InfoCatólica / Mar adentro / Categoría: Misiones Ad Gentes

18.09.25

« El Señor guardará tu salida y tu entrada, ahora y para siempre.»

Compartimos con ustedes la crónica de nuestro equipo de misiones, que el pasado mes de agosto estuvo en el Himalaya, lugar que vio nacer a la Orden San Elías hace algunos años.

« El Señor guardará tu salida y tu entrada, ahora y para siempre.» — Salmo 121:8

Catherine y yo partimos de Ollioules el miércoles por la mañana, rumbo a la meseta tibetana. Pasando por Suiza y luego por Delhi, aterrizamos el jueves por la tarde en Bagdogra, el último aeropuerto indio antes de la región de Sikkim. Allí nos reunimos con nuestros dos compañeros de misión, Martín y Jeremías. Con nuestro equipo franco-argentino finalmente completo, según el plan, debíamos llegar al pueblo himalayo de Ringhim por vía terrestre al día siguiente, es decir, el viernes por la noche.

Por supuesto, la misión no sería la misión sin (des)aventuras: el aterrizaje de nuestro último vuelo a Bagdogra se retrasó por razones desconocidas, el cierre excepcional de la oficina para obtener el permiso de entrada al Sikkim, un taxista aún más perdido que nosotros respecto a la ubicación de nuestra casa de huéspedes en Siliguri (muy cerca de Bagdogra), el malestar de uno de nuestros compañeros que tuvo que ir al hospital para algunos exámenes, y unas lluvias monzónicas particularmente fuertes el día antes de nuestra llegada que bloquearon la carretera principal hacia el Sikkim, retrasando nuestro viaje a Ringhim por un día… Estamos aprendiendo a aceptarlo todo con gran confianza en Dios.

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26.08.25

La oveja perdida de Chilumba

Compartimos un hermoso relato sobre la reciente misión en Malawi escrito por el p. Manuel.

la oveja perdida de  Chilumba

Acaba de ponerse el sol tras las montañas.
La luz se va extinguiendo, y suenan los tambores africanos mientras escribo esta crónica. Estamos en agosto, pero aquí en el Hemisferio Sur hace frío.
Hemos acampado junto a la capilla de Chibula. Los católicos de aquí están alegres por nuestra visita, y nos han enseñado el terreno donde esperan construir pronto una parroquia grande.

Mañana a las 7:30 toca predicación y Misa. Invitamos a la predicación a los no católicos. ¿Cómo hacemos con la lengua? Tenemos un sermón preparado en lengua chindali, que leemos, y también nos acompaña un traductor para los momentos en que nos salimos del sermón escrito. En el sermón se pueden encontrar perlitas como esta:
“Tubike ulughindiko kwa mwene wa kaya aka. Twapalisha ngani chifukwa chakutwitisha ukuti twaghiwe pamalo agha nukugabana amashu amisa aghachala. Tubike ulughindiko sona nakubanyafyale…" 
Y así sigue y sigue, demostrando que la Iglesia Católica es la primera, fundada por Jesucristo mismo.

La gente nos ha recibido bien en las aldeas que hemos visitado: Chalambweni (que se compone de 3 aldeas), Yeniyeni (que se compone de 2), Kapoka, Kaleghania (3 aldeas), Mwayonde, Muiereka, Lufeyo, Mwachota… 
En una de las aldeas nos dijeron que el cura sólo llega una vez al año.
Hay sitios en los que el acceso es más fácil, pero para llegar a otros el 4x4 tiene que subir por escarpadas cuestas al borde del precipicio y casi trepar por la roca, mientras los misioneros rezamos el rosario dando botes con cada bache en el interior del coche como si estuviéramos en una montaña rusa.
Hay lugares en los que ni el 4x4 puede llegar, y entonces toca echarse al hombro la mochila y caminar montaña arriba y montaña abajo, o cruzar la jungla (sí, esa jungla tropical que te estás imaginando, con sus plantas enormes, sus lianas que cuelgan de los árboles altísimos y sus monos).
Cuando al fin llegamos a una de estas recónditas aldeas, reunimos a varias familias en la misma casa, hablamos con ellas, predicamos, les regalamos la imagen de la Divina Misericordia, medallas de la Virgen para los niños… Todos quedan felices con la visita.

