(LSN/InfoCatólica) El presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), cardenal Matteo Maria Zuppi, ha expresado una firme oposición a cualquier marco legal que legitime el suicidio asistido, en vísperas de que el Parlamento italiano reanude el próximo 17 de febrero el debate sobre un proyecto de ley relativo a la eutanasia.
Sus declaraciones, formuladas el pasado 26 de enero durante el discurso inaugural de la reunión del Consejo Permanente de la CEI en Roma, representan un cambio notable respecto a posiciones anteriores asociadas al diario oficial del episcopado.
Advertencia sobre la desprotección de los más vulnerables
«Las normativas que legitiman el suicidio asistido y la eutanasia corren el riesgo de debilitar el compromiso público hacia los más frágiles y vulnerables», afirmó Zuppi ante el Consejo Permanente. El purpurado subrayó que «la respuesta al sufrimiento no es ofrecer la muerte, sino garantir formas de apoyo social, de asistencia sanitaria y sociosanitaria domiciliaria continuada».
En su intervención, el cardenal reiteró que la dignidad humana «no se mide por su eficiencia ni por su utilidad» y que la vida «tiene un valor, siempre, a pesar de la enfermedad, la fragilidad, el límite». Según el presidente de la CEI, el reconocimiento legal del suicidio asistido podría llevar a las personas vulnerables a sentirse una carga para sus familias y la sociedad, llevándoles a considerar poner fin a sus vidas prematuramente.
Llamamiento al fortalecimiento de políticas protectoras
Zuppi reclamó en su lugar el fortalecimiento de políticas nacionales que protejan la vida, garanticen el acompañamiento y el cuidado durante la enfermedad, y proporcionen apoyo concreto a las familias que enfrentan situaciones de sufrimiento. El cardenal subrayó que elegir una muerte anticipada no es meramente un acto individual, porque afecta «al tejido de relaciones que constituye la comunidad, minando la cohesión y la solidaridad sobre las que se funda la convivencia civil».
«Es precisamente cuando la persona se vuelve débil cuando necesita una red que la apoye, que la ayude a vivir de la mejor manera posible la fase final de la existencia», señaló el purpurado, quien añadió que la presencia o ausencia de esta atención puede convertirse en «la línea divisoria entre la elección de vida y la petición de muerte».
Cambio de rumbo respecto al diario episcopal
Las recientes declaraciones de Zuppi representan un giro abrupto respecto a la posición adoptada previamente por Avvenire, el periódico oficial de la Conferencia Episcopal Italiana. Durante el pasado verano, Avvenire publicó un artículo expresando su apoyo al proyecto de ley sobre suicidio asistido. El autor lo describió como una política del mal menor y llegó incluso a citar la encíclica Humanae Vitae del papa Juan Pablo II para justificar su posición.
Según el periodista italiano Tommaso Scandroglio, este contraste plantea interrogantes sobre por qué Zuppi ha condenado ahora explícitamente cualquier norma que legitime el suicidio asistido, después de que posiciones anteriores asociadas tanto al presidente de la CEI como a su periódico oficial parecieran diferentes. Scandroglio ofrece varias explicaciones posibles, desde una compatibilidad formal entre las posiciones (condenando la legitimación pero no la despenalización) hasta una estrategia deliberada de mantener posturas contradictorias, pasando por una posible influencia de las recientes declaraciones del papa León XIV.
Influencia de las intervenciones pontificias
Scandroglio apunta a las recientes declaraciones del papa León XIV como posible razón adicional del cambio de tono de Zuppi. Recuerda los comentarios del pontífice del 23 de diciembre de 2025 respecto a la legalización del suicidio asistido en Illinois, en los que el Papa expresó su «decepción» y reafirmó la necesidad de respetar la santidad de la vida desde el principio hasta el final.
Además, el 9 de enero, al dirigirse a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede, el papa León instó a los Estados a responder a las situaciones de vulnerabilidad mediante «cuidados paliativos, y promoviendo políticas de auténtica solidaridad, en lugar de alentar formas engañosas de compasión como la eutanasia». A la luz de estas intervenciones papales, resulta plausible que el cardenal Zuppi decidiera, o se viera obligado, a ajustar su postura pública en consecuencia.
Los cuidados paliativos como alternativa
Una parte significativa de las observaciones de Zuppi se centró en los cuidados paliativos, que describió como «un verdadero antídoto» frente a los planteamientos que presentan el suicidio asistido como opción viable. El cardenal insistió en que las comunidades cristianas están llamadas a hacerse próximas a quienes se acercan a la última fase de la vida «con responsabilidad, caridad y estilo evangélico».
Zuppi defendió que estos cuidados, que deben garantizarse a todos sin distinciones sociales ni geográficas, representan la verdadera respuesta a las lógicas que contemplan el suicidio asistido o la eutanasia. El purpurado lamentó que, pese a estar establecidos legalmente, los cuidados paliativos todavía no se aplican como estaba previsto en todo el territorio nacional.






