El obispo multado y el arzobispo tiroteado
La opinión pública es muy sensible a los acontecimientos sobre la vida de los obispos, ya que son sucesores de los apóstoles. Cuando un obispo “presume” de algo para enseñar algo, debe andarse con cuidado.
Hoy, ante la fecha del domingo próximo, Jornada de Responsabilidad en el tráfico viario, conocemos que el obispo Piris, residente en Lérida, y responsable de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, afirma haber sido multado por correr en su vehículo a una velocidad excesiva. Tal situación no sirve para llamar a sus diocesanos a la responsabilidad. Lo mismo que tampoco sirve el hacerse el sordo ante la devolución de los bienes artísticos que, tras sentencia judicial y la decisión de la Santa Sede, debe hacer a la diócesis de Barbastro
Otro obispo, éste brasileño, colaborador directo del Papa, en la sagrada congregación de los religiosos, es monseñor Joao Braz Aviz, quien cuenta que tiene 130 proyectiles en su cuerpo, cuando con treinta y seis años, se encontró, contra su voluntad, en una refriega entre unos ladrones y la propia policía.