El domingo nos encontrábamos en Mbeya después de celebrar la Misa. Divididos en dos grupos, pretendíamos llegar a cuatro pueblos en los que había pocos católicos según los informes, cuando empezó a llegar gente para el habitual chisopo de los domingos (liturgia de la Palabra en ausencia del sacerdote).
Surgió la duda: ¿Qué hacer? ¿Quedarnos aquí y celebrar otra Misa con esta gente? Pero entonces quizá no daría tiempo de llegar a todos los pueblos y volver al campamento antes de la puesta de sol, cuando es difícil caminar por el borde de la montaña. Y no habría otra oportunidad de llegar a esos pueblos…

“Simón y sus compañeros fueron en su busca; al encontrarle, le dicen: “Todos te buscan". Él les dice: “Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido"” (Mc 1, 36-38).

Siguiendo el ejemplo del Buen Pastor, dejamos las 99 ovejas que estaban en el redil para ir en busca de la perdida.
Subimos la cuesta de la montaña camino de Chilumba. Los caminos son estrechos, hace falta ir en fila india subiendo por toscos escalones tallados en la tierra rojiza, pasando por “puentes” formados por dos o tres palos colocados a unos metros sobre el río, que ponen a prueba el equilibrio de uno y la confianza en el ángel de la guarda…
Nos guiaban Erik, un jefe de varios pueblos oriundo de Chilumba y Gibson, de Sindembwa.

Al bajar por el otro lado de la montaña, llegamos a la primera casa de Chilumba. Una señora se encontraba fuera lavando los cacharros. Nos invitó a sentarnos frente a su casa y empezamos a conversar sobre cuál es la Iglesia verdadera.
Resulta que ella había sido católica, pero su marido era protestante, por lo que también se había hecho protestante, como otras mujeres que hemos encontrando estos días.
Al preguntarle si quería volver a la Iglesia Católica, respondió que sí. 
En esto, apareció la suegra, que era protestante, y también aceptó hacerse católica.
Así que, tras dejar las 99 en el redil, no sólo volvió al rebaño una oveja perdida ¡sino dos!

Tras visitar más familias en Chilumba y comer las provisiones que llevábamos, partimos hacia Sindembwa. 
Sube por una cuesta, baja por otra, cruza el río… Con el cansancio cada paso va costando más, pero se ofrece alegremente por Cristo y por las almas.
Llegamos a lo alto de una colina, desde donde divisamos Sindembwa en la montaña de enfrente. El sol iba cayendo, quedaba poco tiempo.
 
Bajamos aprisa y emprendimos la subida guiados por Gibson, rodeados de paisajes que parecían sacados del Paraíso. Tras la caminata alcanzamos las primeras casas.
Habíamos visto gente sobre un promontorio rocoso que se elevaba en lo alto, así que nos dividimos en dos grupos: algunos se quedarían predicando a la gente en las casas y otros subiríamos a la roca.
Cuando llegamos a la roca, encontramos a las mujeres de la aldea allí reunidas para hablar y pasar la tarde. Sólo unas pocas eran católicas, y sólo recordaban haber visto un occidental  cuando se desplazaron por Pascua al pueblo donde teníamos el campamento (aquí a los blancos nos llaman musungus). Resulta que el musungu era uno de los misioneros de nuestro grupo, que estuvo por aquí hace unos meses. Al parecer no habían llegado misioneros católicos a Sindembwa, que ni siquiera tiene capilla para las reuniones que hacen los católicos en domingo.
Mientras el sol, de un rojo incandescente, bajaba rápido hacia el horizonte, hicimos una breve predicación que ellas escucharon con gusto.
Fuimos después a la aldea, donde esperamos al otro grupo mientras todos los aldeanos nos observaban con asombro.
Con la poca luz que quedaba, volvimos al campamento atravesando el bosque, cansados pero felices. Con la gracia de Dios, habíamos anunciado la fe católica en Chilumba y Sindembwa. El resto de días había que dirigirse a otros pueblos.

Ya es de noche, termino esta crónica junto al fuego. Falta poco para la cena. Después dormiremos en las tiendas, alineadas junto a la capilla. Mañana nos espera otro día intenso de misión. 

Dios ha querido servirse de estos instrumentos pobres que somos nosotros, en los pocos días que nuestras obligaciones nos permiten misionar en Malawi. Pero no deja uno de pensar (como pensaba San Francisco Javier hace quinientos años) cuántas almas conocerían la Verdad si tantos católicos de Occidente, que a veces no encuentran dónde emplear su tiempo, talentos y juventud, se pusieran en manos de Dios ofreciéndose para emplear sus fuerzas en estos lugares de misión, tan extensos y donde tanto bien se puede hacer.

¡Viva Cristo Rey!

P. Manuel 

Malawi, Agosto 2025.

