12.09.25

José-Ramón Ferrandis: “Leer las Metas de la Agenda 2030 nos hace ver que su bondad es un engaño”

José-Ramón Ferrandis nació en Valencia (España) en 1951. Es Licenciado en Ciencias Políticas y Técnico Comercial y Economista del Estado desde 1979. Ha estado destinado como consejero Económico y Comercial de las Embajadas de España en Moscú (URSS), Washington DC, Moscú (Rusia) y Riad (Arabia Saudita). Representó a España en MIGA (Grupo Banco Mundial).

Tras cuarenta y dos años ininterrumpidos trabajando en la Administración General del Estado, imparte clases en materia de Análisis Riesgo-País, Análisis de Mercados Internacionales, Globalización, Instituciones Financieras Multilaterales, URSS/Rusia, países de África Negra, los EE. UU. y Arabia Saudita, así como en materias medioambientales y energéticas asociadas al llamado “cambio climático” y en relación con el período histórico 1936-1975 en España. Ha publicado seis libros: “Globalización y Generación de Riqueza” (2017, Unión Editorial). “África es así” (2019, Unión Editorial). “Crimen de Estado” (2022, Unión Editorial). “Cartas de los martes de 2020” (2023, Unión Editorial). “Franco sin adjetivos” (2024, SND Editores). “Desmontando la Agenda 2030” (2025, Luz de Trento Editorial). Ha escrito múltiples artículos sobre los temas mencionados arriba y otros. Dirige el blog https://joseramonferrandis.es/

En esta entrevista analiza el libro “Desmontando la agenda 2030”, del que es coautor junto a Felipe González Abad.

¿Por qué un libro a fondo sobre la Agenda 2030?

Hemos detectado que los asuntos de la Agenda 2030 se suelen tratar de manera parcial, seleccionando algunos de sus objetivos, obviando muchos otros y hablando esencialmente de su origen y sus eventuales consecuencias, pero sin analizar qué dice realmente el texto de la Agenda 2030, o por mejor decir, “Objetivos de Desarrollo Sostenible”, que es su nombre oficial. Así las cosas, nos hemos puesto a ello. Ha sido arduo, pero gratificante y sobre todo, esperamos que sea de utilidad para el lector, que tiene a su disposición una revisión completa y a fondo del documento de la ONU.

Tengo una anécdota al respecto. En una de mis presentaciones referida al llamado “cambio climático antropogénico”, al mencionar lo difícil que era la lectura de la totalidad de la Agenda 2030 y que poca gente lo había conseguido, uno de los asistentes levantó la mano y respondió que él sí lo había hecho. Le felicité efusivamente por el esfuerzo y la aplicación demostradas, porque es una tarea ímproba, que poca gente puede llevar a buen fin. Pero hay que hacerla. Y eso hemos hecho, convirtiendo el resultado en un libro que permita consultar cada Meta de cada Objetivo.

¿Cuál es su génesis y quién está detrás y con qué objetivos?

Esta es una pregunta enjundiosa. La aparición de la Agenda 2030 obedece a la mutación que ha experimentado la ONU. El lector sabe que Naciones Unidas es heredera de la Sociedad de Naciones, organismo creado n 1919 por inducción del presidente norteamericano Thomas Woodrow Wilson sobre la base de sus famosos 14 puntos de 1918. La Sociedad de Naciones buscaba evitar el desencadenamiento de otra gran guerra. Tras algunos logros iniciales no menores, terminó fracasando en toda la línea, inicialmente porque los EE. UU. vieron cómo el Senado impedía que su país se convirtiera en miembro, y luego por el comportamiento de Italia, Francia, Japón, Alemania y la URSS, que no tenían la menor intención de subordinarse a la Sociedad de Naciones.

Bueno, pues la ONU nació en 1945 con el objetivo de mantener la paz en el mundo, pero ya desde 1946 vio cómo se desencadenaba una insurrección comunista en Grecia que sólo se puedo atajar con la intervención de tropas británicas y norteamericanas. En 1948, el mismo día de la creación del Estado de Israel, tropas de Egipto, Irak, Líbano Siria y Transjordania, con ayuda de voluntarios libios, saudíes y yemeníes, atacaban a Israel desde todas sus fronteras; sólo Israel, venciendo, detuvo el ataque. En 1950, el ataque comunista desde Corea del Norte a Corea del Sur, con tropas equipadas y entrenadas por la URSS. Tampoco la ONU pudo evitarlo y sólo la alianza encabezada por los EE. UU. logró el armisticio.

Esa dinámica se ha repetido no menos de 75 veces desde entonces, sin que la ONU haya podido detener ninguna guerra. Lo pueden ver aquí https://joseramonferrandis.es/naciones-unidas-desempeno-deriva-y-critica/.

Con ello, la ONU, una entidad administrativa amplia y poderosa, percibió que su futuro no pasaba por evitar guerras que en todo caso no podía detener. Así que se dedicó a multiplicar sus organismos dependientes en diversas áreas y a transferir riqueza de los países desarrollados a los pobres, asegurando que así acabaría con la pobreza. Eso empezó en 1960, como pueden ver detalladamente en el libro.

Obvio es decirlo, los objetivos de reducción de la pobreza no se lograron, así que la ONU se reinventó una vez más y en el año 2000 lanzó los Objetivos del Milenio para el Desarrollo, que abarcaban ocho campos. Ante el fracaso de la iniciativa, en 2015 presentó los Objetivos de Desarrollo Sostenible (la llamada, más coloquialmente Agenda 2030), que fracasarán igualmente. Podemos esperar que en 2030 desencadenen los “Objetivos para el Desarrollo Resiliente” o cosa similar, con un plazo de vigencia de entre 10 y 20 años. Es una historia interminable.

¿Dónde está su maldad intrínseca?

La maldad de las iniciativas contempladas en la Agenda 2030 es poliédrica. La ONU sabe que sus actividades fundacionales están condenadas al fracaso, pero eso les permite (porque se lo permiten) lanzar una y otra y otra actividad alternativa, monopolizando la estrategia multilateral, a la que todos los países miembros están enjaezados. El coste de estas actuaciones es gigantesco, del orden de billones (de doce ceros) de dólares anuales, lo que a su vez les permite engordar su propia organización.

Esa es la segunda faceta del mal: los enormes y crecientes costes de sus iniciativas, inútiles en cuanto a sus fines y contraproducentes en cuanto a sus efectos. Esos fondos son repartidos convenientemente por la ONU entre sus múltiples entidades y organizaciones, que además poseen financiación específica de algunos países miembros para determinadas actuaciones, además de aportaciones empresariales para proyectos concretos. El conjunto es un presupuesto gigantesco, que no para de crecer.

La tercera faceta es el intervencionismo que destila la Agenda 2030, que menoscaba la soberanía nacional y busca convertir a los ciudadanos de los países más desarrollados en dependientes de una instancia supranacional, creando con ello enormes problemas y enfrentamiento internos y externos.

La cuarta es el lenguaje alarmista que permea todo el texto y lo vertebra internamente, instilando miedo y bloqueando así la reacción de las personas que se ven bombardeadas por un texto abstruso, contradictorio y, debo decirlo, penosamente redactado, a pesar de los enormes medios de que ha dispuesto la ONU para elaborarlo.

La quinta y última es el enmascaramiento deliberado de los 17 Objetivos bajo un manto de lenguaje buenista que resulta difícil de rebatir … a menos que uno se lea el contenido completo de la Agenda 2030, que entonces se revela en toda su maldad.

¿Por qué es más peligroso si viene camuflada bajo muchos objetivos buenos que todo el mundo desea?

Por un lado, porque es un engaño innoble a la población desprevenida, que es apoyado por los gobiernos, los cuales financian las actuaciones de la ONU sin restricciones, pero a cambio envían a políticos y altos funcionarios a lucrarse durante el ejercicio de su presencia en los múltiples organismos de la ONU.

Pensemos un momento en los enunciados (sintetizados según la publicidad de la propia ONU) de los Objetivos: Número 1: Fin de la pobreza. Número 2, Hambre cero. Número 3, Salud y Bienestar. Número 4, Educación de calidad. Y así, hasta 17 Objetivos, con sus 169 Metas.

Pocas personas conservan la frialdad de juicio necesaria para ver que es imposible técnicamente acabar con la pobreza, pero es exactamente así. El concepto de pobreza, en la práctica, se expresa en una escala móvil, en la que, por definición, siempre habrá gente situada en los percentiles más bajos, que serán llamados pobres (pues relativamente, lo son). Es una burla al ciudadano desprevenido.

Por otro lado, porque las Metas están redactadas arteramente, haciendo ver al lector o al intermediario de los medios de comunicación que lo va a interpretar para el lector, que el objetivo es uno, cuando en realidad es otro. El libro está lleno de ejemplos de lo que digo, por lo que no me extenderé ahora.

En tercer lugar, porque los datos y las afirmaciones de las Metas son en ocasiones absolutamente falsas (y el libro lo evidencia), cuando no contradictorias … ¡con otras afirmaciones anteriores y posteriores de la misma Agenda 2030!

En resumen, ¿quién va a oponerse a enunciados buenos por definición? Nadie, claro, salvo los muy malvados. Lo que pasa es que, en cuanto rascas un poco (es decir, en cuanto lees las Metas) la supuesta bondad de los textos revela su engañosa realidad. Es un fraude global, como corresponde fielmente a la ONU.

Además, es algo que viene impuesto y todo el mundo obedece…

Y que nadie vota, pero financia, quiera o no, a través de sus impuestos. A cambio, obtiene imposiciones, discriminaciones, intervencionismo, merma de las libertades y empobrecimiento. Es un negocio ruinoso. A tragarlo nos obligan los gobiernos que no critican ninguna de las afirmaciones de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y nos las imponen. El caso del “Cambio climático antropogénico”, que se comenta suficientemente en el libro, es uno de ellos.

¿Por qué la mayoría de la población está de acuerdo?

Francamente, porque no se ha leído los Objetivos y mucho menos, las Metas. En cuanto se hace, como Felipe González Abad y yo mismo hemos hecho, la verdadera cara de la Agenda 2030 se evidencia sin tapujos y revela su maldad intrínseca, no tanto por el engaño que suponen, que también, sino porque lo que busca este documento-guía de gobiernos cómplices es la destrucción de las naciones occidentales, la subordinación de los ciudadanos, la preeminencia del socialismo, la destrucción de la economía de mercado y el enriquecimiento de los gestores de esta idea. ¿Que exagero? Lea el libro, por favor.

¿Puede ir creciendo la masa crítica?

Desde luego, y seguro que lo hará. Bastará con leer este libro o hacerse eco de los comentarios al mismo. El ciudadano se dará cuenta de la operación, de que en realidad esta Agenda no es sino la continuación ampliada de la enormemente fracasada iniciativa anterior ya mencionada, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que de sus 8 Objetivos y 18 Metas (como se ve, han multiplicado las directrices en la Agenda 2030 respecto de la anterior), sólo han logrado una Meta. Ese logro se ha conseguido por el proceso de globalización económica, no por las sugerencias y procedimientos de la ONU.

¿Cree que es irremisible que se lleve a cabo la implantación de la Agenda 2030? 

No es la implantación de la Agenda en sí lo que busca la Organización de Naciones Unidas, pues ello exigiría la desaparición previa de las naciones soberanas y la abyección total de sus (nuestros) políticos por la vía de la subordinación a los intereses globalistas.

Por otro lado, la Agenda está llena de misiones u objetivos imposibles, que además, son innecesarios e inconvenientes. No, la idea subyacente a la Agenda 2030 es obtener y retener el poder, abundantemente regado con nuestros impuestos. Lo que ocurre es que la ONU sabe que es preciso disponer de una idea-objetivo para guiar a las masas tras ella.

Todos conocemos lo que había detrás del ideal comunista, el que nos vendían como un paraíso en la Tierra, pero que rápidamente mostró su verdadera cara de muerte y destrucción, para al cabo ver cómo es una herramienta al servicio de unas élites criminales. Pues con la Agenda 2030, la cosa es parecida: quieren hacernos creer que ese es el camino hacia un nuevo mundo maravilloso y perfecto, cuando no es más que un sacaperras infinito y el desastre económico, social y cultural para Occidente, que definiríamos mejor como la Cristiandad. Así se entiende mejor el afán destructivo de la Agenda 2030.

¿Por qué concluye afirmando que es una agenda innecesaria?

Porque la generación de riqueza que se deriva de la economía de mercado y de la internacionalización de las economías ha hecho por las sociedades del mundo mucho, mucho más que las directrices de gobierno alguno, y por supuesto muchísimo más que si hablamos de gobiernos socialistas e intervencionistas. Las derivadas de la economía de mercado proporcionan las recetas para el desarrollo de los pueblos y la mejora de las condiciones de vida de las gentes que los componen, como la Historia ha mostrado con profusión.

Nunca ha estado mejor el mundo de lo que está ahora, por más que lo quieran presentar como un desastre que necesita ser reconducido … por las élites globalistas. El nivel de riqueza de los países más pobres se ha elevado considerablemente. Ninguno de los grandes países alberga pobreza extrema en su población, habiendo aumentado enormemente el nivel de vida general en las últimas décadas. Pero eso se ha conseguido gracias a los mecanismos de la economía de mercado, no por la planificación, el establecimiento de precios máximos, el racionamiento o la redistribución compulsiva.

Quedan países mucho más pobres que la media, en malas condiciones, pero TODOS ellos siguen en esa situación por el latrocinio a que los someten sus élites políticas, que se enriquecen gracias a la llamada Ayuda Oficial al Desarrollo, que canaliza la ONU desde hace más de 60 años, como verán en el libro. La inmensa mayoría de esos países pobres se encuentran en África Negra, con unos pocos en Asia y básicamente Haití en América.

¿Por qué el hecho de ser innecesario lo extiende a la ONU?

El lector de esta entrevista ya ha visto que la Organización de Naciones Unidas nació para una finalidad muy concreta y que NUNCA, desde 1945, ha servido para lo que fue fundada. Durante 80 años se ha dedicado a tareas múltiples inventadas por ella misma, a engordar creando múltiples organismos de nombres rimbombantes y a desplegarse por todo el mundo, viviendo de los presupuestos generales de los Estados miembros mientras menoscaba sus funciones sin beneficio alguno para éstos. Hasta los organismos más técnicos están profundamente desprestigiados, como la Organización Mundial de la Salud, la Organización Mundial de Comercio, la UNRWA o UNIFIL, por poner unos pocos ejemplos. Su función es meramente intervencionista, lejos de una labor de coordinación que los pudiera hacer útiles. La propia estructura institucional de la ONU obedece a un mundo que tenía muchos menos países, donde los EE. UU. y la URSS se repartían las áreas de influencia.

Nada de eso existe ya y la ONU ha quedado obsoleta. Es un objeto decorativo inútil y extremadamente costoso. Pero lo más grave es que pretende dictar normas de comportamiento para cada país y establecer objetivos inalcanzables para perpetuarse, asegurando que la próxima vez será la definitiva. Su desaparición sería muy bienvenida. No debe haber “próxima vez”.

Se puede adquirir el libro a través de la web:

http://luzdetrentoeditorial.es

Por Javier Navascués

19 comentarios

  
Genaro
Muy fino José Ramón. Gracias al sr. Navascués por dar voz a quienes denuncian tan terrible Agenda: la agenda de la muerte.
12/09/25 10:52 AM
  
Charo Burgos
A este señor le escucho muchas veces en El Toro TV. Se lo recomiendo, es extraordinario.
12/09/25 1:12 PM
  
Ada, aka Sonia S
Hola,

A ver si lo he entendido bien; El entrevistado alaba la globalización económica y el libre mercado, señalándolos como los verdaderos motores que han reducido la pobreza, pero al mismo tiempo, rechaza a la ONU y a cualquier intento de coordinación multilateral, acusándola de burocrática, ineficaz y dañina.

Me parece un choque lógico, casi una contradicción; la globalización económica no existiría en la forma actual sin un mínimo de coordinación internacional. Criticar a la ONU como inútil y a la vez celebrar la globalización es ignorar o desdeñar el papel que han tenido instituciones multilaterales en facilitar ese proceso.

Porque la globalización económica no se ha producido solo por el mercado sino también gracias a estructuras internacionales; acuerdos comerciales multilaterales (OMC, GATT), normas y organismos financieros globales (FMI, Banco Mundial), coordinación internacional en transporte, telecomunicaciones, patentes ... Por citar un ejemplo concreto, la standarizacion en normas y protocolos en infinidad de campos de la técnica y la ciencia.

Y muchas de esas instituciones nacen precisamente en el marco de sistemas inspirados en la cooperación internacional.

No sé, disfrutar de los -supuestos- beneficios de la globalización pero despreciar los organismos que han hecho posible reglas comunes, a mi me parece un tanto incoherente, y más viniendo de un especialista en relaciones internaciones.

Por otra parte, cada vez pongo más en duda que la globalización económica produzca realmente beneficios a los pueblos y naciones; en España se ha cargado el primer y el segundo sector productivo. En UK, está a punto de pasar lo mismo.

(y eso que, particularmente, he sido europeísta y globalista a rabiar durante muchos años)

Saludo,
12/09/25 3:09 PM
  
Tamayo
Me gustaría saber cómo se iba a reducir la mortalidad infantil gracias a las campañas masivas de vacunas en el tercer mundo, sin organismos como la OMS que coordinen a los distintos ministerios de sanidad.
O cómo se iba a responder a la amenaza de las pandemias pues la globalización económica no se queda en la circulación de capitales, sino inevitablemente en la de personas también.
Además hay cosas que damos por naturales como vivir en paz, pero la historia de Europa nos enseña que desde el Renacimiento hasta 1945 prácticamente cada generación ha luchado en una guerra (guerras de religión, de los Treinta Años, de Sucesión Española, de los Siete Años, napoleónicas, de Crimea, Franco-Prusiana, mundiales) y lo que ha permitido la paz en nuestro continente por setenta años ha sido la UE a pesar de sus defectos.
La únicas naciones europeas que se han matado entre ellas estaban fuera de la UE.
12/09/25 3:49 PM
  
Lucía Victoria
Sería bueno despertar y anticiparse a lo siguiente. La agenda 2020-30 y sus ODS han pasado a mejor vida. "Mas alla de 2030" es el nuevo lema; que, de momento, ha dado paso a un sinfín de medidas para realizar la "Brújula de la competitividad", de Von der Leyen. Aténse los.machos (y las machas) que vienen curvas.
12/09/25 4:42 PM
  
Juan Mariner
Tamayo, las guerras, ahora, se libran en otras instancias: farmacias, hospitales, quirófanos, ambulatorios, residencias...

