(KathPress/InfoCatólica) Bandas armadas llevaron a cabo una serie de ataques coordinados contra civiles y diversas instalaciones, incluidas instituciones eclesiales, en el norte-centro de Nigeria. Los hechos se registraron el domingo 1 de febrero en los distritos administrativos de Agwara y Mashegu, dentro del estado de Níger, según informó al día siguiente la diócesis católica de Kontagora mediante una declaración oficial.
En Agwara, de acuerdo con el informe diocesano, los agresores iniciaron su ofensiva en las primeras horas de la mañana. Primero incendiaron una comisaría y la dejaron seriamente dañada. Después irrumpieron en una vivienda particular y secuestraron a cinco miembros de una familia; el padre, sin embargo, logró salvarse gracias a la intervención de la policía. En el mismo marco de violencia, los atacantes también prendieron fuego a una iglesia evangélica. El clima de terror provocó que numerosos habitantes huyeran, por miedo, hacia zonas cercanas de matorral y bosque.
Otro ataque se produjo en la localidad de Tugan Gero, en el distrito de Mashegu, y tuvo como objetivo directo un convento católico y el hospital eclesial situado junto a él. Los asaltantes saquearon la clínica, devastaron las dependencias y causaron daños considerables en equipos e instalaciones médicas. En medio del asalto, las religiosas consiguieron escapar a tiempo y esconderse en los alrededores, evitando así caer en manos de los criminales.
La violencia dejó también una víctima mortal: el pasajero de un vehículo que pasaba por la zona y contra el que los atacantes abrieron fuego. Además, varias de las personas que viajaban en ese vehículo fueron secuestradas. Entre los raptados se encontraba el portero del hospital. En ese mismo entorno se informó igualmente de un ataque contra una iglesia y de nuevos secuestros.
Testigos presenciales aseguraron que los grupos armados actuaron durante varias horas con escasa o nula oposición antes de retirarse. Ante lo sucedido, la diócesis de Kontagora expresó serias preocupaciones por la seguridad, subrayando la vulnerabilidad de las comunidades religiosas, de las instalaciones sanitarias y de las aldeas expuestas a este tipo de incursiones. La diócesis destacó como especialmente alarmante que se haya atacado de manera deliberada un convento católico y un centro médico orientado a la atención sanitaria y a la ayuda humanitaria.
Por su parte, la policía del estado de Níger confirmó el ataque contra la estación del distrito en Agwara e indicó que la instalación fue volada con dinamita. Las autoridades también confirmaron el secuestro de al menos cinco personas en esa zona.
En este contexto, se informó asimismo de la llegada, a comienzos de mes, de un pequeño contingente militar de Estados Unidos a Nigeria, con el objetivo de apoyar a las autoridades locales frente a grupos armados, algunos de los cuales tienen trasfondo yihadista. Según lo indicado, la asistencia prevista se centra principalmente en labores de inteligencia.







