28.12.11

Aborto, ¿el principio del fin?

Hace un par de años, por estas fechas, publiqué en este blog un breve artículo titulado “Aplaudiendo la muerte". Comentaba con tristeza el lamentable aplauso con que una mayoría parlamentaria celebraba la deplorable ley que erigía el aborto en “derecho". Hoy la casi totalidad de los que aplaudían han sido apartados del poder. Sic transit gloria mundi. En mi escrito decía: “Las leyes se hacen y se deshacen. La actual ley del aborto no deja de ser consecuencia de una mentalidad que lentamente ha abierto brecha en la conciencia de gran parte de nuestra sociedad, aunque los últimos sondeos indican que la mentalidad a favor de la maternidad y la vida va avanzando a pasos decididos. Se trata precisamente de esto, de seguir informando, de seguir luchando, ahora más que nunca, a favor de la vida para que llegue el momento en que una nueva mentalidad social dominante llegue a la decisión de abrogar la legislación pro-abortista como la cosa más natural. Y con el convencimiento que la verdad, a la corta o a la larga, acaba imponiéndose".

Creo que han llegado tiempos más propicios. Hoy en España hay una mayoría parlamentaría suficientemente importante y mayoritaria para desandar el camino. Y hay que hacerlo con urgencia, determinación y sin contemplaciones. Abolir estas leyes injustas que bendicen la muerte de los inocentes será uno de los servicios más destacables de esta legislatura. Es el momento. Está en juego el don más preciado: la vida de las personas. Y si no se hiciera sería porque no habría voluntad de hacerlo.

El poder está al servicio de la verdad y del bien que la ley natural y la Revelación expresan como la voluntad de Dios. Creo que es inimaginable para cualquier político sensato de nuestro país desconocer la situación. El capítal más importante de una nación son las personas que la integran y constituyen. La situación de la natalidad en España y en nuestro continente denota una decadencia imparable. Benedicto XVI hablaba de “invierno demográfico". Hoy en España ya pagamos y caras las consecuencias de este invierno. Si no fuera por la inmigración sería catastrófico. Me remito a los análisis muy certeros y realistas de estudiosos como Miró i Ardévol sobre el tema. ¿Podríamos imaginar como sería nuestro país si se hubiera dejado nacer a esta inmensa multitud exterminada en el seno materno? Suena fuerte, pero es así.

En el debate previo a las elecciones en que se confrontaron Mariano Rajoy y Rubalcaba me hubiera gustado más contundencia por parte del actual Presidente ante la invectiva que le lanzó su adversario al decirle si pensaba retirar del Tribunal Constitucional el recurso prsentado a la actual ley de aborto todavía vigente. Rubalcaba presentaba esta ley como “progreso". Si progreso significa “avance", efectivamente la ley supone un decidido progreso hacia el precipicio. Con mucha facilidad se podía demostrar que lo que ha traído esta ley a es todo menos progreso auténtico: estancamiento, decadencia, colapso demográfico y muerte en abundancia.

Confío que nos alegraremos pronto viendo como los actuales gobernantes van desandando este camino. Retirar la ley del aborto es una prioridad no solo moral sino económica. Y una condición de posibilidad para que España se abra de nuevo a los rayos saludables de las bendiciones de Dios. Dios no puede bendecir nunca esta horrible masacre que hemos vivido. Al optar por la cultura de la muerte una sociedad cava su propia tumba. Y de la misma manera que cuando uno evita que le lleguen los rayos saludables del sol encerrándose en una profunda cueva, del mismo modo no dejamos que nos alcancen las bendiciones de Dios cuando rechazamos sus leyes santas y justas al servicio de la persona y la vida.

Junto a la abolición de estas leyes de muerte confíamos ver una decidida apuesta por fomentar y ayudar eficazmente las famílias para la regeneración de la sociedad.

Por nuestra pare debemos seguir en la lucha trabajando por iluminar las mentes y las conciencias y rezando con perseverancia para que Dios toque los corazones de los hombres, especialmente de aquellos que tienen responsabilidades de gobierno en los pueblos.