20.06.25

Ad Extremas

 PADRE FEDERICO MISION AD EXTREMAS

El 8 de enero de 2018, durante la Octava de la Epifanía del Señor, desde el Himalaya, la Orden San Elías lanzó la “Cuenta Regresiva Misional[1].

Desde entonces, la Orden San Elías ha comenzado a anunciar la Santa Fe Católica en varios pueblos de la lista de la Cuenta Regresiva (Tchao, Lopo, Mulao Chia, Hani, Doya, Shixing, Rao, …) , trabajando apostólicamente en el Extremo Oriente y en África, y ha ido, a la par que misionaba e investigaba, mejorando el Catálogo de Pueblos Paganos (o Índice de Pueblos No-Contactados por el Evangelio).

Hoy, a siete años y medio del lanzamiento de la Cuenta Regresiva, luego de la experiencia adquirida y de los estudios hechos, publicamos el Catálogo mejorado (si bien siempre será perfectible). La aplicación rigurosa de los criterios expuestos el 7/I/18[2]  nos llevó a reducir mucho el numero de las etnias del Catálogo. Al día de la fecha, hemos registrado 163 etnias que aún no escucharon nada sobre Nuestro Señor Jesucristo.

Hasta ahora hemos venido avanzando al ritmo que pudimos y hasta Navidad nos focalizaremos en las etnias de Indochina a las que estamos yendo hace años.

Desde el año que viene, con la gracia de Dios, aumentaremos la velocidad misional y llevaremos a cabo la última etapa de la Cuenta Regresiva Misional, etapa que llamamos: “Ad Extremas”.

Ad Extremas consistirá en una especie de última carrera apostólica para anunciar de un golpe el Kerygma a las tribus pendientes y hacer presente en sus tierras por primera vez a Jesús Sacramentado celebrando la Primer Misa de la historia en los dominios de aquestas etnias. En efecto, gracias al envío misionero pontificio que nos dió y confirmó repetidas veces el Vicario de Cristo (Su Santidad Francisco nos envió oralmente en cuatro audiencias y lo confirmó por escrito en numerosas cartas manuscritas que nos envió), Deo Volente, desde Epifanía del Señor del 2026 comenzaremos una ultramaratón misional por todas las etnias del Catálogo misionando una semana por cada una de las 163 etnias. Esperamos terminar la primera predicación antes del 2030. Esto será Ad Extremas y nada más que esto.

Terminada la predicación de Ad Extremas, presentaremos los reportes y frutos al Santo Padre y al Ordinario Eclesiástico de cada lugar, para que Su Santidad y los Ordinarios provean a las necesidades de las almas del modo que crean más conveniente.

El sistema de Ad Extremas será así: enviaremos equipos misionales compuestos de cuatro misioneros que evangelizaran cuatro tribus durante un mes. Cada misionero tendrá un rol específico: uno será el capellán, otro será el encargado de lingüística, otro el de logística (y comunicación) y otro el explorador a cargo del mapeo. Quienes quieran participar, deben ser hombres solteros (mayores de 18 años) y aplicar como voluntarios a la “Fuerzas Especiales Misionales” (Mission Special Force) escribiendo un correo electrónico desde el sitio del Omnes Gentes Project (OGP): https://omnesgentesproject.com/contacto/

Si bien el Fin de los Tiempos vendrá cuando Dios quiera (antes o mucho después de Ad Extremas) ya que “ese día y esa hora, nadie los conoce” (Mt XXIV 36), nuestro principal texto escriturístico inspirador es Mt XXIV 14: “Y esta Buena Nueva del Reino será proclamada en el mundo entero, en testimonio de todos los pueblos, y entonces vendrá el fin”[3]. Llamativamente ambos textos bíblicos citados pertenecen al mismo libro y al mismo capítulo de la Palabra de Dios: el capítulo XIV de San Mateo.

Terminamos este posteo reproduciendo casi literalmente la misma Convocatoria que hicimos siete años y medio.

 ad extremas-convocatoria

Convocatoria final

 

Si alguien quiere embarcarse en la Gesta de las 163 Tribus, esto es, en la fase final de la Cuenta Regresiva de la Misión, fase llamada Ad Extremas, puede escribir un correo electrónico desde el sitio del Omnes Gentes Project(OGP): https://omnesgentesproject.com/contacto/

 

Hay cuatro modos directos de embarcarse en la Cuenta Regresiva Misional:

 

1.- Como Expedicionario Misional: partiendo a anunciar el Evangelio a alguno de los 163 “pueblos no-contactados”.

