7.01.14

Familia: El futuro en juego

En la familia se juega el futuro
Perspectivas y expectativas ante el Sínodo de los Obispos

“Haced un hogar del mundo, haced de cada hogar un Nazaret” (San José Mañanet, Hijo de Tremp, Profeta y Apóstol de la Familia”

En los años 2014 y 2015 tendrá lugar la asamblea extraordinaria del Sínodo de los Obispos para tratar el tema de la familia. Concretamente, como se ha explicitado muy bien, se tratará de la pastoral familiar, es decir, del adecuado acompañamiento por parte de los pastores de la Iglesia de la realidad concreta de las familias en las varias circunstancias y vicisitudes que atraviesa en nuestro momento histórico.
El Papa Francisco ha convocado el Sínodo de los Obispos en sesión extraordinaria y con el objetivo de anunciar el Evangelio en los actuales retos pastorales con relación a la familia. Me parece oportuno recordarlo porque esto, de por sí, ya clarifica muchas perspectivas. No será un Sínodo de temática doctrinal sino pastoral. La Iglesia, bebiendo en las aguas de la Revelación, tiene una doctrina muy rica sobre la familia. Se trata de ayudar a que sea conocida y vivida en la mayor plenitud.
No me parece ajena la decisión del Papa sobre la temática del Sínodo con la elección que también hizo en su momento la ONU al escoger el año 2014 como “año internacional de la familia”. No hace falta recordar la perspectiva que desde hace unos años ha adoptado la ONU en clara contradicción con la antropología cristiana y la sana razón. Y sus lamentables resultados en tantas legislaciones de muchos países.

En la concepción de la familia y su concreción en nuestras sociedades, culturas y legislaciones anda mucho en juego. Juan Pablo II no dudaba en afirmar que “el futuro de la Iglesia y del mundo pasa por la familia” y nos decía también que “la pastoral familiar es la quintaesencia de toda pastoral”.

Es cierto que algunos medios de comunicación han creado falsas expectativas con una inadecuada información según la cual la Iglesia católica estaría haciendo como una especie de plebiscito o referéndum respecto a algunas cuestiones delicadas. Tan cierto que el mismo Secretario General del Sínodo ha hablado explícitamente del tema que me consulta. Concretamente, preguntado por si el cuestionario enviado a los Obispos constituía una especie de referéndum a los fieles, ha dicho: “No, no lo es y hay que insistir en ello. No es un sondeo, tal y como se concibe hoy en día, y mucho menos un referéndum. Es la voluntad de conocer directamente cuál es la experiencia de las personas, no solo individual sino también de grupo, para reunir datos estadísticos, reflexiones, elaboraciones. Así, los obispos del Sínodo sabrán cuál es el pulso de la situación sin tener que recurrir a libros o estudios sociológicos…”. Se trata de hacer un buen diagnóstico para tomar las decisiones oportunas. Fundamentalmente se trata de anunciar hoy “el evangelio de la familia y de la vida” como decía proféticamente Juan Pablo II en su carta apostólica Tertio milenio ineunte. Proyectar la luz del Evangelio sobre este ámbito humano fundamental que es la familia. Anunciar la verdad de la familia según el designio creador y redentor de Dios.

Un tema que está generado especial expectativa es la cuestión de los divorciados que luego han contraído matrimonio civil y su situación eclesial que les incapacita para la recepción de los sacramentos. Efectivamente, el Sínodo, en la perspectiva pastoral que lo va a caracterizar, tratará sobre el tema.

A mi parecer, habría que hacer algunas precisiones previas. Por el tratamiento que dan ciertos medios podría dar la impresión que éste es el problema número uno. Me parecería muy grave aceptar esto. A mi, me preocupa mucho más la pérdida de la identidad familiar en gran parte de nuestra sociedad, fruto de una campaña al más alto nivel que no es improvisada, la incapacidad por parte de muchos de asumir compromisos de por vida, la facilidad y banalidad con que se rompen los matrimonios, la aberrante posición de gran parte de nuestra sociedad ante un atentado tan grave contra la vida humana como es el aborto y cuestiones por el estilo.