Escribo esta breve reflexión en el día en que la Iglesia celebra los Santos Inocentes, aquellos niños mártires víctimas de la maldad y locura de Herodes y que hoy vemos reflejados en las inocentes víctimas del aborto.

19.11.11

Mons. Gerhard Ludwig Müller y los Pastores que defienden la fe

Gerhard Ludwig Müller
Obispo de Ratisbona y posible candidato a Prefecto de la Fe

En una entrevista reciente el Cardenal Marc Ouellet declaraba que los Obispos, que obviamente deben estar en sintonía permanente con el Papa, han de ser capaces de exponer y, si es el caso, de defender la fe públicamente. Y si esto es verdad para todos los Obispos, lo es particularmente para el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, asociado de manera especial al Santo Padre en la misión de confirmar a todos sus hermanos, pastores y fieles, en la fe.

Por esto creo que sería muy bien visto por parte de muchos que Mons. Müller, como se rumorea, sucediera al Cardenal Nevada al frente de uno de los más importantes dicasterios de la Curia Romana.

Conocí a Mons. Müller hace unos años en un breve encuentro en la Iglesia Nacional Española de Roma. Entonces destacaba como brillante teólogo. Advertí rápidamente que tenía una cabeza muy bien mueblada. Buena prueba de ello es su espléndida obra de síntesis de teología dogmática. Cabeza clara, mente católica y fortaleza. Excelente.

Hace poco tiempo, Mons. Müller, en Alemania, ha puesto los puntos sobre las íes en un tema de gran importancia como es el ecumenismo.

El Obispo de Ratisbona, Mons. Gerhard Ludwig Müller, acusó a los representantes de la iglesia protestante alemana de “dividir” a la Iglesia Católica. En una entrevista a PNP, el Obispo responsable del movimiento ecuménico en la Conferencia Episcopal Alemana atacó las “declaraciones controvertidas” durante la visita del Papa a Alemania y cuestionó el ecumenismo católico-protestante.

Müller fue particularmente crítico con el obispo protestante de Berlín, Markus Dröge, quien escribió que Benedicto XVI “no tiene ni idea del ecumenismo”. Tales declaraciones sólo deben “ser descartadas como totalmente sin fundamento”, dijo el obispo de Ratisbona, afirmando: “Si se continúa en esta línea, sería la muerte del ecumenismo”.

Müller explicó que antes de la visita del Papa se realizó “un juego traicionero con grandes expectativas”: “No sólo de que el Papa debiera dar un dramático paso ecuménico sino de que debiera diluir en agua la doctrina católica”. Después de la visita del Papa hubo ya intentos “dispersos” por parte protestante de insertar una “bacteria” (literalmente, un hongo que al fin quiebra el tronco de un árbol) en la Iglesia Católica “con la cual poner al Papa y los obispos contra la supuesta mayoría de la población católica”. Para Müller, “ellos quieren llevar a una parte de los fieles católicos para su lado o, alternativamente, protestantizar a la Iglesia Católica”. Y en esto, creo, que dio en el clavo.

Pablo VI alertó hace años de este intento de protestantización de la Iglesia católica y reconoció que, desgraciadamente, había hecho grandes avances en el interior de la misma. Llego a decir que aunque este pensamiento llegara a ser mayoritario nunca representaría la verdadera identidad y fe de la Iglesia.
Estos intentos de perversión de la fe son más actuales de lo que podríamos imaginar y, sin duda, uno de los mejores antídotos contra los mismos son los Obispos, pastores valientes, que dan la cara y no eluden la confrontación, cuando sea necesaria, para defender la fe.

La pureza y la integridad de la fe constituyen el bien más preciado de la Iglesia, como decía Juan Pablo II en la Constitución Apostólica Donum Fidei con que promulgaba el Catecismo de la Iglesia Católica.

Bien, pues, por estos Pastores que salen en defensa de la fe y dan la cara por la Iglesia, como lo ha hecho Müller en Alemania y como lo han hecho los Cardenales Rouco y Sistach en Madrid y Barcelona impidiendo que los heterodoxos propaguen sus errores desde el corazón mismo de la Iglesia. Es hora de acabar ya con la promoción de personas de dudosa ortodoxia desde parroquias y centros de la Iglesia.