La Agenda 2030 es un fraude mundial, como otros tantos a los que hemos asistido.
12/09/25 6:09 PM
  
Tamayo
Juan Mariner no me venga con metáforas.
Una guerra es lo de Yugoslavia, donde amigos míos militares estuvieron en los noventa: casas quemadas, niños asesinados por francotiradores, mujeres violadas por una docena de soldados.
De eso nos hemos librado en Europa occidental porque al unir nuestros intereses económicos ya no tenía sentido otra guerra.
Un conflicto entre Francia y Alemania hoy en día es impensable.
No es casualidad que la única guerra en el continente en el s.XXI la haya provocado Putin, como no es casualidad que la primera vez que desde que ingresamos en en mercado común nos vuelcan los camiones de frutas en Francia sea por los votantes de LePen.
La internacional reaccionaria no puede vivir sin el nacionalismo, el chovinismo y el conflicto.
Los británicos nueve años después de aprobar el Brexit están peor que antes, amargados y desnortados.
¿Dónde están las promesas de los populistas ingleses según las cuales por salir de Europa por arte magia acabarían con la inmigración ilegal y tendrían millones de libres para la sanidad pública ?
¿Pero alguien que sepa de verdad de economía puede asegurar que a España le va a ir mejor fuera de la UE?
12/09/25 6:47 PM
  
Jaime Nebot
Gracias D.Jose Ramón por su libro y por la información que nos facilita en esta entrevista. La ONU, se ha convertido en una Hidra de múltiples cabezas dirigidas con una ideología no cristiana. Se dedican a hacer múltiples informes, cada uno peor que el anterior y encontrar Estados que hagan leyes de sus informes y ya los copiaran otros Estados. La finalidad última es la desaparición de los Estados. Cuando cortemos una cabeza saldrán dos.
12/09/25 6:51 PM
  
Seletotsira
Ya la sola dinámica para, usando sus palabros, su implementación, es radicalmente perversa.
12/09/25 8:35 PM
  
David Lorenzo
Muy buena la entrevista, iré a la presentación
12/09/25 8:46 PM
  
Masivo
Realmente, todo el orden internacional posterior a 1648 es, desde el punto de vista católico, producto de un tratado nulo de pleno derecho. No sólo la ONU, sino la propia soberanía de los Estados tal y como se ha entendido tras esa fecha.
12/09/25 9:07 PM
  
anawim
La Agenda 2030 es la responsable de todas las leyes que estamos viviendo y que vamos a vivir medir a medida que nos acerquemos al año 2030. Estas leyes nefandas son las que van en contra del ser humano. Por una lado la Agenda 2030 nos la presentan como antropocéntrica, pero de antropocéntrica sólo tiene el nombre, porque son leyes sin Dios y sin hombre; leyes que si pudiesen matar a Dios lo matarían, pero como no pueden matan al hombre con el aborto constitucional, o como Australia que ofrece 19.500 € a las madres por abortar a sus bebés sanos de 5 meses (la noticia la dio Infocatolica), y esta ley ya es Agenda 2030, eutanasia, muerte asistida, único gobierno mundial y este tipo de cosas conocidas por todos, yo diría que si no son leyes demoníacas, le falta poco. La Agenda 2030 es muy simple, se trata de destruir al ser humano y ocupar el puesto de Dios; es una ley que pretende ser Dios.
13/09/25 12:25 AM
  
Santiago R.
Muchas gracias a José Ramón Ferrandis por abordar este tema con su habitual (pero extraordinaria) lucidez. Pude comprar el libro hace unos días, es realmente excelente y tiene un análisis de esta agenda maldita de una profundidad insólita desde hace muchos años. Acudiré con gusto a la presentación. ¡Muchas gracias!
13/09/25 12:31 AM
  
Jorge
Tamayo

El tercer mundo no existe, sólo los países de menores ingresos, quienes reciben ayuda de distintos cooperantes en materia de vacunación sumado a sus propios esfuerzos locales. La OMS es una burocracia de méritos ajenos.

La paz en Europa por setenta años no se debe a la UE, sino a la OTAN, y no es paz sino ausencia de guerra. La UE no está sino bajo el mando de las fuerzas armadas de los EEUU, a través de la OTAN.

Las que naciones europeas que se mantan entre ellas, son justamente por acciones de desestabilización de las agencias de inteligencia occidentales, CIA y MI6 sobre todo.

"¿Pero alguien que sepa de verdad de economía puede asegurar que a España le va a ir mejor fuera de la UE?"...habrá que ver a Noruega o a Suiza, como les ha venido yendo sin necesidad de pertenecer a la UE.

España de hecho lo estaría. Podría contar con una política monetaria independendiente y ajustar su tipo de cambio en forma competitiva, así como su tasa de interés, con ello podría incluso evitar la sobrevaloración de activos, como el enorme problema de la vivienda que actualmente padece.

Y finalmente, los radicales extremistas de izquierda, derecha, de arriba o de abajo, comenzando por los liberales, facistas, socialistas, comunistas, independentistas, nacionalistas, antisemitas, etc, etc... han sido pan de cada día entre los europeos, y lo seguiran siendo.
13/09/25 12:43 AM
  
LJ
Sería bueno que se informe a los lectores cuánto dinero aporta cada país a esa estructura obsoleta, basada en el marketing, que se autoengorda a puro intervenciones y que se considera con revelación divina para decir a lls países que tienen que hacer.
Seguramente, una red de corrupción de idas y vueltas, entre políticos y empleados de esa organización explican que continue.
Pero, por las dudas, hay que aclararle a la gente embobada, de que no es una sede de Dios.
13/09/25 11:38 AM
  
Tamayo
Jorge:
1)La OTAN no garantiza la paz entre sus miembros sino una cooperación en caso de agresión externa.
Por ejemplo no evitó el conflicto entre griegos y turcos en Chipre a pesar de que ambas naciones eran miembros.
Efectivamente la paz no es lo mismo que la ausencia de guerra. La OTAN garantizó la ausencia de guerra en Europa entre la URSS y los Estados Unidos (aunque hubo enfrentamientos en Corea, Vietnam, etc).
La UE ha garantizado la paz entre naciones históricamente rivales creando una cultura en la que hoy en día a un chico francés no se le pasa por la cabeza que sea necesario ir a la guerra contra un alemán.

2)Ud debería saber que Suiza y Noruega tienen acuerdos especiales con la UE y en el caso de la última prácticamente es miembro, de hecho los noruegos residentes en España pueden participar en las elecciones municipales y europeas.
Además el problema de España como el de Inglaterra con el Brexit, es que después de pertenecer por décadas a la UE una salida supondría reescribir la legislación acumulada y renegociar todos los tratados económicos (como los famosos aranceles) negociados y que son vinculantes.

3)Sobre conspiraciones de la CIA y el MI6 prefiero las novelas de Tom Clancy, ahora no me diga que Putin invadió Ucrania porque James Bond o Jack Ryan le tendieron una trampa.
13/09/25 12:39 PM
  
Mariana



Ojala se pudiera ver por zoom y que después salga un vídeo
13/09/25 4:51 PM
  
Masivo
Noruega era el país más pobre de Europa occidental hasta que empezaron a explotar su gas y su petróleo. Si España tuviera la escasa población de Noruega y las mismas reservas de hidrocarburos, también podría permitirse no estar formalmente en la UE y simplemente tener tratados multilaterales y bilaterales con sus mismos miembros ,como los noruegos.
13/09/25 8:34 PM
  
Chimo de Patraix
Rusia e Israel actúan con inteligencia
14/09/25 2:40 AM

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11.09.25

González Abad analiza “Desmontando la agenda 2030”, libro escrito junto a José-Ramón Ferrandis

Felipe González Abad, nacido en Madrid, España en 1945. Licenciado en Ciencias Físicas UCM 1969, Técnico de Sistemas del Instituto de Informática 1972; en 1976 este título se asimiló al de Ingeniero en Sistemas Informáticos y Licenciado en Informática (UPM). También tiene el Diploma en DG y Administración de Empresas de la EOI/MBS.

Ha desarrollado su actividad docente en diversas Universidades y Escuelas de Negocios, dentro y fuera de España Premio Nacional de Investigación Educativa 1977 por “Aplicación de las Nuevas Técnicas de Comunicación y Base de Datos a la Gestión de Centros Educativos Dispersos”. Ha desarrollado diferentes puestos de Dirección en Iberia Líneas Aéreas hasta 1996. Desde 1996 ha sido Director General de Amadeus España y Senior Adviser de Amadeus IT Group hasta 2024. Ha sido Consultor de la UNWTO, Organización Mundial Turismo en Políticas y Estrategias de Transporte Aéreo y Desarrollo del Turismo para los gobiernos de Argentina, México, Costa Rica, Paraguay, Sistema de Integración Centroamericano, entre otros proyectos y experto de la O.N.U. en la Conferencia de la ONU para el Desarrollo del Sector Turístico en los países en vías de desarrollo.

En esta entrevista analiza el libro “Desmontando la agenda 2030”, del que es coautor junto a José Ramón Ferrandis.

¿Cómo nace este libro sobre la Agenda 2030?

Todo empezó hace ya cerca de tres años cuando un pequeño grupo de amigos, miembros de un foro de debates, decidimos actuar de forma independiente, para encontrar explicaciones a qué estaba pasando y a que desde los medios de comunicación y de manera masiva se estaba pretendiendo adoctrinar, sobre unos determinados temas, al conjunto de la sociedad española, aunque muy pronto vimos que el objetivo era el conjunto de la sociedad occidental.

Los temas sobre los que estábamos interesados eran qué había pasado con la pandemia de COVID 19, qué era la ideología de género, por qué las agresiones a los valores tradicionales, qué se escondía detrás de la agenda 2030, por qué se difundía el cambio climático, las distorsiones sobre la energía disponible, las innecesarias soluciones para “salvar” a la naturaleza, etc.

En 2022 José Ramón Ferrandis había publicado un extenso estudio sobre el cambio climático, “Crimen de estado” que provocó el interés de Luz de Trento y le propuso que dictara una conferencia sobre el tema, en octubre de 2023.

Llegados a este momento José Ramón y yo mismo comenzamos a interesarnos por la Agenda 2030 en su conjunto, incluyendo no solo los objetivos y las metas sino también sus orígenes, cómo se había gestado, cómo se estaba desarrollando y cuáles podían ser sus efectos colaterales.

Todo ello dio lugar a que Luz de Trento nos pidiera una definición de lo que podría ser un programa sobre la Agenda 2030. Así nació el curso “Destapando la Agenda 2030″ compuesta por 18 conferencias que se impartirían en nueve sesiones y analizarían los orígenes de la agenda, los 17 objetivos y las 169 metas. El curso empezó el 10 de abril de 2024, sus sesiones se grabaron y Luz de Trento nos propuso la edición de su contenido en forma de libro.

¿Por qué editar el curso en forma de libro?

A lo largo de mi vida he pasado décadas dando clases en universidades y en escuelas de negocio y también participando en congresos con presentaciones y dando conferencias y siempre antes de explicar una lección o realizado una ponencia he dejado escrito el contenido de mi intervención.

Cuando se dicta una conferencia, el auditorio puede sentirse atraído o contrariado por la brillantez del ponente y en el mejor de los casos conservará parte del argumento de la conferencia durante algún tiempo que no pasará de alguna semana. En cambio, el libro puede recoger de manera permanente no solo todo el contenido, sino que, dependiendo de lo que le interese al autor, también ofrecer en forma de notas a pie de página y referencias escritas, no necesariamente expresadas en el momento del discurso, las fuentes utilizadas para elaborar el contenido, lo que puede resultar ser la parte más importante de su trabajo y ayuda a reforzar la validez del argumento.

Además, el libro puede ser la herramienta útil para ampliar la audiencia y su lectura puede interrumpirse el tiempo que el lector considere oportuno, para permitirle reflexionar sobre los conceptos incluidos en la conferencia,.

¿Cuándo empezó su interés por la Agenda 2030?

La pobreza, el hambre, la salud, la educación, la energía, etc., en definitiva, el conjunto de los tópicos incluidos en la Agenda son temas que han interesado a la Humanidad desde el principio de los tiempos y su estado actual es el resultado de las decisiones que las diferentes sociedades han ido tomando a lo largo de la historia, para mejorar de forma eficaz y eficiente sus condiciones de vida. Esto es algo que todos hacemos de una u otra forma desde que nacemos y la resultante de las iniciativas individuales y colectivas es lo que cada uno de esos temas vienen mostrando a lo largo de la historia.

Otra cosa es, qué se está realizando con todas ellas y por tanto cómo y por quién está constituido nuestro entorno. En otras palabras, qué es lo que pretenden de nosotros quienes tienen la capacidad de conseguirlo.

Estudiar esto es algo que puede ser más coyuntural y su análisis puede estar provocado por los efectos que sentimos cada uno de nosotros.

En mi caso, y en relación con los temas que ocupan la Agenda 2030, la cosa empezó con la pandemia del Covid19. En aquellos tiempos me vi obligado a hacer con mi vida y la de los que me rodeaban cosas que desde mi punto de vista no estaban suficientemente justificadas y venían a ser completamente distintas a las se habían tomado en circunstancias parecidas en épocas anteriores. Por ejemplo, la obligación de vacunarse y los medios utilizados para que nos sintiéramos obligados. En otras palabras, cómo nos estaban manipulando.

Como la cosa no paró, pronto me vi reflexionando sobre el resto de los temas que de manera abusiva nos iban planteando los medios y como alguno de los temas que se planteaban iban en contra de lo que decía la Ciencia que habíamos estudiado cuando éramos pequeños y finalmente la pasión con la que defendían estas cosas las autoridades establecidas. En definitiva, todo empezó hace ya bastantes años.

¿En qué medida esta Agenda supone un cambio de paradigma?

La RAE define paradigma en su segunda acepción como “Teoría o conjunto de teorías cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministra la base y modelo para resolver problemas y avanzar en el conocimiento”.

Tomado como fuente el “Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Edición Especial 2023”, elaborado por la ONU, nos encontramos con que en la página 11 aparece el siguiente gráfico:

Es decir, “a mitad del camino” el 15% de los objetivos están bien encauzados, el resto están grave o moderadamente retrasado el 43% o estancados o en retroceso el 37%. No se puede decir que, de momento, la Agenda esté suponiendo un cambio de paradigma. Gracias a Dios.

Otra cosa es que además se esté haciendo algún daño, fundamentalmente, al Mundo Occidental.

De hecho, ya en algunos países como España se legisla en función de lo que dice la Agenda. Por ejemplo, Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2023-2030 y Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) 2021-2030. Pero no son solo cuestiones políticas o legislativas, también en las memorias anuales de muchas empresas aparecen declaraciones de apoyo y seguimiento a los principios de la Agenda.

En cualquier caso, la Agenda 2030 no es un caso único en la Historia de la Humanidad y lo que se ha pretendido en este caso es algo que ya se encuentra en el capítulo 3 del Génesis cuando la serpiente tienta a Adán y Eva diciéndoles que si comen de la fruta del “árbol de la ciencia del bien y del mal” serán como dioses. Es una tentación que se repite y hemos sorteado repetidamente.

¿Cuál es el objetivo último de los ideólogos de esta Agenda?

Suponiendo que en la elaboración de la Agenda haya habido ideólogos habría que empezar buscándolos en tiempos pretéritos. Por ejemplo, a principios del siglo XIX con Malthus que afirmaba que mientras la población crecía en progresión geométrica los recursos alimenticios y vitales solo lo hacían en progresión aritmética y había que tomar medidas protectoras.

A finales del siglo XIX y principios del XX el discurso del neomalthusianismo se hace más complejo, incluyendo no solo argumentos demográficos sino también políticos, económicos, de desigualdad social, morales, desarrollo de métodos anticonceptivos, argumentos ecologistas, del cuidado de la tierra y de la emancipación de la mujer con igualdad de derechos laborales y sociales, así como el de “maternidad libre”.

Todo ello constituiría el factor común de los movimientos e instituciones que se desarrollarían a lo largo del siglo XX por personajes como el Presidente de EEUU, Thomas Woodrow Wilson con el concepto de Nuevo Orden Mundial y John D. Rockefeller. También, a lo largo del siglo XX, nos encontramos protagonistas como Józef Rettinger líder del Club Bilderberg y el resto de las instituciones como la Universidad Rockefeller, la Fundación Carnegie, el Foro de Davos o WEF, el Club de Roma, el Consejo de Relaciones Exteriores, la Comisión Trilateral y el Informe Kissinger de 1974, entre otros, que a lo largo del siglo XX desarrollaron los conceptos heredados del neomaltusianismo y los Planes Decenales de la ONU desde 1960.

Cuando de analizan sus programas y objetivos se observan coincidencias que dan la sensación de pretender alcanzar una sociedad uniforme y acorde con los principios vigentes en todos ellos, en la que las personas cedan su libertad y su individualidad a cambio de una pretendida seguridad. Es como si hubieran pretendido enmendarle la plana al Creador. En el Foro de Davos de 2016 publicó un video como resumen de un ensayo de la política socialdemócrata danesa Ida Auken que incluía la frase “No tendrás nada. Y serás feliz”.

Quizás deberíamos preguntarnos quién se está beneficiando de esta situación y también cómo y por cuánto tiempo

¿Cuál es el alcance económico de la Agenda?

La Agenda 2030 persigue alcanzar una muy ambiciosa gama de objetivos, los ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible que son 17 objetivos con 169 metas relacionados con multitud de aspectos del mundo en que vivimos, y cuyo desarrollo precisa de una ingente cantidad de recursos económicos.

Por otra parte, la Agenda es globalista y por tanto precisa de un ámbito de aplicación global, tanto geográfico como social. Además, la estrategia de desarrollo de la propia Agenda se basa en “compartir recursos para conseguir soluciones innovadoras” lo que obliga a la movilización internacional de estos recursos, para aplicarlos en los países en desarrollo y en las economías emergentes con el fin de alcanzar los objetivos de la Agenda 2030.

En uno de los epílogos del libro “Desmontando la Agenda 2030” se señala que “el presupuesto anual de la Agenda”, según algunas fuentes, se estima en 2´5 billones de dólares/año, aunque la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, UNCTAD, en una nota conceptual de 2018 sobre financiación de los ODS, estima entre 5 y 7 billones de dólares los fondos anuales necesarios para lograr la Agenda 2030”. Billones de doce ceros.

Quizás si, como recomendamos, la Agenda se centrara en la creación de riqueza aprovechando las ventajas competitivas de los países, no sería necesaria la movilización de estas cantidades de recursos económicos.

¿Por qué mucha gente piensa que es un gran avance para mejorar la calidad de vida?

Porque la Agenda es la herramienta que necesita el proceso de reingeniería que se viene desarrollando desde hace décadas y, este proceso, está consiguiendo un resultado más o menos coherente con el esfuerzo político, económico y de comunicación que se viene aplicando.

No obstante, conviene distinguir entre lo que piensa la gente común y corriente y las reacciones en otros niveles sociales y económicos. Hay metas y objetivos que no son admitidos de forma global por los regímenes, las sociedades y religiones de algunos de los países que formalmente han aprobado la Agenda 2030 en la ONU.

En la página 24 del “Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Informe especial. 2023” de la ONU se afirma “Al ritmo actual, se calcula que se necesitarían 300 años para acabar con el matrimonio infantil, 286 años para llenar los vacíos en la protección jurídica y eliminar las leyes discriminatorias, 140 años para que las mujeres estén representadas de manera igualitaria en cargos de poder y liderazgo en los lugares de trabajo, y 47 años para lograr la igualdad de representación en los parlamentos nacionales”.

También se están produciendo reacciones en otros temas como los de la desindustrialización, las energías renovables o la utilización de los combustibles fósiles.

Hay un refrán español que dice “una cosa es predicar y otra dar trigo”

¿Por qué en el fondo es una imposición encubierta?

En principio, la Agenda no se desarrolla o expone como una imposición encubierta.

De forma clara y persistente, la Agenda insiste en que la solución de los problemas que la Humanidad tiene planteados requiere de la integración de esfuerzos internacionales, públicos y privados, con la consiguiente movilización de los recursos económicos imprescindibles necesarios.

