(InfoCatólica) La Conferencia Episcopal de Colombia (CEC) emitió este martes un contundente pronunciamiento en el que reafirmó su fe en Jesucristo como Hijo único de Dios y exigió respeto por las creencias religiosas de millones de colombianos, en respuesta a unas declaraciones blasfemas del presidente Gustavo Petro que no desentonan con la imagen que transmite la caposa progresía hispanoamericana.
Los obispos recordaron que la laicidad del Estado no implica deslegitimar las convicciones religiosas y que ningún funcionario público está llamado a emitir conceptos de orden teológico sobre la fe de los ciudadanos.
Las declaraciones presidenciales que originaron la polémica
Las afirmaciones que provocaron la reacción de la Iglesia se produjeron durante la reapertura del Hospital San Juan de Dios en Bogotá, el pasado 27 de enero. En su intervención, el presidente afirmó que «Jesús hizo el amor, sí, a lo mejor con María Magdalena, porque un hombre así sin amor no podía existir. Y la mujer lo apoyó hasta el último momento; y él no murió como Bolívar, murió rodeado de las mujeres que lo amaban. Y eran muchas».
Estas afirmaciones, que retratan intelectual y moralmente al personaje, generaron preocupación en la Iglesia por la posible desinformación sobre la figura central de la fe cristiana. Para los obispos, tales declaraciones suponen una interpretación superficial y descontextualizada de la persona de Jesucristo que requería una respuesta institucional clara.
La respuesta episcopal: Jesucristo no es un mero personaje histórico
En el comunicado oficial COM-CEC-040/26, firmado por la Comunidad de Presidencia de la CEC, los prelados fueron categóricos al afirmar que «para quienes seguimos las enseñanzas del Hijo de Dios, con fundamento en las Sagradas Escrituras y en la Tradición de la Iglesia, su nombre es Santo y su persona reviste no solo la importancia del personaje histórico, sino que reclama el respeto y la adoración con la que se trata al Dios Verdadero».
Los obispos subrayaron que Jesucristo es «el Hijo único de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre, centro de nuestra fe y esperanza», y que no puede ser entendido únicamente como un personaje histórico o un referente moral, sino como el Salvador en quien la Iglesia cree y a quien confiesa. La fe cristiana, recordaron, «se fundamenta en la revelación de Dios en la persona de Jesucristo, tal como lo testimonian las Sagradas Escrituras y la Tradición viva de la Iglesia».
El marco constitucional de la libertad religiosa
La Conferencia Episcopal enfatizó que Colombia, como Estado social de derecho y laico, tiene el deber de garantizar el respeto por las convicciones religiosas de los ciudadanos. Los obispos citaron la Constitución Política de 1991, la Sentencia C-817 de 2011 de la Corte Constitucional y el artículo 4 de la Ley 133 de 1994 (Ley Estatutaria de Libertad Religiosa y de Cultos), destacando que estas normas obligan al respeto, la no interferencia y la protección de las personas en sus creencias.
«La laicidad del Estado no implica desconocer o deslegitimar las creencias religiosas, sino asegurar la libertad de todos para profesarlas y vivirlas sin discriminación», precisaron los prelados. En ese contexto, el comunicado fue enfático: «Ningún funcionario ni otra persona está llamado a emitir conceptos de orden teológico sobre las convicciones religiosas o doctrinales de los ciudadanos y, al contrario, el Poder Público tiene la obligación de proteger a las personas en sus creencias y mantener relaciones armónicas y de común entendimiento con las confesiones religiosas».
Los obispos recordaron así la separación entre las competencias del Estado y el ámbito propio de la fe, afirmando que «ninguna autoridad civil está llamada a emitir juicios de carácter teológico sobre las creencias de los ciudadanos». Este principio, explicaron, es fundamental para mantener relaciones de respeto y armonía entre el Estado y las distintas confesiones religiosas presentes en el país.
Llamamiento a profundizar en las fuentes doctrinales
La Conferencia Episcopal exhortó a los católicos a leer asiduamente los evangelios y repasar las enseñanzas del Catecismo de la Iglesia Católica, con el fin de comprender la figura de Jesucristo como Señor y Mesías. Asimismo, los obispos invitaron a quienes tengan dudas sobre la persona de Jesús a «informarse en las fuentes objetivas de los evangelios y a evitar cualquier ligereza al respecto».
Los prelados animaron a los fieles y a la ciudadanía en general a acudir a fuentes serias y autorizadas, evitando interpretaciones superficiales o descontextualizadas que puedan deformar la comprensión de la fe cristiana. Este llamamiento busca contrarrestar la desinformación y reforzar el conocimiento sólido de las bases doctrinales del cristianismo.
Respeto mutuo entre instituciones y ciudadanía
El comunicado concluye con un mensaje de respeto y responsabilidad social en el que los obispos reiteran su compromiso con las instituciones del Estado y con la construcción de la paz. «Siempre respetuosos de las instituciones y de las leyes colombianas, hemos enseñado a respetar a las autoridades constituidas legítimamente y a buscar la paz, y, por eso y por las normas de la sana convivencia, pedimos que se respete también nuestra fe, nuestro derecho a profesarla y a difundirla por el testimonio y por la enseñanza», señalaron.
De este modo, los obispos hacen un llamado al país a respetar las convicciones religiosas de millones de ciudadanos, resaltando que el pluralismo religioso y el respeto a la fe son expresiones de la dignidad humana y pilares fundamentales de la convivencia social en una democracia. La petición de reciprocidad subraya que el respeto mutuo entre las autoridades civiles y las confesiones religiosas es esencial para mantener la armonía institucional y social en Colombia.