Tengo la confianza que el inminente año de la fe con sus diversas iniciativas nos animará a todos en esta urgente e importante tarea de ocuparnos y preocuparnos para que la fe, en toda su pureza y esplendor, sea conocida y vivida.

8.10.11

Beata Ana María Janer: La caridad hecha sonrisa

Como presbítero de la Diócesis de Urgell creo que es obligado escribir hoy en mi blog una breve crónica sobre el gran acontecimiento que hemos vivido en la capital de nuestra diócesis. Su Eminencia el Cardenal Angelo Amato, en nombre y representación del Santo Padre, ha presidido la solemne Santa Misa y Beatificación de esta nueva Beata.

El día 11 de enero de 1885, en Talarn, histórica Villa situada junto a la Ciudad de Tremp, Ana María Janer Anglarill, poco antes de entregar su alma a Dios, expresó su último deseo de morir sobre el desnudo suelo como penitente por amor a Cristo. Culminaba así una trayectoria vital de probada santidad: de correspondencia fiel al Amor de Dios.

Ana María, la nueva beata, había nacido el 18 de diciembre de 1800 en Cervera. Entró como Hermana de la Caridad en el hospital de Cervera donde se entregó al cuidado de los enfermos y a la educación de las niñas, en momentos especialmente difíciles marcados por las llamadas guerras carlistas y civiles que ensangrentaron la historia de España en el siglo XIX. En 1836 el gobierno liberal decretó la supresión de las órdenes religiosas, la confiscación de los bienes eclesiásticos y la expulsión de las comunidades religiosas de las obras sociales y educativas que hasta entonces sostenían. Nuestra historia es rica en tropelías de éste género.

Acabada la guerra Ana María conoció el exilio en Francia hasta 1844. En 1849 Ana María se ofrece como voluntaria para trabajar como Hermana en la institución de caridad en la casa de Misericordia de Cervera. Durante diez años atendió amorosamente a los huérfanos de aquella casa, a los niños de familias muy pobres, a los jóvenes discapacitados sin esperanza y a los ancianos. En su entrega hacía realidad esta presencia constante de la Iglesia de Jesucristo en la vida de los más pobres.

El gran obispo de Urgell que fue Josep Caixal llamó a Ana María en 1958 para hacerse cargo de la dirección del hospital de la Seu d’Urgell. Allí fundará un año más tarde su propio Instituto y en 1860 recibe la aprobación diocesana del nuevo Instituto dedicado a la asistencia de pobres y enfermos y a la enseñanza de la infancia y de la juventud marginada. Ana María, en una actividad incansable, fundó colegios, hospitales y casa de caridad en las diócesis de Urgell, Solsona y Barcelona.

El período revolucionario comprendido entre 1868 y 1975 representó un duro golpe para las obras de Ana María. Entre 1874 y 1880 afrontó también Ana María otro tipo de luchas y pruebas en las que manifestó su gran sentido de Iglesia, su silencio y obediencia. En 1879, Mons. Casañas, nuevo Obispo de Urgell y posteriormente creado Cardenal, reorganizó la vida del Instituto de Ana María y ésta, a sus ochenta años, en merecido reconocimiento, es nombrada primera superiora general. Pasa sus últimos años en la casa de Talarn siendo ejemplo de luminosa caridad.

El Cardenal Amato, en su hermosa homilía, ha presentado a la nueva Beata como “brújula poderosa que nos orienta hacía Dios” y ha alentado a sus hijas, las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell, a seguir su estela luminosa y a saber dar respuesta a las nuevas pobrezas inspirándose en la vida ejemplar de su Fundadora.

La Eucaristía, el amor y la contemplación del Misterio del Corazón Traspasado de Cristo en la Cruz y el amor filial a la Virgen María alimentaban a la Sierva de Dios, hoy nueva Beata de la Iglesia, y sostenían su fe. Una fe fundada en la esperanza y sustentada por su caridad heroica hacia los más pobres y abandonados, y también por la práctica de las virtudes de la virginidad consagrada, la obediencia eclesial, la pobreza evangélica y la humildad y amabilidad de corazón.

