El Papa pide «favorecer caminos de vida constantes, atractivos y personales, que conduzcan al Bautismo y a los Sacramentos»
León con el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida | © VaticanMedia

Reivindica la dimensión sacramental y comunitaria de la fe

El Papa pide «favorecer caminos de vida constantes, atractivos y personales, que conduzcan al Bautismo y a los Sacramentos»

Pide recuperar la formación cristiana como «generación en la fe» y no como mera instrucción a los participantes en la sesión plenaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida

(InfoCatólica) El Papa ha dirigido este viernes un discurso a los participantes en la sesión plenaria del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, celebrada en la Sala Clementina del Vaticano.

En su alocución, el Santo Padre ha planteado reflexión sobre la formación cristiana, advirtiendo del riesgo de reducirla a mera transmisión doctrinal y reclamando una vuelta al modelo de «generación en la fe», en el que el formador actúa como padre espiritual capaz de «dar vida» en Cristo, y no solo como pedagogo transmisor de competencias religiosas.

El Pontífice ha subrayado que los trabajos de la asamblea plenaria se centran en dos realidades fundamentales para toda la Iglesia: la formación cristiana y la organización de los Encuentros Mundiales, eventos que congregan a un gran número de participantes y requieren una compleja labor organizativa en colaboración con las comunidades locales y diversos organismos con amplia experiencia evangelizadora.

La formación como «parto espiritual» y generación de vida en Cristo

León XIV ha tomado como eje de su mensaje las palabras de san Pablo a los Gálatas: «Hijos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo se forme en vosotros» (Gal 4,19). Según el Papa, esta expresión sitúa la formación bajo el signo de la «generación», del «dar vida», en una dinámica que, no exenta de sufrimiento, conduce al discípulo hacia la unión vital con la persona misma del Salvador.

«Es cierto que en la Iglesia, a veces, la figura del formador como pedagogo empeñado en transmitir instrucciones y competencias religiosas ha prevalecido sobre la del padre capaz de generar en la fe», ha reconocido el Santo Padre. Sin embargo, ha advertido que «nuestra misión es mucho más alta», pues no se trata únicamente de transmitir una doctrina, una observancia o una ética, sino de «compartir lo que vivimos con generosidad, amor sincero por las almas, disponibilidad a sufrir por los demás y dedicación sin reservas, como padres que se sacrifican por los hijos».

El Pontífice ha recordado que san Pablo, en su Primera Carta a los Corintios, se presenta como quien «ha engendrado» a los fieles «para Cristo Jesús» por medio del Evangelio (1Cor 4,15), subrayando así que la verdadera paternidad espiritual trasciende la simple labor instructiva.

La dimensión comunitaria: la Iglesia como madre generadora de fe

León XIV ha insistido en que la formación cristiana no puede entenderse como tarea individual, sino que posee una esencial dimensión de comunión. Del mismo modo que la vida humana se transmite gracias al amor de un hombre y una mujer, «la vida cristiana es vehiculada por el amor de una comunidad», ha explicado el Papa.

«No es el sacerdote solo, o un catequista, o un líder carismático quien genera a la fe, sino la Iglesia», ha afirmado, citando la exhortación apostólica Evangelii gaudium del papa Francisco. Según el Santo Padre, la Iglesia unida, viva y hecha de familias, jóvenes, célibes y consagrados, animada por la caridad, es la que desea ser fecunda y transmitir «a todos, y sobre todo a las nuevas generaciones, la alegría y la plenitud de sentido que vive y experimenta».

El Pontífice ha establecido un paralelismo con la vida familiar: lo que hace nacer en los padres el deseo de dar vida a los hijos no es la necesidad de tener algo, sino «el afán de dar, de compartir la sobreabundancia de amor y de alegría que los habita». De igual modo, ha señalado, «aquí también tiene sus raíces toda obra de formación».

Elementos fundamentales del mandato misionero: sacramentos y nueva forma de vida

Recurriendo al mandato misionero que Jesús confía a los apóstoles tras la Resurrección (Mt 28,19-20), León XIV ha desgranado otros elementos fundamentales de la misión formadora. En primer lugar, la necesidad de favorecer «caminos de vida constantes, atractivos y personales» que conduzcan al Bautismo y a los Sacramentos, o a su redescubrimiento, porque «sin ellos no hay vida cristiana», según ha recordado citando la exhortación apostólica Sacramentum caritatis de Benedicto XVI.

En segundo término, el Papa ha destacado la importancia de ayudar a quienes emprenden un camino de fe a «madurar y custodiar una nueva forma de vida» que abarque todos los ámbitos de la existencia, tanto privados como públicos, incluyendo el trabajo, las relaciones y la conducta cotidiana. En este punto, ha citado un discurso de san Juan Pablo II ante el Pontificio Consejo para la Cultura.

Además, León XIV ha considerado «indispensable» cuidar en las comunidades los aspectos formativos orientados al respeto de la vida humana en todas sus etapas, especialmente aquellos que contribuyen a «prevenir cualquier tipo de abuso a menores y personas vulnerables», así como a acompañar y apoyar a las víctimas.