2.- Como Orante Misional: adoptando espiritualmente uno de los 163 pueblos (Campaña de Adopción de Pueblos).

3.- Como Animador Misional: propagando Ad Extremas entre los católicos;

4.- Como Padrino o Madrina Misional, sabiendo que “quienquiera diere de beber tan sólo un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, a título de discípulo, en verdad os digo, no perderá su recompensa” (Mt X 42).

Que Dios y la Virgen nos den la gracia de gastarnos y desgastarnos (“impendam et superimpendar”, 2 Cor XII 15) en el anuncio directo del único Salvador, nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, que vendrá a juzgar vivos y muertos y Cuyo Reino no tendrá fin.

 PADRE FEDERICO MISION AD EXTREMAS

Que los Santos Ángeles nos ayuden a asimilar la Palabra de Dios, que nos promete que “el que crea y se bautice, se salvará; el que no crea, se condenará”[4].

Que el Verbo de Dios nos dé la gracia de ser parte en esta gesta de frontera, con alegría aventurera y con la sobrenatural convicción “mueve-montañas” (cfr. Mt XVII 20) que mueve a contar permanentemente con lo imposible ya que se sobreentiende que si se reza con una fe grande “como un granito de mostaza”, nada será imposible puesto que “no hay nada imposible para Dios” (Lc I 37)[5].

 

Que la Virgen nos alcance la gracia de alistarnos en los escuadrones conquistadores de pueblos para el Reino de Dios.

 

Que Ella nos ayude a vivir el extremismo de la Misión, nacida de la caridad teologal y heroica, que mostrará el esplendor y el resplandor de la eterna juventud de la Iglesia, siempre fecunda en nuevas y renovadas hazañas apostólicas.

 

 Que Dios nos dé la gracia de jugarlo todo, para merecerlo todo.

 

Que el Señor de los Ejércitos nos dé la gracia de quemarnos y consumirnos por la salvación eternal de las almas y de entender que, como nos enseña el Beato Anacleto Gonzalez Flores, “la Iglesia vive y se nutre de osadías. Todos sus planes arrancan en la osadía. Solamente nosotros nos hemos empequeñecido y nos hemos entregado al apocamiento”.

 

 Una vez más, la Cristiandad se pone en campaña…

 

                           “para que toda rodilla en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra

                                   se doble en el nombre de Jesús, y toda lengua confiese

                                                        que Jesucristo es Señor, para

                                                               gloria de Dios Padre”

 

                                                                  (Filip. II 10-11).

 

                                                                 ¡Viva la Misión!

                                                                ¡Viva Cristo Rey!

                                                              ¡Viva María Reina!

 

Padre Federico, S.E.

 

Misionero Ad Gentes

 

Xaverianum (Seminario de la Orden San Elias),

Xipixapa, 18/VI/25, Fiesta de Corpus Christi

 

PD: A continuación transcribimos el Catálogo actualizado.

INDONESIA INSULAR

1. Ampanang
2. Komyandaret
3. Kwinsu
4. Momina
5. Kware
6. Podena
7. Merah Punan
8. Tereweng
9. Umalung
10. Vitou

MALAYSIA INSULAR

11. Jakun, Djakun
12. Mintil
13. Penan-Nibong
14. Semnam
15. Tonga, Ten’edn

CHINA

16. Wutun
17. Medog Monba
18. Naju
19. Rao
20. Ta’er
21. Wopu
22. Adi
23. Namuyi
24. Wunai
25. Luzu
26. Mang
27. Manmet
28. Mengwu
29. Numao
30. Popei
31. Puroik (Sulung)
32. Qanu
33. Riang
34. Tulao
35. Miguba
36. Muda
37. Naheng
38. Olot
39. Liujia
40. Liwu
41. Lu
42. Ming
43. Shixing