Sin minimizar en absoluto el sufrimiento de personas que sin culpa propia han sido abandonadas en su matrimonio y luego han intentado recomponer su vida, me parece, al menos por mi experiencia pastoral, que el sufrimiento de estas personas por no poder acceder a los sacramentos no constituye el principal problema a tratar. De hecho, la Iglesia ha tratado a menudo el tema con mucha seriedad y sensibilidad. Por ejemplo, el Papa Benedicto XVI en el último encuentro mundial de las familias cuando les animó a sentirse plenamente Iglesia y a participar activamente en la vida de la comunidad aún sin acceder a los sacramentos. La Iglesia, en el próximo Sínodo, no va a cambiar la doctrina sobre el matrimonio y la familia. Lo ha recordado recientemente el Prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe en un largo artículo que resumía muy bien la doctrina que la Iglesia ha recibido de Jesús. No olvidemos que Jesús, al oponerse al divorcio, se oponía al pensamiento dominante en la sociedad de su época.

Sí que pueden esperarse, sin embargo, nuevas perspectivas pastorales de una acercamiento más misericordioso, si cabe, a estas personas y otras que pasan situaciones difíciles, pero siempre desde el respeto más profundo a la verdad. La fidelidad a la doctrina de Jesús excluye un segundo matrimonio. Yo estoy por la posición de Müller: hay muchos matrimonios que son en realidad nulos porque los contrayentes no han asumido los requisitos fundamentales y constitutivos del matrimonio y hay que ayudar a que en estos casos prosperen los procesos de nulidad, pero, si nos quedamos en esto y no capacitamos a los cristianos para contraer verdadero matrimonio sólo será una solución chapucera.

Y aquí esta la clave: hay que activar todos los recursos disponibles para educar y formar a las nuevas generaciones para que lleguen a constituir verdaderas familias edificadas sobre el matrimonio uno, indisoluble y abierto al don de la vida. En ello anda en juego el futuro de la sociedad y de la misma Iglesia.

Dr. Joan Antoni Mateo García
Delegado Diocesano de Familia y Vida de Urgell.

3.12.13

Satis est! Con espíritu de desagravio y reparación a la Santísima Virgen

Esta semana, en la hoja parroquial, puse una pequeña nota invitando a los fieles, la vigilia de la Inmaculada, a un Rosario en reparación y desagravio por la grosera y blasfema ofensa a la Virgen, bajo la advocación de Montserrat. Como bien sabrán los lectores, una empresa dirigida por mentes muy poco sensatas, ha tenido la gran idea de representar como una figurita del “caganer” del pesebre a la Virgen de Montserrat. Algo repugnante. Por si no lo saben los lectores, el “caganer” es una dudosa figura que se pone en el pesebre y que representa un pastorcito defecando en algún rincón. Nunca he entendido que pinta esta representación en el pesebre. La empresa en cuestión, no podía ser menos, se identifica con un escatológico nombre que hace honor a aquello que rebosa en su corazón: caganers.com de Torroella de Montgrí. El Monasterio de Montserrat y también los Obispos de nuestras diócesis han expresado públicamente su protesta por esta tropelía. La verdad es que ofenden los sentimientos y convicciones de los católicos de nuestras tierras y a muchísimos ciudadanos que, sin ser creyentes, maniófiestan una gran consideración y respeto por lo que significa la Virgen de Montserrat.
Aplaudo la iniciativa de e-Cristians que ha anunciado la presentación de una querella contra la empresa, ¡Ya basta! No podemos seguir tolerando esta falta de respeto a nuestra fe.
He comprobado que los fieles han acogido muy bien la iniciativa del acto de reparación y desagravio que expresa nuestra amor a la Virgen. Lo peor sería una indiferencia inoperante. Creo que, además, hay que proceder a otras actuaciones. No hay duda que un penoso afán de lucro ha movido a la empresa citada a cometer tamaña insensatez. Démosles donde más les duele: en el bolsillo. Ni un producto de esta empresa debiera ser comprado por todo católico bien nacido y, además, manifestemos a los comercios que se atrevan a vender el diabólico engendro que no contarán nunca más con nuestra concurrencia. Si nos hacenos respetar, nos respetarán. Con e-cristians, también yo espero una ola de rechazo contra la gente que para ganar dinero es incapaz de respetar los simblolos de identidad cultural y religiosa de todo un pueblo.
Por último, la burla a la Virgen de Monserrat es una burla a la Virgen María y por tanto a todos los católicos de España y del mundo entero. Un escarnio que huele a azufre. No es por casualidad, según cuentan los exorcistas, que el demonio se estremece al oír mencionar el nombre de Maria. Su humildad suprema contrasta con la máxima soberbia del que no quiso servir a Dios. La presentación grotesca de María en esta deplorable figura de pesebre pone ante los ojos infantiles una confusa imagen mezcla de lo sublime y lo ridículo completamente contraria a la fe y devoción del pueblo de Dios a la Virgen Madre. No es nada inocente el asunto. María ya tiene su lugar en el pesebre: Es la Madre que nos ofrece al niño Jesús en sus brazos para recibir nuestra fe, amor y adoración. Con espíritu de desagravio y reparación a Santa María.