Conseguir la movilización del esfuerzo económico integrado no se puede conseguir solo por imposición, sino por la adhesión global de los diferentes niveles sociales y políticos implicados en el desarrollo de la Agenda. Entendiendo por global no solo la extensión geográfica sino también referida a la verticalidad de los diferentes niveles que incluyen a los que deciden el apoyo económico y la implantación de los objetivos y también a los protagonistas de su desarrollo y todo ello requiere una compleja estrategia de comunicación de amplio espectro.

La adhesión global a las propuestas y recomendaciones de la Agenda se está tratando de conseguir por medio de una estrategia de comunicación en la que están implicados los primeros niveles políticos y económicos de los países que adoptaron la Agenda, incluida la ONU.

La Agenda no fue un hecho anecdótico ocurrido en el año 2015.

La Resolución 70/1 de la Asamblea General de la ONU, adoptada el 25 de septiembre de 2015, bajo el título “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible” ha requerido décadas de elaboración y el protagonismo de múltiples instituciones sociales y políticas.

¿En qué medida la resiliencia del ser humano le puede permitir superar las consecuencias de estas situaciones?

Si volvemos a la RAE y tomamos su definición de resiliencia, aplicada al ser humano, como “la capacidad de un ser vivo para adaptarse y recuperar su estado inicial tras una perturbación o situación adversa”, encontramos que esto es lo que el ser humano ha venido haciendo desde que existe.

Además, la Humanidad ha ido complementado esta capacidad con el repertorio de cualidades que Dios le ha dado, para beneficiarse sistemáticamente de lo que le rodea y optimizar su situación, a pesar de los errores que haya podido cometer con anterioridad.

Esto es algo que viene sucediendo desde el principio de los tiempos y esta no es la primera vez que el ser humano se ha equivocado y ha sido capaz de salir de su equivocación mejorando la situación precedente.

Miremos nuestro entorno. ¿Cuándo ha estado mejor el conjunto de la Humanidad? Seguramente nunca, quitando las excepciones que saltan a la vista. ¿Cuántas situaciones catastróficas ha sido capaz de superar? Multitud. ¿Cuánto tiempo hace que se acabó la última gran guerra? Más de 80 años.

El ser humano está acostumbrad a resistir situaciones adversas y salir de ellas superando lo precedente.

¿Por qué sostiene que es inviable llevar a cabo la Agenda 2030?

La Agenda es un instrumento y como tal solo tendría éxito si fuera adecuada para conseguir lo que acomete. Cuando un instrumento no consigue lo que pretende es porque no es la herramienta adecuada o porque los objetivos son en si mismos inviables. En el caso de la Agenda 2030 se dan las dos cosas.

Por ejemplo, el primer objetivo “El Fin de la pobreza” es inviable por definición. La pobreza es un concepto relativo y una persona será rica o pobre en relación con quién se compare. En consecuencia, dejar de ser pobre no es un objetivo viable y menos de forma global. No todo el mundo podrá dejar de ser pobre.

Por otra parte, y con el fin de objetivar el contenido, La Agenda marca como límite para ser considerado pobre tener que “vivir por debajo de $2.15/día”. Viviendo por encima de esta cantidad la persona deja de ser considerada pobre desde el punto de referencia de la Agenda. Esto no precisa de mayores comentarios.

Y desde este objetivo hasta el final. La literalidad del enunciado de los objetivos es lo suficiente vaga como para que resulte imprescindible explicar qué es lo que se pretende. Esta necesidad siempre va a dar lugar a opiniones contrapuestas que van a impedirla aceptación global del resultado de los objetivos lo que los hace inviables.

A lo largo del libro se van desgranando los objetivos y las metas que resultan inviables como herramientas o como objetivos, lo que va poniendo de manifiesto por qué a la mitad del periodo establecido para la Agenda, la propia ONU en el informe mencionado, considera que solo el 15% de los ODS estén bien encauzados y el resto grave o moderadamente retrasados, estancados o en retroceso. Se puede adquirir el libro a través de la web:

http://luzdetrentoeditorial.es

Por Javier Navascués

2 comentarios

  
Albert
Muy sucinto y esclarecedor análisis. Muchas gracias
11/09/25 12:26 PM
  
Alvar
No sé por qué ese símbolo circular de la agenda 2030 me recuerda al anillo de Sauron. El anillo para encadenarlos a todos y atarlos a las tinieblas.
11/09/25 6:56 PM

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10.09.25

Sergio Raúl Castaño habla de la relación entre el poder temporal y el espiritual según Santo Tomás

Sergio Raúl Castaño. Doctor en Derecho Político (Universidad de Buenos Aires); Doctor en Filosofía (U. Abat Oliba – Barcelona). Postdoctorados en las Universidades de Barcelona y Würzburg; y en el Instituto Max-Planck de Historia del Derecho. Investigador Principal del CONICET. Director del Centro de Estudios Políticos (Facultad de C. Jurídicas - UNSTA). Catedrático por concurso de Teoría del Estado (Facultad de Derecho y C. Sociales - Universidad Nacional del Comahue). Autor de 17 libros sobre filosofía del derecho, filosofía política, derecho público e historia política, publicados en Italia (editorial Giuffrè, colección “Civiltà del Diritto”), España (EUNSA, Marcial Pons, U. Complutense de Madrid), México (UNAM, Derecho Global), Brasil, Chile y Argentina; y de 160 publicaciones científicas aparecidas en Europa e Hispanoamérica. Editor de dos libros colectivos.

Ex Profesor de Teoría del Estado en la Facultad de Derecho de la UBA. Profesor de doctorado en las Universidades de Buenos Aires, UCA y UNSTA. Profesor invitado en Universidades de Argentina, Chile, México, España e Italia. Director de Diplomaturas en Universidades públicas de Argentina y Paraguay. Ha sido director y jurado de tesis en Argentina y en el exterior; y miembro de la Comisión de ingreso en la Carrera de Investigador de CONICET. Miembro de la Academia de Ciencias Morales, Políticas y Jurídicas de Tucumán; y de la Academia del Plata.

Le entrevistamos con motivo de su conferencia sobre la relación entre el poder temporal y espiritual en Santo Tomás, que organizó el Centro de Humanidades Josef Pieper.

¿Por qué una conferencia sobre la relación entre el poder temporal y el espiritual según Santo Tomás?

Bueno, hay varias razones. En primer lugar, porque este año se cumplen cien años de la encíclica Quas Primas, sobre la realeza social (política, jurídica, económica) de Cristo. Por otro lado, la doctrina del Doctor Común es la más autorizada para la fundamentación de los grandes principios del orden cristiano, y este tema no constituye una excepción. Además, porque en esta cuestión radica el ápice de la Doctrina Social de la Iglesia, aunque haga décadas que se pretenda preterirlo. En Argentina se ha asistido recientemente al escándalo de que los obispos del estado de Santa Fe propugnaran la eliminación de la provisión constitucional de ese estado que reconoce a la religión católica como la religión pública de Santa Fe. La masonería no lo diría mejor…Por último, Argentina ha dado grandes maestros en este tema: Julio Meinvielle, Héctor Hernández, Samuel W. Medrano.

¿Qué es la potestas indirecta en la tradición católica?

Se trata de cierta prelación de la potestad espiritual sobre la temporal, que se hace efectiva cuando se halla comprometido el bien salvífico, al que se ordena esa potestad como a su fin propio, directo y específico. Cuando no ocurre así, y la potestad secular (política) se enfrenta con una norma, acción o materia que no involucra la salvación de las almas, entonces la potestad política es última y suprema –es decir que, en caso de conflicto con la eclesiástica, no se le debe acatamiento a ésta última. En cambio, si en una decisión política o norma jurídica involucra el bien de las almas, entonces dicha materia se torna per accidens religiosa; y en tal situación la última y suprema instancia ya lo es la potestad espiritual. Pero respecto del fin estrictamente político, la potestad de la república es suprema en su orden. Esta solución tomista -basada en la primacía de la potestad espiritual y en la subordinación de la potestad secular sólo en aquellas materias que per accidens comprometan el fin espiritual- constituye el eje de la que será la posición definitiva de la ortodoxia católica sobre las relaciones Iglesia-Estado, tal como se expresa, por ejemplo, en los documentos de León XIII, San Pío X y Pío XII.

¿Qué relación debe haber entre la Iglesia y la comunidad política como societates perfectae?

Le agradezco la pregunta, porque me permite hacer una necesaria aclaración y ampliación de lo anterior. Argentina ha tenido también grandes maestros en el cultivo del tomismo. Uno de ellos, Alberto García Vieyra, define a la Cristiandad como el “ordenamiento civil de la comunidad política, sin intervención de la jerarquía eclesiástica; en completa independencia, pero sí obediencia a la ley eterna, la ley natural, y contemplación de las legítimas leyes religiosas”.

Esta potestas indirecta expresa entonces la reyecía de Cristo sobre la sociedad; la cual, en esencia, comporta precisamente eso: la información del orden humano consociado por la ley del Evangelio, no la sujeción a los pareceres de la jerarquía eclesiástica, ni menos el gobierno de la comunidad política por esa jerarquía. En la medida en que la Iglesia jerárquica es custodia –no propietaria- del depósito de la Fe, cabe hablar de una sujeción entre potestades, dada la asimetría de ambas en función del respectivo fin al que conducen: el sobrenatural (Dios mismo); y el bien común político. Pero no hay que confundirse: la potestas indirecta es sólo la expresión jurisdiccional del principio de Cristiandad. Que significa que la comunidad política acata la ley de Dios (fundada en la Escritura y la Tradición) y la ley natural. Tal como también la Iglesia jerárquica debe acatar ambas leyes.

¿Qué es la politicidad natural y cuál es el principio de Cristiandad para Santo Tomás?

La vida política, organizada en comunidad (una comunidad dotada de independencia política y jurídica) es el objeto de una inclinación radicada en la naturaleza del hombre -una inclinación, por ello, que constituye una propiedad emanada de la misma naturaleza humana. Sentencia el Aquinate con Aristóteles que la comunidad políticaes “la principal entre todas las cosas que puede constituir la razón humana”; dado que es la comunidad que persigue y participa del bien común político –y éste, a su vez, es “el principalísimo entre todos los bienes humanos [temporales]”. Para el teólogo Tomás la vida social y política y la necesaria potestad política –necesaria con absoluta necesidad de fin- no se originan en el pecado: se fundan en lo bueno del hombre y se ordenan a un mayor y necesario bien del hombre.

Por su parte, el principio de Cristiandad se concreta en la obligación política de aceptar la reyecía social, económica y jurídica de Cristo. Al régimen político le compete hacer congruente la vida secular con las exigencias del Evangelio; es decir que el bien común político siga siendo político, sólo que bonificado por su alineamiento con un bien mayor, al que de suyo se ordena (igual que todo lo humano se ordena a Dios). Reducir esa obligatoria ordenación a Dios de la comunidad política, de lo público, al ámbito de la conciencia o de la persona privada constituye un claro deslizamiento hacia el liberalismo.

¿De qué dos potestades habla Santo Tomás y por qué ambas tienen su origen en Dios?

La potestad eclesiástica y la potestad política. Porque ésta no deriva de la papal, sino que ambas son fundadas por Dios (en función de la misión de conducir a su fin específico a la respectiva comunidad que cada una rige: lo aclararemos si podemos hablar del hierocratismo).

¿Qué es el hierocratismo?

Es oportuno contrastarlo con la posición del Aquinate. Se podría intentar reunir algunas tesis y corolarios representativos del modelo hierocrático, vigente durante siglos, antes y después del propio Santo Tomás. Ellas serían: el Papa tiene las dos espadas, en sentido estricto: es también titular del supremo poder temporal -ya sobre los reinos cristianos, ya sobre el orbe-; la potestad política es instituida por la potestad espiritual: es decir, hay superioridad causal de la potestad espiritual, pero ya en la línea de la eficiencia; la potestad política es un ministerio de la espiritual, que la delega en manos del príncipe; la potestad política ejerce causación instrumental en el plano secular respecto del fin salvífico, removiendo los obstáculos y allanando el camino de la sociedad eclesiástica; no habría, stricto sensu, un fin político propio, específico y per se; así pues, la plenitudo potestatis del Papa comprende y absorbe a la potestad política, como su instrumento necesario. Y en buena medida, subyace -por lo menos implícitamente- la idea de que la Política es subsidiaria del pecado original.

Una gráfica formulación del pontífice de la Unam Sanctam, Bonifacio VIII, podría sintetizar el espíritu del hierocratismo: “como la luna no tiene luz sino cuando la recibe del sol, así ningún otro poder terreno tiene cosa ninguna que no reciba de la potestad eclesiástica […]”. Concretamente: “todos los poderes […] provienen de Cristo y de Nos como del Vicario de Cristo”. Dijo de esto Pío XII: “se trata ciertamente de la formulación, tal vez la más clara, de la idea llamada medieval de las relaciones del poder espiritual y del poder temporal […] los que conocen sus fuentes admitirán probablemente que sería todavía más sorprendente que no hubiese aparecido tal concepción”.

¿Por qué por encima del perfeccionamiento del bien común político está el bien común sobrenatural?

Santo Tomás se pronuncia respecto de esta cuestión con el tema de los efectos de la ley, afirmando una doctrina frontalmente antiliberal. Dice: es propio de toda ley inducir a los súbditos a su virtud, y por ésta los hombres se hacen buenos. El principio es, también aquí, explícitamente aristotélico: la ley dirige los actos al bien común, y por los actos el hombre adquiere o conserva o se dispone a la virtud. Ahora bien, si la ley tiene como efecto hacer a los hombres buenos, tratándose de la norma humano-positiva vigente en un régimen político determinado, la perfección que podrá inducir a alcanzar en los súbditos sólo será una perfección acabada (simpliciter) en el caso de la norma que se ordena al bien común político “regulado por la justicia divina (bonum commune secundum iustitiam divinam regulatum)”, es decir, en el que la justicia política se alinea con la ley del Evangelio.

Para el Aquinate no hay duda al respecto: ése es “el verdadero bien (verum bonum)” al que debe tender la ley. Por otro lado, la adecuación de los actos a una norma cuyo fin a su vez no se ordena al fin último del hombre no causará sino una perfección secundum quid, categoriza el Aquinate –es decir: parcial y limitada, en tanto relativa a un régimen político divorciado del plano sobrenatural (“repugnans iustitiae divinae”).

¿Hasta qué punto debe seguir vigente hoy esta superioridad del poder espiritual sobre el temporal?

Reconduciéndolo a su esencia -que es la reyecía social de Cristo y no el gobierno del clero- se trata de un principio permanente de legitimidad política (legitimidad de ejercicio), ante todo y principalmente entre los pueblos de Occidente. El bonum civile al que se ordena la potestad política no es un fin neutro ni abstracto. Es falaz plantear la neutralidad respecto de Dios en una sociedad que es o ha sido cristiana. Después de la evangelización, o se reconoce a Dios o se le da la espalda: tertium non datur. No hay allí lícita –ni verdadera- “neutralidad”. Por eso el bonum civile también debe ser puesto en línea con el fin salvífico, que lo perfecciona. La gracia no deroga la naturaleza: de hecho, el bien sobrenatural no deroga el bien común político, sino que lo bonifica, plenificándolo. Hoy el poder del Estado transgrede habitualmente la ley natural; pero incluso la vigencia de la ley natural en abstracto es insuficiente para establecer un orden humano justo.

¿Cuáles son los límites de la potestad papal y cuál ha sido la acción lícita del laicado cristiano?

Vivimos un período epocal de kratofiia papal -con su correlato obediencialista en los fieles- que comienza en la Iglesia en el último tercio del s. XIX. Santo Tomás, por el contrario, afirmó que “hay cosas en las cuales el hombre es hasta tal punto libre, que puede también obrar contra el mandato del Papa”. Esto de que debe obedecerse a Dios antes que al Papa es un principio inconmutable de la Fe, que vale tanto para consagrados como para laicos. Su fundamento reside en la misión reconocida a la potestad eclesiástica en la tradición católica, a saber, la custodia del depósito de la Fe y la obligación de preservarlo sin alteración, sin poder disponer de él ad libitum, como si fuese la propiedad privada de un amo absoluto y despótico.

Francisco de Vitoria, dominico, aristotélico y gran doctor de la segunda escolástica, afirma en estos términos la potestad indirecta de la esfera eclesiástica sobre la política (que, como hemos visto, le está sujeta “aliquo modo”): “…si el Papa dice que tal acto de gobierno es opuesto a la salvación espiritual, o que cierta ley no puede cumplirse sin pecado mortal, o es contra el derecho divino, o fomenta los pecados, entonces hay que someterse al juicio del Pontífice, porque al rey no le toca juzgar de las cosas espirituales”. Pero enseguida hace la reserva siguiente: “Esto se entiende si no errara de modo manifiesto, o no lo hiciere [el Papa] con engaño (in fraudem)”. Aparece aquí –y esto responde a su pregunta- un rasgo típico de la Iglesia tradicional, cual es el de estar primeramente aferrada a la verdad transmitida, conocida y reconocida, antes que a los dictados del poder eclesiástico circunstancialmente vigente. Vitoria testimonia ese rasgo no pocas veces. Sostiene que si el Papa obra algo contra el derecho divino “no hay duda (nec esset dubium) de que no debe ser obedecido”. La razón, para Vitoria, es evidente: el Papa no es Cristo, sino el vicario de Cristo; y un vicario no puede todo lo que no le está prohibido, sino sólo lo que le está concedido.

Ahora bien, “Cristo no le concedió al Papa la facultad de disolver o de relajar sus mandatos, sino sólo una función de servicio, o sea la administración de esos mandatos”. Su criterio aparece siempre anclado en la indisponibilidad de los artículos de la Fe y la substancia de los sacramentos, y de lo que de modo necesario y evidente se vincula con la ley divina o con la ley natural, tal como todo esto se manifiesta en los concilios dogmáticos y en la doctrina de los Padres –o sea, en la Tradición. Y respecto de los concilios, es patente la desconfianza de Vitoria hacia los más recientes; desconfianza, en algún caso, no exenta de explícita impugnación: así, hablando del de Basilea, lo llama concilio “nuevo y cismático, o dudoso”. Aparece asimismo en Vitoria, junto con la priorización de la verdad contenida en la Escritura y en la Tradición, la consiguiente cabida a la hipótesis de un mandato de la autoridad eclesiástica –incluso de la del Papa- que las desconociera. Ahora bien, esto no es una rareza del ilustre doctor.

Contra lo que a veces afirman hoy incluso prelados enormemente meritorios, la hipótesis del papa hereje es un topos en la tradición teológica católica. Y constituía una sentencia común entre los principales teólogos de la segunda escolástica. Así define Ludwig Ott la sentencia común: “es una doctrina que, aunque todavía cae dentro del campo de la libre discusión, es sostenida generalmente por todos los teólogos”. La han admitido -sin pretensión de exhaustividad- Cayetano, Suárez, Bellarmino, Juan de Santo Tomás; y sigue apareciendo en los manuales actuales (como el de Busso). En esa misma línea, Francisco de Vitoria plantea el derecho de resistencia frente a una autoridad eclesiástica, incluso con el concurso de los príncipes seculares. Vitoria ejemplifica la legitimidad de la resistencia de los fieles frente a un Papa gravemente nocivo para la Iglesia con un caso célebre en la historia de la Cristiandad: la deposición, en 963, del Papa Juan XII por el Emperador Otto I el Grande, el restaurador -o fundador- del Sacro Imperio Romano, con el concurso de un concilio ad hoc, que lo respaldaba.

