
Juan Ignacio Hernández Gilfedder es el responsable de la financiación de EWTN España
Como venimos informando EWTN España inicia una nueva etapa que refuerza su misión de anunciar el Evangelio con alegría y claridad. Damos la bienvenida a la Nueva EWTN España, una señal que pronto estará encendida las 24 horas del día, 7 días a la semana, para llevar la luz del Evangelio a TODOS los hogares españoles. Este nuevo comienzo tiene una fecha clave: el 20 de abril, día del cumpleaños de su fundadora, la Madre Angélica. En esa jornada tan significativa celebraremos un gran evento en el que se anunciará el lanzamiento de la Nueva EWTN España.
Con esta ocasión seguimos este pequeño ciclo de entrevistas con Juan Ignacio Hernández Gilfedder, responsable de la financiación de EWTN España.
¿Por qué han decidido en EWTN España aumentar el número de horas de programación propia?
Es, en realidad, un paso bastante natural en la evolución de EWTN España. Después de varios años de presencia y trabajo, hemos visto algo muy alentador: el proyecto está creciendo y cada vez más personas siguen nuestros contenidos tanto en televisión como en plataformas digitales. En cierto modo, podríamos resumirlo con una expresión muy sencilla: esto marcha.
Esa respuesta nos anima mucho. Cuando ves que hay personas que rezan con el canal, que siguen los programas, que comparten los contenidos y que sienten EWTN como algo cercano, comprendes que hay una verdadera necesidad y también un gran potencial por desarrollar. Y eso ilusiona mucho.
Pero hay también un tercer elemento importante: nuestra propia misión. Si queremos que EWTN sea verdaderamente una voz del mundo católico en España, tenemos la responsabilidad de ofrecer más espacio para que la riqueza del catolicismo pueda expresarse. La Iglesia está llena de iniciativas, testimonios, reflexiones y obras que merecen ser conocidas.
Por eso este paso responde a tres cosas muy sencillas: estamos animados por la buena respuesta que estamos viendo, ilusionados por el potencial que existe, y en cierto modo también obligados por nuestra propia misión de dar voz al catolicismo y ayudar a que el Evangelio llegue cada vez a más personas.
¿En qué medida supone un reto importante para ustedes este salto en cantidad y calidad?
Es un reto muy grande, comparable —o incluso mayor— que el que puede tener cualquier canal de televisión convencional cuando decide aumentar su distribución y producción.
Distribuir a través de más plataformas (incluido TDT) y producir más horas de contenido exige mejorar la planificación, elevar los estándares de producción, coordinar equipos, buscar temas relevantes y cuidar mucho la calidad editorial y técnica. En ese sentido, el desafío es muy similar al de cualquier medio audiovisual que quiera crecer de forma seria y sostenible.
Pero en nuestro caso existe un elemento adicional que lo hace todavía más exigente: EWTN se financia exclusivamente con donativos y benefactores. No tenemos ingresos publicitarios, no emitimos anuncios comerciales y tampoco recibimos financiación del Estado.
Eso significa que cada nuevo proyecto, cada programa y cada mejora en la producción depende directamente de la confianza y la generosidad de las personas que creen en la misión del canal.
Por eso el reto no es solo producir más y mejor, sino hacerlo con una gran responsabilidad hacia quienes hacen posible esta obra. Cada euro que recibimos es un acto de confianza en la misión evangelizadora de EWTN, y nuestro deber es administrarlo bien para que dé el mayor fruto posible.
¿Qué supone en su vida dedicar parte de su tiempo libre a ayudar en la financiación del canal?
Para mí está siendo una experiencia muy exigente y al mismo tiempo muy enriquecedora. Llevo más de 25 años trabajando en el sector empresarial y he participado en muchos proyectos distintos, pero el mundo del fundraising es relativamente nuevo para mí. Es una disciplina muy particular que exige aprender constantemente, y en ese sentido tengo la suerte de poder apoyarme en los profesionales de EWTN a nivel internacional. Especialmente en Scott Brown, que lidera el área de Mission Advancement en todo el mundo y de quien estoy aprendiendo mucho.
Además, España tiene una particularidad cultural que hace este trabajo especialmente interesante. Por un lado, hay muchas iniciativas católicas muy valiosas que están haciendo un gran bien. Pero, por otro, no tenemos todavía una cultura muy desarrollada de dar y tampoco de pedir para sostener estas obras. Es curioso que incluso utilicemos la palabra inglesa fundraising porque en español no tenemos un término equivalente que esté realmente asentado.
