InfoCatólica / De profesión, cura / Categoría: Señora Rafaela

7.03.19

La ecocuaresma de Rafaela

Hay cosas que se las paso directamente a Rafaela. Mayormente porque ha dado muestras más que sobradas de sentido común y porque uno, en ciertas cosas, va con demasiados prejuicios. Parece mentira que siendo uno de pueblo, y párroco de pueblo, esté tan poco sensibilizado con la cosa de la ecología. O quizá precisamente por eso. Vaya usted a saber.

El caso es que desde Barcelona y Madrid se nos propone una conversión cuaresmal en clave ecológica. Eso de añadir palabras a los conceptos fundamentales siempre me ha parecido una forma sibilina, o no tanto, de aguar lo fundamental. Juventud, democracia, conversión, solidaridad, libertad son cosas que más o menos uno sabe de qué van. El problema es que, en cuanto colocas adjetivos, la fastidias. Por ejemplo: juventud de espíritu, democracia orgánica, conversión ecológica, solidaridad obrera, libertad vigilada. No es lo mismo.

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10.02.19

La infalibilidad del señor Mariano y la cortedad de Rafaela

El señor Mariano, aunque jamás lo reconocerá, hace tiempo que dejó de ser católico. Es verdad que de niño aprendió el catecismo y hasta se planteó una posible vocación sacerdotal. Fue un hombre piadoso, de misa dominical, confesión alguna vez y sus rezos de siempre. Es decir, que era un hombre católico. Pecador, sí, pero católico.

Mariano es del grupo de Rafaela. Del pueblo, de formación pareja y costumbres similares. Rafaela permaneció en el pueblo aferrada a lo que le enseñó la señorita Juliana, maestra y catequista. Entre otras cosas, y bien lo tiene ella aprendido, amar, escuchar, obedecer y fiarse de la santa madre Iglesia. Por eso Rafaela nunca ha tenido especiales problemas de fe y ha sido capaz de sobrevivir a los don Jesús de turno. Tuvo su Astete y su Ripalda y ahora dice que le basta con el compendio del catecismo para no equivocarse.

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14.12.18

Rafaela: ya quisiera yo ser tratada como un gato en La Rioja

La viñeta responde a una ley sobre bienestar animalrecientemente aprobada en La Rioja.

Entre otros derechos,

El propietario o poseedor de un animal, y en general todas aquellas personas que mantengan o disfruten de su compañía, deben:
a) Tratar a los animales conforme a su condición de seres sintientes, mantenerlos en buenas condiciones higiénico-sanitarias, bajo la supervisión, control y cuidados suficientes, suministrarles una alimentación y bebida equilibrada y saludable para su normal desarrollo, proporcionarles instalaciones limpias, desinfectadas y desinsectadas.

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27.10.17

Primer contacto con mis nuevas parroquias. Rafaela da señales de vida

Sí. Porque ayer, al llegar a la reunión del nuevo arciprestazgo, Paco, el arcipreste, me entregó un misterioso paquete. Dentro de él, una caja de buñuelos rellenos y una carta con el texto que pueden ver en la foto. No me digan que no es un detallazo.

Por la tarde me acerqué a conocer mis nuevas parroquias. Braojos para empezar. Mi agradecimiento más sincero para Ricardo, el alcalde, y Cándido, el fidelísimo sacristán, por sus atenciones, el cariño, la entrega. Da gusto. Una bendición de Dios. No se me pierdan la iglesia parroquial de Braojos, que es una auténtica maravilla, y que me mostraron detenidamente. Bendito sea Dios, pero qué joya de iglesia parroquial ha querido poner Dios en ms manos. Saludé ya a algunas personas y me fui encantado del pueblo.

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24.10.17

URGENTE. Cambio de parroquia. Me vuelvo con la señora Rafaela

Sí, porque mi arzobispo, D. Carlos Osoro, acaba de nombrarme párroco de Braojos, Gascones y La Serna del Monte, en la sierra norte de Madrid. Antes de nada, decir que ha sido un servidor el que se ha ofrecido para ello, y que estoy muy agradecido a D. Carlos, así se lo he manifestado personalmente, por la confianza y la oportunidad de volver a la pastoral rural.