MONGOLIA,CHINA

44. Tsaatan

LAOS, INDOCHINA

45. Giay - Bouyei

46. Kongsat

47. Mlabri

48. Poumong

49. Sapuan

50. Tahanag / Tahang

51. Taket

52. Tamoy

53. Tayten

MYANMAR, INDOCHINA

54. Kaman  

55. Banlon Gyi Karen             

56. Banlon Nge Karen          

57. Mok     

THAILAND, INDOCHINA

58. Huay

59. Lao Ti

VIETNAM, INDOCHINA

60. Arem

61. Chut

62. Coong

63. Nguon

64. Xin Munh

65. Tai Do

66. Tay Sa Pa

67. Na-Meo

BHUTAN, HIMALAYICA

68. Adi

69. Broq-Pa

70. Chali

71. Dakpa

72. Darjee

73. Dzala / Dzalakha

74. Kachari Sonwal

75. Khambu

76. Khampa Tibetan

77. Kurtokha / Kurtop

78. Lap / Lakha

79. Layakha / Layab

80. Lhokpu / Doya

81. Loba

82. Lunape

83. Matpa

84. Monpa

85. Monpa Kalaktang

86. Ngalong

87. Nupbi

88. Nyenpa

89. Rongkup

90. Walang

 NEPAL, HIMALAYICA

91. Adibasi Janajati

92. Ath Pahariya

93. Bahing

94. Byansi

95. Dhandi

96. Gangai

97. Kaike

98. Lohorung

99. Nachhiring

100. Nubri

101. Tokpegola

INDIA

102. Aiton

103. Angarok

104. Bakuda

105. Bandi

106. Barua

107. Bathada

108. Bellara

109. Bhakta - Bhakat

110. Bhalla

111. Bilaspuri

112. Chaptegar

113. Cherua

114. Dosali

115. Dowaniya

116. Gagra

117. Godari

118. Guna

119. Halleer

120. Janughanta

121. Kanda

122. Kepmari

123. Ladia

124. Mala Masti

125. Mana

126. Maniyattikkaran

127. Momba

128. Musti Chenchu

129. Onge

130. Panniandi

131. Raneyar

132. Ratal

133. Rehar

134. Sabar

135. Samasi

136. Sanei

137. Sanhai

138. Sansoi

139. Seok

140. Sukiyar

141. Tak

PAKISTAN, INDIA
142. Gara
BANGLADESH, INDIA
143. Biswas

144. Dai

145. Gain

146. Lohait Kuri

147. Raute
BRASIL, AMAZONAS
148. Apama / Iapama

149. Kabixi / Txapakura

150. Karuazu

151. Koiupanka

152. Korubo

153. Morerebi

154. Sakiriabar

155. Tingui-Boto
 
BOLIVIA, AMAZONAS
156. Toromono
COLOMBIA, AMAZONAS
157. Carabayo

158. Embera-Baudo

159. Nonuya

160. Yari

161. Barasano Southern

ECUADOR, AMAZONAS
162. Taromenani
PERÚ, AMAZONAS
163. Cujareno
 
 
 


[1] Aquí se puede ver el enlace: https://www.infocatolica.com/blog/maradentro.php/1801070940-de-la-cuenta-regresiva-mision

[2] https://www.infocatolica.com/blog/maradentro.php/1801070945-fuentes-y-criterios-lista-ogp

[3] “Et praedicabitur hoc Evangelium Regni in universo orbe in testimonium omnibus gentibus, et tunc veniet consummatio”.

[4] “Qui crediderit et baptizatus fuerit, salvus erit; qui vero non crediderit, condemnabitur”.

[5] “Non erit impossibile apud Deum omne verbum”.

30.11.24

Expedición Subsahariana

Queridos amigos de las Misiones:

Comparto con ustedes este video que testimonia la más reciente expedición misional que la Orden San Elías (sacerdotes y voluntarios) hizo en el África Subsahariana. Con esta expedición y la que la precedió, la Iglesia Católica más que duplicó el número de conversiones en la zona, todo lo cual es gracia concedida por el Espíritu Santo, que hace maravillas con nuestros cinco panes y dos peces.

Lamentablemente, no pude ir a la última expedición (tuve que dar clases a futuros sacerdotes misioneros).

Tenemos muchas “Operaciones Especiales” en curso (algunas en lugares innombrables).

Pedimos oraciones, ayunos y donaciones. Y los varones solteros que quieran morir por Cristo Rey en tierras infieles, avisenos. Tenemos un lugar para Uds en las filas de la misión.

¡Viva Xto Rey!

Padre Federico

       

Tuvimos la gracia de participar en la misión de evangelización en Malawi en agosto de 2024. Deseamos compartir esta experiencia inolvidable que tocó profundamente nuestros corazones.

Hemos vivido una experiencia humana y espiritual, lejos de nuestra comodidad, a la que a menudo nos hemos aferrado. A pesar de la fatiga de los trayectos por caminos caóticos, nunca se empañó la alegría de nuestra misión. Estuvimos acompañados por el Padre José, el Padre Manuel de Madrid, el Padre Cristiano de Brasil, y nuestros compañeros de camino, Babeth, Pierre y Louis, guiados por Martín, el coordinador, para que todo transcurriera bien.