A todo esto se suma otro elemento muy importante: el sacrificio personal. Yo suelo decir muchas veces que formar parte de EWTN tiene que “dolerte” un poco. Tiene que suponerte un verdadero esfuerzo. Solo cuando una misión te exige tiempo, energía y sacrificio personal te das cuenta de que realmente estás dando algo de ti mismo.
Y, al mismo tiempo, es una experiencia que estoy disfrutando mucho. Estoy rodeado de personas para las que ser católico no es simplemente una dimensión más de la vida, sino algo que forma parte de su identidad profunda. La fe no aparece solo en determinados momentos: impregna todo lo que hacen.
En cierto modo, ese es también el reto de EWTN como canal: demostrar que una televisión puede ser católica las 24 horas del día sin limitarse únicamente a retransmitir la misa o el rosario —que también son esenciales—, sino ofreciendo además entretenimiento, actualidad, noticias, documentales y películas que transmitan una visión cristiana del mundo.
Esa visión amplia de la fe vivida en la vida cotidiana es precisamente lo que intentamos reflejar en el canal.
¿Por qué en un proyecto evangelizador de esta envergadura, aunque sea sin ánimo de lucro, son tan necesarios los medios económicos?
Si me permite una comparación un poco gráfica, EWTN es en cierto modo una mezcla entre una orden mendicante y una orden monástica.
Por un lado, tenemos algo del espíritu de las órdenes mendicantes —como franciscanos, dominicos o agustinos—. Es decir, somos activos, itinerantes y misioneros. Nuestra misión es llevar el mensaje del Evangelio a través de los medios de comunicación y ofrecer un canal de distribución para todo el bien que se está haciendo en el mundo católico: testimonios, iniciativas, pensamiento, cultura, vida de la Iglesia.
Pero al mismo tiempo tenemos también algo del espíritu monástico, más cercano a los benedictinos. Porque un medio como EWTN debe cuidar con mucha seriedad la coherencia editorial y doctrinal de todo lo que emite. No se trata solo de producir contenido, sino de preservar la fidelidad a la enseñanza de la Iglesia y ofrecer programación de calidad que ayude a las personas a comprender mejor su fe.
Para hacer ambas cosas se necesita una infraestructura real. EWTN hoy tiene centros de producción y operación en lugares como Alabama —donde nació la cadena—, Roma, Colonia o Madrid. Son puntos desde los que se produce, se traduce, se distribuye y se coordina una programación que llega a millones de hogares.
Y uno podría preguntarse: ¿por qué no Sevilla, Santiago de Compostela, París o Jerusalén?
El potencial misionero es enorme. Pero para que eso sea posible hacen falta medios.
Además, un medio de comunicación no puede vivir solo de una intuición inicial. Alimentar de forma constante un canal con contenidos actuales, relevantes y de alta calidad exige talento, tiempo, tecnología y equipos humanos. Todo eso tiene un coste real. Por eso los donantes y benefactores son tan importantes. No sostienen simplemente una televisión; hacen posible que exista un instrumento de evangelización capaz de llegar cada día a millones de personas.
¿Cómo logra EWTN España mantenerse sin otro ingreso que los donativos de los televidentes?
EWTN España puede sostenerse gracias a que forma parte de una realidad mucho más amplia: EWTN Global. La cadena nació en Alabama en los años 80 de la mano de Madre Angélica y hoy es el mayor medio de comunicación católico del mundo, con una presencia muy consolidada especialmente en Estados Unidos.
Eso significa que no partimos de cero. A nivel de contenidos —que es precisamente el aspecto que más inversión suele requerir en cualquier medio audiovisual— contamos con un inventario extraordinario de programas, documentales, entrevistas y producciones que se han desarrollado durante décadas y que constituyen un patrimonio audiovisual único dentro del mundo católico.
Gracias a ello, EWTN España puede concentrar sus esfuerzos en otras áreas clave: la operación diaria del canal, la gestión de la programación, la adaptación y traducción de contenidos, la edición y postproducción, así como el marketing y la comunicación.
En términos prácticos, esto significa que podemos operar con una fracción del coste que tendría cualquier otro medio de comunicación que tuviera que producir todo desde cero. Y eso nos da una ventaja enorme.