25.09.13

La homilía de Meritxell. Asuntos andorranos con moraleja

Posiblemente muchos lectores del blog han visitado en un momento u otro de su vida este pequeño, simpático y ancestral país de los Pirineos que es el Principado de Andorra. Un país que lucha para adaptarse a las circunstancias del momento presente y que se esfuerza para hallar su lugar en el difícil equilibrio geopolítico mundial. Un país de bellos parajes, acogedores habitantes, rico en tradiciones y con hondas raíces cristianas. Raíces cristianas que han configurado una identidad que algunos quisieran cambiar profundamente. Peticiones para abrir la puerta al aborto, a consagrar como matrimonio la unión de personas del mismo sexo… Cosas que aquí conocemos muy bien y que ahora algunos quisieran introducir en la legislación andorrana. Mons. Joan Enric Vives, Arzobispo-Obispo de Urgell y Copríncipe de Andorra pronunció el pasado 8 de septiembre en el Santuario de la Virgen de Meritxell, Patrona de Andorra, una profunda y valiente homilía donde recordaba cosas muy elementales para un cristiano y para todo hombre sensato. La homília hizo saltar chispas y algunos se rasgaron las vestiduras. De todo ello se hizo eco el pequeño mundo de los medios de comunicación de Andorra. He querido intervenir en el debate y publiqué un pequeño artículo en el Diari de Andorra. Hoy lo ofrezco a los lectores del blog. Creo que su moraleja va más allá de los asuntos andorranos y toca un punto neurálgico de tantos debates y problemas actuales. En resumen: Parlamentos y leyes no pueden hacer lo que les viene en gana, por mucha mayoría que tengan. Una política sin ética conduce a la injusticia, a la anarquía y la tiranía. Y, por supuesto, en el trasfondo de todo, conviene volver a poner en su lugar la ley natural que nadie puede saltarse impunemente. Un cordial saludo y disfruten visitando este hermoso País de los Pirineos que es Andorra…

La homilía de Meritxell ¿hay para tanto?

Habiendo conocido las reacciones a la homilía pronunciada por nuestro arzobispo y Copríncipe en la celebración de la Virgen de Meritxell, he quedado perplejo del tratamiento que ha recibido en algún medio de comunicación y en algunas declaraciones. ¿Hay para tanto?

Leí con calma las palabras de Mons. Vives. Nada nuevo bajo el sol. Es lo que predica la Iglesia desde hace veinte siglos. Mons. Vives valoró textualmente “el sentido que nos da [la fe] sobre el bien y el mal, la obediencia a Dios, el amor de Dios, que está por encima de lo que nosotros podamos pactar o decidir, o lo que los parlamentos o las leyes dicten, con esta actitud que en el mundo de hoy se ha instalado de un positivismo”. El obispo proponía, con acierto, en el marco de una celebración cristiana, el ejemplo de la Virgen María como modelo de fe, de una vida según la voluntad de fe y de amor. Se tiene que interpretar a la luz del que respondieron los Apóstoles a las autoridades de Israel, cuando les prohibieron hablar en público de Jesús: “Hay que obedecer Dios antes que a los hombres.” (Ac 5,29).

