Una reliquia de primer grado de San José Gregorio Hernández vuelve a la Cartuja de Farneta, donde vivió como Fray Marcelo
Beato José Gregorio Hernández

Venezuela en la oración cartuja

Una reliquia de primer grado de San José Gregorio Hernández vuelve a la Cartuja de Farneta, donde vivió como Fray Marcelo

La Cartuja de Farneta, monasterio cartujo situado en Toscana, recibió una reliquia de primer grado del «médico de los pobres», San José Gregorio Hernández. El diácono venezolano Jean Carlos González fue el encargado de entregarla, cumpliendo un compromiso asumido en octubre por el Cardenal Baltazar Porras ante el superior del monasterio.

(ACI/InfoCatólica) La Cartuja de Farneta, monasterio de la Orden cartuja situado al norte de Lucca, en la región italiana de Toscana, recibió una reliquia de primer grado de San José Gregorio Hernández, el «médico de los pobres». La entrega se realizó en un acto descrito como de «profunda significación eclesial», que vinculó de manera especial la historia del santo venezolano con el lugar donde, a comienzos del siglo XX, intentó seguir la vocación de la vida monástica.

San José Gregorio Hernández, canonizado junto a Santa Carmen Rendiles —con quienes Venezuela tuvo a sus primeros santos— el pasado 19 de octubre, estuvo en la Cartuja de Farneta en 1908. Según se recuerda, el santo llegó al monasterio el 16 de julio de ese año y allí tomó el nombre de Fray Marcelo. Su paso por la vida cartuja, sin embargo, fue breve: las exigencias propias de la Orden afectaron su salud y, nueve meses después de su ingreso, sus superiores le recomendaron dejar el hábito y regresar a Venezuela para recuperarse.

Tras aquella experiencia, San José Gregorio comprendió que Dios no le llamaba a la clausura monástica. Desde entonces, dedicó el resto de su vida a santificarse en el ejercicio de la medicina, atendiendo con bondad y desprendimiento a sus pacientes, de modo particular a los más pobres, motivo por el cual fue conocido como el «médico de los pobres».

En este contexto, un fragmento de hueso del santo regresó a la Cartuja de Farneta «este jueves», llevado por el diácono venezolano Jean Carlos González, quien se trasladó desde Asís para concretar el cumplimiento de un compromiso. De acuerdo con lo señalado, el Cardenal Baltazar Porras, Arzobispo Emérito de Caracas, había prometido en octubre al superior del monasterio que la Cartuja recibiría una reliquia del santo venezolano.

Al relatar lo vivido durante la visita, el diácono expresó la dimensión espiritual que tuvo para él poder entrar en el lugar donde estuvo San José Gregorio. «Para mí fue un regalo de Dios muy grande. Poder estar ahí presente, poder entrar a la celda donde vivió este hombre —que es nuestro primer santo— donde seguro tuvo tantos espacios de oración y reflexión, donde él mismo labró su santidad a principios del siglo XX», declaró en una entrevista.

González añadió que la entrega estuvo acompañada de oración por Venezuela y por quienes se congregaban en Roma con ocasión de la canonización. «Para mí fue un acto de amor de parte de Dios. Pusimos en oración ese día a todo el pueblo venezolano y a toda la feligresía que se iba a reunir, en ese momento, en Roma para celebrar la canonización de los primeros santos venezolanos», agregó.

La Cartuja de Farneta también conserva la memoria de otro venezolano que vivió allí: el Siervo de Dios Salvador Montes de Oca, segundo Obispo de Valencia. En 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, Mons. Montes de Oca fue fusilado junto a otros seis monjes y seis hermanos laicos por el ejército nazi, a causa de haber refugiado en el monasterio a numerosos perseguidos políticos. Los cartujos custodian reliquias de aquellos mártires, junto a las cuales reposa ahora la reliquia de San José Gregorio Hernández.

El diácono señaló que, para los frailes, recibir la reliquia «fue un momento muy importante» y afirmó haber percibido en ellos «una humilde alegría». Añadió además un detalle significativo: en la Cartuja, según contó, todavía se refieren al santo venezolano por el nombre que tomó allí, llamándole Fray Marcelo.

González subrayó que el testimonio de San José Gregorio Hernández y el de Mons. Montes de Oca debe «ser un honor» para los venezolanos. También consideró que el hecho de que el país «esté presente en la oración» de los monjes cartujos es un motivo de gratitud, por el peso espiritual que tiene la vida contemplativa ofrecida a Dios en silencio y fidelidad.

Finalmente, el diácono resaltó que la figura del «médico de los pobres» no se limita a un ámbito local, sino que se ha convertido en referencia para muchos fieles. «Este santo ha traspasado las fronteras de Venezuela», expresó. «Es un gran hombre, un gran médico y un gran santo que sigue intercediendo en la vida de las personas, especialmente aquellas que lo buscan por temas de salud», concluyó.

2 comentarios

Seletotsira
Hace unos pocos años recibí el regalo de conocer su intervención manifiesta, en una operación con poquísimas probabilidades de salir bien.
Alabado sea Dios.
8/02/26 6:14 PM
Chico
He aquí por qué los alemanes perdieron: Mataron curas y monjas
9/02/26 1:09 AM

Dejar un comentario



Los comentarios están limitados a 1.500 caracteres. Faltan caracteres.

No se aceptan los comentarios ajenos al tema, sin sentido, repetidos o que contengan publicidad o spam. Tampoco comentarios insultantes, blasfemos o que inciten a la violencia, discriminación o a cualesquiera otros actos contrarios a la legislación española, así como aquéllos que contengan ataques o insultos a los otros comentaristas, a los bloggers o al Director.

Los comentarios no reflejan la opinión de InfoCatólica, sino la de los comentaristas. InfoCatólica se reserva el derecho a eliminar los comentarios que considere que no se ajusten a estas normas.

Los comentarios aparecerán tras una validación manual previa, lo que puede demorar su aparición.