Como dice el Padre José Ansaldi:
“Misiones humanitarias de orden material, eso no falta… Sin embargo, misiones de evangelización, para dar a conocer a nuestro Señor Jesucristo, en países donde hay lugares muy remotos o aldeas que nunca han oído hablar de Jesús y Santa María, son bastante raras… Estas misiones requieren que nos unamos para compartir nuestra fe, con benevolencia y humildad.”

Fuimos muy bien recibidos en Tombo con los cantos de los catequistas, los jefes de las aldeas cercanas y Donatus, quien da seguimiento a las comunidades católicas en el lugar. Nos trasladamos de aldea en aldea y tuvimos el inmenso privilegio de ser testigos de conversiones y solicitudes de bautismo entre los aldeanos. Una gran cruz de madera, fabricada por Pierre, Louis y Donatus, fue plantada y bendecida en el terreno donde debería construirse una iglesia en Pembéré.
Se celebró una primera misa en Chitipa y se ofreció la imagen de nuestra Santa Virgen al jefe de la aldea. Enseñamos a los niños pequeños a hacer la señal de la cruz en la lengua local y a rezar el rosario. A pesar de la pobreza, estos niños siempre tienen una sonrisa y nunca se quejan.
Pudimos hacerles descubrir la alegría de colorear la imagen de Santa María, hacer esculturas con globos y distribuir caramelos que les encantaron. ¡Partidos de fútbol en su tierra, con un verdadero balón! Vivimos momentos muy apreciados: lavar en el río, cantar, orar alrededor de la hoguera con el sol poniéndose alrededor de las 17:30 y las noches muy frescas.
Esta misión nos hizo tomar conciencia de que la riqueza material es una ilusión ante la riqueza espiritual que encontramos en esos momentos de simplicidad, de compartir y de oraciones.
Si sientes este llamado en el fondo de tu corazón, no dudes en responder. Dios cuenta con nosotros y juntos podremos llevar la buena noticia a lugares inesperados y a veces inaccesibles. Con esta misión, prepárate a ser transformado, tanto, que tú también vas a tocar y transformar vidas.
Un inmenso agradecimiento al Padre José por permitirnos vivir esta misión. Si nuestra salud nos lo permite, esperamos participar en una próxima misión y estaríamos encantados de tenerte a nuestro lado.

Que Dios te bendiga.

Lan y Serge

31.03.24

De la primera Pascua de los Tapersuanos y las Operaciones Especiales

31-III-24 (Dominica Resurrectionis), Mingpou-Montai.

I.

La etnia Lhoppo ayer celebró la Pascua. Según nuestros reportes y nuestro conocimiento del terreno, fue la primera vez en la Historia que este grupo étnico celebra la Resurrección del Señor.
En la remota e ignota aldea de Tapershhu, una de las más importantes del diminuto pueblo Lhoppo, la Orden San Elías ha tenido el privilegio de celebrar toda la Semana Santa y especialmente todo el Triduo Pascual, lo cual fue un desafío total no sólo por el comunismo estatal sino porque es una tribu cuya lengua de sonidos extraños carece de alfabeto y ningún lingüista la estudió aún.
Esta fue la cuarta expedición apostólica que la Orden San Elías hace en los dominios de la etnia Lhoppo.
Fue probablemente la más fecunda aunque por momentos, percibimos que todo el trabajo misional se iba a derribar a pedazos ya que un triple miedo (humanamente muy natural) acechaba a muchos nativos: un miedo social (al “qué dirán” los demás si uno hace algún gesto cristiano osado, como ser prestar un martillo a los misioneros para que estos hagan una cruz); un miedo policial (que tiene su lógica en un régimen aún oficialmente marxista) y un tercer tipo de miedo que nos llamó la atención pero también es humanamente lógico: un “miedo místico”, que es una especie de temor pagano de Dios, esto es, de miedo de que el nuevo culto (el cristiano) desagrade al Creador o, quizás, a algunos espíritus o ancestros.
Ese triple miedo, configurándose en unas almas más que en otras (salvo en los niños y en una abuela que está perdiendo la vista), fue un obstáculo que, cual fuego atizado por el diablo, se alzó para tratar de frustrar los humanamente absurdos esfuerzos misionales.
Como dijimos, la tríada de marras tenía su lógica. De hecho, anteayer, vino la policía a cobrar su “estipendio”. La Divina Providencia quiso que entonces no estuviésemos en la misión sino en un puesto ubicado a una hora de viaje (el punto Bravo), a donde habíamos ido para celebrar el Jueves Sacerdotal comiendo unos platos nativos en una terraza ubicada en un mirador entre montes y pastizales… Como se imaginarán, en la misión no hay chance de aburrirse, realmente. Pasan muchas cosas, pero aburrimiento no hay.