Y aquí entra el otro tema por el que Ud. me pregunta: el laicado en la tradición del Occidente cristiano. Hoy esto nos sorprende, pero hay que asumir que el laicado durante toda la Cristiandad se entendía como la comunidad organizada con el príncipe a la cabeza: eso fue el laicado durante los 1.600 años que duró la Cristiandad orgánicamente estructurada, hasta comienzos el s. XX. Hoy el laicado se identifica con los individuos o grupos privados que por adhesión piadosa, por interés laboral u otras razones orbitan en derredor de las estructuras parroquiales, episcopales y curiales: es una suerte de séquito no consagrado del clero. Por eso Michel Carrouges dijo que con el magnicidio de Luis XVI quien había sido simbólicamente decapitado era el laicado. Como agregamos en nuestro libro Dios y la Ciudad, tematizando la figura escatológica del Katéjon, la metáfora de Carrouges podría completarse con el siguiente juicio: tal magnicidio simboliza la amputación de una de las dos piernas humanas del Cuerpo Místico y presagia en un siglo y medio la desaparición institucional de la Cristiandad –aunque retazos institucionales de ella sobrevivieron hasta la década de 1970.

Por Javier Navascués

10 comentarios

  
Lic. Juan Carlos Monedero (h) - ARGENTINA
En el año 963, el papa Juan XII era gravemente nocivo para la Iglesia
Fue depuesto por el Emperador Otto I el Grande, el restaurador -o fundador- del Sacro Imperio Romano, con el concurso de un concilio ad hoc, que lo respaldaba.

Esto ilustra la legitimidad de la resistencia de los fieles.

Me encantó este ejemplo, muchas gracias al autor de la entrevista y al entrevistador!
10/09/25 4:35 PM
  
Lic. Juan Carlos Monedero (h) - ARGENTINA
Menos videos de Milei
Más conferencias sobre Francisco de Vitoria planteando el derecho de resistencia frente a una autoridad eclesiástica
10/09/25 4:37 PM
  
JSP
1. Francisco de Vitoria argumentó que el poder del rey -del Estado- no era ilimitado, sino que estaba restringido por el derecho natural, que reconoce la dignidad inherente y los derechos de todos los pueblos, incluidos los indios.
2. Esto es, el rey no tiene derecho a la propiedad total del mundo ni a la conquista indiscriminada de tierras habitadas por otros pueblos. Es decir, la autoridad del rey sobre los indios solo era legítima si se basaba en causas justificadas y no en la raza o la religión.
3. Se ha mencionado al señor Milei. Pregunto al entrevistado si el señor Milei esta ejerciendo políticas católicas, aunque él no lo sea, al proteger por derecho natural la propiedad de los argentinos al reducir el peso o enormidad del Estado tirano -en base a la justicia social- que llegaban a niveles confiscatorios impositivos altos, +50% de pobreza de la población argentina, inflación -impuesto de los pobres- desorbitado y una deuda pública asignada a varias generaciones que todavía no han nacido, pero que nacerán esclavos.
4. Pues, Vitoria afirmó que existe una comunidad universal de todos los pueblos (totus orbis), basada en el derecho natural y el derecho de la sociedad y la comunicación.
10/09/25 7:58 PM
  
JSP
1. Otras dos cuestiones dejo al señor Castaño:

a. «No hay separación en la personalidad de una persona pública: no hay, por un lado, el político y, por otro, el cristiano.»
b. El Vaticano se somete al Partido Comunista de China y se adhiere a su estructura territorial (Diócesis).

2. Desde la figura del Papa que ostenta el poder espiritual de la Iglesia y el poder temporal de la Ciudad Estado del Vaticano.
10/09/25 8:25 PM
  
Tamayo
La inflación no es impuesto por más que se le llame el impuesto de los pobres.
La gasolina no sube porque el estado haya aumentado los impuestos sino porque crecen los beneficios de las empresas que siempre aprovechan los períodos de vacaciones y desplazamientos masivos.
Tener a todos los niños escolarizados y atender a los enfermos no es un estado tirano.
10/09/25 8:55 PM
  
JSP
1. "La inflación no es impuesto por más que se le llame el impuesto de los pobres" Tamayo dixit. Por supuesto, no existe la nomenclatura "impuesto de inflación", pero si es una realidad que el Gobierno -el Estado- es una máquina de fabricar pobres mediante el "impuesto de los pobres" = inflación = igualdad, justicia social y seguridad social = Socialismo = miseria moral, ruina material y cultura de la muerte.
2. Tamayo, tenga siempre presente que el Estado juega a la suma cero, mientras +gordo Estado, usted y sus súbditos son más flacos en forma de sumar y restar en equivalencia de generación actual y por deuda o déficit +130% del PIB España a generaciones futuras que todavía no han nacido.
3. El impuesto de los pobres se le denomina a la inflación, porque es a quien más afecta. Y la inflación la genera el Estado en base al ideal de la igualdad, justicia social y seguridad social.
4. En EE.UU. con Barack Obama muchos se despertaron más pobres que cuando se acostaron por el engorde del Estado a través de impuestos -en España con Pedro Sánchez se han subido/creado 97 veces los impuestos-. Una ciudadana estadounidense denunció la política económica de Obama porque con el mismo dinero que tenía en el banco podía comprar menos cosas. Obama la había empbrecido sin tener ella culpa de nada.
5. Por esto a la inflación se le denomina el impuesto de los pobres -nos afecta a todos y al que menos tiene en el bolsillo más-, porque cada vez que sube un impuesto tiene una repercusión en el coste de la vida. Y esa es la tiranía del Estado.
6. ¿De qué le sirve a un pobre que el hospital, el colegio de sus hijos, etc. sean gratis si no tiene para comer/no llega a fin de mes? ¿Sabe por qué? Porque como dijo Frédéric Bastiat el Estado siempre te quita más de lo que te da. Y en juego de suma cero ya sabe lo que pasa: negativo = fábrica de pobres.
7. Y no me venga con argumentos vanos, irracionales, porque los hechos los superan, es la realidad. Por ej. en Venezuela -nada sospechoso hospital gratis, colegio gratis, empresas públicas, etc. se estima que 2025 termine con un aumento de la inflación de un 530%. Imagine Venezuela si con Pedro Sánchez la inflación real va por +30% y cómo ha subido el pan, entre tiranos anda el juego. Para que entienda la inflación como impuesto de los pobres: en Venezuela un matrimonio jubilado, el sueldo de 1 mes de los 2 de pensionistas, alcanza para comprar un cartón de 30 huevos. Y aquí los podemitas vendiendo la moto comunista. Y Ud. otra moto socialista: que si durante el Franquismo esto y lo otro, ¡después de una Guerra Civil que la Economía de mercado está desolada y llegó a 8a potencia económica mundial! Por poner otro poner Argentina +50% de pobres cuando llegó Milei y ya sabe el Gobierno socialista daba: hospital, cambio de sexo, aborto, colegio, bus, tren, etc. todo "gratis". ¿Qué le aprovecha al pobre que recoge cartón si la dignidad se la ha quitado el tirano Estado? Por favor Tamayo, desde el Génesis aprenda el castigo del sudor de la frente por el pecado original: en la vida temporal no hay nada material gratis. Y ahora ya sabe que el Socialismo es como si pasara una guerra civil por Argentina, Venezuela, Cuba, Nepal, etc. sin guerra, pero la gente vive como si la hubiese habido: miseria moral (dignidad, prostitución, robos, drogas,...), ruina material (adquirir vivienda, cesta compra, perrrihijos, no familias numerosas, jóvenes sin poder formar familia, ...) y muerte (aborto, eutanasia, ...).
11/09/25 6:28 AM
  
Jordi
Es una metáfora decir que la inflación es el impuesto de los pobres. No existe ningún poder que imponga la inflación como un impuesto.

La inflación afecta por igual a ricos, medios y pobres, pero por tener menos dinero, es más gravosa a los pobres, por eso se habla como si fuera un impuesto, como simbólicamente lo sería la enfermedad, un accidente...

La inflación, desde una perspectiva estrictamente científica en economía, se define como el aumento sostenido y generalizado en el nivel de precios de bienes y servicios en una economía durante un período determinado.

No existe nunca jamás un remedio definitivo para eliminar completamente la inflación por razones fundamentales de la demanda y oferta.

Las causas básicas:

1. Exceso monetario
Demasiado dinero en circulación
Políticas de "dinero fácil" del banco central
2. Oferta
Crisis energéticas (petróleo, gas)
Otras crisis: guerras, pandemias, malas cosechas...
Rupturas en cadenas globales de suministro
3. Presiones salariales
Espirales salario-precio
Escasez de mano de obra
4. Expectativas de inflación
Pérdida de credibilidad del banco central
5. Déficit fiscal descontrolado
Financiamiento monetario del gasto público

Inflación y moneda: implica una disminución del poder adquisitivo de la moneda, es decir, se necesita más dinero para comprar la misma cantidad de bienes y servicios.

Esto se distingue de aumentos de precios sectoriales (como el encarecimiento del petróleo, comida, gas, luz) o la deflación (disminución sostenida de precios).
11/09/25 2:48 PM
  
Federico Ma.
La doctrina expresada en la bula Unam Sanctam es compatible con la doctrina de santo Tomás, tal como lo explica el P. Schultes, O.P., en su De Ecclesia Catholica praelectiones apologeticae (art. 40, IV, 4).
11/09/25 4:38 PM
  
Federico Ma.
Recomendable, por la temática, es leer el De regno de santo Tomás. En el mismo dice, por ejemplo:

"Cualquiera, pues, a quien le toca hacer cosa que se ordena a otra como a fin, debe procurar hacerla tal, que sea a propósito para este fin; así como el que hace una espada la procura hacer tal que sea de provecho para la pelea; y el arquitecto debe disponer la fábrica de una casa de modo que sea a propósito para vivirse. Y porque la vida que en este siglo hacemos tiene por su fin la bienaventuranza celestial, le toca al oficio del rey procurar la buena vida de sus súbditos por los medios que más convengan, para que alcancen la celestial bienaventuranza; como es, mandándoles las cosas que a ella encaminan y estorbándoles, en cuanto fuere posible, lo que es contrario a esto. Cual sea pues el camino para la bienaventuranza y cuáles son los impedimentos de él, por la ley divina se conoce, cuya doctrina pertenece al oficio del sacerdote, conforme a aquello de Malaquías: “Los labios de los sacerdotes guardan la ciencia, y de su boca procura tomar la ley”. Y por tanto dice Dios en el Deuteronomio: “Después que el rey se asentare en el trono de su reino, hará que le escriban el Deuteronomio, recibiendo en un volumen el ejemplo de esta ley de mano de sacerdotes de la tribu de Leví y lo tendrá consigo, y lo leerá todos los días de su vida, para que aprenda a temer al Señor Dios suyo, y a guardar sus palabras y ceremonias, que en la ley están mandadas guardar”" (I, cap. 16).
11/09/25 5:22 PM
  
JSP
No existe nunca jamás un remedio definitivo para eliminar completamente la inflación por razones fundamentales de la demanda y oferta.
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1. Jordi, para suprimir la inflación es necesario reducir la oferta monetaria -no Banco Central = URSS = Estado- y fomentar la generación de riqueza -reducir al máximo tamaño Estado-.
2. Porque la inflación ocurre cuando la cantidad de dinero en circulación crece más rápido -Estado a través del Banco Central imprime billetes- que la cantidad de bienes y servicios, lo que lleva a una pérdida de poder adquisitivo.
3. Esta solución implica políticas que impidan la expansión desmedida del dinero y promover un crecimiento económico genuino = liberalismo económico.
4. Es decir, controlar la oferta monetaria: freno a la expansión excesiva de la cantidad de dinero en la economía, ya que esto es la causa fundamental de la inflación; fomentar la producción de riqueza (reducir al máximo carga impositiva):
impulsar la generación de bienes y servicios, ya que un aumento en la oferta de estos puede absorber el dinero adicional y mantener la estabilidad de precios; y evitar políticas inflacionarias: política monetaria expansiva (la que aumenta la oferta monetaria), causa de inflación. Por tanto, limitación de la creación de dinero y el fomento de una economía que produzca más bienes y servicios, manteniendo un equilibrio entre la oferta monetaria y la riqueza real.
13/09/25 1:59 AM

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9.09.25

Minucioso estudio para comprender el Apocalipsis a fondo. Luz sobre el libro más desconocido de la Biblia

El plan de Dios, Génesis y Apocalipsis es una obra compuesta por siete volúmenes, de los cuales los dos primeros ya están disponibles en Amazon en formato digital y también en tapa blanda y dura. El resto se encuentra en proceso de maquetación y se irán publicando conforme vayan quedando listos, con la previsión de que la colección completa esté disponible hacia finales de este año.

Entrevistamos a su autor Juan Carlos Chamorro Jiménez.

Inició sus estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, dentro del área de Humanidades, en la especialidad de Filosofía, aunque quedaron inacabados. Su trayectoria profesional se ha desarrollado principalmente como industrial de Artes Gráficas, al frente de una imprenta familiar, y durante un tiempo también en el ámbito de la importación y venta de automóviles, tanto nacionales como procedentes del extranjero.

Posteriormente orientó su formación hacia la gemología, obteniendo el título de Diplomado en Gemología por el Instituto Gemológico Español, organismo dependiente del Instituto Geológico y Minero de España y adscrito al Ministerio de Ciencia y Tecnología. En esta misma institución se especializó en diamante, realizó un Máster en piedras de color (esmeralda, rubí y zafiro), se acreditó como experto tasador en joyas y completó un curso monográfico sobre perlas e imitaciones.

En la actualidad está jubilado y dedica su tiempo a la escritura. Ha publicado El Fin de los Tiempos en las revelaciones privadas católicas (dos volúmenes) y una adaptación al español actual de tres obras de Santa Teresa de Jesús: El libro de la vida, Las Moradas del Castillo Interior y Camino de perfección. Actualmente está finalizando el proyecto El plan de Dios, Génesis y Apocalipsis, que presenta en esta entrevista.

Punto de partida y propósito del libro

¿Qué le llevó a escribir un libro sobre la relación entre el Génesis y el Apocalipsis?

Este libro es fruto de la evolución de mi camino personal iniciado en mi conversión, en el año 2008. Hace algo más de dos años me propuse comprender el Apocalipsis, porque veía que la mayoría de interpretaciones se quedaban en lecturas caóticas, tomando versículos sueltos y asociándolos a profecías o revelaciones privadas, sin una visión completa del conjunto. Fue al intentar leerlo con una mirada global cuando descubrí que el libro tenía una estructura propia y coherente. Esa certeza me abrió una nueva perspectiva: el Apocalipsis debía entenderse como un todo, y no como un relato fragmentado ni como una fábula moral. El propio texto afirma que lo que se revela a Juan son las cosas que han de suceder, mostrando su carácter profético. Comprendí entonces que no se trataba de un relato periodístico con detalles minuciosos, sino de una visión del desarrollo de los acontecimientos de la historia. A partir de ahí me impresionó también el simbolismo que recorre sus páginas, un lenguaje que, con el tiempo, descubrí que estaba tomado de la misma Escritura y que le da al libro una continuidad admirable con toda la Biblia.

Al acercarme al Apocalipsis como el último libro de la Escritura, comprendí que no podía separarlo del conjunto de la Palabra de Dios. Su comienzo está en el Génesis, donde se revela el acto creador y el sentido de la creación, y su culminación está en el Apocalipsis, donde todo alcanza su plenitud. Ambos libros enmarcan el resto de la Biblia y le dan unidad, mostrando de principio a fin el designio de Dios. Lo que me interpela de forma personal, y al mismo tiempo interpela a todo hombre, ya que este designio tiene siempre al ser humano como destinatario, como criatura llamada a vivir en comunión con su Creador. De ahí nace también el título de mi obra, El plan de Dios, porque todo el recorrido bíblico está dirigido al hombre, que aparece como centro del proyecto de amor que Dios ha manifestado a lo largo de la historia.

Otra motivación importante fue constatar que el Apocalipsis, cuyo mismo título significa “Revelación”, resulta en cambio uno de los libros más incomprendidos. Me dolía ver que muchos lo miran con desconfianza o lo dejan de lado, cuando en realidad encierra un mensaje de esperanza luminosa. Yo mismo sentí la necesidad de encontrar respuestas claras, de profundizar en su lenguaje y en su sentido espiritual, porque intuía que no podía ser un texto relegado a la curiosidad o al miedo.

Por todo ello decidí escribir. Quería compartir la certeza de que la Biblia tiene una coherencia profunda, que el principio y el fin están unidos en el corazón de Dios, y que comprender esa unidad da luz también a nuestro presente. Mi propósito es ayudar a descubrir que el plan de Dios no es algo abstracto, sino una verdad que toca la vida concreta de cada persona: nos muestra de dónde venimos, hacia dónde vamos y cómo vivir hoy con fidelidad y esperanza.

Si tuviera que resumir en una idea central el mensaje de esta obra, ¿cuál sería?

Diría que nuestra vida y la historia entera solo encuentran sentido dentro del plan de Dios. Ese plan se inicia en el Génesis, donde descubrimos que fuimos creados para vivir en comunión con Él, y se consuma en el Apocalipsis, donde se nos revela la victoria final de Cristo y la restauración plena de todo lo que se perdió. Entre ambos extremos se desarrolla un camino que pasa por la caída, la promesa, la redención y la esperanza del Reino.

Pero no se trata solo de una verdad bíblica o teológica, sino de una certeza que toca la vida personal. Cada uno de nosotros está incluido en ese plan: no somos fruto del azar ni piezas anónimas de la historia, sino criaturas queridas por Dios y llamadas a una plenitud eterna. Comprender esto da luz a nuestro presente, porque incluso lo que parece oscuro o incomprensible forma parte de un designio mayor en el que Dios no deja de actuar.

Este mensaje tiene además una fuerza especial en los tiempos actuales, marcados por crisis sociales, culturales y espirituales. El Apocalipsis, lejos de ser un libro de temor, nos recuerda que la victoria de Cristo está asegurada y que nada escapa a la Providencia de Dios. Por eso, al contemplar juntos el principio y el fin, aprendemos a vivir el presente con esperanza, sabiendo que nuestra historia personal y la historia del mundo se dirigen hacia una plenitud ya conquistada por Cristo.

La idea-fuerza: el plan de Dios

¿Cómo ilumina la enseñanza sobre el plan de Dios la vida del cristiano en el mundo actual?

Dandole certeza de que nada es producto del azar. El mismo desarrollo del Apocalipsis, que es una profecía, lo muestra con claridad: aunque a nosotros nos resulte difícil entender el porqué de muchas cosas, Dios es quien controla la historia y conduce todo hacia su plenitud. Esta convicción cambia la forma de mirar la vida y de situarnos en el mundo, porque nos libera de la sensación de abandono o de caos, y nos recuerda que incluso lo que parece oscuro tiene un lugar dentro de un designio de amor.

En el plano personal, esto significa que cada cristiano puede vivir con serenidad interior, sabiendo que su vida tiene sentido y está sostenida por la Providencia. Las pruebas, el sufrimiento, las crisis familiares o laborales no son la última palabra, sino momentos que Dios puede transformar en camino de crecimiento y de purificación. Esa certeza da paz, incluso en medio de las dificultades, porque sabemos que la historia de cada uno forma parte de una historia mayor: la de la salvación que Dios está realizando en el mundo.