Con todo, hay que reconocer que las palabras del Copríncipe han tocado un punto, hoy políticamente incorrecto, que provoca alergias a muchos de nuestros contemporáneos. Apelar a Dios para fundamentar la virtud y la moral, también en el ámbito político, no está de moda. Aun así, para un cristiano es un ejercicio no sólo de fe, sino también de racionalidad. El consenso, por grande que sea, no da por si mismo moralidad a una ley, no hace que su objeto sea bueno. No hay que ser muy perspicaz para observar que también hoy, en todo el mundo, muchos parlamentos generan leyes injustas e incluso criminales. Hace muy poco un diputado del Afganistán pedía en su parlamento una ley para condenar a muerte los musulmanes que se convirtieran al cristianismo. Si aquella petición hubiera prosperado por mayoría, ¿seria sin más una ley buena y justa?

Cuando el Copríncipe episcopal dice que, en su fe y como respuesta al amor de Dios, este Dios está por encima de todo, no entra en conflicto con la orden constitucional. Simplemente recuerda sus límites. Los cristianos creemos que Dios se nos ha dado a conocer en Jesucristo. Aceptarlo es una opción de fe. Pero también sabemos que Dios se da a conocer en la recta conciencia y en el libro abierto de la naturaleza para aquellos que saben leerlo.

Un pensador moderno, Kant, se dio cuenta finalmente que el “imperativo categórico” no era suficiente para fundamentar una vida moral digna del hombre, y en su Crítica de la razón práctica afirmó que sin un Dios remunerador, un alma inmortal y una vida más allá del mundo presente, era imposible sustentar una ética y una justicia universales.
El obispo ha recordado una cosa muy elemental: que ni los legisladores ni las mayorías pueden hacer el que los parezca, y que nosotros no somos amos y señores del bien y del mal, que se nos hace patente en la propia conciencia. Y, por supuesto, que él se debe de por encima de todo a Dios y a su conciencia. Para poner un ejemplo: ¿sería aceptable hoy que un obispo de la Iglesia católica fuera el Jefe del Estado de un país que aplicara la pena de muerte?
Esto lo tiene que entender el pueblo andorrano y su parlamento. Podrán legislar según crean conveniente, pero también tendrán que aceptar que el servicio que por siglos han ejercido los obispos de Urgell puede ser incompatible con ciertas legislaciones. También me permito recordar que nuestro Obispo juró la Constitución y sabía muy bien a que se comprometía. Y siempre la defiende en sus mensajes al País el 14 de marzo. ¿Alguien le puede reprochar una opinión o acción que hayan sido contrarias a la Constitución andorrana en sus diez años de Copríncipe? También hay que tener en cuenta que la Constitución andorrana, ley de leyes, es muy clara en muchos temas, especialmente en la defensa de la vida humana en todos sus estadios. Es posible, pienso yo, que algunos pretenderán hacerle decir lo que no dice y forzar su letra y su espíritu.

Todo lo que ha acontecido estos días no es casual. Tengo el presentimiento que hay detrás una voluntad no improvisada de unos tenaces “constructores” que quieren edificar una sociedad andorrana muy diferente de la Andorra multisecular y de raíces cristianas que hemos conocido. ¿Lo conseguirán? No lo sé. Pero sí es así no será sin pagar un elevado peaje. En todo caso, el Obispo Copríncipe, nunca será –no lo puede ser– el valedor de un orden injusto.

21.08.13

Recordando al gran Papa S. Pío X. Remedios para el disenso doctrinal

No hay duda que una de las grandes realizaciones del Pontificado de San Pío X fue la lucha contra el modernismo. Una vez leí a mis alumnos un fragmento de la gran encíclica Pascendi sin decir de qué texto se trataba. Luego les pedí que identificaran en que momento histórico se escribió el texto leído. Todos los alumnos lo situaron en los años 70 del pasado siglo, después del concilio Vaticano II y la crisis posconciliar. Es una prueba de la gran actualidad del magisterio de Papa Sarto.