II.

Hago un paréntesis para darle algo de contexto a la Pascua Lhoppo.
Como constataba el Beato Paolo Manna, en su clásico libro “La conversión del mundo pagano”, hoy el clero está magníficamente mal distribuido. La inmensa mayoría de los curas está en países de tradición católica (a veces incluso peleándose para ver quién hace tal o cual ministerio y preocupados de no perder un puesto o capilla), mientras que en el mundo pagano hay un número ridículamente escaso de sacerdotes, en zonas donde la Iglesia Católica no existe, donde uno puede pasar días o semanas manejando la 4x4 sin ver ni siquiera una iglesia católica, un cura o una cruz.
Por eso, hoy la Orden San Elías se ve obligada (obligada por la caridad pastoral) a abarcar varias misiones a la vez ya que de otro modo millones de almas morirían sin tener la posibilidad de amar a Cristo. Como somos católicos, sabemos el enorme poder salvífico que tiene la sola recitación de los Santísimos Nombres de Jesús y de María y también conocemos, por tanto, que tiene muchas más posibilidades de salvarse quien conoce e invoca alguna vez el nombre de Jesús y de María (aunque muera sin bautismo de agua en una meseta sin clero ni comunidad cristiana) que quien jamás invocó estos nombres.
Por eso, en virtud del envío misionero que nos dio el Papa a la Orden San Elías, buscamos sembrar a Cristo todo lo posible en la mayor cantidad posible de regiones extensísimas donde la Iglesia no existe, donde no llegan los turistas, donde las trabas humanas y geográficas son muy acentuadas, donde no hay nada de nada, aunque quizás haya habido algo hace siglos (cosa que nos es imposible saber).
Dividimos la acción en “Operaciones Especiales” y cada una de ellas en “Expediciones Apostólicas”, con objetivos definidos, todo lo cual gracias a Dios está dando frutos visibles de crecimiento misionales en zonas y etnias que si nosotros no alcanzábamos nadie lo iba a hacer. Estamos formando un comando misional de laicos varones para que la acción misional de primera línea de fuego sea lo más continua e incisiva posible y para poder llegar antes que las sectas protestantes norteamericanas que tienen una logística tremendamente eficiente y una financiación asombrosa (mientras nosotros luchamos con la falta de todo).

III.

Una de las Operaciones que llevamos a cabo es “Black Mamba”, que busca plantar el primer núcleo de la Iglesia lo más rápido posible en una zona de plantaciones de opio ubicada en el sudeste asiático antes que lleguen las sectas protestantes o la policia. Una de las etnias a las que apunta Black Mamba es la tribu Lhoppo, que ya son nuestros amigos y que ayer tuvieron su primera Pascua.
La primera vez que contactamos esta aldea ellos no conocían ni el nombre de Jesús. Fue todo “desde cero” absolutamente. Esta fue nuestra cuarta expedición a la aldea y por eso ya conocen el nombre de Jesús y Maria y muchos conocen bastante más, aún así todavía es todo muy nuevo para ellos. Encima, el único joven que habíamos bautizado se mudó a una zona lejanísima (lo cual tiene, de todos modos sus ventajas ya que podrá difundir la fe allí). En esta cuarta expedición pudimos bautizar un segundo joven (cuya historia es un poco extrema), llamado Auan, que ahora se agregó John ya que Auan no está en el catálogo de los Santos (esperemos que él sea el primero).
Durante días estuvimos anunciando y predicando la proximidad de la Pascua, que era como hablar del alfabeto japonés en la ciudad de Buenos Aires. Dimos por sentado que los nativos, al menos los más amigos, nos iban a ayudar aunque más no sea con la logística más elemental, pero el triple miedo (social, policial y místico) detuvo potenciales cooperadores a tal punto que no nos querían prestar ni un martillo si era para clavar una cruz.
El Viernes Santo nos configuramos con la Pasión de Cristo abandonando tarde la aldea en la 4x4. En el viaje, entre las constantes curvas de la peligrosa ruta de montaña, decidimos hacer una Pascua para niños y para Anastasia, la única persona bautizada que vive en la aldea (la bautizamos en la expedición pasada y persevera constante en la fe, lo cual es milagroso ya que ella solo habla lhoppo y un mínimo de mandarín). En el viaje asumimos que lamentablemente no tendríamos una Pascua “triunfalista” llena de gente, sino una Pascua minimalista (una “Pascua de Viernes Santo”, si cabe el oximoron).
Al final, dejado, “Charlie” y llegados al punto “Bravo” (uso la divertida jerga que me enseñó un voluntario), defendí en línea mi tesis doctoral en Teología (cuyo objetivo fue una refutación de Anselm Grün, el Pope de la espiritualidad modernista), y luego me llaman dos aldeanos por WhatsApp para decirme que habían tenido un “conciliábulo aldeano” con la participación de un número extraordinario de hombres (que se habían reunido porque Shila y otros habían cazado un jabalí). Filipo (como lo bautizamos (si bien aún no lo bautizamos con agua) me informó solemnemente que los hombres del “Consejo del Jabalí” (que pudo operar sin problema ya que el precepto de abstinencia aún no los obliga) decidió que se celebrará la Pascua en la aldea pero que (el matiz no es menor y más que matiz es un infernal desliz) no asistirán a la misa más que tres almas debido al predicho “miedo místico”.