Por eso suelo decir que, desde el punto de vista del impacto, EWTN es probablemente una de las iniciativas católicas donde cada euro donado tiene una mayor capacidad de multiplicarse. Con recursos relativamente modestos podemos llegar a una audiencia muy amplia y ofrecer contenidos de gran calidad.
Sinceramente creo que, si el objetivo de una persona es apoyar la evangelización y ayudar a que el mensaje del Evangelio llegue al mayor número posible de personas, EWTN es una de las obras que más garantiza alcance, continuidad y relevancia.
¿En qué medida la fidelización de estos ingresos les ha permitido crecer?
Nosotros tenemos muy presente una frase de Madre Angélica que, en cierto modo, resume el espíritu de todo el proyecto: “La fe es lo que te ayuda a comenzar. La esperanza es lo que te mantiene en marcha. El amor es lo que te lleva hasta el final”.
Detrás de esa frase hay algo muy profundo que define también la historia de EWTN: la constancia, la resiliencia y una convicción muy firme en la misión que estamos llevando a cabo. Este proyecto no se ha construido de un día para otro, sino durante décadas de perseverancia.
Y eso mismo es lo que pedimos también a nuestros donantes: constancia. Hoy tenemos benefactores en más de veinte países y, poco a poco, el número de donantes en España va creciendo. Cada euro que entra ayuda a impulsar el proyecto, por supuesto. Pero lo que realmente nos permite crecer es el compromiso en el tiempo.
Una donación puntual puede permitirnos, por ejemplo, realizar un proyecto concreto muy valioso, como producir un documental. Pero cuando contamos con donaciones recurrentes podemos pensar de otra manera: podemos planificar a largo plazo, construir capacidades, asumir proyectos más ambiciosos.
Gracias a esa estabilidad podemos plantearnos producir una serie completa, desarrollar nuevas líneas de contenido o incluso abrir presencia en nuevas ciudades.
En el fondo, el éxito de EWTN a lo largo de los años se ha basado precisamente en eso: predictibilidad, estabilidad y continuidad. No es un proyecto pensado para el corto plazo, sino para el largo recorrido. Y las donaciones recurrentes son lo que nos permite seguir construyendo esa misión con solidez.
¿Por qué merece la pena hacer este esfuerzo para hacer una televisión grande para gloria de Dios y la salvación de las almas?
Esta es una pregunta profunda, porque en el fondo toca el papel que tiene la fe en la vida humana y en la sociedad.
Hay una frase muy conocida de Don Juan Donoso Cortés que me parece muy iluminadora: “En toda cuestión política va envuelta una cuestión teológica.” Lo que quería decir con ello es algo muy sencillo pero muy profundo: en toda forma de entender el mundo, en toda visión de la sociedad, en toda cultura, subyace una determinada comprensión de Dios y del hombre.
Hoy nos hemos acostumbrado a pensar que la religión es simplemente una faceta más de la vida. Algo que pertenece al ámbito privado, como si fuera una sección del periódico. Pero la tradición cristiana siempre ha entendido algo muy distinto: la fe no es una parte de la vida, sino el fundamento desde el que se comprende toda la realidad. Es el alma que da forma a la materia, la visión que orienta nuestra comprensión del mundo.
Eso tiene también una consecuencia muy clara en el ámbito de los medios de comunicación. Muchas veces se piensa que un medio católico es simplemente un medio generalista con una pequeña sección religiosa. Pero en realidad un medio es católico o no lo es. Porque la fe no es un añadido: es una forma de mirar la realidad.
Y además existe otro prejuicio muy extendido: que un medio católico tiene que ser necesariamente aburrido, monotemático o limitado. Cuando en realidad ocurre lo contrario. No hay nada más universal, más plural y más rico que el catolicismo. Todo lo que es verdadero, bueno y bello tiene cabida dentro de esa visión.
Por eso demostrar que un canal como EWTN es posible tiene también un valor cultural. Es, de alguna manera, eliminar complejos. Es dar un pequeño pero firme golpe en la mesa y decir que la fe católica no es una moda pasajera ni un vestigio del pasado, sino una verdad viva que sigue iluminando la vida de millones de personas.
Y si en ese camino logramos tocar el corazón de algunas almas —de quienes ya creen, de quienes buscan, o incluso de quienes todavía no saben que buscan— entonces el esfuerzo habrá merecido plenamente la pena. Porque en el fondo toda evangelización consiste en eso: en ayudar a las personas a redescubrir el camino de regreso al hogar del que nunca debieron salir.
¿De qué manera se puede colaborar con ustedes para ayudar a que siga creciendo el canal?