En el plano comunitario y cultural, esta visión también ofrece esperanza. El mundo atraviesa crisis profundas —sociales, culturales y espirituales—, y a menudo se extiende la sensación de incertidumbre o desesperanza. Pero cuando comprendemos el plan de Dios, aprendemos a mirar la historia con otros ojos: sabemos que la victoria de Cristo está asegurada, que la Iglesia es sostenida por la fidelidad de su Señor, y que el futuro no depende solo de fuerzas humanas, sino del designio de Dios que guía todo hacia la plenitud de su Reino.

Por eso, más allá de interpretaciones complejas o de especulaciones sobre el futuro, el mensaje central para el cristiano hoy es que el plan de Dios es su salvación. Vivir conscientes de ello nos permite mantener la calma, perseverar en la fe y caminar con esperanza en medio de la confusión, porque sabemos que el Señor tiene la última palabra sobre nuestra vida y sobre la historia.

Origen y destino: de Génesis a Apocalipsis

¿Por qué son decisivos el Génesis y el Apocalipsis como inicio y cierre de la Revelación?

Porque marcan los dos extremos del plan de Dios. El Génesis nos muestra el origen de todo: la creación del mundo, la dignidad del hombre, su vocación a la comunión con Dios y el propósito inicial de vivir en armonía con Él, con los demás y con la creación. Allí se nos revela la intención primera de Dios, que no es otra que la vida y la salvación.

El Apocalipsis, en cambio, nos abre a la meta final. No solo es el último libro en el orden de la Biblia, sino la consumación profética de todo lo anunciado. En él se muestra que ese plan inicial no quedó anulado por el pecado, sino que alcanza en Cristo una plenitud aún mayor. Lo que se perdió en el Edén —el acceso al árbol de la vida, la comunión plena con Dios, la armonía entre cielo y tierra— es restaurado y llevado a su cumplimiento en la Jerusalén celestial. Por eso ambos libros no pueden entenderse separados: uno narra el origen, el otro la consumación, y juntos enmarcan toda la historia de la salvación.

Esta unidad ilumina el sentido de la Escritura y de la vida. Comprendemos que no estamos ante relatos aislados, sino ante un designio coherente de Dios, que comienza en el primer día de la creación y culmina en el séptimo “día” de descanso, simbolizado en la plenitud del Reino. Todo lo que ocurre entre esos dos puntos —patriarcas, profetas, alianzas, la encarnación de Cristo, la misión de la Iglesia— es parte de un mismo camino guiado por Dios hacia su meta final.

Además, esta visión tiene una aplicación muy concreta para el cristiano de hoy. Saber que la historia tiene un origen en Dios y un destino en Él mismo nos libera de la sensación de vacío o de absurdo. La vida no es un círculo sin sentido, ni una sucesión de azares, sino un camino que va de la creación a la gloria. Eso significa que también nuestra vida personal tiene un inicio querido por Dios y una meta que nos espera en la eternidad. Entre el principio y el fin, estamos llamados a vivir con fidelidad, a interpretar lo que sucede a la luz de la fe y a mantener la esperanza, incluso en tiempos de prueba.

En definitiva, Génesis y Apocalipsis son decisivos porque nos recuerdan que toda la historia humana está abrazada por el plan de Dios: Él tuvo la primera palabra al crearnos, y tendrá la última al restaurarlo todo en Cristo. Esa certeza da sentido al pasado, al presente y al futuro, y es una fuente de paz para vivir cada día con confianza.

¿De qué manera convergen estos dos libros y se complementan entre sí?

Ambos libros, aunque se sitúan en los extremos de la Escritura, en realidad forman parte de un mismo designio que tiene su centro en Cristo. El Génesis abre el relato mostrando el origen: la creación del hombre, el don de la vida y la comunión con Dios. El Apocalipsis lo cierra revelando la consumación: la victoria definitiva de Cristo, la restauración plena de la creación y la vida eterna junto a Dios. De esta forma, el inicio y el final de la Revelación no se contradicen ni se alejan, sino que se complementan y se iluminan mutuamente.

En el Génesis encontramos la semilla de muchas realidades que en el Apocalipsis alcanzan su plenitud. Allí se nos habla del paraíso, del árbol de la vida, de la armonía entre Dios y el hombre. En el Apocalipsis, esas mismas realidades aparecen restauradas: la nueva Jerusalén desciende del cielo como morada de Dios con los hombres, el árbol de la vida vuelve a estar presente, y la comunión con Dios se establece para siempre. Lo que estaba en germen en el principio se revela en toda su grandeza al final.

También se complementan en la manera de presentar la condición humana. En el Génesis se narra la caída del hombre, la ruptura con Dios y la herida del pecado que marca toda la historia. En el Apocalipsis, en cambio, se nos muestra que esa herida no es definitiva: el Cordero ha vencido, el mal es derrotado y la comunión se restablece. El primer libro explica por qué necesitamos la redención; el último muestra cómo esa redención se consuma en Cristo.

En un sentido simbólico, Génesis y Apocalipsis se corresponden como el alfa y la omega. El primero nos habla del principio del tiempo y de la creación; el último nos abre al final del tiempo y a la eternidad. Entre ambos se despliega toda la historia de la salvación. Esa complementariedad hace que la Biblia no sea un conjunto fragmentado de libros, sino un único relato coherente en el que Dios se revela paso a paso, hasta mostrar el destino final preparado para la humanidad.

Pero esta convergencia no es solo un tema de estudio bíblico: tiene una aplicación muy concreta para nuestra vida. Si en el Génesis reconocemos que hemos sido creados por amor y para la comunión con Dios, en el Apocalipsis descubrimos que ese amor no ha sido anulado por el pecado, sino que ha salido victorioso en Cristo. Esto significa que nuestra vida personal también está llamada a recorrer ese mismo camino: desde el origen, marcado por la vocación a la santidad, hasta el destino final, que es la vida eterna. Saber que el principio y el fin están unidos en Dios nos ayuda a interpretar el presente con confianza, porque lo que hoy vivimos, con sus dificultades y pruebas, se inserta en un plan más grande que nos conduce hacia la gloria.

En definitiva, Génesis y Apocalipsis convergen en Cristo. El primero anuncia la promesa y revela el designio inicial de Dios; el segundo muestra su cumplimiento y nos abre a la esperanza definitiva. Juntos forman un marco perfecto que da unidad a la historia de la salvación y que permite al creyente vivir el presente con certeza y paz, sabiendo que lo que Dios comenzó en el principio lo llevará a término en el final.

La profecía del Génesis sobre la victoria del linaje de María sobre la serpiente anuncia una batalla final. ¿Cómo se refleja este anuncio en el Apocalipsis?

En el Génesis encontramos la primera gran promesa después del pecado original: Dios anuncia que pondrá enemistad entre la serpiente y la mujer, y entre la descendencia de la serpiente y la de la mujer. Ese “protoevangelio” es como una semilla que abre toda la historia de la salvación: por un lado, el mal que trata de apartar al hombre de Dios, y por otro, una mujer cuyo linaje traerá la victoria.

El Apocalipsis retoma esta misma imagen y la lleva a su plenitud. Allí vemos a la “mujer vestida de sol”, que da a luz al Hijo llamado a regir a todas las naciones, mientras el dragón intenta destruirlo. Esta mujer representa varias realidades: en primer lugar a María, la Madre de Jesús, porque en su maternidad se cumple la promesa del Génesis; también representa al pueblo de Dios, primero Israel y después la Iglesia, que es perseguida pero protegida por el Señor. El dragón, en cambio, simboliza a Satanás, la serpiente antigua, que reaparece con toda su fuerza para intentar derrotar el plan de Dios.

La batalla entre ambos linajes —los hijos de la mujer y los seguidores del dragón— recorre toda la historia y en el Apocalipsis aparece con especial claridad. El dragón lucha contra “los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús”: ese es el pueblo fiel, los verdaderos hijos de la mujer. Por tanto, lo que se anuncia en el Génesis como una enemistad queda reflejado en el Apocalipsis como un combate que atraviesa la historia hasta llegar a su desenlace final, donde la victoria está asegurada en Cristo.

Me parece muy significativo que la Biblia comience y termine con esta misma tensión: la serpiente que divide y la mujer que da vida. Es una forma de mostrarnos que la lucha entre el bien y el mal no es un accidente, sino un hilo que acompaña al hombre desde los orígenes hasta el fin, y que en María y en su descendencia encuentra la respuesta definitiva. Por eso el Apocalipsis no solo confirma la promesa del Génesis, sino que la completa: lo que empezó como un anuncio se convierte en certeza de victoria.

El misterio del Apocalipsis

¿Por qué resulta difícil entender bien el Apocalipsis, e incluso algunos llegan a despreciarlo?

Porque no es un libro que hable con un lenguaje directo, como pueden hacerlo los Evangelios o las cartas de San Pablo. Está escrito en un estilo profético y simbólico, lleno de imágenes, números, visiones y figuras que, a primera vista, pueden desconcertar. El lector actual, acostumbrado a un lenguaje más literal, se encuentra con dragones, bestias, ángeles, trompetas o cálices, y fácilmente puede sentir que se trata de algo lejano, enigmático o incluso inaccesible.

Además, a lo largo de la historia ha habido interpretaciones muy diversas y a veces contradictorias. Unos lo han visto como un manual para descifrar fechas del fin del mundo, otros lo han reducido a un conjunto de alegorías sin conexión con la vida real. Eso ha hecho que muchos se acerquen con miedo o con desconfianza, y que otros lo desprecien considerándolo un libro extraño o poco útil.

En realidad, el problema no está en el libro, sino en la manera de leerlo. El Apocalipsis no fue escrito para sembrar miedo ni para satisfacer la curiosidad sobre lo que ocurrirá en el futuro, sino para fortalecer la fe de los cristianos perseguidos y sostener la esperanza en medio de la tribulación. Es un libro profundamente espiritual, que utiliza un lenguaje simbólico porque quiere hablar no solo a la razón, sino también a la imaginación y al corazón.

Por eso, cuando se entiende en su contexto, el Apocalipsis deja de ser un enigma y se revela como lo que realmente es: una revelación de Cristo resucitado, que muestra la victoria definitiva de Dios sobre el mal. El desprecio o el miedo suelen venir de la incomprensión; en cambio, cuando se lo contempla con fe, el Apocalipsis se convierte en una fuente de esperanza y de consuelo.

¿En qué sentido puede considerarse un libro profético?

Es un libro profético en un sentido pleno. A veces se piensa que profecía” significa únicamente hablar del futuro en clave simbólica, o que solo ofrece una interpretación espiritual de la historia. Eso es cierto en parte, pero el Apocalipsis va más allá: anuncia también hechos concretos que se producirán en el curso de la historia, desde la muerte y resurrección de Cristo hasta el final del mundo, pasando por los últimos tiempos y la Parusía.

Es cierto que utiliza un lenguaje cargado de imágenes: sellos, trompetas, copas, bestias, dragones. Pero esas imágenes no son simples metáforas vacías; son símbolos que señalan realidades concretas. Por ejemplo, la apertura de los sellos anuncia acontecimientos muy precisos: la apostasía, la guerra, la carestía, las pestes… todo ello formando parte de un proceso histórico que desemboca en la intervención de Dios y en el desenlace final. El lenguaje simbólico es la forma de expresarlo, pero lo que se anuncia son hechos que tendrán lugar de manera real.

De este modo, el Apocalipsis no solo interpreta el presente ni transmite un mensaje espiritual de esperanza, sino que también revela el orden de los acontecimientos que marcan la historia de la salvación hasta su consumación. Por eso puede considerarse un libro profético en el sentido más pleno: porque interpreta la realidad, sostiene la esperanza y anuncia el futuro que vendrá.

Esa dimensión profética es lo que lo hace tan actual. No estamos ante un libro enigmático o esotérico, sino ante una palabra viva que muestra con claridad que la historia está en manos de Dios y que todo se dirige hacia un cumplimiento definitivo en Cristo.

¿Cuál es el acontecimiento central que articula el Apocalipsis?

Sin lugar a dudas, la victoria de Cristo. Todo el libro, con sus símbolos, visiones y juicios, gira en torno a esta verdad: el Cordero inmolado y resucitado es el Señor de la historia y el único capaz de conducirla hasta su plenitud. Desde las primeras páginas, cuando Juan contempla al Hijo del Hombre glorioso que camina en medio de los candeleros, hasta la visión final de la Jerusalén celestial, lo que sostiene el relato es la certeza de que Cristo ha vencido al pecado y a la muerte y que esa victoria se manifestará plenamente en el desenlace de los tiempos.

El Apocalipsis es, por tanto, una gran revelación de Cristo en su gloria. Cada escena, cada visión y cada símbolo tienen como trasfondo esa misma verdad: que Él está en el centro y que toda la historia se ordena en función de su triunfo. Por eso aparece representado como el Cordero degollado que está de pie, el único digno de abrir los sellos de la historia y de revelar el curso de los acontecimientos. A partir de esa imagen central se entiende todo lo demás: su entronización en el cielo como digno de recibir poder y gloria, el juicio sobre las potencias que se rebelan contra Dios y el anuncio de que ningún poder humano ni espiritual podrá prevalecer contra Él. Esa victoria culmina en su venida gloriosa, cuando se manifiesta como Rey de reyes y Señor de señores, y en la instauración de la Jerusalén celestial, donde se consuma la comunión eterna con Dios. En definitiva, todo el Apocalipsis se articula en torno a esta certeza: el mismo Cristo que murió y resucitó es quien guía la historia, derrota definitivamente al mal y abre para la humanidad el acceso a la vida eterna.

El número siete aparece constantemente en sus páginas y marca su estructura. ¿Qué significado tiene?

En la tradición bíblica, el número siete expresa plenitud y perfección, y por eso ocupa un lugar central en la estructura del Apocalipsis. Ya en el Génesis lo encontramos asociado a la creación, cuando Dios obra en seis días y en el séptimo descansa, cerrando así la obra con un sentido de totalidad y de cumplimiento. Esa misma clave simbólica es la que se emplea en el Apocalipsis para estructurar toda la Revelación final.

El libro está recorrido de principio a fin por septenarios. Los más conocidos son los cuatro grandes: las cartas a las siete iglesias, los siete sellos, las siete trompetas y las siete copas de la ira de Dios. Pero no se limita a ellos: encontramos también los siete truenos, las siete bienaventuranzas repartidas a lo largo del texto o los siete personajes principales que intervienen en la gran tribulacióla mujer, el dragón, el hijo varón, Miguel, la bestia del mar, la bestia de la tierra y el Cordero, además de otras referencias que vuelven una y otra vez sobre el siete como medida perfecta.

Este recurso no es casual ni meramente literario: con él se nos muestra que cada etapa descrita en el Apocalipsis es completa y cerrada en sí misma, que nada queda al margen del plan de Dios y que todo se desarrolla de manera ordenada hasta llegar a su plenitud. Así, cada septenario ofrece una visión acabada: en las cartas a las iglesias se abarca la realidad entera de la Iglesia en el mundo, en los sellos se abre el sentido profundo de la historia, en las trompetas se muestra el juicio parcial de Dios sobre la humanidad, y en las copas se revela la culminación de su justicia y la purificación del mundo antes de la segunda venida de Cristo.

En definitiva, el número siete en el Apocalipsis es una constante que asegura al lector que lo que contempla no es un fragmento inconexo, sino una totalidad dentro del plan de Dios. Es el modo en que la Revelación nos dice que la historia no avanza sin rumbo, sino que tiene un principio y un fin, y que todo lo que Dios anuncia se cumplirá en su perfección, tal como al principio completó su obra en siete días de creación.

Figuras y símbolos escatológicos

¿Qué figuras principales presenta el Apocalipsis y qué representan?

El Apocalipsis está lleno de símbolos, pero dentro de esa riqueza hay un conjunto de figuras que sobresalen porque ayudan a comprender el núcleo de su mensaje. La figura principal es sin duda el Cordero, que representa a Cristo muerto y resucitado. Se le presenta degollado pero de pie, lo que significa que ha pasado por la muerte, pero vive para siempre. Es el único digno de abrir el libro sellado, porque solo Él, con su entrega en la cruz y su victoria pascual, ha podido reconciliar al mundo con Dios. El Cordero no es una imagen secundaria: aparece en el centro mismo del trono de Dios, en igualdad de dignidad con Aquel que se sienta en el trono, porque es la segunda Persona de la Trinidad. El Apocalipsis lo coloca como la clave de toda la historia.

Alrededor del trono, otra figura esencial es precisamente el Trono de Dios. Más que un objeto decorativo, representa el signo de la soberanía absoluta de Dios sobre la historia. Desde él se emiten las órdenes, los juicios y los designios que marcan el desarrollo de los acontecimientos. La visión del trono subraya que, aunque el mundo atraviese persecuciones y tribulaciones, todo sigue bajo la autoridad de Dios y no hay nada que escape a su voluntad.

En torno al trono aparecen también los veinticuatro ancianos, que representan al pueblo de Dios en su totalidad: las doce tribus de Israel y los doce apóstoles, es decir, la Antigua y la Nueva Alianza unidas en una única realidad. Ellos aparecen revestidos de blanco y coronados, participando de la victoria de Cristo y ofreciendo su adoración constante, lo que muestra que la meta última de la humanidad es alabar a Dios en comunión con Él.

Junto a ellos están los cuatro vivientes, figuras misteriosas que recuerdan tanto a los querubines descritos por Ezequiel como a los serafines contemplados por Isaías. Su misión es proclamar sin cesar la santidad de Dios, rodeando el trono y recordando que la gloria del Señor abarca cielo y tierra. En ellos se manifiesta la creación espiritual más cercana a Dios, que participa de modo permanente en la liturgia celestial y sostiene con su alabanza el misterio de la historia.

Otra figura muy significativa es la de la Mujer vestida de sol, que aparece en el capítulo 12. Ella representa de manera simultánea a María, a Israel y a la Iglesia. Es madre del Mesías y madre también de sus discípulos, y aparece perseguida por el dragón, pero protegida por Dios en el desierto. Su figura muestra cómo la fidelidad de Dios se manifiesta en medio del combate, y cómo la maternidad de María y de la Iglesia es esencial para la vida cristiana.

El dragón, identificado con la serpiente antigua, es Satanás, el gran adversario de Dios, que aparece desplegando toda su violencia. Es él quien entrega su poder a la bestia del mar, figura que no se queda en un simple símbolo, sino que anuncia la aparición real del Anticristo último, con un poder político y militar que seducirá a las naciones y perseguirá a los fieles. Junto a ella surge la bestia de la tierra, también llamada el falso profeta, que del mismo modo será un personaje concreto en los últimos tiempos, encargado de sostener con su engaño ideológico y religioso la autoridad del Anticristo. Estas dos bestias, unidas al dragón que las inspira, muestran la cara visible de la persecución contra el pueblo de Dios, pero al mismo tiempo el Apocalipsis anuncia con claridad su derrota definitiva.

A estas figuras se añaden otras que marcan momentos decisivos del relato. Hablo de los tres heraldos que, en el corazón del libro, proclaman mensajes que a mí me parecen esenciales: el anuncio del Evangelio eterno a todas las naciones, la declaración de la caída de Babilonia y la advertencia solemne frente a la adoración de la bestia. También aparecen las tres ranas, espíritus de mentira que salen de la boca del dragón, de la bestia y del falso profeta para seducir a los reyes de la tierra y arrastrarlos a la gran batalla.