El Sábado Santo a la mañana no parábamos de recibir llamadas de los nativos. Querían ayudarnos a comprar el chancho. Se nos había ocurrido comprar un cerdo ya que es el plato preferido de los Lhoppo. En efecto, comen puerco sólo en dos ocasiones: en las bodas y en año nuevo.
Desayunamos rápido momo en el local de un chino amigo y nos subimos a la 4x4 para ir a tratar de conseguir el chancho, que compramos en los dominios de la tribu Yang, donde vimos una señora joven trabajando con un telar, que solo habíamos visto en museos indígenas. Compramos el chancho más grande, que según el impreciso método de medición, pesaba 132 kilos (le dieron una última merienda antes del pago para que engorde un poco más).

 Pesando el chancho pascual

Pesando el chancho pascual

 

IIII.

Finalmente, vino toda la aldea a celebrar la Pascua.
Según me dijo el jefe y vimos con nuestros ojos, eran unas 230 almas, contando mujeres y niños. El jefe me dijo que nadie se quedó en su casa. Todos participaron de la Pascua y así empezó a desmoronarse el muro del paganismo y del triple miedo. Vino hasta el chamán, que cuando le prediqué lo básico me respondió sonriente con una llamativa anglofonía: “OKEY“, reforzada con un pulgar hacia arriba. Habría sido muy divertida una visita policial, pero no habrán podido venir (tampoco los invitamos)…
La Pascua fue un gozo. Creo que nunca inflé tantos globos en mi vida, cosa que les fascina a los niños lhoppo. Los tirabamos al techo, a veces llenos de agua, y jugaban a ver quien los atrapaba. Algunos llegaron a tener un almacén de globos. Nos llenó de gozo ver varios niños con las medallitas de la Virgen del Buen Suceso colgadas del cuello, las cuales les habíamos dado el día anterior. Incluso al menos una de las señoras, la mamá de Chiaiou, tenía su medalla.
Lo mejor de la Pascua y de toda la misión fue ver como todos los niños de la aldea se llenaron de amor a Jesús y a María, que les inspiró el Espíritu Santo cuando les enseñábamos unas antiguas imágenes de los divinos misterios. El jefe aprobó todo eso.

El chamán lhoppo examinando atentamente las imágenes de los divinos misterios

El chamán lhoppo examinando atentamente las imágenes de los divinos misterios

Hay mucho más para contar, pero dejo acá porque se me perdieron las gotas de los ojos y el teléfono se me cae por lo malo que está el camino (ir en la 4x4 acá tiene visos de montaña rusa).
Celebramos la misa de Vigilia Pascual (después de releer Fortescue, o “el Forto” como le decimos), con el fuego prendido por unos paganos (uno de los cuales pidió oraciones). Tiramos fuegos artificiales coronados por un estruendoso Alleluia.

Gritamos Alleluia todo lo posible. Predicamos públicamente el kerygma en el sermón pascual oído por muchos. Al final, todo el mundo estaba por momentos absorto mirando la misa y varios seguían con su cirio pascual la misa haciendo las posturas que les decíamos. Y Anastasia, de rodillas, comulgó.
El jefe, al principio algo reacio debido a su miedo místico, finalmente brindó en público diciendo espontáneamente “¡¡¡Gracias Jesús!!! ”.
Recemos para que la próxima tengamos un bautismo masivo.

¡Que Cristo Resucitado llame a muchos jóvenes a engrosar los Comandos Misionales!*

¡Felices Pascuas de Resurrección!

*Para esta finalidad, a modo de cinco panes y dos peces, escribo esta crónica (venciendo el espantoso escrúpulo causado por el temor de contradecir lo de la mano derecha y la izquierda).