Un momento profundamente emotivo de la histórica celebración que hemos vivido hoy en la Seu d’Urgell ha sido cuando se ha descubierto el retrato de la nueva Beata. En su rostro aflora una dulce sonrisa, serena y profunda que brota de la profundidad de un corazón que se ha identificado y configurado totalmente con el Corazón de Cristo. La caridad hecha sonrisa.

Contemplando la vida extraordinariamente ordinaria de esta religiosa buena, humilde y fiel, podemos entender lo que la Iglesia ha plasmado en un gran documento que debe inspirar constantemente la renovación de la vida consagrada en nuestros tiempos: la exhortación apostólica Vita Consecrata.

La nueva Beata es un regalo de Dios. En primer lugar para el Instituto por ella fundado. Ana María es un referente constante de fidelidad y renovación. Pero también es una regalo para la Iglesia de Urgell en particular y para toda la Iglesia en general. Allí donde pasan los santos la vida cristiana se renueva.

La celebración ha sido espléndida. Una inmensa carpa ha sido hoy prolongación de la antigua y bellísima Catedral románica de Urgell, incapaz de albergar los cerca de cinco mil asistentes. El Arzobispo Obispo de Urgell, Mons. Joan Enric Vives, con casi veinte obispos, entre ellos el Nuncio Apostólico en España y todos los de las diócesis de Catalunya, y más de doscientos sacerdotes, presidiendo la Eucaristía Mons. Amato que ha hablado en un perfecto catalán y español, son una buena muestra del acontecimiento vivido en esta pequeña y humilde, pero rica en historia, tradición y santidad, diócesis de los Pirineos.

A Ana María Janer le tocó vivir tiempos muy difíciles y tuvo que superar todo tipo de dificultades. En los difíciles tiempos que nos toca vivir también a nosotros el ejemplo de vida de la nueva Beata nos da coraje y esperanza y nos recuerda que si nos mantenemos fieles al Amor de Dios todo lo superaremos.

Beata Ana María Janer, ¡ruega por nosotros! Y haz que como tu, sepamos “amar y servir a Jesucristo siempre y en todo”.

Una muy cordial felicitación a las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell, muy especialmente a las que trabajan en el Principado de Andorra.

Dr. Joan Antoni Mateo Garcia
Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Urgell

20.09.11

Retorno (urgente) a la Doctrina

La última consulta que he recibido para la sección de El Consultorio del semanario Cataluña Cristiana me la envía una simpática abuela que está preocupada por la ignorancia doctrinal que manifiestan hoy muchos católicos. Mi último post sobre las desafortunadas doctrinas de Teresa Forcades provocó una auténtica tempestad mediática en el Principado de Andorra. Artículos, cartas… La verdad es que he quedado maravillado que mi escrito desde este humilde sitio en la red haya tenido tanta repercusión mediática. Me enviaron unos amigos recortes de prensa sobre el debate suscitado y confieso que he quedado perplejo de leer tantas estupideces sobre temas de fe y de moral. Un “periodista” , por haber defendido principios fundamentales de la fe católica, me calificaba como “guardián (rancio) de la fe (rancia)". Ignora que lo único “rancio” que me gusta es el buen vino rancio y que con mucha probabilidad su estilo periodístico sí que es “rancio": tendencioso y manipulador de la verdad.
Ciertamente, la formación doctrinal es más urgente que nunca. Dicho esto ofrezco a los lectores la pregunta y respuesta sobre el tema.

DOCTRINA

Me gustan mucho sus respuestas porque nos da doctrina de forma amena. Yo no sé si estoy pasada de moda pero encuentro mucho a faltar la formación doctrinal. En los sermones y en la catequesis creo que se da poca doctrina. Tengo un nieto que se prepara para la confirmación y alguna vez le pregunto cosas muy elementales del catecismo como qué hay que hacer para realizar una buena confesión y la verdad es que se queda en blanco. ¿No cree que nuestros jóvenes necesitan una mayor formación doctrinal?