Quiero subrayar además dos presencias clave: el hijo varón, “destinado a regir a todas las naciones”, que pone de relieve el carácter mesiánico del combate y concentra la mirada en Cristo; y san Miguel, que encabeza la batalla celestial y precipita al dragón y a sus ángeles, dejando claro que el poder de Dios gobierna la historia incluso en los momentos más oscuros. En este mismo horizonte se comprende la figura de Babilonia, la gran ramera: un sistema religioso, cultural, político y económico que seduce con su brillo y su riqueza, embriaga a las naciones y persigue a los santos, y que, sin embargo, está destinado a caer con estrépito cuando se revele su corrupción.

Junto a estas imágenes, el libro despliega muchas otras que completan el cuadro: los siete ángeles que derraman las copas, los jinetes que se desatan al abrirse los sellos y, en contraste luminoso, la nueva Jerusalén que desciende del cielo como esposa preparada para su esposo. En conjunto, todas estas figuras —el Cordero y el Trono, los veinticuatro ancianos y los cuatro vivientes, la Mujer y el hijo varón, el dragón con sus dos bestias, san Miguel, los heraldos, las ranas, Babilonia y la Jerusalén gloriosa— trazan, a mi juicio, el mapa simbólico que permite leer la historia en clave de fe: un combate real en el que intervienen personajes y poderes que se manifestarán en la escena del mundo, y cuyo desenlace queda sellado por la victoria de Cristo.

¿Cómo se manifiestan en él las figuras del Anticristo y del falso profeta?

En el Apocalipsis las figuras del Anticristo y del falso profeta aparecen bajo la imagen de dos bestias inseparables. La primera surge del mar y recibe el poder directamente del dragón, que es Satanás. Esta bestia representa al Anticristo en sentido pleno: un personaje real que se levantará al final de los tiempos, con un poder político y militar que seducirá a las naciones y perseguirá con dureza a los fieles. No es solo un símbolo genérico del mal, sino la figura concreta de aquel que encarnará la oposición más radical contra Dios.

La segunda bestia, que asciende de la tierra, es el falso profeta. También será un personaje real en los últimos tiempos y actuará como colaborador directo del Anticristo. Su misión será engañar, sostener ideológicamente el dominio del primero y presentar su poder como algo admirable. Con signos y prodigios falsos buscará imponer la adoración de la primera bestia y marcar con el sello de su dominio a quienes se sometan a ella. En este sentido, representa el rostro religioso e ideológico del engaño, una falsificación de la verdad destinada a apartar a los hombres de Cristo.

Ambos, unidos al dragón que les da su poder, forman una especie de tríada infernal que se opone directamente a la Trinidad divina. Frente al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, aparecen el dragón, el Anticristo y el falso profeta, como una parodia blasfema que busca suplantar a Dios. Pero el Apocalipsis no deja lugar a dudas: aunque logren seducir y dominar por un tiempo, su destino es la derrota definitiva cuando Cristo venga en gloria.

Al leer estas páginas me impresiona ver cómo se describe con tanta claridad la dinámica de estas figuras: el Anticristo como líder político y perseguidor, el falso profeta como engañador ideológico y religioso, y ambos sosteniendo un sistema global de mentira que tendrá apariencia de fuerza invencible, pero que está condenado a caer. Me parece fundamental destacar que el Apocalipsis no habla de ellos para infundir miedo, sino para abrirnos los ojos y prepararnos en la fe, sabiendo que el desenlace ya está escrito: la victoria de Cristo sobre el mal.

El Catecismo, en los números 675, 676 y 677, habla de la última prueba de la Iglesia. ¿Cómo está presente en el Apocalipsis?

Estos numerales del Catecismo recogen de manera admirable lo que el Apocalipsis anuncia sobre la última prueba de la Iglesia. El 675 enseña que la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de muchos creyentes, y el Apocalipsis lo refleja cuando describe la irrupción de la bestia del mar y de la bestia de la tierra. Una, con un poder político y militar de alcance mundial, encarna la figura del Anticristo; la otra, el falso profeta, sostiene su dominio mediante prodigios engañosos y una impostura religiosa destinada a desviar a los hombres del verdadero Evangelio.

El número 676 del Catecismo señala que esta gran impostura consistirá en la presentación de una solución aparente a los problemas de la humanidad, una especie de mesianismo político y terrenal que pretende instaurar un reino inmediato y autosuficiente. Esto es lo que el Apocalipsis expresa al mostrar la seducción de las naciones, la imposición de una marca y la instauración de un sistema que busca sustituir el Reino de Cristo por una falsificación del mismo.

Finalmente, el 677 enseña que la Iglesia seguirá a su Señor en su pasión y en su muerte, pasando por un camino de persecución y de purificación antes de entrar en la gloria del Reino. El Apocalipsis lo muestra cuando describe la persecución del dragón contra la mujer y contra los que guardan el testimonio de Jesús, así como la aparente victoria de las fuerzas del mal, que prepara el desenlace definitivo en la venida gloriosa de Cristo.

De esta manera, Catecismo y Apocalipsis se iluminan mutuamente: el primero ofrece la interpretación doctrinal, y el segundo la narración profética con sus imágenes. En ambos encontramos la misma enseñanza: la Iglesia afrontará una gran prueba, aparecerá un poder seductor que intentará sustituir el Reino de Dios, y el pueblo fiel deberá perseverar, sabiendo que esta purificación prepara la plena manifestación del plan de Dios en la historia.

Mensaje para hoy y dimensión espiritual

¿Qué signos nos ayudan a reconocer que vivimos en los últimos tiempos?

Cuando me preguntan por los signos de los últimos tiempos, pienso inmediatamente en los cuatro primeros sellos del Apocalipsis, los cuatro caballos que marcan el inicio del libro. El primero de ellos anuncia la apostasía, ese abandono progresivo de la fe que hoy se percibe con claridad en tantas sociedades de tradición cristiana que han dado la espalda a Dios y han reducido el Evangelio a algo marginal.

El segundo caballo representa la guerra y la violencia, una realidad que no ha dejado de acompañar a la humanidad y que en nuestros días sigue creciendo en intensidad y alcance, con conflictos que afectan a naciones enteras y con un riesgo cada vez mayor de extensión mundial. El tercero señala la carestía y las crisis económicas, que se manifiestan en la desigualdad creciente, en la fragilidad de los sistemas financieros y en la pobreza que golpea a millones de personas. El cuarto caballo anuncia las pestes y enfermedades, y no es difícil reconocer en nuestra propia época cómo pandemias y catástrofes sanitarias sacuden al mundo, recordándonos la vulnerabilidad de la condición humana.

Estos cuatro caballos son, en el fondo, los dolores de parto de la historia. Son consecuencia de los actos del hombre, de su alejamiento de Dios, de la violencia que engendra contra sí mismo y contra la creación. No proceden directamente de la acción de Dios, sino que son fruto de la libertad humana mal empleada, que abre la puerta al sufrimiento y al desorden. Y, según el Apocalipsis, constituyen el inicio de ese camino que desemboca en la gran confrontación final.

Los demás septenarios del Apocalipsis —las trompetas y las copas, entre otros— aún no se han manifestado, porque forman parte de la respuesta de Dios al pecado y de la consumación de su plan en la historia. Por eso, al contemplar los signos actuales, comprendo que estamos ante el comienzo de ese proceso, marcado por los cuatro primeros sellos, y que todo se encamina hacia un desenlace en el que Dios intervendrá para llevar la historia a su plenitud.

¿Cuál es, en su opinión, el mensaje teológico y espiritual más profundo del Apocalipsis?

La certeza de que Dios dirige a sus hijos para que comprendamos con claridad por qué hemos sido creados. Todo el libro nos recuerda que el plan de Dios tiene como centro su amor al hombre y que desde el principio quiso darnos la vida eterna con Él. Tras la caída de la primera pareja, heredamos el pecado original, pero Dios no nos dejó a nuestra suerte: desde ese mismo instante trazó un plan de salvación que recorre toda la Escritura y que alcanza su plenitud en Cristo.

El Apocalipsis recoge ese plan en su última etapa y nos lo presenta en clave profética. Nos muestra lo que sucederá desde la muerte y resurrección de Cristo hasta el final de los tiempos, y nos indica también la actitud que debemos adoptar para mantenernos en el camino. Dios nos dio el decálogo como guía segura para que avancemos hacia la meta, y en el Apocalipsis se confirma que ese camino conduce hacia la Jerusalén celestial, la ciudad definitiva donde viviremos para siempre en su presencia.

El mensaje más hondo de este libro es la certeza de que el Apocalipsis es una obra de la misericordia de Dios. Él no nos deja a oscuras, sino que nos muestra con claridad a qué nos enfrentaremos en la gran tribulación. Nos advierte del combate espiritual y de los acontecimientos que vendrán, no para atemorizarnos, sino para que sepamos mantenernos firmes en la fe. Con este libro nos da la seguridad de que la historia tiene un tiempo tasado, que nada se prolongará más allá de lo que Él disponga y que cada paso está bajo su Providencia.

Al mismo tiempo, el Apocalipsis nos asegura que Dios acompaña a los suyos en medio de la prueba. Él mismo ha fijado los límites del mal y ha decretado que no podrá atacarnos más allá de nuestras fuerzas. El creyente, al leer estas páginas, descubre que la fidelidad encuentra siempre la protección de Dios y que su gracia es más fuerte que cualquier persecución.

Por eso, este libro nos transmite una esperanza firme: la victoria ya está decretada. Aunque la Iglesia y el mundo atraviesen momentos de gran oscuridad, la última palabra pertenece a Cristo. El Apocalipsis nos revela que el mal tiene un tiempo limitado, mientras que la vida eterna junto a Dios no tiene fin. Esa es la mayor certeza que sostiene al cristiano: la misericordia de Dios ha querido mostrarnos de antemano lo que sucederá, para que caminemos en la esperanza y alcancemos la plenitud que Él ha preparado para los que le son fieles.

Mirada a el futuro

¿Qué espera que el lector se lleve de esta obra y qué frutos le gustaría que diera en la Iglesia y en la vida de los creyentes?

Lo que más deseo es que el lector descubra, a través de estas páginas, que Dios tiene un plan de amor para la humanidad y para cada persona en particular. Me gustaría que quien se acerque al libro se sienta invitado a mirar su vida y la historia entera desde esa perspectiva, comprendiendo que no hemos sido creados al azar, sino con una vocación muy concreta: vivir eternamente en comunión con Dios.

También espero que esta obra ayude a redescubrir la unidad de toda la Escritura, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, y que el lector pueda contemplar cómo todo encaja en un mismo designio que tiene a Cristo en el centro. Si el libro logra despertar en los creyentes el deseo de profundizar más en la Palabra de Dios y de vivir en mayor fidelidad al Evangelio, ya habrá cumplido su objetivo.

En cuanto a los frutos que me gustaría ver en la Iglesia, pienso en una fe más lúcida y esperanzada. El Apocalipsis nos muestra que la historia no se dirige al caos, sino a la consumación en Cristo, y eso es algo que puede sostenernos en tiempos de prueba. Por eso deseo que este libro contribuya a que los cristianos vivamos con más confianza, con más perseverancia en medio de las dificultades, y con la certeza de que la fidelidad a Dios es siempre fecunda.

Al final, lo que quisiera es que cada lector salga fortalecido en su fe, con una mirada renovada sobre el plan de Dios y con el corazón más dispuesto a caminar hacia la Jerusalén celestial. Ese es el gran fruto que pediría: que estas páginas sean un instrumento para que muchos encuentren esperanza, consuelo y una motivación más firme para vivir unidos a Cristo en la vida diaria.

Para adquirir el libro:

[email protected]

Por Javier Navascués

 

5 comentarios

  
Jordan
Mons Munilla está haciendo unos audios de las 7 cartas que dan mucha luz a este libro bíblico:

https://www.enticonfio.org/categoria/cursos/iglesias-del-apocalipsis/
09/09/25 10:00 AM
  
Una
Muchísimas gracias Javier y al autor. Más que nunca un libro así es necesario en nuestros tiempos.
09/09/25 10:37 AM
  
Luis López
"Cuando quiero oír las últimas noticias, leo el Apocalipsis" (León Bloy).
09/09/25 10:54 AM
  
Sofía Z.
Preciosa entrevista. Muchísimas gracias por ella y por el libro.
Dios les pague el bien que están haciendo.
09/09/25 11:50 AM
  
Juan
Me parece estar escuchando a Castellani
09/09/25 2:49 PM

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8.09.25

Javier Garisoain: “No defendemos la Justicia Social con nostalgia, sino con la esperanza de que vuelva”

Javier Garisoain, presidente de la Comunión Tradicionalista Carlista, nos habla del Foro Alfonso Carlos I que tuvo lugar el pasado fin de semana en Madrid.

¿Qué supone un nuevo Foro Alfonso Carlos I?

El Foro Alfonso Carlos I es la universidad de verano de la Comunión Tradicionalista Carlista, un evento anual en el que militantes carlistas se reúnen para profundizar en uno o varios temas de los que conforman nuestro programa político. Este año hemos celebrado la edición número XXVII.

¿Por qué este año tratan la Justicia Social?

Hace doscientos años que cualquier momento es bueno para hablar de esto porque la Revolución se ha empeñado a fondo en fomentar toda clase de injusticias. Por otra parte el concepto de Justicia Social ha sido tan manipulado que conviene mucho hacer una aclaración y reafirmación para recordar sus principios básicos. Además, el hecho de que el Santo Padre, León XIV, haya querido elegir su nombre recordando expresamente a León XIII, el gran papa de la doctrina social católica nos anima en nuestra lucha contra las ideologías.

¿Cómo está la justicia social siempre presente en el ideario y la acción carlista?

El ideal de justicia social es inseparable del Carlismo porque nosotros desde el minuto uno hemos luchado por revertir el desorden que trajo el liberalismo. La Cristiandad, la Hispanidad, no eran perfectas pero tenían claro ese ideal de orden social, ese afán de dar a cada uno lo suyo. Nosotros no defendemos aquel orden con nostalgia sino con la confianza de que, si Dios quiere, esa justicia volverá.

¿Cómo encaja en el principio de subsidiariedad?

El principio de subsidiariedad es fundamental para entender la manera en la que deben estar equilibrados los ejes de libertad y autoridad en una sociedad bien ordenada. En el pensamiento tradicional el poder, respaldado por la autoridad, es servicio y la libertad es responsabilidad de forma que cada uno, cada cuerpo social natural, ha de ser capaz de sacar adelante sus cosas empezando por lo más próximo. El subsidio tiene que estar presente, por supuesto, la ayuda del ente superior será necesaria en muchos casos, pero actualmente se ha sacado de quicio, vivimos en una sociedad de la subvención permanente y eso nos hace esclavos.

¿Por qué siempre debemos guiarnos por lo que nos ha enseñado la Iglesia en su Doctrina Social?

La DSI no es una ocurrencia moderna sino la respuesta de la doctrina perenne del Evangelio a los desórdenes del mundo moderno. La Iglesia tiene una experiencia que, incluso desde un punto de vista puramente material, sería absurdo ignorar.

¿Cómo la Agenda 2030, la inmigración planificada amenazan esta Justicia Social?

Antes las agendas de la Revolución eran más discretas, más al viejo estilo masónico. Ahora son cada vez más visibles, no se esconden. Eso demuestra que están envalentonados porque piensan que han vencido. En este momento el desorden migratorio intencionado o la agenda 2030 parecen nuestro enemigo número uno pero no olvidemos que antes de eso el liberalismo o los socialismos han desplegado otras agendas tal vez más perniciosas que han extendido el materialismo y la apostasía, la destrucción de la familia, el empobrecimiento y la deuda crecientes, etc.

¿Qué ponentes han tenido este año?

Creo que este año hemos tenido un muy buen equipo, un grupo selecto que nos ha ayudado a analizar los problemas y las injusticias sociales así como las vías de solución. Estoy seguro de que todos los ponentes han aportado muchísimo.

Por Javier Navascués

41 comentarios

  
JSP
1. ¿Por qué tanto empeño en la Justicia Social, si es puro y duro marxismo totalitario, pilar del Socialismo, inventado por un jesuita Luigi Taparelli D'Azeglio (1793-1862), por lo eclesial de Revolución Francesa, y así le va a la Compañía desde entonces con el marxismo que la está haciendo desparecer?
2. La Justicia Social no existe, flota en el ambiente, pero nadie la ha definido. Reto a que alguien la defina y comprobará su controversia intelectual.
3. ¿Es la Justicia Social algo personal? No, es algo impersonal = el Estado más gordo = más impuestos = mayor coste de vida = peor para los pobres.
4. La Justicia Social es contradictoria en sí misma, NO es católico, ni materia de fe católica, porque lo que intervenga el Estado en lo social, es injusticia para el pobre, pues en pos de la justicia mayor carga de peso le supone.
5. La justicia es una virtud cardinal personal, la Justicia Social no lo es.
6. La Justicia Social no es justicia legal general, ni justicia conmutativa ni distributiva.
7. De ahí el problema que derive en Socialismo = Igualdad, Justicia Social y Seguridad Social = miseria moral, ruina material y cultura de muerte. Deriva en Socialismo siempre porque la Justicia Social antepone siempre la justicia distributiva a la justicia conmutativa y esto supone que quien mejor sirve a la sociedad -interrelaciones personales-, termina siendo castigado por el Estado, no recibe su premio, y pasa al siguiente con mayor precio, y así sucesivamente, encareciendo el coste de la vida y produciendo más pobres -inflación-, hasta un monopolio público = totalitarismo = Socialismo = imposibilidad de cooperación social y cálculo del sistema de precios.
08/09/25 10:32 AM
  
Génesis

+ El Carlismo no fue homogéneo en lo social:

1. El Carlismo del siglo XIX defendió sobre todo la monarquía legítima, y los fueros; su vertiente social estaba subordinada a estas banderas.

2. Fue recién en el siglo XX (sobre todo con el carlismo social y el de Carlos Hugo) cuando intentó vincularse de manera más clara con la justicia social católica, pero eso fue una reinterpretación, no su esencia original.



+ La justicia social católica trasciende a cualquier ideología concreta:

1. La propia Iglesia siempre insistió en que su doctrina social no se identifica con ninguna ideología ni partido, sino que es un marco moral que puede inspirar distintas propuestas políticas.

2. Por tanto, no se puede decir que esté inseparable del Carlismo, porque la Iglesia buscó que su doctrina fuese acogida en diversos contextos, desde partidos demócrata-cristianos hasta cooperativas obreras.



Y por último:

La prioridad del Carlismo fue política y dinástica, no socioeconómica. Las apelaciones a la justicia social aparecieron más tarde como complemento, nunca como esencia original.