Un arte que requiere paciencia, experiencia y el ejemplo de los santos

El Santo Padre ha advertido que «el arte de formar no es fácil y no se improvisa», sino que requiere paciencia, escucha, acompañamiento y verificación, tanto a nivel personal como comunitario. Según el Pontífice, este arte «no puede prescindir de la experiencia y la compañía de quienes lo han vivido, para aprender y tomar ejemplo».

En este sentido, ha recordado a figuras señeras de la espiritualidad católica como san Ignacio de Loyola, san Felipe Neri, san José de Calasanz, san Gaspar del Búfalo o san Juan Leonardi, que a lo largo de los siglos «han nacido gigantes del espíritu». También ha mencionado a san Agustín, quien, recién elegido obispo, compuso su tratado De catechizandis rudibus, cuyas indicaciones «siguen siendo útiles y valiosas hasta el día de hoy».

Llamamiento a la confianza en la Divina Providencia y la intercesión de María

Concluyó animando a los participantes en la asamblea plenaria y agradeciéndoles «la ayuda que prestáis al Dicasterio en la reflexión sobre estos temas». Consciente de que los retos a los que se enfrentan «a veces pueden parecer superiores a vuestras fuerzas y recursos», el Papa les ha exhortado a no desanimarse y a empezar «por lo pequeño, siguiendo, en la fe, la lógica evangélica del grano de mostaza» (Mt 13,31-32).

El Pontífice ha invitado a confiar en que el Señor hará que no falten «en el tiempo oportuno, las energías, las personas y las gracias necesarias». Finalmente, ha dirigido la mirada hacia la Virgen María, recordando que, al darnos a Cristo, «cooperó con su caridad a que naciesen en la Iglesia los fieles que son los miembros de aquella cabeza», según palabras de san Agustín. «Imitad su fe y encomendaos siempre a su intercesión», ha concluido el Santo Padre, prometiendo acordarse de los asistentes en la oración y bendiciéndolos de corazón.

3 comentarios

Maximiliano
Estimo que el sacerdote han sido formados para el servicio de DIOS y cooperar en la salvación de las almas. Deben confirmarnos en la FE. Se creen que han hecho una " carrera " para ser sacerdotes, cuando es una " vocación " y deben cultivar su FE para trasladarla, en ello debe centrarse su formación. Cada vez son menos, pero llegaran a ser muchos si siguen a CRISTO y "gritan" su existencia y " las condiciones para la salvación ". Se empecinan - algunos - en ver el pecado como algo casual ( buenismo ), siendo el pecado mortal - una gravísima ofensa al amor de DIOS - y muriendo sin confesarse se obtiene la condenación . El demonio es poco tratado en sus estudios en los seminarios. Diría que le tienen miedo. EL maligno, satanás y la tropa de sus demonios, son unas bestias que odian a DIOS, a la VIRGEN MARÏA y al Rosario. CRISTO murió y sufrió también la soledad en la CRUZ para cumplir con la redención para redimir nuestros pecados, por ello la confesión es un sacramento donde el Sacerdote administra la Sangre de CRISTO para el perdón de los pecados ( el mejor exorcismo ), y es ciertamente un escudo contra el maligno y sus tentaciones. Por ello existe la Iglesia para luchar contra el mal y el maligno. Un sacerdote ofrece su castidad a CRISTO, y dedica enteramente su vida a llevar la Palabra de Salvación a su feligreses. Un sacerdote que no ora por su Parroquia pierde eficacia, es como una tierra a la que le falta abono y no pueden dar bueno
6/02/26 11:49 PM
Jordi
Me alegro y es fabuloso, maravillos, pero sigue viviendo dentro de un paraíso de relatos e imágenes, y al lado del gran volcán de las incongruencias: no se puede defender la doctrina tradicional y por el contrario, desmentirla a través de la pastoral de la moral francisquista (Amoris laetitia y Fiducia supplicans), mientras la moral sinodal alemana están con la moral luterana progresista, y los chinos con la moral política comunista (es moral lo que convenga al partido, que decide si es moral tener uno, dos o tres hijos).

En liturgia, admite, tolera y disimula ante el grave desorden del Novus Ordo progresista, y a la vez, veta el Vetus Ordo con Traditionis custodes.

En eclesiología se ha vuelto peor: hay una Iglesia tradicional que se va, la iglesia francisquista está empeñada en una sinodalidad, la iglesia alemana pasa de todo y tiene su propio diseño, y la china que tiene dominados a todos los obispos y con ello, a toda la iglesia a través de la Iglesia Patriótica.

A ello está la decadencia del 95% de las órdenes y diócesis (no hay nuevos relevos, los miembros existentes bajan), y el Vaticano está en grave crisis económica.

Cuando hay falta de congruencia de lógica aristotélica (no se puede ser tradicionalista, francisquista, alemán y chino a la vez, al mismo tiempo y en el mismo sentido, en todo: Fé y moral, liturgia y eclesiología), la disolución del organismo que sufre de este principio primero es sólo cuestión de tiempo, un tiempo breve o
7/02/26 1:17 AM
maru
Estamos con la política de "una de cal y otra de arena". Hay quienes tienen formación cristiana , pero no la usan o no la llevan a la práctica.
7/02/26 1:35 PM

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