(InfoCatólica) Benedicto XIV propuso el concepto de «minorías creativas» como determinantes para el futuro. Indudablemente, la Sociedad de San Justino Mártir es una buena manifestación. Desgraciadamente
La Sociedad de San Justino Mártir, fundada en 2005, reúne a católicos ingleses que realizan actos de reparación espiritual en los antiguos templos católicos del Reino Unido confiscados o destruidos durante la Reforma protestante del siglo XVI. Sus miembros acuden a catedrales, iglesias parroquiales y ruinas de monasterios para rezar por las almas de quienes allí dieron culto y por la unidad de la Iglesia.
Graeme Jolly, maestro de la Sociedad, y Antony Pinchin, chambelán, explicaron en una entrevista a Edward Pentin los objetivos de esta confraternidad, que ha crecido durante dos décadas hasta contar con miembros en varios países, especialmente en aquellos donde la historia católica guarda similitudes con la británica.
Origen y propósito espiritual
La iniciativa surgió de un grupo reducido de amigos católicos, sacerdotes y laicos, muchos de ellos antiguos anglicanos convertidos a la fe católica. Se plantearon qué actitud adoptar cuando visitaran edificios de su antigua comunión, especialmente aquellos construidos originalmente como lugares de culto católico donde se había celebrado la misa.
La respuesta fue convertir cada visita en una oportunidad para la oración. Los miembros recitan en latín un padrenuestro, un avemaría y un gloria al Padre con tres intenciones: reparar las profanaciones cometidas durante la disolución de los monasterios y la Reforma, rezar por quienes adoraron allí a lo largo de generaciones y pedir por la unidad de los cristianos.
La dimensión mística de los espacios sagrados
Los fundadores sostienen que los lugares consagrados al culto litúrgico se convierten en un punto de encuentro místico entre la Iglesia militante en la tierra, la Iglesia purgante en el Purgatorio y la Iglesia triunfante en el Cielo, «especialmente durante la celebración de la misa». Incluso cuando un edificio ha perdido su función religiosa, según explican, permanecen «ecos del Cuerpo Místico de Cristo» vinculados a ese lugar.
«Nuestras visitas, pequeñas peregrinaciones, pueden conectar con esa realidad mística y traer quizá el poder intercesor de toda la Iglesia a ese lugar y situación particular», afirman Jolly y Pinchin. No obstante, aclaran que su apostolado no pretende resolver la fractura de la cristiandad, sino simplemente rezar: «Toda oración conduce a pronunciar la frase del Señor: hágase tu voluntad».
Criterios para la selección de lugares
La Sociedad anima a sus miembros a rezar en cualquier antigua iglesia católica que encuentren, ya sean grandes catedrales, iglesias de aldea, ruinas monásticas o edificios reconvertidos a usos seculares. La proporción varía según el país, pero el principio es común: respetar con oración cualquier antiguo templo católico, sin importar su destino actual.
En aquellos lugares donde ahora celebran el culto otras comunidades eclesiales cristianas, los miembros realizan sus oraciones de forma privada. Los fundadores, conocedores por experiencia propia del camino hacia la plena comunión con Roma, confían en que Dios utilice estas visitas como considere oportuno. Citan el epitafio de San John Henry Newman: «De las sombras y las imágenes a la verdad».
Frutos espirituales y perspectivas
Tras veinte años de actividad, algunos miembros han manifestado que el uso de las oraciones de la Sociedad les ha ayudado a integrar espiritualmente sus trayectorias pasadas con su actual pertenencia a la Iglesia católica. Sobre otros frutos, los responsables prefieren dejarlo en manos de Dios.
Preguntados sobre si contemplan su labor como central para una posible reconversión de Inglaterra, algo que un número creciente de personas considera en marcha, Jolly y Pinchin rehúyen las grandes aspiraciones: «No creemos tener una visión tan grandiosa de lo que hacemos. Muy sencillamente, queremos promover la visita a antiguas iglesias católicas como una oportunidad para la oración y la reparación. Si Dios usa nuestros sencillos esfuerzos, nos alegramos».
Desafíos contemporáneos
Buena parte de estas iglesias prereformistas han acogido eventos seculares controvertidos, como las denominadas «discotecas silenciosas». La Catedral de Canterbury albergará la segunda de estas celebraciones a principios de febrero. Además, desde abril, estos edificios históricos deberán pagar impuestos por las reparaciones de sus estructuras sagradas.
Ante estos fenómenos, la Sociedad responde exclusivamente desde el ámbito espiritual. «La oración cambia las cosas», sostienen. Reconocen, no obstante, que algunos miembros a título individual pueden estar activamente implicados en combatir el creciente secularismo y la falta de respeto hacia los espacios sagrados, incluso por parte de quienes tienen la responsabilidad de cuidarlos.
Crecimiento y futuro
La Sociedad carece de ambiciones particulares más allá de ofrecer una asociación espiritual a quienes valoren su tarea. Se encuadran en la tradición de las numerosas cofradías de la Iglesia, en particular aquellas dedicadas a rezar por las ánimas del Purgatorio. Su membresía, extendida por varios países, ha crecido principalmente por el boca a boca entre personas cuyo sentido de la historia católica sintoniza con el propósito de la confraternidad.
La Sociedad recibe nuevos miembros, que pueden solicitar su inscripción a través de su página web.