El concepto de justicia social católica nace en la Doctrina Social de la Iglesia, especialmente con la encíclica Rerum Novarum (1891) de León XIII, mucho después de que surgiera el Carlismo (1833).
08/09/25 10:36 AM
  
LJ
Muy interesante. ¿Dónde podemos conocer más? ¿Cuáles son sus redes?
08/09/25 11:12 AM
  
JSP
1. El movimiento carlista con la defensa de la Justicia Social se equivoca, porque no hay una separación en la personalidad de una persona pública: no hay, por un lado, el político y, por otro, el cristiano como propugnó J. Maritain desde el concepto de hombre de persona e individuo.
2. Pues, en 1 Samuel 8, el pueblo de Israel, al ver que los hijos del profeta Samuel no eran rectos, le pide que nombre un rey que los gobierne y los proteja, como hacen las demás naciones. Samuel consulta a Dios, Quien le indica que atienda su petición, pero que les advierta sobre las graves consecuencias: el rey -el César, el Estado- se quedará con lo mejor de sus tierras, viñedos, siervos y rebaños, suprimirá sus derechos y los obligará a servirle, y ellos terminarán lamentándose, pero Dios no les responderá. A pesar de la advertencia, el pueblo insiste, y Dios le dice a Samuel que les dé un rey.
3. Luego, en la persona racional del político, que pertenece al Estado, como católico, por lógica, fe y razón, es aplicar el Liberalismo económico en el sentido de minimizar y reducir al máximo el Estado. Ese es el único caso que es aceptable ser católico y liberal.
4. El carlista que defiende la Justicia Social, se cae de su propi burro él solito. Porque tiene que pensar que si fuese político y padre -o madre-, y sube los impuestos y/o pone más impuestos nuevos, le está encareciendo la vida a sus hijos y descendientes: ¿qué padre católico hace eso con sus hijos? Y si piensa en subirse el salario como político porque es injusto criar/tener+ a sus hijos con menos dinero, tendrá que subir y/o crear nuevos impuestos. De nuevo, ¿qué padre católico hace eso con los hijos y descendientes? Además, piense en los hijos de los demás que no pueden subirse el sueldo los padres. ¿Qué político católico hace esto? Y si piensa en subir el salario mínimo se carga la actividad en las poblaciones pequeñas y sube la inflación -impuesto de los pobres-. ¿Justicia social? Puro Socialismo (miseria moral, ruina material y cultura de la muerte). Y en España está demostrándose.
5. Mientras no se vea que el Estado es un juego de suma cero, mal vamos. Mientras + gordo el Estado, menos justicia y bien común (católico), y + corrupción política y poder absoluto. Además, piense que va contra la Palabra de Dios, contra Cristo Rey. Por eso un político católico debe minimizar y reducir al máximo el Estado. Y por esto encarcelaron al Padre Juan de Mariana, por denunciar al tirano por gastos excesivos del Estado en pos de la proliferación de pobres.
6. El Papa Pablo VI honró a Jacques Maritain con su participación durante el Concilio Vaticano II y, en 1967, en un gesto sin precedentes en un Pontífice, lo reconoció como "fuente de inspiración" de su gran encíclica sobre justicia social y económica, ‘Populorum Progressio’. Esto es, la actual Doctrina social de la Iglesia tiene como "fuente de inspiración" a Maritain, Socialismo cristiano. Es más, Pablo VI incluso consideró hacerlo Cardenal, pero el filósofo rechazó tal proposición.
7. «Populorum Progressio» es una encíclica del papa Pablo VI (1967) que, como parte de la doctrina social de la Iglesia, aborda la necesidad de promover el desarrollo integral de todos los pueblos, denunciando el desequilibrio entre países ricos y pobres -lucha de clases-, el neocolonialismo, y afirmando el derecho de todos al bienestar y a la dignidad humana -personalismo hereje desde el marxismo y DD.HH, desde el Estado, no desde Cristo-. Este documento es fundamental para entender la evolución de la doctrina social de la Iglesia, que busca crear un orden social justo y fraterno, basado en principios como la dignidad humana, el bien común y la solidaridad = individuo y persona en el Socialismo cristiano (igualdad, justicia social y seguridad social). Maritain criticó profundamente el Comunismo por su rechazo absoluto de la trascendencia divina y su naturaleza atea, considerándolo una filosofía de vida que niega la dimensión espiritual del ser humano. No obstante, Maritain reconoció elementos de verdad en la crítica marxista al Capitalismo, como el sufrimiento del proletariado, y abogó por un "socialismo cristiano" que rescatara la justicia social -pilar del Socialismo- sin adoptar la base materialista y atea del marxismo.
08/09/25 11:18 AM
  
Javier Garisoain
Estimado JSP, la justicia social es el orden social, simplemente. Ahí tiene usted una definición sencilla y breve.

Hace muy bien en advertir sobre los peligros del marxismo. Sin embargo debo recordarle que el desorden y la injusticia que arruinaron la Cristiandad hace doscientos años no los trajeron en primera instancia las ideologías socialistas sino el liberalismo.

Fue el liberalismo (el naturalismo en política) lo que creó el estado moderno, usurpador de la vida social y de la libertad de los cuerpos sociales naturales; lo que despojó a la Iglesia de sus bienes; lo que creó las masas obreras desarraigadas; lo que extendió el individualismo y lo que inició la destrucción de la familia.

La Doctrina Social de la Iglesia es un cuerpo doctrinal que se basa en el concepto de justicia social porque no busca otra cosa sino el restablecimiento de un orden social justo.

Mal vamos con católicos que hacen más caso a Milei que al papa.
08/09/25 11:34 AM
  
Javier Garisoain
Estimado "Génesis",
Si hubiera asistido a las sesiones de nuestro Foro Alfonso Carlos habría podido escuchar cómo el Carlismo SÍ salió en defensa de la justicia social desde el minuto uno. Porque nació ni más ni menos que para luchar contra el desorden social que traían las ideologías de le Revolución. Nació en defensa del humanismo español, de la libertad tal como la entendían nuestros clásicos, de la dignidad intrínseca de todo ser humano, de la familia y de la mujer, de la libertad de la Iglesia, de la autonomía de los cuerpos sociales naturales en virtud de los principios de subsidiariedad y solidaridad... El orden político defendido por el Carlismo español, y su defensa del rey legítimo a la cabeza, eran la opción lógica si se quería en aquel momento contrarrestar el desorden que, debido a la derrota de la España tradicional fue implantando el nuevo estado liberal.

En ningún momento hemos dicho que seamos los carlistas los únicos representantes de la Doctrina Social de la Iglesia. Nosotros la asumimos plenamente, y agradecemos que ilumine como lo hace las realidades temporales, y desearíamos que todos los católicos, por encima de matices o intereses partidistas, lo hicieran igualmente.

El Carlismo intentó repetidamente que no se implantara el desorden liberal. Sin embargo, a pesar de nuestra derrota militar, una vez destruido el orden milenario de la Cristiandad y cada vez más consolidado el estado liberal, hemos trabajado -junto con otros muchos católicos- en defensa de la justicia social denunciando los males, afirmando las doctrinas, llevando adelante empresas católicas o creando instituciones de ayuda mutua como cooperativas, mutuas, cajas de ahorro.

Hoy es cada vez más difícil luchar contra la injusticia porque nunca tuvo tanto poder ese gran injusto leviatán que es el estado moderno. Un monstruo que ha sacado la política de quicio, que se ha comido la vida social y que lo hace todo al ritmo que marcan las ideologías de moda. Si usted no es carlista no pasa nada -nadie es perfecto- luchemos todos juntos por la justicia social. Rendirse no es una opción.
08/09/25 12:01 PM
  
Tamayo
Desde siempre la Iglesia ha defendido la idea de que la riqueza tiene una función social y que toda propiedad debe estar al servicio del interés general.
De los cuatro pecados que claman al Cielo que vienen recogidos en los catecismos tradicionales, uno de ellos es negar el justo sueldo al trabajador.
Decir que la justicia social es un invento marxista y que no es católica es pecar de ignorancia.
Ahora resulta que León XIII, Pío XI, Juan Pablo II no eran católicos.
La justicia social permite que un pobre se ponga enfermo en España y sea atendido en un hospital y no se muera en la calle como ocurre en EEUU.
Y también que todos los niños sean escolarizados y se acabe con el analfabetismo.
08/09/25 12:04 PM
  
Oscar
La reacción contra la injusticia social, la explotación del obrero en el liberalismo, fue el marxismo. Entonces todo reclamo de justicia social se entiende como socialismo, pero es radicalmente falso y así lo expuso la Iglesia en varias encíclicas. Socialismo y catolicismo son términos contradictorios, creo que asi lo decia Quas Primas.
La asunto de la justicia social está candente desde el AT. La Iglesia trajo la justicia social, el liberalismo lo destruyo. Es evidente.

El carlismo era el reclamo de la justicia social catolica, la sociedad catolica tradicional. En la primera guerra carlista el pueblo español era carlista.

Con Franco el Estado suponia un 10% del PIB, y habia mucha justicia social. Con la socialdemocracia el Estado copa mas del 50% del Pib, y ha esclavizado a la familia y al trabajador.
08/09/25 12:23 PM
  
Génesis
Estimado Javier,

Creo que el subtitular de la noticia de la parrilla de noticias es exagerado cuando afirma:


«El ideal de justicia social es inseparable del Carlismo»


Un saludo y que Dios le guarde
08/09/25 12:46 PM
  
Juan Mariner
La DSI es la Iglesia en la sociedad, nadie puede llevarse a equivoco en las relaciones con el Estado, la empresa, el comercio, el mercado o la economía en general.

Lo que no me gusta del carlismo es esa obsesión monárquica que nos remite directamente a depravados, corruptos, pervertidos, falsarios, elitistas, traidores, perjuros... Los Estados no europeos independizados de Europa solucionaron esta institución nefasta con sistemas presidencialistas puros y Estados federales.
08/09/25 1:14 PM
  
Pascual
De acuerdo con la idea cristiana de justicia social y con casi todo lo que dice, pero ¿A qué rey piensan poner? ¡No será a otro Borbón! Una dinastía de traidores, codiciosos y corruptos y aun siendo un san Fernando redivivo, sus descendientes pueden salirnos inútiles y ladrones, salvo que fuese una monarquía electa y eso hoy es imposible.
08/09/25 1:54 PM
  
Enrique
El problema del carlismo es esa manía de mezclar religión y política, esa maldita tendencia a hacer obligatorias posturas que son simplemente opinables. No desde la Iglesia. En América Latina intentan imponer desde las Iglesia posturas socializantes, y está mal, y los carlistas hacen lo mismo desde sus posturas, y está igualmente mal. No se diferencian mucho.
08/09/25 2:28 PM
  
Luis Fernando
JSP es liberal radical en lo económico y proselitista de esa herejía. Por tanto no es católico. Esto no es discutible. Es.
08/09/25 2:44 PM
  
JSP
1. Estimado Javier Garisoain, primero hay que definir los conceptos Liberalismo, justicia social y orden social para saber de qué hablamos. Y no define nada. El Estado moderno lo trajo la Cristiandad: la monarquía parlamentaria, y fue aquí en España, en León. Así se le puso coto y límites al Estado, al rey.
2. ¿Por qué ese empeño en añadir el término "social" a la justicicia o al orden, cuando ya tienen una definición personal plena? Insisto la justicia social o el orden social es marxismo no Cristiandad, porque hace referencia a algo impersonal que no es ni a la persona ni a Dios, sino al Estado = entelequia que interviene las relaciones interpersonales.
3. La clave está en la definición de sociedad = relaciones interpersonales o colectivo -marxismo- a planificar o intervenir o regularizar.
4. Le recuerdo que el Socialismo es un mal hijo del Liberalismo. Y cuando hablo de liberalismo me refiero exclusivamente a la Economía de mercado: contrato voluntario, libertad y propiedad, y libre mercado.
5. Le recuerdo también que los reyes españoles no dejaban que el obispo tocara la corona y le decían: el poder temporal lo ostento yo.
6. El Papa tiene que evangelizar y Milei a reducir el Estado al máximo, para reducir el 50% de pobres como ya lo está haciendo y reducir la corrupción por ese poder absoluto del Estado gordo.
7. El Estado no evangeliza a nadie como dice la Palabra de Dios en I Sam 8 y lo del César al César y lo de Dios a Dios. Si el fin de las leyes estatales no tienen en cuenta a Cristo Rey es porque la Iglesia falla en la evangelización. Le recuerdo que la fe católica se ofrece no se impone.
08/09/25 2:45 PM
  
También desde América .
Pascual .

Los Borbónes salvan a España de la avaricia y del suicidio endogámico ( y incestuoso )de los Habsburgo españoles .
08/09/25 2:47 PM
  
L.C.
Mons. Sánchez Sorondo dice que china es quien mejor lleva a cabo la doctrina social de la Iglesia.

Objetivamente tenia razón .
08/09/25 2:49 PM
  
Joseph de Ibero
En España la cuestión social no surge hasta el momento que un tal Alvárez que se hacia llamar Mendizábal decide incautar las propiedades de la Iglesia y repartirlas a "buen precio" a sus amigos. Eso por un lado, por otro con la Ley del Mayorazgo entran en el mercado las propiedades de la nobleza. Consecuencia de ellos es arrojar a los aparceros de esa tierra en manos de especuladores codiciosos que los dejan en la miseria, pasando a ser meros jornalaros.
Es imposible pedir al primer carlismo (1833) que tuviese en cuenta las consecuencias de unas leyes promulgadas con posterioridad al comienzo de la I Guerra
08/09/25 2:56 PM
  
María de África
Naturalmente que el carlismo tenía un sentido de la justicia social totalmente antiliberal. Salvando las distancias los carlistas tenían un sentido de la propiedad privada bastante parecida al distributismo chertertoniano. Otra cosa es si eso es posible o no. Entre el liberalismo y el marxismo estaba la justicia social de los que creían en los gremios, por ejemplo.
08/09/25 3:02 PM
  
Oscar
No hay justicia social en el liberalismo, ni en el marxismo, pocas cosas mas injustas que quitar la propiedad privada al obrero, en la práctica lo termina de esclavizar. Ahora la adhesion al partido es bajo otros términos: la dictadura del delito de odio, o del pinchazo venenoso plandemico, bajo la inmensa mentira de la prensa.
El marxismo es hijo ideologico del liberalismo, y así también sus frutos.
08/09/25 3:58 PM
  
Oscar de Caracas
Estuve en sus conferencias ahí mismo en Madrid, el sábado; pero no asistí a esa conferencia de Don Javier del domingo.

El sabado pasado un profesor de la CEU San Pablo, eso entendí, afín al movimiento carlista, defendió el anarco liberalismo pero no el capitalismo .
Cuando le hice ver qué ese es el colofón de la obra de Marx "El manifiesto comunista", la superación del Estado marxista, no supo que responderme. Cuando le pregunté si estaba de acuerdo con las tesis de Ayn Rand, 100% anarcoliberalista, no recuerdo su respuesta ni tampoco la reacción de Don Javier, presidente de la CTC.

Ayer a un sacerdote joven del Instituto Cristo Rey Sumo Sacerdote le pregunté si eso era doctrina de la iglesia Católico y me respondió que él no lo sabía. No tenía conocimiento sobre el liberalismo. Así vamos.

Los americanos te dicen y con razón, que es más peligroso tratar con tontos de "buen corazón" que contra gente malvada. La pura verdad.

Esto que escribo ya lo sabe un joven de "infocatolica" que se convirtió y ahora es un fenomenal apologeta católico.

08/09/25 4:32 PM
  
JSP
1. A Luis Fernando y otros, les recomiendo la lectura del libro "La economía de las parábolas" de Robert Sirico.
2. Robert Sirico es otro liberal radical en lo económico y proselitista de esa herejía. Por tanto no es católico, según Luis Fernando, y "esto no es discutible. Es."
3. El problema es que es Sacerdote católico que entiende cómo funciona la Economía.
4. Las parábolas del Evangelio contienen lecciones económicas importantes, exploradas en profundidad en este libro del P. Robert Sirico, que las relaciona con la libertad y la racionalidad económica.
5. Ejemplos clave incluyen el Sembrador (inversión y crecimiento), los Trabajadores de la viña (justicia laboral y rendición de cuentas), el Hombre rico insensato (riqueza temporal versus lo eterno), la parábola de los Dos deudores (responsabilidad y perdones), los Talentos (administración y creación de valor), y la parábola del Hijo pródigo (la gestión de recursos y el valor de los activos.
6. Porque quien no entiende de Economía de mercado piensa que el buen samaritano atiende al hombre de la cuneta con denario, vino, etc. que salen por arte de magia.
7. O que Jesús cuando trabaja de empresario Tekton hace las casas con milagros. La realidad es la que es y no lo que tengo en la cabecita.
08/09/25 6:04 PM
  
Tamayo
El incremento de los presupuestos generales del estado con respecto al PIB en España se explica por el aumento de los servicios prestados y las infraestructuras.
En 2025 tenemos 9,6 millones de pensionistas mientras que en 1975 no llegaban a dos millones.
En 2025 hay 1,5 millones de estudiantes en la universidad pública mientras que en 1975 eran menos de 300.000.
Tenemos hoy en día más de 4.000 centros públicos de ESO, FP Y BACHILLERATO, mientras que en la década de 1960 eran solamente 120, siendo los centros privados más de un millar, con lo cual muy pocas familias obreras y de rentas bajas podían dar a sus hijos una educación más allá de la primaria.
Actualmente hay 17.000 kilómetros de autovías y autopistas que en 1975 eran solamente 3.400.
Etc, etc.todo eso no se paga con solamente el 10% del PIB.
Y otro dato sobre justicia social: actualmente hay en España 5.400 jueces y magistrados de los cuales 3.100 son mujeres.
No he encontrado el dato sobre el número de los jueces en el franquismo (se estima en unos 1.500 en la última fase) pero sí la cifra de los que eran mujeres: cero. No había juezas en el franquismo porque estaba prohibido su acceso a la carrera judicial.
08/09/25 7:21 PM
  
Oscar
Tamayo

Los hospitales, una asistencia sanitaria mucho mejor que ahora, los pantanos, varios millones de viviendas de protección oficial, el desarrollo de las grandes empresas que malvendió Aznar, la mejor salud social de Europa, poquísimos presos, las madres se podían quedar en casa crisndo a la prole como Dios manda y no como ganado en guarderías , porque no había impuesto sobre la renta y las hipotecas se pagaban en pocos años. Lo de las infraestructuras, tienes que aplicarte un poco más: el fabiano González aceptó desindustrializar España para entrar en la CEE, luego vinieron los fondos de cohesión para seguir favoreciendo la industria alemana.
Solo con ver que en España hay el doble de políticos que en Alemania que maman del estado, te podía hacer conectar neuronas.
Este sistema de destrucción de la familia y la sociedad se diseñó hace décadas, riockefeller dixit: con el impuesto sobre la renta, bajo el cuento para subnormales de la liberación de la mujer, se consiguió expulsar a la madre del hogar y entregar a sus criaturas a la corrupción del Estado, y recaudar con el trabajo de la mujer, mientras esta copaba trabajo del padre de familia dejando a familias sin ningún ingreso. Negocio redondo para criar futuros esclavos en guarderías y con la tele.
A poco que se mire se da uno cuenta que para defender este sistema perverso, 70% de familias rotas, Dios ha tenido que nublarte la razón. Háztelo mirar
08/09/25 8:28 PM
  
Masivo
¿Cual es la opinión actual del carlismo sobre los estamentos y el fuero personal?
08/09/25 9:04 PM
  