No sólo lo cree usted y yo, sino que ésta es una preocupación de la Iglesia. Y no sólo para los jóvenes, sino para todos. Una experiencia cristiana que quisiera prescindir de una sólida formación doctrinal estaría abocada al fracaso. Hay una gran ignorancia religiosa. Muchos católicos resbalan en cuestiones fundamentales de fe y de moral y quedan descolocados en debates de gran actualidad e importancia. Se impone seriamente el retorno de la doctrina. En la catequesis, en la predicación hay que exponer de manera pedagógica los grandes contenidos de la fe y las exigencias de una vida cristiana en todas sus dimensiones. Hace muy poco, el Papa Benedicto XVI, en el prólogo que ha hecho al Youcat (Catecismo para los jóvenes) escribía: “Tenéis que saber qué es lo qué creéis. Tenéis que conocer vuestra fe de forma tan precisa como un especialista en informática conoce el sistema operativo de su ordenador, como un buen músico conoce su pieza musical. Sí, tenéis que estar más profundamente enraizados en la fe que la generación de vuestros padres para poder enfrentaros a los retos y tentaciones de este tiempo con fuerza y decisión…Por eso os pido: ¡estudiad el Catecismo con pasión y constancia! ¡Dedicadle tiempo!”. Sería muy provechoso para todos acoger esta invitación del Santo Padre. El texto del Youcat me parece precioso para la formación doctrinal seria y con garantías de nuestros jóvenes y de la mayoría de adultos.

12.08.11

Teresa Forcades: una activista con hábito... ¡y de mucho cuidado!

Teresa Forcades, una activista con hábito

A inicios de esta semana estuve un par de días por el Principado de Andorra, concretamente en Escaldes-Engordany, donde inicié mi ministerio sacerdotal y permanecí durante ocho años. Me hospedé en casa de una familia con quien mantengo una gran amistad. Durante la cena me comentaron un programa que acababan de ver en TV3, la televisión catalana. Se trataba de una larga entrevista de casi una hora a Teresa Forcades, monja benedictina de Montserrat.

Aquella familia, buenos andorranos y buenos católicos, quedaron muy perplejos, diría escandalizados, por las declaraciones de Forcades. Me dijeron: ¿Y esta monja es la que va a venir para la conferencia con motivo del XC aniversario de la coronación de la Virgen de Meritxell? Pues sí, esta buena monja que ama de las delicias de la clausura también va a tener que ir a Andorra, invitada por el Rector del Santuario de Meritxell, a impartir su sabiduría teológica y espiritual.
¡Mira que hay teólogos serios especialistas en mariología en España! Pues hay que buscar el último grito del momento, el espectáculo que vende, no lo que realmente edifica la fe y la unidad de la Iglesia. ¡Qué la Verge de Meritxell conceda sensatez!

Dejemos de lado estas cuestiones y vayamos al grano del asunto. Miré el archivo correspondiente de la entrevista en la web de TV3 y la seguí con atención. Los lectores pacientes pueden ver esta entrevista en el siguiente enlace: http://www.tv3.cat/videos/1313539/Teresa-Forcades-una-activista-amb-habit. Me recordaba mucho otra entrevista de la que me ocupé en su momento en un artículo muy visitado en este blog. Me pregunto si era la misma entrevista que la habían repuesto. El caso es que el programa fue visto por una gran audiencia y ha sembrado la consiguiente confusión.

Una gran parte de la entrevista se centra en temas médicos y farmacéuticos que no me corresponde analizar. Lo dejo a la comunidad científica correspondiente. Otra parte, al final, se centra en disquisiciones de teología feminista, de las que tampoco me voy a ocupar.

Me voy a centrar en dos temas que se trataron en medio del diálogo y sobre los que Forcades vertió opiniones de extrema gravedad y en abierto contraste con la enseñanza del Magisterio de la Iglesia.

