especie humana» que «posee un 'yo ontológico' desde su concepción». «Incluso pensadores que defienden el aborto han de reconocer, por honestidad intelectual, que, desde los primeros momentos de su existencia, el embrión es un ser humano», señala el texto. De ello concluyen los obispos que «el aborto es objetivamente inmoral, pues supone poner fin a la vida de un individuo de nuestra especie, negando la igualdad radical de derechos que debe fundamentar cualquier humanismo verdadero».
Una «paradoja biopolítica» en el ordenamiento jurídico
El documento se detiene en lo que califica de grave «paradoja biopolítica» presente en la sociedad española. Para ilustrarla, recoge las palabras del presidente de la CEE, Mons. Luis Argüello, pronunciadas en el discurso inaugural de la pasada Asamblea Plenaria:
«En un mismo hospital, es posible que un grupo de médicos esté decidido a salvar a un bebé de cinco meses y medio de gestación, mientras que otro grupo de médicos mata deliberadamente a un bebé de la misma edad en la habitación de al lado. Es totalmente legal. Del mismo modo, la legislación puede castigar con una multa de 15.000 euros y hasta dos años de cárcel si se destruye un huevo de águila, pero da todo el derecho a matar a un hijo con síndrome de Down hasta el final del embarazo».
«Esta incoherencia moral es un síntoma del debilitamiento de nuestra democracia, que parece incapaz de tutelar al más vulnerable de todos los seres: el no nacido», concluyen los prelados a partir de ese diagnóstico. El texto cita también al papa León XIV, quien afirmó recientemente que «rechazamos categóricamente cualquier práctica que niegue o explote el origen de la vida y su desarrollo», incluyendo expresamente el aborto, definido como aquello que «interrumpe una vida en crecimiento y rechaza acoger el don de la vida».
Los no nacidos, «los más pobres entre los pobres»
Siguiendo las huellas del papa Francisco y la enseñanza recogida en la exhortación apostólica Dilexi te, el mensaje recuerda que la Iglesia debe ser un «hospital de campaña» que cuide a los más vulnerables. En ese marco, los obispos sitúan a los no nacidos como «los más pobres entre los pobres, pues no pueden defenderse, ni siquiera gritar, ante la agresión».
Pero la mirada episcopal no se circunscribe al no nacido. Apoyándose en el informe FOESSA, los prelados denuncian que muchas madres ven «su maternidad frustrada por 'barreras estructurales' que parecen absolutamente insalvables: la precariedad laboral, la dificultad de acceso a la vivienda y la debilidad de las políticas públicas de apoyo a la familia». Ante esta realidad, la CEE propone «promover una alianza social para la esperanza a favor de la natalidad», orientada tanto a crear condiciones para que los jóvenes puedan formar familias abiertas a la vida, como a garantizar que «ninguna mujer tenga que recurrir al aborto por sentirse sola o sin recursos».
«El aborto no es una conquista, sino un fracaso»
El mensaje concluye con un llamamiento a la esperanza. Los obispos agradecen el trabajo de organizaciones y personas que «acogen, acompañan y ayudan de manera integral a las mujeres embarazadas que tienen problemas» e invitan a todos, creyentes y personas de buena voluntad, a ser «enamorados de la vida y no simplemente 'acostumbrados' a una cultura del descarte».
«El aborto no es una conquista, sino un fracaso personal y social. Soñamos con el día en que las futuras generaciones miren hacia atrás y les cueste creer que se sacrificaran millones de vidas en nombre de la libertad», concluye el documento, encomendando la causa de la vida a «Santa María, Madre de la Vida».