JSP
1. Tamayo, se le olvidó apuntar que un sueldo medio de 27.000€ al año, un trabajador necesita 8 meses para pagar con su sueldo el sostén del Estado mediante impuestos. Y que la deuda está en +130% del PIB. Todo un logro de la justicia social = Socialismo = miseria moral, ruina material y cultura de la muerte, que América ya fue descubierta.
2. ¿Le recuerdo la tasa de natalidad, la corrupción política y el crecimiento de pobres en España?
3. En Argentina también se ha hecho mucho en base a la justicia social y el resultado es un +50% de la población son pobres, corrupción política y drogas, robos, etc.
4. Lea a la Escuela de Salamanca sobre el sueldo justo, el precio justo, etc. Y no fantasee más sin tener ni idea de cómo funciona la Economía de mercado.
08/09/25 9:37 PM
  
Chico
Es admirable la cantidad de comentarios y lo largo que si. Quiere decir que el asunto propuesto y quien lo propone suscita mucho interés es decir que es muy importante el Carlismo en España
09/09/25 1:06 AM
  
JSP
1. En nombre de la justicia social se cometen muchas injusticias -no católico-, por leyes que son injustas.
2. Porque en forma impersonal -el Estado-, no desde la virtud personal de la caridad cristiana- sustituida por la solidaridad -obligación mediante impuestos-, no desde la virtud personal de la justicia -sustituida por justicia social-, y no desde la justicia general hacia el bien común -antepuesta por la justicia distributiva-, se corrigen desigualdades que surgen de la aplicación de las mismas normas para todos.
3. Esto es, un colectivo tiene un problema y se delega al Estado para que lo "solucione" en lugar de la sociedad civil, no quiero ser un buen samaritano -caridad cristiana-, sino que prefiero delegar en una ley con mis impuestos que lo solucione el rey = Estado (I Sam 8). La Palabra de Dios no falla.
4. Por ej. el colectivo de los inmigrantes ilegales menores de edad en lugar de afrontar el problema con caridad cristiana y virtud de la justicia: atenderlos y devolvérselos a sus padres, tienen pagas o sueldos sin trabajar mejores que los niños o trabajadores españoles. O las cuotas LGTB para alcanzar un trabajo o los privilegios de las cuotas de las mujeres -sea trans o no- como jubilarse antes y otros.
5. Es decir, cuotas mandatorias por ley que generan un resultado distributivo a priori de un cierto sector y en cierto lugar, no por el orden cristiano sino orden socialista, para cualquier grupo o colectivo en pos de la justicia social, que terminan por establecer una desigualdad ante la ley -injusticia no ordenado a la justicia por el bien común-, porque al establecer por ley una desigualdad en pos de la justicia social se discrimina, y cuando se discrimina de forma arbitraria el Estado lo que hace es decir que unas personas tienen más dignidad que otras -mujeres, LGTB, inmigrantes ilegales, etc.- y lo católico es que todos tenemos la misma dignidad por Cristo, no diferentes según el impersonal Estado. Tamayo y demás esto es ingeniería social o justicia social del Socialismo.
6. De ahí mi enérgica y sostenida crítica a la mayoría de los usos del término "justicia social", porque ninguno -clérigo, monje o laico (filósofo o teólogo)- nunca responde a la ingeniería social que implica la justicia social camino de esclavitud bajo el paraguas del Socialismo contra el bien común de la sociedad = interrelaciones personales.
7. Nadie nunca ha definido la "justicia social" a pesar de mares de tinta y tecleos, pues sólo es un concepto vago -vaguedad indispensable- que se deje que flote porque todo el mundo va a reconocer un ej. Pero, al final siempre se convierte en un término práctico de Ingeniería social cuyo significado operativo es: "necesitamos una ley en contra de esto.'' Es decir, la justicia social es para el ingeniero social un instrumento de intimidación ideológica con el objetivo de conseguir el poder de la coerción legal = + Estado = Estado + gordo = Socialismo = Totalitarismo.
09/09/25 4:19 AM
  
JSP
1. La crítica ha de ser enérgica y sostenida contra la mayoría de los usos del término "justicia social", porque todos -clérigo, monje o laico (filósofo o teólogo) afirman que lo utilizan para designar una virtud moral, cuando en realidad es instrumento impersonal del Estado para imponer algo a través de ingeniería social. Por ej. Laudato Si es una invocación de la justicia social de la Ecología que termina por demandar -típico del marxismo jesuítico- un supragobierno mundial que se encargue de "cuidar" la casa común = Socialismo = Totalitarismo que te obliga a cómo tienes que ser verde según la Élite. "Muy católico".
2. Pero, no existe tal virtud moral personal, sino lo que se le adjudica a la justicia social pertenece a un estado de cosas impersonal: "cambio climático; alto desempleo; desigualdad de ingresos; miles de niños y niñas se quedan sin su única comida completa al día; carencia de un salario decente, precio justo de algo, etc.". El ingeniero social al servicio del Estado -1984 G. Orwell- trabaja esloganes recursivos publicitados por los medios de comunicación y ONG citados como ejemplos de "injusticia social". Por tanto, ¿la justicia social es o una virtud o no lo es?
3. Si lo es, sólo puede adscribirse a los actos deliberados de personas individuales. La mayoría de los que usan el término, sin embargo, no lo adscriben a individuos sino a sistemas sociales, porque utilizan "justicia social" para designar un principio regulador de orden -Javier Garisoain aludía a que la justicia social es el orden social-. Pero, esto es estar centrado en el poder (generar esclavos y servidumbre: I Sam 8), no en la virtud personal -para el caso del Carlismo en un rey (Estado sin límites) que ordene socialmente a través de la justicia social-. Empero, es craso error y anticristiano. Por eso digo que se equivocan y caen en herejía Modernista como ahora veremos.
4. "La sociedad debería de tratar igualmente bien a los que se lo merecen, es decir, a los que se merecen absolutamente ser tratados igualmente. Este es el más elevado estándar abstracto de justicia social y distributiva; hacia el que todas las instituciones, y los esfuerzos de todos los ciudadanos virtuosos, deberían ser llevadas a convergir en el mayor grado posible." No es casualidad que este pensamiento moderno de John Stuart Mill en su libro "Utilitarismo" ya hubiese sido canonizado en 1848 por "La Constitutione Civile Secondo la Giustizia Sociale", folleto de Antonio Rosmini-Serbati y por el "Manifiesto comunista" de Karl Marx. Pues, Mill imagina que las sociedades pueden ser virtuosas de la misma forma en que pueden serlo las personas. Así, pues, la masa o colectivo de la sociedad marxista llora o ríe, es virtuosa o viciosa que tiene que ser regida por un poder absoluto -totalitarismo- que la haga una sociedad virtuosa y alegre. Una persona toma todas las decisiones sociales cruciales: ¿justicia y orden social?
5. Porque es bastante curioso, la Doctrina social de la Iglesia también, que el término de "justicia social" no surja hasta los tiempos modernos, en que sociedades más complejas están regidas por leyes impersonales aplicadas con la misma fuerza a todos por igual gracias "al imperio de la ley".
6. Esto debe entender Luis Fernando & Cía: el nacimiento del concepto de "justicia social" coincide con otros desplazamientos en la consciencia humana: la "muerte de Dios" -Providencia- y el ascenso de la idea de la economía dirigida -Socialismo planifica de antemano la Economía-. Porque cuando Dios "muere" -Sartre: todo vale-, la gente comienza a confiar en la arrogancia de la razón y en su inflada ambición de hacer lo que el mismo Dios no había hecho: construir un orden social justo. Espero que entienda esto el Carlismo que define así la justicia social.
7. La divinización de la razón -Revolución Francesa- encontró su extensión en la economía dirigida. La razón, es decir, la Ciencia, dirigiría y la humanidad seguiría colectivamente. La muerte de Dios, el ascenso de la Ciencia y de la economía dirigida nos trajeron "el socialismo científico" = marxismo. Donde la razón fuera a dirigir, dirigirían los intelectuales. O eso pensaron algunos. En realidad, dirigirían los obsesos por el poder = tirano. Como hemos visto en tantos sitios y contemplamos ahora en España. ¡Pero oiga, todo sea en pos de la justicia social!
09/09/25 5:24 AM
  
JSP
1. “No defendemos la Justicia Social con nostalgia, sino con la esperanza de que vuelva”, esto equivale a decir que se tiene esperanza en la herejía de la divinización de la razón, el endiosamiento del Génesis: non serviam. Pues, construir un orden social justo es pretender sustituir a Cristo Rey.
2. El Socialismo científico = marxismo, Dios muerto = Ateísmo, diviniza la razón y encuentra su extensión en la economía dirigida; la razón humana, la ciencia, dirigiría y la humanidad seguiría colectivamente. Así, pues, la "justicia social" tendría su fin natural en una economía planificada, dirigida donde a las personas se les dice qué hacer.
3. La "justicia social" presupone que la gente está guiada por directivas externas específicas en vez de por reglas de conducta interiorizadas sobre lo que es justo; y que ninguna persona debe ser considerada responsable por su posición en la sociedad -Lenin diría libertad ¿para qué?-, porque afirmar que es responsable sería "echarle la culpa a la víctima" en base a su acto libre.
4. Ésta es en realidad la función del concepto de justicia social: echarle la culpa a otro, echarle la culpa "al sistema", echarle la culpa a los que "lo controlan". Los famosos antisistema. Leskek Kolakowski escribió en su magistral Historia del Comunismo, el paradigma fundamental de esta ideología: usted sufre, su sufrimiento es causado por personas poderosas; hay que destruir a esos opresores: este lema tiene garantizado un inmenso atractivo. Pero, es el imperio de la ley el que debe regir hacia el bien común con leyes cristianas -limitar y reducir al máximo el Estado-, que eviten el poder absoluto a una persona o Buró Político o Comité o Partido que pueda designar reglas que tratarían a cada persona de acuerdo con sus méritos y sus necesidades. Pues, sólo Dios lo sabe y nadie tiene suficiente conocimiento de todos los detalles dinámicos relevantes, como señaló Kant: ninguna regla general puede ser lo suficientemente fina como para captarlos todos. Pero, esto no justifica al medio marxista ni ningún otro para llegar a tal fin. Pues, nadie debe de romper las reglas establecidas, porque la libertad impone graves responsabilidades morales. En España podemos observar como el tirano rompe las reglas establecidas por su obsesión de poder.
5. Tampoco se puede calificar resultados infortunados de "injusticias sociales" para demandar justicia social, porque esto conduce a un ataque a la sociedad libre con el objetivo de moverla hacia una sociedad dirigida. La historia de economías dirigidas como el nazismo y el comunismo se justifican en ese modo de pensar.
6. El uso del término "justicia social" si se usa para un llamamiento a las clases dirigentes para que atiendan las necesidades de personas afectadas por una catástrofe natural, una pandemia u otro puede tener un pase. Pero, el añadido "social" siempre implica un riesgo de pensamiento chapucero que confunda la caridad cristiana.
7. Porque el pensamiento débil o chapucero olvida que la justicia legal general, por definición, es social. Porque este semejante descuido "bien" intencionado se vuelve positivamente destructivo cuando el término de "social" ya no describe el producto de las virtuosas acciones de muchos individuos, caridad cristiana, sino más bien el objetivo utópico hacia el que todas las instituciones y todos los individuos "deberían ser llevadas a convergir en el mayor grado posible'' mediante la coerción e imposición del Estado. En ese caso, el "social" de la "justicia social" se refiere a algo que no emerge orgánica y espontáneamente del comportamiento respetuoso de la ley de personas libres sino más bien de un ideal abstracto impuesto desde el Estado: no sería un acto cristiano en una vida de servicio al prójimo.
09/09/25 6:36 AM
  
Oscar
JSP

Tu error radical es el mismo que el de Agustín Laje, vuestro concepto de la libertad:
Agustín Laje define la libertad como la capacidad de actuar según la propia voluntad, respetando los derechos de los demás y sin coerción externa.

Este es el concepto de libertad liberal, subjetiva, individual, protestante, la falsa libertad, la libertad de Satanas.
La libertad esta en la voluntad para elegir el bien según la razon, recta razon para poder elegir el bien. Tampoco hace falta pensar mucho para ver que las acciones que van contra la naturaleza del hombre lo esclavizan, aunque no toquen los supuestos derechos de otro.
La capacidad para actuar segun la propia voluntad con la sola restriccion de los derechos de los demas, bajo ese prisma concepto tambien muy subjetivo, lo que hace es endiosar y enloquecer la voluntad que ya no es guiada por la recta razon al bien sino por el mero hecho de actuar sin coaccion, el fin de la libertad se tranforma en actuar sin coaccion en vez de la elección del bien. Esta libertad mal entendida, subjetiivista, egoista, se convierte en un fin en si misma en vez de en un medio para elegir el bien. Por lo tanto el Estado tiene que ser por fuerza opresor.
Esta falsa libertad demoniaca es la esencia del liberalismo, protestantismo, contra toda evidencia natural de que el hombre solo puede desarrollarse socialmente, hace al hombre un ser indivudual, egoista, por lo tanto su interaccion social tiene que venir del contrato social, un desatino.
09/09/25 8:20 AM
  
Javier
Pero ¿en qué términos entienden la "justicia social"? Una monarquía, en estos momentos de la historia es incompatible por principio con la idea de igualdad legal. Salvo que se contemple un sistema de privilegios (leyes privadas) con lo que justicia social sería la coexistencia pacifica de la desigualdad legal.
09/09/25 9:20 AM
  
Javier Garisoain
No se... Lo de JSP no es normal. Ha publicado en los comentarios a esta humilde entrevista (por ahora) un total de 8 largos discursos que incluyen un total de 53 puntos numerados en los que revuelve, distrae, saca de contexto y mezcla churras con merinas. No quiero ni pensar en la huella de carbono que está dejando por ahí este hombre. :-(
09/09/25 10:29 AM
  
,,,
Ver 675 del Catecismo.
09/09/25 11:11 AM
  
JSP
1. Javier Garisoain, he hecho este esfuerzo porque es mi obligación como católico dar luz y echar sal al asunto de la "justicia social".
2. Del peligro que representa su demanda y si la ha hecho suya el movimiento Carlista.
3. Porque es un camino de servidume que culmina, al final, con un tirano tipo Hitler o Stalin.
4. No es moco de pavo lo que Ud. defiende porque afecta a millones de personas y va contra Cristo Rey.
09/09/25 11:19 AM
  
Tamayo
Oscar, es absurdo que defina a las guarderías como lugares "donde se guarda como ganado a los niños".
Está insultando a todos los que trabajan cuidando niños mientras sus padres trabajan.
Porque sus padres y madres quieren trabajar.
Donde se guardaba como ganafo a la gente era en los campos de exterminio del III Reich para después meterlos en las cámaras de gas cuya existencia usted niega porque es un ser inmoral.
Yo no compro la leyenda rosa del franquismo porque sé que mi padre al igual que sus hermanos tuvo que empezar a trabajar con catorce años para poder comer.
Porque sé que mi abuela murió en los ochenta siendo analfabeta porque muchos niños y especialmente niñas no fueron escolarizados.
Cosa que por lo visto a ti no te parece tan mal porque la mujer pata lo que está es para quedarse en casa, criar hijos y cocinar y para eso no hace falta leer.
09/09/25 12:56 PM
  
Oscar
Tamayo, todavía hay muchas madres que prefieren cuidar a sus hijos en vez de llevarlos a guarderías, pero no pueden. Supongo que habrá algunas que prefieren estar moviendo papeles en una oficina en vez de cuidar a sus propios hijos, un bien que nadie puede hacer mejor que ellas y que le queda para toda la vida al niño, tambien un bien social inconmensurable. Hay niños sensibles que son mandados a la guardería a muy tierna edad y el choque afectivo es tan fuerte que se sienten traicionados por sus padres siendo ésta una de las causas de la homosexualidad.
Yo creo que hubo mas de millón y medio de judios muertos pero desde luego no en las camaras de gas, pero este es otro tema.
Estas muy despistado, la escolarización y atencion medica supero rapidamente a los índices de la republica poco despues de la guerra.
A mi me da la impresión de que lo que a ti te falto fue ponerte a trabajar a los 14 años como tu padre, no serías rojete ni soltarias tus habituales sandeces, creo yo
09/09/25 1:56 PM
  
Juan Mariner
Tamayo, sí y no. Con un solo sueldo, el del padre, se podía mantener a una familia numerosa durante el franquismo. La vivienda, la cesta de la compra y el salario no tienen nada que ver con la actualidad. Las parejas no quieren trabajar, deben trabajar.
09/09/25 2:01 PM
  
En vos confío
Estimado JSP:

He leído que la Comunión Tradicionalista Carlista tiene como primer punto en su programa político el de la derogación de toda ley que despenalice el aborto.

En realidad, constituye de por sí todo un programa electoral con vistas a solucionar el más grave problema social que ahora mismo sea de justicia reparar.

Y, si me permite una broma para acabar, quería proponerle al señor Navascués que le hiciese a usted la próxima entrevista.

Discúlpeme la broma y reciba un cordial saludo.
09/09/25 3:17 PM
  
Tamayo
Juan Mariner, en 1975 el profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, dr. Manuel Valenzuela publicó la tesis "La pervivencia del chabolismo en Madrid", donde afirmaba que en la capital de España había censadas 101.604 personas viviendo en barrios de chabolas.
Y eso solamente en Madrid.
¿Cómo se titula el libro autobiográfico de Kiko Argüello? "El kerigma. En las chabolas con los pobres", donde cuenta sus inicios evangelizando en la España tardofranquista.
En España la cartilla de racionamiento estuvo vigente hasta 1954.
Así que no dudo que hubiera padres que con un solo sueldo pudieran mantener a una familia numerosa, pero la España franquista también fue una época de bajos sueldos, de padres pluriempleados, de huelgas reprimidas, de familias que vivían en infraviviendas, de estraperlo, de niños que vestían pantalones y chaquetas llenos de parches porque los heredarán de sus hermanos mayores y de adultos analfabetos
09/09/25 5:22 PM
  
JSP
1. Bromas aparte, la "justicia social" es camino de totalitarismo allí donde se aplique. De miseria moral, ruina material y cultura de la muerte.
2. Sólo hay que ver la decadencia de los partidos democristianos, como el Partido Popular.
3. Por supuesto, proteger la vida siempre, pero el programa económico político carlista, de "católicos sociales", sólo puede optar entre la intervención del Estado por la "justicia social", los “reformadores sociales” = Socialismo, y, por el contrario, la defensa del liberalismo económico = Capitalismo.
4. Por mucha influencia de la encíclica Rerum Novarum (1891), la vía del medio, centro, se pensó como una superación del liberalismo, por un lado, y del socialismo y el marxismo, por el otro. Considerados ambos polos subproductos de la Reforma protestante y la Revolución Francesa.
5. En este sentido, los demócratacristianos no fueron ajenos al proyecto lanzado por León XIII y orientado a reconstruir la llamada “nueva cristiandad”.
6. Pero, desde la creciente influencia de las ideas de Jacques Maritain y Luigi Sturzo, se reconfiguró la orientación en distintos grupos que integraban la constelación democristiana bajo la DSI.
7. La equidistancia antiliberal de las repuestas “totalitarias” (comunismo y fascismo), al afiliarse a la "justicia social" lo que se propuso como un avance hacia un “corporativismo católico” para recuperar elementos del catolicismo social –básicamente la reforma social–, lo que devino fue otra fórmula, amparada en la reforma social católica, de totalitarismo como puede verse hoy en España.
09/09/25 6:46 PM
  
Javier Garisoain
Por favor, den un blog a JSP o, mejor, háganle una entrevista. Tal vez así logremos entenderle.
18/10/25 2:29 PM

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