Poco antes de renunciar a la Cátedra de Pedro, Benedicto XVI, dirigiéndose a miembros de la Curia Romana (que no olvidemos nunca que debe ser el instrumento de gobierno del Santo Padre) decía estas palabras: En la Iglesia todo procede de la fe y todo está al servicio de la fe. Nada peor que la corrupción de la fe. En ello se prueba aquello de “corruptio optimi, pessima". Luís Fernando, nuestro Director, reflexionaba en uno de sus últimos escritos sobre el triste fenómeno del disenso doctrinal que estamos viviendo en amplios sectores de nuestra Iglesia. No hace falta poner nombre a los siniestros fautores de este gran daño al Pueblo de Dios. Con desparpajo, burlándose de todos, escriben, conferencian y agitan corrompiendo a un nivel muy grande (gracias a los medios de comunicación actuales) la fe, el tesoro más grande.

Hoy en la Santa Misa he rezado especialmente al gran Papa Pío X que infunda aquel coraje apostólico a nuestros Pastores en lo que concierne a atajar este gran daño. Pío X no se anduvo con chiquitas, Todos podemos adivinar lo que duraría la Forcades en su Pontificado…
Pío X hizo lo posible e imposible para que desde Seminarios y Universidades Católicas, así como desde la Predicación, llegara al Pueblo de Dios una doctrina pura y cristalina. Un ejemplo a imitar.

Quiero también recordar los dos catecismos con que nos regaló este Papa Santo y su sabia disposición de adelantar la edad de la Primera Comunión, un tema urgente a recuperar.

San Pío X, ruega por nosotros, intercede para que la Santa Iglesia se vea limpia de los que siembran el error y la confusión, da valor y fortaleza a nuestros Pastores para se conserve siempre pura la fe santa.

16.05.13

El "agneto" o embriones para desguace

La prensa mundial ha saludado hoy con alborozo el descubrimiento de científicos de EE.UU. que “han logrado por primera vez embriones humanos”. Así lo leo en un gran titular de La Vanguardia: “Avance histórico en la clonación con fin curativo”. Después de leer con atención la detallada información del asunto confieso que la noticia me llena de escalofríos. Parece que hasta ahora nadie había logrado clonar embriones humanos y derivar células madre útiles para tratamientos de medicina regenerativa. En definitiva, se producen seres humanos, puesto que el embrión producido es un ser humano, para ser utilizados y posteriormente destruidos. Horroriza semejante concepción utilitarista del hombre.
Todo esto me ha recordado fragmentos de una película que vi hace pocos días. Se titulaba “La Isla”. Trataba de la producción de seres humanos con material genético de personas ricas y poderosas que así tenían “una póliza de vida” para cuando necesitaran trasplantes de órganos y “materiales” para prolongar su vida. El clon se llamaba “agneto”, nombre significativo que proviene de agnus (cordero), y sus criadores no dudaban en sacrificarlo y despiezarlo cuando su cliente lo necesitaba. Mutatis mutandis, algo semejante sucede con este nuevo hallazgo. Vamos pasando de la ficción a la realidad. No olvidemos que los embriones producidos en el laboratorio tienen un estatuto ontológico humano y por ende personal. Si se procediera a su implantación y gestación seguirían crecimiento hasta el nacimiento. ¿Quien nos asegura que a algún científico iluminado no le dará por hacerlos crecer y así disponer ya de órganos para el trasplante? No debe extrañarnos la reacción rápida y oportuna del cardenal O’Malley que ha declarado que «la clonación humana con cualquier propósito es incompatible con la responsabilidad moral de tratar a cada miembro de la familia humana como un don único de Dios, como una persona con su propia dignidad inherente». Finalmente quiero recordar la nota de Profesionales para la ética donde se recuerda que, independientemente de su fin, la clonación o transferencia nuclear aplicada a seres humanos está expresamente prohibida por el Protocolo Adicional al Convenio Europeo sobre los Derechos Humanos y la Biomedicina, vigente y aplicable en España. Concretamente, se prohíbe toda intervención que tenga por finalidad crear un ser humano genéticamente idéntico a otro ser humano vivo o muerto.
Finalmente, según informa la prensa, los científicos de EE.UU. han transferido células humanas de estos embriones a simios. Cualquier día se generará un ser monstruoso de imprevisibles consecuencias. Querer curar las enfermedades de los hombres es un propósito loable pero no a cualquier precio. Más que nunca en este tema se verifica que el fin no justifica los medios.