La primera forma, y quizá la más importante, es rezando por nosotros. Esta labor no es sencilla y necesitamos cada día la gracia de Dios para hacer bien nuestro trabajo y ser fieles a la misión que tenemos encomendada. La oración de quienes nos siguen y nos apoyan es algo que valoramos enormemente.
La segunda manera es ayudándonos a darnos a conocer. Muchas personas todavía no saben que existe un canal como EWTN o no conocen todo lo que ofrece. Hablar del canal a amigos, familiares o conocidos, recomendar un programa o compartir un contenido puede tener un impacto mucho mayor del que imaginamos.
La tercera forma es colaborar económicamente, dentro de las posibilidades de cada uno. EWTN vive exclusivamente de donativos y benefactores, y cada aportación —grande o pequeña— contribuye a sostener y hacer crecer esta obra de evangelización. www.ewtn.es/dona
Y hay una cuarta forma que me parece muy bonita: adquirir un pequeño hábito semanal. Dedicar un rato a ver un programa de EWTN y, si lo desean, hacernos llegar su opinión. Hacerlo una vez a la semana, 52 veces al año. En realidad, solo supone unas horas al mes.
Puede que alguien empiece viendo un programa una hora a la semana… y que poco a poco esa hora se convierta en dos, o en cuatro. Y quizá, casi sin darse cuenta, termine formando parte de algo muy especial: una comunidad de personas que, junto con nosotros, está participando en lo que podría ser uno de los proyectos de evangelización más sorprendentes dentro de los medios de comunicación en España.
¿Cómo cree que un buen canal con un contenido potente puede ayudar a cristianizar y transformar la sociedad española?
Fundamentalmente a través de tres cosas: permanencia, continuidad y presencia.
Los medios de comunicación influyen en la sociedad no solo por lo que muestran, sino también por lo que deciden no mostrar. La selección de temas, el enfoque de las noticias, las historias que se cuentan y las que se silencian van configurando poco a poco la forma en que una sociedad entiende la realidad.
Por eso lo importante no es tanto un impacto puntual, sino el largo plazo. Estar presentes durante muchos años, ofreciendo de manera constante una visión de la realidad inspirada en la fe cristiana, proponiendo contenidos que ayuden a pensar, a comprender mejor el mundo y a redescubrir el sentido profundo de la vida.
En realidad, esta “batalla” cultural no se gana con fuegos artificiales ni con golpes de efecto momentáneos. Se gana con el mismo método que el cristianismo ha seguido desde sus orígenes: sacrificio —hasta el martirio cuando ha sido necesario—, una fe inquebrantable y, sobre todo, mucha paciencia.
Esa presencia constante, serena y perseverante es la que poco a poco va tocando las conciencias y transformando la cultura. Y ahí es donde un medio como EWTN puede desempeñar un papel importante.
¿Quiere añadir algo para finalizar?
Quizá recordar algo que a veces se olvida: EWTN nace, en cierto modo, de un auténtico milagro protagonizado por Madre Angélica. Lo que ella fue capaz de hacer —crear desde un pequeño monasterio en Alabama el mayor medio de comunicación católico del mundo— está solo al alcance de alguien con una combinación muy poco común de fe, coraje, visión y humildad.
Ella creyó que Dios podía servirse de un pequeño estudio de televisión para evangelizar el mundo. Y esa intuición, sostenida con una fe extraordinaria, terminó convirtiéndose en una realidad que hoy llega a millones de personas.
A quienes estamos ahora implicados en la misión de EWTN nos corresponde algo muy sencillo y al mismo tiempo muy grande: dar continuidad a ese milagro. En nuestro caso, hacer posible que EWTN entre cada vez en más hogares españoles y pueda servir como instrumento de evangelización y de encuentro con la fe.
Y para eso vamos a necesitar la colaboración de muchas personas, católicas y también no católicas. Porque en el fondo EWTN quiere ser un espacio abierto donde la verdad, el bien y la belleza puedan expresarse y llegar a mucha gente.
Por eso nuestra invitación es muy sencilla: participar, colaborar, formar parte de esta misión. No todos los días se tiene la oportunidad de acercarse a un medio de comunicación y contribuir de forma directa a su desarrollo.
Esa es, precisamente, la oportunidad que ofrece hoy EWTN. Ser parte de una obra que quiere llevar el mensaje del Evangelio a cada vez más personas.
Por Javier Navascués