Doce años en la parroquia con la sensación del deber cumplido, de que has llegado a donde podías llegar, que estás entrando en la rutina, y que es bueno el cambio para parroquia y párroco. Hace meses ya se lo hice saber al vicario episcopal de mi zona. Le dije: sin prisa, pero creo que sería bueno ir pensando en el relevo para esta parroquia, por mí, por la parroquia. Ahí quedó la cosa.  

El pasado día cinco, víspera de la fiesta de la Beata Mogas, se acercó el señor vicario a la parroquia para felicitarnos el día -el mismo día le era imposible-  y cenar y charlar con los sacerdotes. En el trascurso de la cena volví a sacar el tema del posible cambio y le hice saber que mi ilusión era volver un día a la pastoral rural, a algún pueblo pequeño, a rezar y reír con las Rafaelas y las Joaquinas.

Dios marca sus tiempos. El día seis, día de la fiesta de la beata María Ana Mogas, titular de la parroquia, falleció en accidente de tráfico el párroco de estos tres pueblitos. Qué cosas hace Dios. Hablando de mi deseo latente de volver a las rosquillas de Rafaela y las discusiones con Joaquina, y justo, al día siguiente, esto. Lo vi como una llamada clara. Así que me dirigí al señor arzobispo para ofrecerme a sustituir a este buen sacerdote si él lo veía conveniente. Sé que lo ha pensado, que se ha estudiado ampliamente la propuesta en el consejo episcopal, y finamente ha considerado oportuno hacer este nombramiento, que me ha llenado de gozo.

Sueño con esas tres iglesias parroquiales, alguna, la de Braojos por cierto, de extraordinario valor arquitectónico y artístico. Sueño con callejear por esos tres pueblos, no llegan a los quinientos habitantes entre los tres, para sacar adelante la pastoral del tú a tú, del encuentro, de la sencillez, de la fe vivida y compartida en la pobreza de una comunidad muy reducida pero no menos hambrienta y necesitada de la Palabra de Dios.

Sueño con el encuentro con los sacerdotes de la zona, rurales como yo, en pequeños pueblos de un Madrid que nos pensamos acaba en las torres de la Castellana, y que nos necesitamos para la fraternidad y para ayudarnos en la tarea del evangelio.

Sueño en esas misas con los cuatro de siempre, justo esos que mantienen viva la llama de la oración y la liturgia en sus pequeños municipios, con los poquitos niños, deseosos de conocer a Jesús, con invitarme a café o que se tercie en cada casa, acompañar a las familias y acudir especialmente a visitar a los enfermos y ancianos.

Doy gracias a Dios por esa gente, por su religiosidad henchida de tradición y recuerdos, y viva en sus tradiciones y grandes devociones.

No deseo otra cosa que ayudar, ayudarnos a ser santos. Santos corrientes, de pueblo, santos de Braojos, Gascones y La Serna. Santos con ermita y procesión, santos de pastorela -a ver si descubren qué es- y fiesta patronal, santos de pensión de jubilado, solecito de invierno y fresca sombra en verano. Santos de mesa camilla y partida de cartas al atardecer. Santos que trabajan para sacar adelante su casa. Santos pequeños, también, de cartera y autobús al centro escolar. Y yo con ellos. Qué grande ha sido Dios conmigo.

¿Y no te da pena dejar esta parroquia que tú incluso has edificado? Mucha. Es decir adiós a muchas cosas: a la adoración perpetua, al economato, a las misas, a la gente… Pero me voy esperanzado, feliz y animoso. Y más sabiendo que me esperan Rafela y Joaquina, con su mesa camilla, el café y las rosquillas, que me reciben diciéndome: anda, rico, que ya era hora de que volvieras…