El llanero solitario está enfermo
Cuando una persona toma una bocacalle, la primera a la izquierda, cambiando su rumbo vital a cambio de un puñado de dólares, caídos de la mesa de un diario de tirada nacional, y dispone de licencia para disparar desde un bazar de todo a cien a cualquiera que se mueva por el paisaje del oeste americano construido de cartón piedra, esa persona está enferma.
Su enfermedad es vivir y creerse que su sombra le persigue a muerte, lo que le conduce a perseguir a los demás, antes que su propia sombra acabe con él. Esta enfermedad, quien la padece es digno de lástima, porque tiene el alma negra como el betún, pero hace un mal inmenso a la comunidad donde dice estar: su religión.