Fue preguntada en primer lugar por la píldora del día después. Dijo Forcades que en el hospital donde ella trabajaba en EEUU esta píldora se daba sistemáticamente sin decirlo después del caso de una violación. Según Forcades con este protocolo “la atención médica procuraba que el posible óvulo fecundado como consecuencia de la relación sexual forzada no pudiera anidarse y continuar el embarazo”. Reconoce pues Forcades el mecanismo abortivo que puede tener la píldora. Con todo, le parece “una práctica basada en criterios humanitarios” y que es este caso cree plenamente justificada.

El disenso con la doctrina católica no puede ser más evidente. No cabe ninguna excepción en la consideración moral del aborto. Nunca es lícito, recuerda la Evangelium Vitae, atentar de manera directa contra la vida de un ser humano inocente. Y no se corta Teresa Forcades al decir que, en este caso, la píldora del día después “es una posibilidad que yo quisiera que fuera conocida por todas las mujeres y que estuviera al alcance de todas ellas”. ¡Hermana, se expresa usted con meridiana claridad!

Asombra igualmente la justificación teológico-feminista que hace Forcades del aborto. Es algo inaudito que llega a superar la mismísima última y perversa ley que erige el aborto en un “derecho” de la mujer. Aquí hace Forcades un razonamiento de lo más tortuoso que nunca he visto. Según ella, la consideración de aborto en cuanto que supone la eliminación de una vida humana no es comparable con ninguna otra situación en que se dé esta triste realidad de quitar la vida a un ser humano. ¿Por qué? Según esta inefable benedictina la relación que se establece entre el feto y la madre es una relación única porque la vida del feto depende de tal forma de la madre que podemos entender que Dios ha puesto la supervivencia del feto en manos de la madre hasta que éste no es viable. Y de ahí concluye que nadie puede quitarle este derecho. Si la madre decide interrumpir esta relación con su hijo quitándole la vida, dado que es un caso especialísimo no comparable a ningún otro, hay que respetar, hay que callar. ¡Qué descansada te has quedado hija mía! Si toda tu sabiduría conduce a esta aberración, apaga y vámonos.

Quiero citar un comentario a la entrevista que aparece en la misma web de TV3. Dice así: “Poco dura esa de monja. Cuando uno tiene ideas personales que no coinciden con alguna ideología como la católica, se marcha uno para vivir y agarrar fama por su cuenta No implica a nadie en su rumbo. Lo de la farmacéutica está bien y no choca contra nada Lo del aborto es herejía, y ya se puede ir cuando quiera o que la echen Decir que un niño es de la madre mientras permanece dependiendo de ella, es como decir que se le puede matar con tres años porque depende aun de ella. Un sofisma y una exhibición de personalismo y vanidad”. ¡Qué bien ha visto el percal este televidente! Por cierto, en los planteamientos de Forcades parece que la mujer engendra sin concurso de varón. ¿No le parece hermana que el padre también tiene algo que decir?

Una observación final: Cuando el entrevistador le pregunta a Forcades si no la “riñen” por decir estas cosas que van de forma tan evidente contra la doctrina católica, Forcades nos sorprende nuevamente. Dice que como todo esto lo afirma a título de opinión personal, y no tiene responsabilidades docentes y pastorales (¡A Dios gracias!) pues puede estar tranquila. ¡Por Dios! ¿Y su condición de católica y religiosa que debe aceptar la enseñanza de la Iglesia y más en materia tan grave? Teresa Forcades, sepa que estas opiniones no sólo son incompatibles con responsabilidades docentes y pastorales en la Iglesia, sino con la misma identidad católica más elemental.

¿Es posible que no se dé cuenta esta monja del mal que está haciendo a la causa de la vida? ¿Se cree Teresa Forcades que la invitarían a estos programas si no fuera monja benedictina? Tal vez sin serlo ni pretenderlo se esté convirtiendo en un paladín, en un apóstol de esta realidad tan oscura y sórdida que es la cultura de la muerte.

El título de este post es el que figura literalmente en el programa televisivo en cuestión: una activista con hábito. ¿A qué causa sirve?