Post scriptum:

Un comentarista me dice que estoy algo confundido. Mi respuesta es la que sigue:

En La Vanguardia de hoy, jueves, 16 de mayo, dedican dos páginas a informar extensamente. El título es claro: Embriones para curar. Según esta información se llega a producir un embrión. En primer lugar se obtiene un óvulo de una donante y se le extrae el núcle. El segundo paso consiste en introducir el ADN de la célula del paciente en el óvulo de la donante. El óvulo adquiere así el ADN del paciente y ésta es la técnica con la que se clonó la oveja Dolly. En el proceso de desarrollo, el óvulo se divide y forma un embrión. Se hace crecer el embrión en el laboratorio unos cinco días hasta la fase de blastocisto. Se obtienen células madre de su parte interior y se cultivan en laboratorio. El citado artículo explicita que se han obtenido las células madre a partir de embriones clonados. Si esta información es cierta yo no estoy confundido. Tampoco se explicaría la reacción del Cardenal O’Malley en este sentido. Además, para Teresa García-Noblejas, Secretaria General de Profesionales por la Ética, «no tiene ningún sentido apostar por células madre embrionarias, no son rentables desde el punto de vista eficiente, no obtienen resultados terapéuticos e implican la destrucción de embriones humanos convertidos en cobayas de laboratorio para satisfacer la vanidad de algunos científicos y obtener recursos públicos de financiación. Si a esto unimos que esas células madre se obtienen mediante clonación humana, estamos ante una grave vulneración de la dignidad del ser humano, que en ningún caso debe ser producido en un laboratorio ni mucho menos utilizad.

Buenos expertos afirman que no tienen la certeza sobre si se pueden producir seres humanos (embriones humanos) con esta técnica. Con todo, siempre, en caso de duda sobre si hay o no un ser humano, NUNCA PUEDE HACERSE…

Post scriptum II

Recibo hoy 22 de mayo el siguiente comunicado de la FIAMC:

A STATEMENT FROM THE FIAMC (ON CLONING)
BIOETHICS, NEWS ·

“Catholic doctors reject the new technique reported from the Oregon Health and Science University in Beaverton to produce embryonic stems cells genetically identical to the adult donor as still being unethical. Some commentators have suggested that as the technique used was a modification of the original technique used to clone Dolly the sheep in 1996, and used unfertilised human oocytes, it did therefore not use human embryos and so would be more ethical.

However this technique DOES produce human embryos. Throughout the paper the authors describe the resulting product of the nuclear transfer as ‘embryos’. The developing early embryos were allowed to develop to the blastocyst stage and then treated in the conventional way to produce the embryonic stem cells. The early embryo is a clone of the adult donor and if implanted in a woman could theoretically develop into a clone of the donor adult.”

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There is also a good statement from an Evangelical Christian Doctor (not Catholic) see

http://www.christianconcern.com/our-concerns/embryonic-stem-cells-from-cloned-human-embryos-six-reasons-for-caution

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ITALIANO

I medici cattolici rifiutano la nuova tecnica sostenuta dall’Oregon Health and Science University di Beaverton per produrre cellule staminali embrionali geneticamente identiche al donatore, non viene accettata dai dottori cattolici in quanto non etica. Alcuni esperti sottolineano come questa tecnica presenti delle differenza rispetto a quella originale utilizzata per clonare la pecora Dolly nel 1996,poiché vengono sfruttati ovociti umani non fecondati, quindi, non utilizzando embrioni umani, risulterebbe essere più etica.

Comunque questa tecnica PRODUCE embrioni umani. Attraverso infatti gli scritti degli autori si descrive come “embrione” il risultato prodotto dal trasferimento nucleare. L’embrione iniziale è un clone del donatore adulto e, qualora impiantato in una donna, potrebbe teoricamente sviluppare il clone del donatore adulto.